Dietas Gluten Free
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Dietas Gluten Free

Por Kiwilimón - Julio 2013
Dejar de comer gluten no es el fin del mundo, simplemente hace falta entender las diferentes alternativas de esta drástica dieta. Recibir un diagnóstico que plantee que eres celíaco o lo que viene siendo lo mismo, que no puedes consumir gluten es una noticia que cambia la vida. Ciertamente puede ser una experiencia sobrecogedora y sin duda hay que tener un plan estratégico al recibir este tipo de noticias.     Muchas personas se frustran con la idea no volver a comer gluten pues es un componente primario de ingredientes básicos para nuestra dieta. Harinas y trigos que desembocan en pan, pasta, cereales y demás productos son causantes de la disfunción del intestino delgado de aquellos aquejados por estos malestares. Como todo en la vida esto también tiene un lado bueno y ese es que seguir esta dieta con precaución puede llevar a tener una alimentación sana y ligera. Lo primero es entender que uno no puede auto recetarse al enterarse e que es alérgico al gluten. El cambio de dieta es dramático y debe ser tomado con cuidado. Los siguientes son lineamientos que si bien deben consultarse con el doctor, si pueden tomarse como guías de inicio para vivir con esta condición. Esta es una lista de productos que contienen gluten y deben evitarse: panes, croutones, pastas, carnes procesadas, caldos y sopas concentradas, empanizados, aderezos, productos marinados, almidón, etc. Estos por el otro lado son ingredientes seguros para la dieta gluten free: arroz, maíz, soya, papas, tapioca, huevos, fruta, azúcar, aceites, miel, mantequilla, quinoa, amaranto, vino, etc.  

Recetas Gluten Free

Receta de Pastel de Chocolate Sin Gluten

Ingredientes: - 150 gramos de chocolate obscuro - 140 gramos de mantequilla - 50 gramos de azúcar glass - 2 cucharaditas de extracto de vainilla - 1 pizca de sal - 6 yemas de huevo - 6 claras de huevo - 140 gramos de almendra en polvo - 30 mililitros de agua para el relleno - 180 gramos de cobertura de chocolate para el relleno - 250 mililitros de crema para batir para el relleno - 150 gramos de chocolate para bañar el pastel - 150 gramos de crema para batir para bañar el pastel - 2 claras de huevo para los macarrones - 1 cucharada de azúcar para los macarrones - 150 gramos de azúcar glass para los macarrones - 80 gramos de almendra en polvo, para los macarrones Si quieres conocer el procedimiento de esta receta da click aquí.  

Receta de Huevos Revueltos

Ingredientes: - 8 huevos - 1 paquete de queso crema - 1 cucharada de mantequilla - pimienta Si quieres ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Pescado con Salsa Cremosa de Poro 

Ingredientes: - 3 cucharadas de mantequilla sin sal - 1/2 taza de poro sólo la parte blanca y verde clara, cortados en trozos de 1 cm. - 1/3 de taza de vino blanco seco - 1/3 de taza de crema - 2 cucharadas de cebollin finamente picado - 1/4 de taza de caldo de pollo - 1 cucharada de aceite de olivo - 4 filetes de pescado blanco como Róbalo con su piel Para ver los pasos de esta receta da click aquí.   En el momento actual la legislación alimentaria europea y latinoamericana exige que en la etiqueta de los alimentos se especifique la composición cuando pueda contener algún componente con gluten, es por esto que el mejor consejo es no comprar alimentos sin empaque que aseguren con falta de gluten. De la misma forma, al comer en restaurantes, hay que tener bien identificados aquellos en los que se pueda confiar cuándo les preguntes el origen de sus ingredientes. Las buenas noticias es que cada vez más super mercados se han centrado en abrir secciones “gluten-free” donde todo lo exhibido es seguro para la seguridad de aquellos que lo necesiten. Lo que hay que dejar atrás es aquella concepción que acerca al estilo de vida libre de gluten con una dieta estricta sin sabor u opciones. La realidad es que esta dieta no tiene por qué ser esclavista ni mucho menos tormentosa, muchos alimentos sin gluten son disfrutados por las masas, simplemente hay que tener cuidado y estar al pendiente de aquello que podría causar un imprevisto poco afortunado.   Para encontrar más recetas libres de gluten da click aquí.  

"¿Conocías qué alimentos contienen gluten?"

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¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
Pocos ingredientes son tan prácticos, nobles y versátiles como el pollo. Siempre cae bien y se puede cocinar de infinidad de formas, además es económico y muy accesible de conseguir ¿Qué más puedes pedir?Sus beneficios son muchos, ya que es una de las carnes más saludables que casi no contiene grasa, y la poca que tienen es muy identificable, por lo tanto fácil de quitar y lo hace ideal para las personas que quieren perder peso. Propiedades y beneficios del polloGracias a la proteína que aporta el pollo, ayuda a incrementar la masa muscular y evita la pérdida ósea. Es rico en fósforo, por lo que mantiene en óptimas condiciones los dientes, huesos, los riñones y el hígado. Según la OMS el pollo tiene una alta cantidad de retinol, alfa y beta-caroteno, licopeno y todos los derivados de la vitamina A, que son esenciales para permitirnos poder tener una vista adecuada. Es fácil de digerir y le cae bien incluso a personas que sufren trastornos digestivos ya que su tejido es más fácil de desintegrar que otro tipo de carnes.VersatilidadEl pollo es una de las carnes más accesibles y nobles a la hora de cocinar, ya que lo puedes usar en las recetas más sencillas y ligeras, pero también puedes preparar guisados espectaculares y muy vistosos. Todo depende de cómo y con qué se cocine.Asado entero en el horno, en trozos, en cazuela o incluso en el microondas, puedes preparar un plato de pollo que resulte una maravilla para todos los miembros de la familia y seguro que será imposible resistirse.Aprovecha todas las partes del pollo- Muslos: Los muslos de pollo pueden son una de las partes que más se aprovecha, pues son de las piezas que más carne tienen y con la ventaja que son más jugosas, tienen un poco más de grasa y por lo tanto más sabor. Puedes usarla en guisados, para desmenuzar, en medallones, etc. - Alas de pollo: Las alitas, además de dar muchísimo sabor son muy saludables, ya que tienen Vitamina B6 que fortalece el sistema inmunológico, selenio, mineral que ayuda a la buena absorción de las vitaminas y es un poderoso antioxidante. Puedes usarlas para hacer caldo o para comerlas como botana con salsas, empanizadas, etc. - Pechugas: llegamos probablemente a la parte más versátil del pollo. Puedes hacerla a la plancha para añadirlas a la ensalada, también puedes rellenarlas, hacer rollitos, taquitos, puedes desmenuzar y usarla en todos los guisados, desde un sandwich sencillo hasta un delicioso mole. -Huacal: el huacal es una pieza de pollo que algunas personas tiran por no contener carne, sino ser sólo hueso. Pero igual que la rabadilla y el retazo de pollo, es ideal para preparar caldo. -Menudencias: Se le conoce como menudencias al hígado, molleja y corazón y estas piezas también se pueden cocinar. Se usan en sopas y caldos y también se pueden preparar salteados con cebolla u otras verduras. Cómo conservar la carne del pollo Para mantener segura la carne de pollo, la FDA, recomienda que tengas en el refrigerador una temperatura de 4° C y el congelador debe estar a -18° C. Durante el ciclo de descongelación, es posible que la temperatura registrada sea ligeramente superior a 4° C. Entre las proteínas más consumida en México está la carne de pollo y ahora sabemos el porqué. Para cocinarlo, lo único que necesitas es creatividad y usar los ingredientes que tengas a la mano. Si quieres conocer deliciosas recetas para cocinar pollo, visita nuestra sección especial en donde seguro encontrarás una idea que se adapte a cualquier situación.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
En momentos como el que se vive actualmente en el mundo debido a la pandemia del virus COVID-19, las medidas de prevención son más importantes que nunca.Para frenar los contagios, el autoaislamiento es una forma eficaz que muchas personas y empresas han decidido practicar. Así que quizá sea un buen momento de cuidar nuestra alimentación y poner atención en nuestro consumo de vitaminas a través de frutas y verduras. Para que tengas en mente esto al momento de comprar tus alimentos, te explicamos cómo seleccionar frutas y verduras con vitaminas y minerales que debes consumir. Vitaminas y minerales: ¿qué son?De acuerdo con un informe especial de salud publicado por Harvard Health Publishing, las vitaminas y minerales son nutrientes esenciales porque desempeñan cientos de funciones en el cuerpo. Aunque son primordiales, existe una delgada línea entre obtener suficientes nutrientes (lo cual es saludable) y obtener demasiados (lo que puede terminar haciéndote daño). Llevar una dieta saludable sigue siendo la mejor manera de obtener cantidades suficientes de las vitaminas y minerales que necesitas.Las vitaminas y minerales se consideran nutrientes esenciales, ya que actúan en sintonía y realizan cientos de funciones en el cuerpo. Por ejemplo, ayudan a sostener los huesos, sanar heridas y fortalecer el sistema inmunológico. También convierten los alimentos en energía y reparan el daño celular.Sin embargo, son tantos que tratar de hacer un seguimiento de lo que hacen todas estas vitaminas y minerales puede ser confuso. En este artículo, te explicamos cómo saber cuáles son los alimentos con mayor cantidad de vitaminas para cuidar tu salud frente a una propagación de un virus como el Coronavirus.¿Cuál es la diferencia entre vitaminas y minerales?Aunque ambos se consideran micronutrientes, las vitaminas y los minerales difieren de formas básicas. Las vitaminas son orgánicas y se pueden descomponer por calor, aire o ácido. Los minerales son inorgánicos y se aferran a su estructura química.Esto significa que los minerales en el suelo y el agua llegan fácilmente a tu cuerpo a través de las plantas, pescados, animales y líquidos que consumes. Pero es más difícil transportar vitaminas de los alimentos y otras fuentes a tu cuerpo porque la cocción, el almacenamiento y la simple exposición al aire pueden inactivar estos compuestos más frágiles.Vitaminas solubles en aguaLas vitaminas solubles en agua se empaquetan en las porciones acuosas de los alimentos que consumes y se absorben directamente en el torrente sanguíneo a medida que los alimentos se descomponen durante la digestión o cuando se disuelve un suplemento.Debido a que gran parte del cuerpo consiste en agua, muchas de las vitaminas solubles en agua circulan fácilmente en tu organismo. Los riñones se encargan de regular continuamente los niveles de vitaminas solubles en agua, evitando los excesos del cuerpo en la orina.Estas son algunas de las vitaminas solubles en agua:- Vitaminas B Biotina (vitamina B7): hígado, soya, yema de huevo, coliflorÁcido Fólico (folato, vitamina B9): cebolla, espárragos, naranja, jugo de naranja, frijoles, espinaca, hígado de resNiacina (vitamina B3): carne de vaca, leche, huevo, frijolesÁcido pantoténico (vitamina B5): pescado, moluscos, pollo, yogur, champiñonesRiboflavina (vitamina B2): la mayoría de los alimentos vegetales y animales contienen al menos pequeñas cantidades de vitamina B2Tiamina (vitamina B1): avena, trigo, maíz, carne de cerdo, arroz completo, semillas de ajonjolíVitamina B6: ajo, plátano, alubias, grano integral, papas, frutas que no sean cítricasVitamina B12: almejas, hígado vacuno, carne de ave, huevo, leche- Vitamina C: frutas cítricas, brócoli, tomates, papa horneadaAunque las vitaminas solubles en agua tienen muchas tareas en el cuerpo, una de las más importantes es ayudar a liberar la energía que se encuentra en los alimentos que consumes. Otros ayudan a mantener los tejidos sanos. Aquí hay algunos ejemplos de cómo las diferentes vitaminas te ayudan a mantenerte saludable y en qué alimentos puedes encontrarlas:Liberar energía. Varias vitaminas B son componentes clave de ciertas coenzimas (moléculas que ayudan a las enzimas) que ayudan a liberar energía de los alimentos.Producen energía. La tiamina (ternera), la riboflavina (pollo), la niacina, el ácido pantoténico (pepitas de girasol) y la biotina (huevo) se dedican a la producción de energía.Construye proteínas y células. Las vitaminas B6, B12 (salmón) y el ácido fólico metabolizan los aminoácidos (los componentes básicos de las proteínas) y ayudan a las células a multiplicarse.Hacer colágeno. Una de las muchas funciones que desempeña la vitamina C es ayudar a producir colágeno, que une las heridas, apoya las paredes de los vasos sanguíneos y forma una base para los dientes y los huesos.Vitaminas solubles en grasaEstas son algunas vitaminas liposolubles y los alimentos en las que las encuentras:Vitamina A: lácteos (leche, mantequilla, queso cheddar), pescado (salmón), hortalizas de hojas verdes y otras verduras de color verde, anaranjado y amarillo (brócoli, zanahorias y calabacines), frutas (melón, chabacano y mango)Vitamina D: pescados grasos (atún o salmón), hígado vacuno, queso, yema de huevo, hongos, leche, leche de soya, leche de almendras, leche de avena. Vitamina E: aceites vegetales (germen de trigo, avellana, colza, girasol y almendra), almendras, avellanas, cacahuates, piñones, pescado (angula, anguila, congrio, salmón y sardina), pistaches, aguacate, espinacas, espárragos, brócoli.Vitamina K: hortalizas de hoja verde (col, espinaca, hojas de nabos, col rizada, acelga, hojas de mostaza, perejil, lechuga romana y lechuga de hoja verde), coles de Bruselas, brócoli, coliflor, repollo, pescado, hígado, carne de res, huevo y cereales (en cantidades más pequeñas).Juntos, este cuarteto de vitaminas ayuda a mantener los ojos, piel, pulmones, tracto gastrointestinal y sistema nervioso en buen estado. Estas son algunas de las otras funciones esenciales que desempeñan estas vitaminas:Construyen huesos. La formación de huesos sería imposible sin las vitaminas A, D y K.Protegen la visión. La vitamina A también ayuda a mantener las células sanas y protege tu visión.Interactúan favorablemente. Sin vitamina E, el cuerpo tendría dificultades para absorber y almacenar vitamina A.Protegen el cuerpo. La vitamina E también actúa como antioxidante, un compuesto que ayuda a proteger el cuerpo contra el daño de las moléculas inestables.Este tipo de vitaminas ingresan a la sangre a través de los canales linfáticos en la pared intestinal. Muchas vitaminas liposolubles viajan a través del cuerpo sólo bajo la escolta de proteínas que actúan como portadores.Los alimentos y aceites grasos son el depósito de las cuatro vitaminas liposolubles. Dentro del cuerpo, los tejidos grasos y el hígado actúan como los principales corrales de retención de estas vitaminas y las liberan según sea necesario.Hasta cierto punto, estas vitaminas pueden considerarse como micronutrientes de liberación prolongada. Es posible consumirlos de vez en cuando, tal vez en dosis con semanas o meses de diferencia en lugar de diariamente, y aun así obtener suficientes. El cuerpo elimina el exceso y lo distribuye gradualmente para satisfacer sus necesidades.
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