Cómo bajar de peso con la regla 80/20

Por Kiwilimón - Agosto 2014
Para bajar de peso la fórmula es sencilla: comer menos calorías de las que quemamos. Esto dicho en papel… pero recortar las calorías es lo que se convierte en todo un reto. Nuestras amigas de ActitudFem nos comparten más información sobre esta regla 80 /20, síguela y baja de peso. Lo ideal en cualquier momento de la vida es hacer más que una dieta, es cambiar de hábitos por unos más saludables y poco a poco ir recortando las calorías y sustituyendo unos alimentos por otros. Así como cambiaste el azúcar blanca por Stevia o Splenda, los refrescos por agua, el pan blanco por integral, etc. etc., poco a poco estos pequeños cambios se van reflejando en tu peso y por ende, en tu salud. Hoy encontramos un nuevo método para medir las calorías que recortas y ayudarte a organizarte mejor para seguir bajando de peso. Esta técnica aplica tanto si vas empezando en este camino hacia hábitos saludables como si ya llevas meses a dieta. Se llama la regla del 80/20 y plantea que 80% del tiempo cuides lo que comas al máximo, aplicando todos los conocimientos sobre salud que has ido adquiriendo en este tiempo: menos carbohidratos, grasas sanas, proteínas puras, cero azúcar blanca… y el otro 20% te des permiso de comer lo que quieras. Poniéndolo en palabras más sencillas: si en la semana haces 3 comidas fuertes te da un total de 21 comidas, de estas deberías comer lo más sano posible en 17 de ellas, dejándote 4 comidas fuertes libres a la semana. Recuerden que uno de los retos más grandes cuando estamos a dieta son los fines de semana y las salidas con las amigas, los compromisos sociales tiran por la borda los otros 5 días de dieta que hemos hecho. Con este plan tienes 4 comidas libres, 4 espacios en los que puedes disfrutar de todo lo que se te antoje dejándote lugar para comer en un restaurante o consentirte un viernes por la noche. Para que esto funcione debes vigilar muy bien lo que comes en las otras 17 comidas restantes… La misma fórmula aplica para los snacks. Para llevar una dieta balanceada deberías comer 2 snacks todos los días, haciendo un total de 14 snacks. De estos te puedes dar permiso de comer azúcar y papitas en sólo 3 de ellos. Ojo chicas, tampoco se trata de comerte la bolsa completa de 500 gramos de papas fritas… Esta regla se volvió súper popular en Hollywood gracias a la entrenadora de Jessica Alba. Ella asegura que no puedes estar 100% a dieta, pero sí puedes estar 80% a dieta y esto sigue representando un porcentaje importante de calorías que cuidas. Miranda Kerr es otro ejemplo del éxito de esta regla y abiertamente la modelo ha dicho que seguirla ha significado una nueva relación con la comida: “Gracias a esto la comida es mi amiga y la disciplina es la clave”.
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Estamos seguros de que las reuniones para partir rosca o comer tamales son el mejor pretexto para aplazar unos días más el propósito de comer más balanceado, pero ya que te vas a dar el gusto, ten cuidado con tu ingesta de grasa, condimentos fuertes, postres con demasiada azúcar y bebidas alcohólicas.Este tipo de alimentos no sólo te harán recuperar las calorías y provocarán que subas de peso, también te pueden ocasionar pesadez y acidez estomacal, así como aumento de colesterol, ya que tu aparato digestivo procesa los alimentos poco saludables con mayor dificultad. El primer paso para evitar estos malestares es controlar la manera y la cantidad de alimentos que consumes, sobre todo los embutidos, frituras, patés, postres, salsas y las bebidas alcohólicas, pero en caso de que se te haya ido la mano, aquí te mostraremos algunas formas para evitar esta pesadez, así como algunos remedios caseros confiables para regular tu aparato digestivo.Cuando te sientes en la mesa, cuida las cantidades que comerás y trata de no repetir las porciones, pues en la noche es cuando tu aparato digestivo trabaja de forma más lenta. Te aconsejamos de que tu primer platillo sea una ensalada o verduras, pues ayudarán a controlar tus deseos de comer; además de que muchas de ellas facilitarán la digestión.De igual forma debes evitar situaciones de estrés, enojo y discusiones durante la cena, pues esto alterará tu sistema digestivo y hará que los ácidos gástricos aceleren su trabajo y comenzarás a sentir acidez.Si ya sientes malestar, puedes prepararte un té, ya sea de manzanilla, anís, semillas de hinojo o de cilantro, infusiones de romero, de boldo de jengibre o de alcachofa. Estas plantas ayudan a desinflamar el estómago y ayudan al hígado a digerir, sobre todo comidas ricas en grasa.Un vaso de agua de limón con jengibre rallado o en polvo aliviará la acidez y pesadez; de igual forma podrás tomar una cucharadita de vinagre de manzana disuelta en agua.Si ingeriste una gran cantidad de proteínas de origen animal como res, pescado, pollo, o cerdo, te recomendamos comer piña, papaya o plátano macho con yogurt, pues contienen enzimas que ayudan a desinflamar la mucosa gástrica, además de actuar como un antiácido natural. En caso de que no tengas a la mano alguna de estas frutas o las hierbas para realizarte un té, puedes partir un limón, agregarle una cucharadita de bicarbonato y esto ayudará a desinflamar. Deberás tener cuidado, ya que este remedio podría ocasionarte acidez.Ojalá que estos consejos sean de ayuda para poder disfrutar de la cena sin remordimientos ni malestares.
Los caldos son un platillo muy común en las cocinas mexicanas, no importa si hace frío o calor, un caldito no sólo nos alimenta y nos apapacha el alma, también le brinda beneficios increíbles a nuestro organismo.A pesar de su popularidad, los pros de comer caldos no son muy conocidos, por eso te los vamos a explicar:No es casualidad que nuestras abuelas y mamás nos preparaban un caldito cuando teníamos un mal día o estábamos enfermas, ya que tomarlo caliente proporciona bienestar y confort, le dará calor a nuestro cuerpo y también a nuestra mente, proporcionándonos una inmensa sensación reparadora.Los caldos, por lo general tienen muy pocas calorías y son ricos en proteínas, además por tener una base de agua, mantiene la hidratación en el cuerpo para el correcto funcionamiento de todos tus órganos. Además, dependiendo de los ingredientes que se hagan para prepararlos, otorgan diferentes nutrientes. Estos son algunos de los caldos más populares:Verduras: Este caldo además de saludable y delicioso, es una manera muy práctica de aprovechar los restos de los vegetales que usas normalmente en tu cocina y así no desperdiciar nada. El caldo de verduras lo puedes preparar con cualquier cáscara y restos de vegetales que tengas, usualmente se usan cáscaras de zanahorias, de papa, de chayote, los extremos de la calabaza, los tallos del brócoli y hasta las capas externas de la cebolla. Los que no son tan recomendables son los que puedan cambiar cambiar el color del caldo como el betabel o los que lo puedan fermentarlo como el jitomate o los tomates. Los ingredientes del caldo de verduras son ricos en fibra y agua; aportan vitamina A , en el caso de la zanahoria y, de acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición, carotenoides que ayudan a la visión y al cuidado de la piel. Si le pones papa y brócoli del caldo, se puede fortalecer el sistema nervioso y el muscular; ya que aporta al cuerpo potasio.Pollo: Este tipo de caldo es uno de los más comunes y más deliciosos. Puedes servirlo solo con la pieza de pollo o también le puedes agregar verduras, arroz o hasta garbanzos.Con el pollo, el caldo adquiere vitamina B que ayuda al sistema nervioso. Además de aportar fósforo que ayuda a la formación de huesos y dientes.Res: Las carnes rojas son una rica fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Comer carne aporta hierro, zinc y selenio, así como vitaminas del grupo B, que en combinación con otras verduras aumentará el valor nutrimental del caldo, pues se le añadirá fibra que ayude a mejorar la digestión.Pescado: El pescado es uno de los alimentos que más nutrientes aportan, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación FAO este alimento contiene proteínas, vitaminas y minerales. Algunas de las vitaminas que contiene son la A y la D; además de minerales como fósforo magnesio, selenio y yodo.Algunas regiones de México tienen sus propios caldos característicos.Caldo de papa y queso: Este platillo es una receta tradicional hecha con Queso Chiapas, que le da un toque ácido y el sabor picante del chile chilaca.Caldo de haba: Su textura espesa y su particular sabor lo hacen un plato delicioso y lleno de nutrientes. Caldo de hongos con epazote: muy tradicional mexicana de hongos y setas, aromatizada con epazote fresco. Es ideal para empezar una buena comida, servida con queso panela y cubitos de aguacateOtros usos del caldoNo sólo como platillo los caldos son nuestra salvación, también son un gran auxiliar en la cocina. Puedes usarlos como base de arroz para que quede con más sabor, también puedes usarlo para poner a cocer carne o diluir una salsa que ha quedado muy espesa.Como ves, los caldos son todo menos básicos, están llenos de beneficios, son prácticos, siempre caen bien y son tus aliados en la cocina. Prepara el que mejor se adapte a lo que necesitas y disfruta.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
Seguramente entre tu colección de sartenes y ollas que tienes en la cocina, se encuentran varios refractarios de vidrio, los cuales utilizas muy de vez en cuando única y exclusivamente para hacer postres o hacer uno que otro platillo que se introduzca en el horno.Sin embargo, existen algunos que soportan el fuego directo de la estufa y con ellos podrías cocinar tus alimentos y darles un mejor sabor.Las ventajas que ofrece cocinar en un refractario de vidrio es que este material no contiene metales pesados como el níquel, cromo o teflón, que a la larga perjudican nuestra salud; además ahorra tiempo y dinero, pues los alimentos se cuecen con mayor rapidez y no gastas tanta energía (eléctrica o gas), asimismo, no se rayan y se limpian muy fácil, no absorben olores ni sabores.Gratín de berenjenas en refractarioLas desventajas que nosotros encontramos al cocinar con este tipo de refractarios es que el calor con el que se cuecen los alimentos se pierde muy rápido, por lo que la comida se enfría antes de servirla. De igual forma, hay comestibles que no quedan igual, como el arroz o alimentos para freír.Con esta información te dejamos algunos tips para que saques tus refractarios de vidrio y te aventures a cocinar de una forma más rápida, económica y saludable.En caso de cocinar verduras, deberás añadirle agua o algún caldo al refractario, para que cuando se estén cociendo no se peguen en el fondo del recipiente. El líquido deberás agregarlo antes de ponerlo al fuego, pues si lo añades una vez que está caliente podría romperse debido al choque de temperaturas.Para cocinar carne, pollo, pescado o mariscos, añade una capa de mantequilla en todos los rincones de la base del refractario, esto le dará un gran sabor a tus alimentos; además servirá para que no se peguen a la hora de cocerse.Muchos de los refractarios vienen con tapas de plástico, los cuales no utilizarás mientras se cocina, pues el calor las derretiría. Estas tapas únicamente se utilizan para guardar alimentos o cuando calientes un platillo en el horno de microondas.Para cocinar a fuego directo o en el horno con la necesidad de cubrir los alimentos deberás usar papel aluminio.Espagueti tricolor en refractarioPara manipular el refractario mientras cocinas, deberás hacerlo con mucho cuidado utilizando guantes para evitar una quemadura, pues estos utensilios alcanzan una temperatura muy alta de forma rápida.Al momento de quitarlo del fuego pon tu refractario sobre una superficie de una toalla, de prioridad húmeda, pues el contacto con otro material podría hacer que se rompa. No olvides verificar que pueden usarse dentro del horno o en la estufa, y pon en práctica estos consejos para darle otro sabor a tus comidas.
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