Cúrcuma para bajar tallas
Dietas

Cúrcuma para bajar tallas

Por Kiwilimón - Abril 2014
La cúrcuma es una especia que se utiliza mucho en la comida hindú y que tiene propiedades sorprendentes. La puedes encontrar entera o en polvo (aunque los polvos generalmente tienen colorante agregado) e incorporarla a tu dieta tiene, además de muchos beneficios para tu salud, una propiedad muy interesante: inhibe la absorción de la grasa. Nuestras amigas de ActitudFEM nos comparten estos datos. En estudios realizados con ratones aquellos que consumieron cúrcuma subieron menos de peso que los otros con dietas similares. La cúrcuma incrementa el flujo de bilis al estómago, lo que ayuda a deshacer la grasa. Además controla los niveles de azúcar en la sangre. Además de esto disminuye el colesterol en la sangre, tiene propiedades antiinflamatorias, le da un empujón a tu sistema inmunológico y ayuda a desintoxicar el hígado. Hoy en día están estudiando la posibilidad de que consumir cúrcuma ayude a disminuir el riesgo de desarrollar Alzheimer.

¿Cómo tomarlo?

Lo mejor que puedes hacer es comprarlo entero y rallarlo en casa. Hierve una cucharada de cúrcuma en 4 tazas de agua por 10 minutos para crear un té y tómalo antes de cada comida (o al menos cuando sepas que vas a comer o cenar mucho). Puedes añadir miel de abeja para endulzar. ¡Pruébalo para darle un empujón a tu dieta!

Ver artículo original aquí.

 

Recetas con Cúrcuma

 

Pollo al Curry con Yoghurt

 

Filete a la Española

 

"¿Qué recetas conoces con cúrcuma?"

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Para muchos, cocinar es un arte placentero, sobre todo si tienes el tiempo y todo listo, porque en México, de acuerdo con un estudio del departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, las mujeres pasan en promedio 10 horas a la semana cocinando y otras 14 en tareas relacionadas a la cocina.Pero en la vida moderna, a veces no hay tiempo. Y entonces cocinar o tan sólo pensar en qué comer nos parece la tarea más grande y complicada del mundo. Uno quisiera tener todo en una caja, listo para cocinarse, pero el fin de semana no hubo tiempo de ir al súper y la despensa está vacía. Ordenar a domicilio por quinta vez en la semana ya hasta nos da culpa. ¿Qué opciones tenemos para organizar el tiempo y cocinar alimentos balanceados de la forma más práctica? ¡Muchas!, pero entre ellas, la más sencilla quizá sea ordenar menús a domicilio con todo listo para cocinar. Imagínate que de verdad te llega todo en una cajita, listo para que tú sólo pongas el sartén o la olla, un poquito de sal y pimienta. No tuviste que salir al súper ni pensar en la pregunta más temida por todos: ¿qué cocino hoy?Pensando en ofrecerte todas estas facilidades es que iChef fue creado. Para todos aquellos que quieren ahorrar tiempo, evitar salir de casa y tener comida casera, balanceada y variada, iChef te hace llegar una caja con todos los ingredientes para hacer una comida con 2 o 3 platos y el paso a paso para elaborarla, tú sólo tienes que poner sal, aceite, algunas salsas y condimentos que te agraden.Esta es una gran opción tanto para personas que ya saben cocinar, pero buscan administrar su tiempo mejor en la cocina, o para acercar a los neófitos, pues las cajas de iChef no sólo contienen los ingredientes frescos, sino ya medidos para prácticamente sólo mezclar y cocinar.Para disfrutar de estos menús sólo necesitas elegir con un día de anticipación lo que quieres comer, de una variedad de platillos que cambia cada semana; entre las opciones debes elegir un plato fuerte de cajón, acompañado de una guarnición y tu caja puede ser para 1, 2, 3 o hasta 4 personas. No te preocupes si quieres una comida grande, sólo necesitas pedir una caja más.Conoce más de iChef en Instagram.Tu caja también contendrá recetas básicas con las que no pasarás más de una hora cocinando, pero que además se te antojarán mucho. Por ejemplo, podrías elegir de plato fuerte un ceviche de camarón, un huachinango a la talla o una pechuga de pollo con mantequilla de nuez, y acompañarlo con una guarnición o entrada de arroz blanco con plátano macho frito, una ensalada de champiñones con queso parmesano o una crema fría de aguacate.Con estos menús no sólo tendrás comida casera y balanceada hecha por ti mismo, sino que aprovecharás ingredientes de temporada y reducirás el desperdicio, pues todo tiene las medidas exactas para platillos individuales.Definitivamente, esta es una gran forma de administrar tu tiempo, comer en casa y acercarte a la cocina de una forma fácil y deliciosa.
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
El pescado rebozado o pescaditos es un platillo típico de muchas marisquerías, pero también de muchos lugares deliciosos que encuentras en los mercados. Pero si quieres hacer tu propia versión casera, necesitas saber cómo se reboza el pescado.Acompañado con limón y salsa picante, el pescado rebozado también tiene versiones en otros países, como en Inglaterra, donde el fish and chips es un platillo característico. Pero si tú quieres preparar pescado rebozado para unos tacos o para comerlo con limón, tienes que seguir este paso a paso con los mejores tips de la chef de Kiwilimón para que te quede perfecto.Cómo se reboza el pescadoLo primero que tienes que hacer para rebozar un pescado es mezclar 2 huevos por 1 taza de harina. Esto te asegurará cubrir del todo tus filetes; este es el objetivo principal de rebozar y como resultado obtendrás una capa crujiente por fuera y un pescado jugoso por dentro.Los ingredientes con los que puedes rebozar un pescado pueden variar, pero como base, puede elegir entre los siguientes:Harina de trigoHarina de arrozHarina integralFécula de maízHarina de maízPrácticamente puedes usar cualquier harina para hacer un rebozado, lo único importante es sazonar bien la mezcla que hagas con la harina.Añade unos buenos condimentos sobre la mezcla como ajo en polvo, orégano o paprika y esto hará toda la diferencia de sabor.Luego puedes agregar un líquido, este puede ser agua, agua mineral, cerveza e incluso refresco, esto hará que el rebozado quede más airoso y crujiente. Usa un recipiente amplio y profundo para que sea más fácil cubrir bien tu pescado.Antes de rebozarlo con tu preparación, puedes secar el pescado y luego pasarlo por un poco de harina o maicena, esto hará que el rebozado se adhiera bien a nuestro pescado.Finalmente, lo que fríelo en aceite bien caliente para que el rebozado quede crujiente y bien cocido. Ahora puedes poner en práctica este paso a paso con estas recetas:Filete de pescado rebozadoTacos de pescadoTacos de pescado rebozado con aderezo de cilantro y habanero
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