Dietas peligrosas
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Dietas peligrosas

Por Kiwilimón - Agosto 2013
Estar saludable es importante y ponerse a dieta es una forma de lograrlo, pero hay que tener cuidado con aquellos régimenes que acaban dañándonos más de lo que ayudan. Por eso hay que bajar de peso sin rebotes. Cada semana se inventa una nueva dieta. La mayoría funcionan relativamente bien considerando que ayudan a bajar de peso y tallas reduciendo la reserva calórica en el cuerpo. La mala noticia es que estas dietas, al privarte de algún grupo de alimentos u otro, también condicionan tu cuerpo y lo privan de algunos nutrientes esenciales. Por si fuera poco al acabar estas dietas es probable que se “rebote” rápidamente al peso anterior pues el cuerpo no se deshizo del peso extra de una forma sana o consciente.   Otro concepto a tener en cuenta es que el cuerpo de cada uno de nosotros es diferente. Que una dieta funcione para una amiga no supone que servirá para ti, y aunque sirve, no asegura de que será saludable para tú organismo. Es por esto que cualquier dieta es mejor revisarla con nutriólogos o especialistas que promuevan la salud antes de la pérdida de peso. Lo que sí te puedo asegurar es que hay dietas comprobablemente peligrosas para el cuerpo que deben ser evitadas. Estas son algunas de las más comunes:  

Ayuno y baja súbita de calorías

Dejar de comer o ingerir menos de 1200 calorías al día no es recomendable. Cuando uno deja de comer lo necesario para tener energía y saciar el hambre el cuerpo empieza a alimentarse no sólo de grasa sino que de líquido y tejido muscular, actores primordiales en el metabolismo. Hay que tener en mente que al perder peso rápido se corre el riesgo de volverlo a subir más algunos gramos extra de pura grasa y nada de músculo así desbalanceado el metabolismo.  

Píldoras y suplementos

Si suena demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo es. Aquellas pastillas anunciadas por televisión normalmente son cápsulas cargadas de cafeína y diuréticos que pueden llevar a una peligrosa deshidratación. Aquí hay que recordar siempre que aunque alguna medicina dietética se proclame como natural u orgánica no es prueba de que sea efectiva o siquiera segura, de hecho, en un estudio hecho por la universidad de Washington en St. Louis dice que el 80% de las pastillas para bajar de peso son una pérdida de dinero tomando en cuenta la relación precio-calidad de las mismas.  

Parches dietéticos

Este es uno de los más inútiles. Reportadamente los parches no ayudan a bajar de peso o siquiera a eliminar el apetito, el asunto es que la promesa de bajar de peso sin esfuerzo, con sólo adherirse un parche al brazo es muy tentador. El problema es que muchas veces la cantidad de químicos no es suficiente para surtir efecto, además el precio puede llegar a ser exorbitante si se compran de manera constante. Se dice que los parches pueden reemplazar algunos nutrientes pero en realidad estos pegostes no contienen la cantidad necesaria de vitaminas o proteínas para mantener un cuerpo sano.  

Recetas para Bajar de Peso sin Riesgos

Receta de Edamames

Ingredientes: - 1/2 bolsa de edamame - 2 cucharadas de salsa de soya - 2 cucharadas de jugo de limón - sal de mar - especias variadas Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Sushi

Ingredientes: - 2 tazas de arroz de sushi - 2 tazas de agua - 75 mililitros de vinagre de arroz o vinagre para sushi (todo esto se compra en tiendas especializadas para comida japonesa) - 4 hojas de alga nori - 1/2 taza de ajonjolí - 100 gramos de queso crema - 1 pepino sin semilla - 1 aguacate maduro - 4 camarones pelados y cocidos - jugo de limón al gusto (para la salsa) - salsa de soya japonesa (para la salsa) - jugo de naranja al gusto (para la salsa) ¿Se te antojo esta receta? Da click aquí para ver los pasos para prepararla.  

Receta de Atún en Salsa de Tomate y Albahaca

Ingredientes: - 1/4 de taza de aceite de oliva - 750 gramos de filete de atún 1.5 cm de grosor - 1 cebolla finamente picada - 2 tazas de jitomate cherry picados - 1/2 taza de vino blanco seco - 1/4 de taza de albahaca Da click aquí para ver el procedimiento de esta receta.     ¿Quieres encontrar más recetas para bajar de peso? Da click aquí y visita nuestra sección de dietas.  

"¿Haz intentado alguno de estos métodos o prefieres las dietas?"

 
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¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
La dieta keto es quizá la más popular del momento, mientras que del ayuno intermitente se ha hablado mucho de sus beneficios.Quizá ambos deben su fama a que muchas famosas, como Jennifer Aniston o Kourtney Kardashian, por ejemplo, pero ¿qué tan buena idea es ponerlos en práctica juntos?¿En qué consiste el ayuno intermitente?El ayuno intermitente es un patrón de alimentación que consiste en alternar períodos de ayuno con una alimentación normal. El método más popular es el de 16 por 8, es decir, puedes comer durante un lapso de 8 horas y luego ayunas por 16 horas.El ayuno intermitente se utiliza principalmente como técnica de pérdida de peso, pero algunos estudios han encontrado beneficios a la salud, como que reduce la inflamación y mejora la función cerebral y el control del azúcar en la sangre.¿Cómo es la dieta keto?La dieta keto o cetogénica consiste en una ingesta muy baja en carbohidratos y alta en grasas, por medio del proceso metabólico conocido como cetosis, con el cual el cuerpo descompone las grasas para formar sustancias llamadas cetonas que sirven como una fuente de combustible alternativa.Esta dieta es una forma efectiva de perder peso, pero también tiene otros beneficios, por ejemplo, la dieta ceto puede mejorar los síntomas mentales en personas con enfermedad de Alzheimer, además, puede reducir el azúcar en la sangre, mejorar la resistencia a la insulina y disminuir los factores de riesgo de enfermedades cardíacas, como los niveles de triglicéridos.Para saber si es funcional combinar una dieta keto con el ayuno intermitente, consultamos con la nutrióloga Jennifer Asencio, nutrióloga clínica especialista en diabetes, varias dudas con el fin de que tengas una guía si planeas ponerlas en práctica juntos.La primera duda que teníamos era si es buena idea combinarlos, a lo que nos recomendó tener en cuenta que seguir la dieta keto nos llega a parecer difícil, por lo que hacer ayuno intermitente puede resultar más complicado en combinación con esta dieta, “a menos que combinarlos vaya bien con tu ritmo de vida y sea algo con lo que puedas comprometerte”.Pero sí nos aseguró que “el ayuno intermitente podría contribuir al proceso de ‘quema de grasa’” y que “algunas personas usan el ayuno intermitente para arrancar el estado de cetosis” de la dieta keto. Es decir, combinar el ayuno intermitente con una dieta keto puede ayudarte a alcanzar la cetosis más rápido y a eliminar más grasa corporal que una dieta cetogénica sola.Sin embargo, “no es necesario hacer ayuno intermitente con la dieta keto, principalmente porque no estás restringiendo la ingesta de calorías durante el periodo en el que sí puedes comer”.Respecto a si son métodos efectivos y sin riesgo para bajar de peso, la respuesta es sí, pero “es importante mencionar que si padeces diabetes o usas insulina, tienes hipertensión, epilepsia, padeces de hígado graso, enfermedades renales, enfermedades cardiovasculares o cáncer, estos dos tipos de dietas están contraindicadas, así como en niños y mujeres embarazadas”.Si te preocupa no obtener los nutrientes suficientes con el ayuno intermitente y la dieta keto juntos, la nutrióloga Jennifer Asencio nos especifica que “ayunar puede afectar la absorción de vitaminas como la B1”, por lo que “es importante acudir con un especialista para saber si eres candidato y hacerte un plan personalizado para no tener ninguna deficiencia”.Por último, si sufres gastritis, también deberías prestar atención antes de decidir juntar estas dos dietas, pues “las personas que sufren de gastritis corren el riesgo de exacerbar sus síntomas de dolor abdominal e incluso de sufrir sangrado gastrointestinal durante las horas sin ingesta de alimentos”. Por otra parte, “el alto consumo de grasas y proteínas aumenta la acidez estomacal”, lo cual puede empeorar la enfermedad por reflujo”.En conclusión tanto la dieta keto como el ayuno intermitente son métodos exitosos para bajar de peso, pero como con cualquier cambio que desees meter en tu alimentación, debes consultar a un experto para sacar el mayor provecho de la experiencia, sin ninguna dificultad.Consulta aquí las mejores recetas keto:Coliflor rostizada con huevo y aguacateCalabazas rellenas de Ensalada Cremosa de PolloCaldo de Pollo con arroz de coliflor
La carne es, para muchos, una fiesta en el plato: es sinónimo de un día especial o simplemente, el ingrediente infaltable en nuestros amados tacos. Por eso cuando tres plantas empacadoras de carne cerraron sus puertas en Estados Unidos y casi al mismo tiempo un almacén trasnacional del mismo país limitó la compra de carne a unas cuantas piezas por familia, las especulaciones tanto en Estados Unidos como en México comenzaron a saltar. ¿Habrá carne suficiente para todos? ¿Nos quedaremos sin carne? Las preguntas se respiraban en el aire. Pensar si habrá suficiente carne para la cuarentena podría poner nerviosos a la mayoría. El COVID-19 ha afectado directamente a industrias como la cervecera o la restaurantera; la de la carne y embutidos tampoco ha quedado exenta. A principios de abril la línea de producción de tres enormes fábricas norteamericanas dio positivo de COVID-19 por lo que se tuvieron que suspender labores en ellas indefinidamente. A este hecho se le sumó que almacenes como Costco, en Estados Unidos, limitaron la venta de piezas de filete por familia y claro, como era de esperarse, los costos comenzaron a subir. El tema se volvió tan relevante que incluso Donald Trump pidió al Departamento de Justicia que se mantuvieran los precios de la res. Para terminar, en México –sí, todavía hay más– se suscitó un enorme incendio en la planta procesadora de carne de cerdo de Kekén, en Yucatán. Carlos Ramayo Navarrete, presidente de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores, aseguró que el abastecimiento estaba bajo control.Para comprobarlo entrevisté a Germán Navarrete, chef ejecutivo de U.S. Meat en México, quien me confirmó que “muchos restaurantes están trabajando sólo con delivery, por lo que los productores tienen suficiente carne: el suministro está asegurado”. Además, parece que el tema se terminará de resolver con el paso de las semanas, pues dos de las plantas norteamericanas cerradas ya están retomando su producción al menos lentamente, según me contó.Otra buena noticia es que hoy en nuestro país la carne de cerdo es más barata que en meses anteriores y esto a nuestros bolsillos y antojos los deja respirar un poco. Podemos comprar cerdo o, en el tiempo que nos queda de encierro, aventurarnos a lo nuevo. Probar trozos de carne novedosos y económicos que, con buenas cocciones y recetas deliciosas, resulten en un descubrimiento que queramos conservar aun para tiempos postcovid. ¿Por qué no cocinar cola de res, espinazo de cerdo o pulpa de res? Son deliciosos y –nuestra palabra favorita de la temporada– baratos. Te aseguro que en ellos encontrarás ese apapacho que, a estas alturas del confinamiento, no está de más regalarle a tu familia. Aquí te comparto algunas recetas con algunos cortes a prueba de supermercados con alza de precios y a prueba de niños que no quieren comer: espinazo de cerdo en pasilla, esquites con tuétano, brisket de cerdo glaseada, pierna de cerdo en pipián rojo. Cuéntame cómo te quedan.
Hornear galletas es una de las formas más deliciosas de hacer postres caseros, pero para hacerlas extra especiales, a veces un poco de decoración ayuda.Sin embargo, si no tienes experiencia y aún batallas para que no te queden duras, usar icing para decorar galletas puede resultar complicado, porque no sólo implica hacer o comprar el icing, sino que además, requiere de ciertos materiales para decorar casi como un profesional.Cuando buscas simplemente decorar unas galletas caseras sin mucho problema, quizá quieras ingredientes sencillos e incluso que no requieran de herramientas especiales. La buena noticia es que esto es posible e incluso de manera económica.1. Decorar galletas con chocolateUna forma práctica, fácil y económica de darles una decoración a tus galletas caseras es con tu chocolate favorito. Lo único que tienes que hacer es comprar tu barra favorita en la tienda y derretirla, ya sea a baño maría o en lapsos de 30 segundos, en el microondas. Para decorar las galletas, simplemente usa una cuchara y riega encima, haciendo garabatos o un zigzag. Además puedes añadir nueces o cualquier fruto seco de tu preferencia.2. Decorar galletas con azúcar glassSabemos que el azúcar glass no es tan común en nuestras alacenas, pero hay una forma muy sencilla de hacerlo en casa. Para hacer azúcar glass casera, tritura azúcar normal en la licuadora o si cuentas con uno, en un procesador de alimentos, hasta que obtengas un polvo fino. También puedes mezclarla con canela o chocolate en polvo y espolvorear sobre tus galletas, puede ser parcialmente o por completo.3. Decorar galletas con mermelada o frutasDecorar galletas con mermelada o frutas es muy sencillo y puedes usar la mermelada común y corriente que tienes en tu alacena. Lo único que tienes que hacer es un pequeño huequito en la galleta con tu dedo pulgar antes de hornearlas. Una vez que estén cocidas, añade la mermelada o la fruta en el centro.Ponte creativa con estas tres formas de decorar galletas caseras, de manera sencilla y sin gasta mucho dinero en ingredientes o en materiales, los resultados te encantarán.Recetas de galletas para que aproveches estos trucos de decorado:Galletas de CacahuateGalletas de Azúcar FácilesGalletas de MargarinaPolvoronesGalletas de Crema de Cacahuate
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