El aguacate no engorda
Dietas

El aguacate no engorda

Por Kiwilimón - Marzo 2014
Tengo que tocar este tema… la verdad no soy mucho de nutriólogas y dietas estrictas pero eso sí, cuando decido que estoy un poco chubby y necesito una dieta,  siempre me han dicho que NO coma aguacate porque engorda. Si tú eres una de esas, aquí te va la verdad sobre el aguacate.  

  El aguacate es rico en grasas saludables que nos ayudan a mantenernos sanas y además proveen 18 de los aminoácidos esenciales para que el cuerpo forme una proteína completa. Es mucho más fácil de digerir que las proteínas que provienen de la carne, ya que además contiene fibra. Y lo mejor de todo es que tiene propiedades para enflacar, así que no tengas miedo de comerlo en tu dieta diaria. Eso sí, nada con exceso y todo con medida.

¿Por qué el aguacate enflaca?

Dentro de las grasas mono insaturadas de los aguacates, encontramos el ácido oleico, necesario para que el hambre tarde más en aparecer. Además, tiene fibra y proteínas que ayudan a tener una panza plana… que a todas nos favorece.   Ver artículo original.   Artículo cortesía de     

Recetas con aguacate

 

 Ensalada de Camaron en Aguacate

 

 Papitas Rellenas de Tomate y Aguacate

 

 Botana de Aguacate y Queso de Cabra

 Ensalada de Mango, Jícama y Aguacate

   

"Y tú, ¿Sabías que el aguacate no engorda?"

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Cuando de comida mexicana se habla, los antojitos, celosos, acaparan la atención. Los puestos callejeros se abarrotan ante comensales hambrientos, críticos gastronómicos ávidos por la nota y fotógrafos listos para captar las imágenes que terminarán en Netflix. No se escapan los banquetes de los comedores familiares tradicionales, los restaurantes de manteles largos que aparecen en las listas gastronómicas del mundo. Junto a ellos, a la vista de todos, pero bajo el sutil velo de la invisibilidad, están los locales que nos dejan encima los olores de la verdadera cocina mexicana: los de la comida corrida, los de las fonditas.Casi siempre, bajo el nombre propio de una mujer –Doña Mari, Doña Margarita, Doña…– las fonditas rotulan la autoría de aquel o aquella que con un presupuesto fijo dan color a los ingredientes de la canasta básica. Por supuesto, hay excepciones a la regla, como Don Arturo, la fondita que me alimentó por casi siete años mientras trabajaba en Polanco. La comida corrida era diariamente ofrecida por un hombre, Don Rubén, cuyos fideos con crema y su budín de pan servían para amainar las jornadas de todos los publicistas que diariamente buscábamos una dosis del hogar al que pocas veces llegábamos. El planteamiento en las fonditas es básico y por ello, magistral: un pentálogo de paradas culinarias inamovibles que llenan el estómago y la ropa con los humores de las ollas. Aunque el origen es humilde, casi siempre se localizan en las periferias de los mercados, en las zonas populares, en las avenidas con flujo proletario, mayormente alejadas del bullicio turístico.En la comida corrida se sabe que no te irás a ningún lado hasta terminar el menú de pé a pá. “El término corrida es un término español que usamos en México cuando una cosa va detrás de la otra; entonces si una persona habla de corrido es porque dice una cosa y luego otra, y otra más”, comenta el ensayista e historiador gastronómico José N. Iturriaga. Una vez que te instalas, la mesera te servirá una sopa y en seguida, el arroz o la pasta. “En el caso del platillo fuerte te van a preguntar qué quieres porque casi siempre hay opciones”, asegura Iturriaga.La estructura es una institución culinaria que apenas ha cambiado con los años: por un precio que pocas veces rebasa los cien pesos, de la cocina desfilarán una serie de platillos encaminados a saciar el hambre atroz de los estudiantes, del kinestésico trabajador, del ansioso pequeño burgués. Al centro habrá además tortillas o canastas de plástico con bolillo y salsas en cazuelitas. Y es que en la comida corrida todo está dispuesto para reproducir una escena familiar, que se escapa de la gloria celebratoria del sábado o el domingo. “La comida corrida siempre viene con un vaso de aguas frescas que puede ser una limonada o un agua de jamaica, de tamarindo, de sandía, de melón, de alguna fruta de temporada”, comenta Iturriaga. En términos culturales, como todo lo que se cuece en territorio nacional, la comida corrida es fruto del mestizaje. “El primer tiempo es casi siempre una sopa de pasta. Las pastas traídas por los españoles surgen en China algo así como dos siglos antes de la Conquista. Luego, el segundo tiempo, es un arroz que también es de origen chino y que también lo trajeron los españoles. Le pusimos “mexicano” por que tiene un color rojo del jitomate con el que se cocina. El más clásico lleva chicharitos y unos cuadritos de zanahoria.”El platillo fuerte es variable, casi siempre es un guiso y no propiamente un antojito. “No estamos hablando de platillos de mucha elaboración, ya que esos son para ocasiones más festivas. Hablamos de una carnita de puerco en salsa verde con verdolagas, tinga de res con la carnita de la falda de res deshebrada. Cuando llega a haber pescado nos darán algún filetito de mojarra o de esos que compras delgaditos para que rinda mejor”. Eso sí, casi siempre irá empanizado para que sea más llenador.Los que ofrecen opciones fuera del menú casi siempre costarán unos pesos más. Ahí está el huevo o el plátano que decorará en sabor y color al arroz. Y en el fuerte, no falta la reina de la cocina de fondita: la milanesa. “La milanesa debe su nombre a Milán, que hoy es el norte de Italia pero que, en el siglo XIX, era parte del Imperio austrohúngaro. De hecho, las milanesas más famosas del mundo son en Viena, capital de Austria”. El postre irrevocable de la comida corrida es el arroz con leche que casi siempre se cocina con canela. “Toda la canela que se consume en el mundo surge de Ceilán, una isla al sur de Sri Lanka”, completa el licenciado Iturriaga. Pero no falta la gelatina, casi siempre de colores vivos –verdes, naranjas y rojos–, los budines con el pan que se queda de otros días, el pastel de tres leches para los días especiales, como los viernes, en los que la propietaria, si está de buenas, agasajará a sus comensales. La cocina de las fonditas nos hace sentir en casa en pleno ajetreo del día. De la dueña, del encargado, terminamos por hacernos íntimos, conocernos los temperamentos, acostumbrarnos a la experiencia sápida. “Las fonditas resuelven, sobre todo a quienes diario tienen que comer fuera, ya sea que eres un oficinista o estudiante del estrato socio económico de clases medias bajas y de clases de proletarias, y es que en ellas comemos comes como en tu casa”. Hay un tesoro invisible en las ciudades al que le debemos horas periodísticas. Gracias a las sazones de Doña Mari o a Don Rubén o a la doña de nuestra confianza es que se nutren nuestros corazones de una a tres P. M. Sus guisos nos recuerdan que pertenecemos a algo más que a una corporación, que somos seres humanos aún en horario laboral.
Para deleitar tu paladar y llevar tus postres favoritos a otro nivel, acompáñarlos con vino es una experiencia que no te puedes perder. Seguramente alguna vez has escuchado hablar de los vinos de postre, protagonistas en algún momento especial de nuestras vidas. Son vinos reconocidos por su alto contenido en azúcar y alta graduación alcohólica; se sirven durante las comidas (especialmente con el postre y con frutas). Se pueden encontrar vinos de entre 50 y 400g de azúcar añadida por litro. De acuerdo con su grado de azúcar residual, los vinos de postre suelen clasificarse en:seco (0 a 5g por litro)abocado (5 a 15)semiseco (15 a 30)semidulce (30 a 50) dulce (50 o más)Existe una gran variedad de vinos de postre, cada uno con su personalidad, es por eso que aquí te comparto estas 3 opciones de vino que no puedes dejar de probar. Rutherglen Muscat: es uno de los vinos más dulces del mundo.Moscato d’Asti: un vino italiano espumoso con mucha personalidad.Ice Wine: es único en su tipo, ya que se produce únicamente cuando las uvas se congelan. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejar sobremadurar la uva en la cepa, que no se cosecha hasta que se produce la primera helada. Cuando el grano se hiela, el agua se expande y rompe la cascarilla de la uva. Así, se pierde más agua y el azúcar es más concentrado.Vintage Port: este vino portugués dulce es un fenómeno misterioso, es un tinto mágico producido en cantidades muy limitadas y sólo en pocos años cada década.
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