Cómo preparar salsa teriyaki
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Cómo preparar salsa teriyaki

Por Kiwilimón - Enero 2012
De nuestra chef: Chef: Iveth Reyes Gonzalez. Esta es una variación de la salsa teriyaki que desde años suelo preparar, para acompañar algún plato de carne, aves o mariscos.... aqui lo importante es que esta salsa combina muy bien con todo lo anterior.... Echar volar la imaginacion y a cocinar. Para más detalles e imágenes de la receta, haz click aquí.

Ingredientes

  • 2 Tazas de Caldo de pollo
  • 1/3 Taza de Azucar
  • 1/3 Taza de Salsa china
  • 1/4 Taza de Jerez
  • 1/2 Cdita de Jengibre molido
  • 2 Cds de Fecula de maiz
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Como parte de las actividades de #KiwiTeCuida, quincenalmente se desarrollarán conversatorios sobre los beneficios de seguir distintos retos alimenticios, ejemplificados en la cocina de Colibrí Jiménez. Las pláticas son dirigidas por Shadia Asencio, directora editorial de Kiwilimón, y el equipo de nutriólogas profesionales que avalan la nueva sección, en la que encontrarás todas las recetas -con conteos calóricos y nutricionales avalados por la USDA-, tips y consejos para que puedas llevar un estilo de vida balanceado, en armonía y saludable, sin sacrificar el sabor o restringir tu alimentación.Para el primer reto presentamos dieta baja en grasa, que es una de las categorías de Te Cuida. En la plática se resaltó la importancia de seguir este tipo de alimentación, debido a que “un balance de grasa correcto en nuestra alimentación nos ayuda a estar en un peso saludable, evitar enfermedades cardiovasculares y mantener el correcto funcionamiento de vitaminas liposolubles como la A, E y K”, aseguró la nutrióloga Mayte Martín del Campo.Una alimentación sin grasa es imposible y no es recomendable. La recomendación de una alimentación equilibrada implica consumir de 25 a 30% de grasa. Sin embargo, esta grasa debe provenir de grasas mono y poliinsaturada, como las contenidas en las almendras o las nueces, o en pescados como el atún, el huachinango o el salmón. En este sentido, Mayte recomienda consumir pocas grasas no saturadas como las contenidas en la crema, el tocino, los embutidos y los quesos fuertes. Recuerda que la grasa es el nutrimento que mayor energía nos aporta, con una conversión en la que 1 g de grasa tiene 9 calorías aproximadamente. ¡Encuentra aquí la plática completa: #KiwiTeCuida, dieta baja en grasa, y sigue nuestras transmisiones en el Instagram oficial de Kiwilimón, todos los lunes a las 18 horas!
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Con los trapos de cocina limpiamos cualquier chorrito de agua que veamos, pero también residuos de todo aquello propio de la cocina: huevo, leche, aceite, jugos y mil mezclas de ingredientes más, así que no es extraño querer saber cómo lavar trapos de cocina para quitarles el olor.Si meterlos a la lavadora ya no funciona, traemos para ti unos tips sencillos para quitarles cualquier olor indeseable y tenerlos limpios sin necesidad de tirarlos a la basura y reemplazarlos por nuevos.¿Por qué huele feo los trapos de cocina?Por lo general, los trapos de cocina tienen un olor agrio característico que no es sólo desagradable, sino que es el aroma de la reproducción de bacterias. Entre las partículas de comida, la grasa, las cosas que se te quitas de las manos mientras lo usas y la humedad, hay suficiente comida para ayudar a que las bacterias crezcan.Para hacer las cosas aún más feas, esas bacterias se transferirán a cualquier superficie que limpies con un trapo de cocina apestoso: estantes, fregaderos, electrodomésticos, incluso tus manos. A partir de ahí, hay un pequeño paso hacia la contaminación de los alimentos.Foto de Micheile Henderson en Unsplash¿Cómo lavar los trapos de cocina para quitarles el mal olor?La mejor forma de mantener los trapos de cocina limpios y sin olores es lavarlos con agua caliente y jabón inmediatamente después de usarlos y luego enjuagarlos a fondo. Escúrrelos bien y luego cuélgalos donde se puedan secar al aire. Es muy común dejarlos en el borde del fregadero, pero esto no es adecuado porque no se orean de manera adecuada; sin embargo, la puerta del horno podría serlo. Para trapos muy olorosos, el primer paso es hervirlos para eliminar cualquier acumulación. Sigue estos pasos para quitarles el olor: Llena una olla grande con 3 litros de agua y calienta a fuego alto en la estufa hasta que hierva.Agrega 1 taza de vinagre blanco y echa en la olla los trapos de cocina. No necesitas añadir jabón.Hierve los trapos en el agua con vinagre durante 15 minutos para eliminar los olores y las bacterias, el moho y los hongos.Apaga el fuego y deja que los trapos de cocina y el líquido se enfríen a temperatura ambiente.Una vez enfriado, escurre los trapos con las manos uno a la vez antes de colgarlos para que se sequen en un lugar soleado.Como tip extra, procura tener trapos de cocina delgados y livianos, como los paños de microfibra, que se secan al aire mucho más rápido que los trapos de tela estándar.Foto de portada: Guido Hofmann en Unsplash
Con los trapos de cocina limpiamos cualquier chorrito de agua que veamos, pero también residuos de todo aquello propio de la cocina: huevo, leche, aceite, jugos y mil mezclas de ingredientes más, así que no es extraño querer saber cómo lavar trapos de cocina para quitarles el olor.Si meterlos a la lavadora ya no funciona, traemos para ti unos tips sencillos para quitarles cualquier olor indeseable y tenerlos limpios sin necesidad de tirarlos a la basura y reemplazarlos por nuevos.¿Por qué huele feo los trapos de cocina?Por lo general, los trapos de cocina tienen un olor agrio característico que no es sólo desagradable, sino que es el aroma de la reproducción de bacterias. Entre las partículas de comida, la grasa, las cosas que se te quitas de las manos mientras lo usas y la humedad, hay suficiente comida para ayudar a que las bacterias crezcan.Para hacer las cosas aún más feas, esas bacterias se transferirán a cualquier superficie que limpies con un trapo de cocina apestoso: estantes, fregaderos, electrodomésticos, incluso tus manos. A partir de ahí, hay un pequeño paso hacia la contaminación de los alimentos.Foto de Micheile Henderson en Unsplash¿Cómo lavar los trapos de cocina para quitarles el mal olor?La mejor forma de mantener los trapos de cocina limpios y sin olores es lavarlos con agua caliente y jabón inmediatamente después de usarlos y luego enjuagarlos a fondo. Escúrrelos bien y luego cuélgalos donde se puedan secar al aire. Es muy común dejarlos en el borde del fregadero, pero esto no es adecuado porque no se orean de manera adecuada; sin embargo, la puerta del horno podría serlo. Para trapos muy olorosos, el primer paso es hervirlos para eliminar cualquier acumulación. Sigue estos pasos para quitarles el olor: Llena una olla grande con 3 litros de agua y calienta a fuego alto en la estufa hasta que hierva.Agrega 1 taza de vinagre blanco y echa en la olla los trapos de cocina. No necesitas añadir jabón.Hierve los trapos en el agua con vinagre durante 15 minutos para eliminar los olores y las bacterias, el moho y los hongos.Apaga el fuego y deja que los trapos de cocina y el líquido se enfríen a temperatura ambiente.Una vez enfriado, escurre los trapos con las manos uno a la vez antes de colgarlos para que se sequen en un lugar soleado.Como tip extra, procura tener trapos de cocina delgados y livianos, como los paños de microfibra, que se secan al aire mucho más rápido que los trapos de tela estándar.Foto de portada: Guido Hofmann en Unsplash
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