Consejos: Cocinando las mejores lentejas
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Consejos: Cocinando las mejores lentejas

Por Kiwilimón - Febrero 2012
Aunque no lo parezca, realizar unas buenas lentejas es una tarea algo complicada. Cuidar de que no se peguen, lograr la consistencia adecuada o dar con el sabor perfecto depende de diversos factores. Para preparar unas lentejas deliciosas un truco importante es que utilicemos agua embotellada para la cocción, y en cuanto a la cantidad, calcularemos que sobresalga unos tres dedos por encima de las lentejas. Es especialmente importante que la lenteja no se rompa ni pierda la piel, lo cual es algo que ocurrirá si nos pasamos con el tiempo de cocción, pero es más difícil que ocurra si utilizamos unas lentejas de buena calidad. Para evitar que se deshagan y poder controlar el desarrollo de la receta, el consejo es que no las realicemos en una olla a presión. Como mejor saldrán será en una cazuela tradicional, por ejemplo de barro, o en recipientes esmaltados o de acero inoxidable, ya que de lo contrario las lentejas se podrían amargar. Tardaremos más en hacerlas, pero la clave de la lenteja es el fuego lento. Otro punto importante es no removerlas con la cuchara, sobre todo cuando esté próximo el fin de la cocción, pues contribuiremos a que se deshagan. Lo mejor es mover el guiso lentejas tomando la cacerola por las asas e ir meneándola cuidadosamente.
Para un buen plato de lentejas, prohibido añadir agua durante la cocción, pues entonces se despellejarán.
Si salen muy líquidas, se puede espesar el guiso haciendo puré con un par de cucharadas y agregándolo a la cazuela de las lentejas. Finalmente, y sólo para casos de emergencia, si advertimos de que se nos han empezado a pegar deberemos introducir la olla inmediatamente en la pila con agua muy fría, dejarla un rato y cambiar las lentejas de recipiente. En muchas ocasiones esto evita que se extienda el sabor a quemado por todo el guiso, al detenerse la cocción de inmediato. Recetas de cocina con lentejas:
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El mindfulness se ha vuelto famoso en la actualidad, pues es una forma de mantenerse enfocada en el presente. Esta práctica por lo general va acompañada de la meditación, con el fin desarrollar consciencia por el mundo que nos rodea.Así, el mindfulness ha mostrado ser una buena herramienta para combatir la ansiedad y el estrés, por ejemplo, dos factores que pueden llegar a influir en nuestros hábitos alimenticios, por lo que el mindfulness ha llegado hasta la comida como mindfulness eating o alimentación consciente.También te puede interesar leer Afirmaciones sobre la pérdida de peso que no deberías creer¿Qué es el mindfulness eating?La alimentación consciente es una técnica que te ayuda a controlar tus hábitos alimenticios. Aunque se han realizado pocos estudios, se ha demostrado que promueve la pérdida de peso, reduce los atracones y ayuda a sentirse mejor.El mindfulness eating consiste en utilizar la atención plena para alcanzar un estado de atención total a tus experiencias, antojos y señales físicas al comer.Lee también Consejos de una nutrióloga para no preocuparse por subir de peso en la cuarentenaFundamentalmente, la alimentación consciente implica:Comer despacio y sin distraccionesAdvertir las señales de hambre física y comer solo hasta que estés llenoDistinguir entre el hambre verdadera y los desencadenantes no relacionados con el hambreActivar los sentidos y notar colores, olores, sonidos, texturas y saboresAprender a lidiar con la culpa y la ansiedad por la comidaComer para mantener la salud y el bienestar en generalNotar los efectos de la comida en los sentimientos y la figuraApreciar la comidaEn la práctica, esto te permitirá reemplazar los pensamientos y reacciones automáticos con respuestas más conscientes y saludables.¿La alimentación consciente funciona para bajar de peso?Varios estudios concuerdan en que la alimentación consciente ayuda cambiar las conductas alimentarias y a reducir el estrés, por lo que puede funcionar para perder peso.Esto está en gran parte relacionado con el hecho de que el estrés sí afecta en los hábitos alimenticios, pues se ha observado que cuando las personas están estresadas, pueden comer de manera inapropiada. Por otra parte, si eso les hace aumentar de peso, eso puede causar aún más estrés, así que es como un círculo vicioso.Sin embargo, a pesar de que el mindfulness “puede ayudar a prevenir problemas psicológicos” y “podría ser de ayuda para el funcionamiento mental y el bienestar generales”, de acuerdo con una investigación de El País, aún faltan más estudios y mediciones neurobilógicas y conductuales más objetivas, para comprobar que realmente funciona, ya sea al comer o en cualquier otro ámbito en el que se enfoque la práctica.No olvides que cuando se trata de cambios en tu alimentación, siempre debes consultar a un experto para que te guíe y te ayude a encontrar el plan especializado para ti y tu cuerpo.
¿Qué debo comer si tengo colitis? es una de las preguntas más frecuentes para todas aquellas personas que padecen síndrome de colon irritable, especialmente porque es muy importante mantener una dieta adecuada para reducir los síntomas que causa el malestar. Por eso, en esta nota podrás conocer cuáles son algunos de los alimentos prohibidos más frecuentemente si padeces colitis y con qué podrías, según tu caso, sustituirlos. De acuerdo a Mayo Clinic, la colitis es la inflamación del intestino grueso, la cual puede ser provocada por infección o intoxicación, aunque la mayoría de las veces su causa es desconocida. Entre los síntomas más comunes podemos encontrar cólicos e inflamación abdominal, estreñimiento y dolor severo en el vientre bajo. Por suerte, especialistas como la gastroenteróloga Gail Cresci, de Cleveland Clinic, ha encontrado que esta enfermedad, en algunos casos, se puede controlar sin necesidad de consumir medicamentos, llevando una dieta para la colitis y haciendo ejercicio. La doctora Cresci recomienda evitar ciertos alimentos dependiendo del tipo de colitis, pero sabemos que muchas veces es complicado apegarse a una dieta estricta, así que a continuación te presentamos una serie con diferentes alternativas de alimentos para la colitis que podrían sustituir los que comúnmente se deben evitar. Lácteos Uno de los alimentos que definitivamente se deben evitar si padeces colitis, son los lácteos como la leche, el queso y el yoghurt, ya que, en la mayoría de los casos, pueden provocarte gases e inflamación intestinal. Afortunadamente existen varios alimentos para desinflamar el intestino en caso de que vivir sin lácteos te sea muy difícil, así que puedes suplir los ya mencionados con los siguientes: Leche de almendra, de arroz o de cocoYoghurt sin lactosaQueso brie o camembertAceite vegetal en lugar de mantequillaFrutas con altos niveles de azúcar La fructosa es un factor que podría incrementar las molestias para quienes padecen colitis, de acuerdo a información de la Asociación de Enfermos de Crohn y Colitis ulcerosa, por ello no es recomendable consumir peras, sandía, durazno, cerezas, frutos secos y jugos frutales. Lo que sí se recomendaría añadir a tu dieta para la colitis, son: PlátanosMora azulMelónZarzamoraAlgunos vegetales y leguminosas Otros de los alimentos que no se deberían comer si tienes colitis, son vegetales como el brócoli, coles de Bruselas, espárragos y la col; y leguminosas como frijoles, garbanzos y lentejas, ya que como profundiza la doctora Gail Cresci, éstos favorecen la inflamación del colon y producen gases. En su lugar, puedes comer: ApioZanahoriasEspinacasCalabazaArrozAvenaQuinoaPolioles Los polioles son edulcorantes sin azúcar que muchas veces se encuentran presentes en dulces y golosinas también. Procura evitar productos que contengan sorbitol, isomalta, maltitol y xilitol y si quieres endulzar tu té, mejor agrega: MielMaple naturalDulces que no contengan azúcares que terminen en “ol”.Recuerda que antes de consumir algún alimento antes mencionado, debes de consultar a un especialista que te ayude a definir cuáles son los mejores alimentos para la colitis para tu dieta.
De entre las enfermedades crónicas, el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica es una de las más comunes y entre 20 y 30 por ciento de la población mundial lo padece.Hay varios factores para que una persona desarrolle esta enfermedad, entre ellos, algunos de carácter genético, pero también ambientales, sociales y de comportamiento, en especial, alimenticio, por lo que llevar una alimentación adecuada y congruente con las necesidades de cada persona es esencial.¿Qué es hígado graso?Es una afección que ocurre cuando la acumulación excesiva de grasa en el hígado provoca inflamación, lo que puede desarrollar cicatriz por la inflamación constante (conocido como fibrosis) y, finalmente, provocar daño hepático crónico o cirrosis.Aunque con frecuencia las personas quieren saber los síntomas de hígado graso, este padecimiento tiene una progresión asintomática, “solo algunos con estatohepatitis no alcohólica pueden presentar fatiga, malestar general y dolor abdominal “vago” en cuadrante superior derecho”, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Por otra parte, según la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la obesidad es considerada uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad. Además de la diabetes, los niveles excesivamente elevados de colesterol o grasas en la sangre (dislipidemia), el síndrome metabólico (es decir, el conjunto de presión arterial elevada, azúcar en la sangre elevada, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol) y la etnia, pues estudios han mostrado que los hispanos y japoneses padecen más de hígado graso.Dieta para el hígado grasoCuando una persona es diagnosticada con hígado graso, el tratamiento no farmacológico con frecuencia indica una modificación en el estilo de vida, por ejemplo, eliminar el consumo de alcohol, bajar de peso y una dieta hipocalórica sola o en conjunto con incremento en la actividad física, claro, todo guiado por profesionales de la salud, como un nutriólogo.La dieta hipocalórica consiste en controlar la ingesta de calorías, pues cuando consumimos más calorías de las que necesitamos, estas se almacenan como tejido graso o adiposo.Por ejemplo, en esta dieta se suele reducir la ingesta diaria de alimentos que aportan hidratos de carbono complejos, como el arroz, la pasta o el pan y preferir el consumo de hortalizas, carnes magras (aquellas que contiene poca grasa, como la pechuga de pollo), pescados, frutas y huevo, todos ellos cocinados de formas saludables, como a la plancha o al vapor.Este tipo de dieta no elimina el consumo de ningún tipo de nutriente, sino que simplemente indica su ingesta en una cantidad mínima. Trata de llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas y carbohidratos, pero baja en grasas, azúcar y sal; comer porciones más pequeñas de alimentos también puede ayudarte con este propósito.Recuerda que esta enfermedad sólo puede ser diagnosticada por una médico y que una dieta siempre debe ser guiada por un nutriólogo, pues debe ir adapatada a tus necesidades.
El arroz y los frijoles son dos de los granos que nos han acompañado por mucho tiempo y que son conocidos en todo el mundo.Tan sólo el arroz es el tercer cereal más producido en el mundo, mientras que el frijol es nativo de México (también de Guatemala y El Salvador) y cultivado en todo el mundo.No es raro comer cada uno como guarnición a diversos guisos, pero comerlos juntos también es una forma popular no sólo en México, sino en varias partes de América Latina.Tan sólo de Cuba nos llegan los moros y cristianos, platillo famoso mundialmente a base de arroz con frijoles, que cuenta además con otra versión llamada Congri, aunque no son lo mismo.De ellos, podemos saltar a México, en específico a Michoacán, donde el arroz cocido se come con frijoles refritos caldosos, acompañados de una salsa hecha con jitomate, ajo y chile verde, y se llama Morisqueta.Si bajamos un poco, en Centroamérica tenemos el Gallo Pinto, característico en Nicaragua y Costa Rica, aunque diferente en su preparación en cada país, pues en el primero, el plato no incluye el caldo de los frijoles y su consistencia es similar a la del picadillo.Por su parte, el arroz con habichuelas es característico del Caribe, en particular, de Puerto Rico y República Dominicana. Este consiste en arroz blanco con frijoles marrones, o habichuelas rosadas, como son conocidas allá.En Perú existe el Tacu Tacu, un platillo que aprovecha las sobras de los alimentos por tradición y que resulta en una combinación deliciosa de los cereales con ají, y que suele servirse con huevo, carne o pollo.Y como estos platillos, existen muchos otros más, en toda América Latina, preparados, nombrados y acompañados de maneras diversas en cada lugar, pero todos con la misma base: el arroz y los frijoles.Si amas el arroz, puedes comerlo en todas estas versiones:Arroz con Leche CremosoArroz con Brócoli y QuesoArroz Rojo con VegetalesSi lo tuyo son los frijoles, pruébalos así:Tortitas de Frijoles NegrosEnsalada de Nopal con FrijolesFrijoles Charros con Chorizo
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