El chile mejora la salud y quema calorías
Dietas

El chile mejora la salud y quema calorías

Por Kiwilimón - Octubre 2013
No sólo es un emblema de la gastronomía nacional, sino que un súper ingrediente comprobado que tiene miles de beneficios más allá de darle ese toque único a nuestra comida. Si crees que el chile sólo quema la boca puede que te sorprendas porque también quema calorías. Según una investigación reciente, la capsaicina, sustancia que hace que chiles como el habanero, jalapeño y serrano sean picantes, puede estimular el metabolismo y ayudarte a quemar la grasa. Estos resultados demuestran que el fuerte efecto de la mayoría de los chiles en el organismo resulta en pérdida de peso. El chile es básico en la gastronomía mexicana desde hace milenios, de hecho fue de aquí de donde se empezó a exportar a Asia y así se inició su aparición en cocinas como la tailandesa que también lo tienen en gran estima. En Japón se le relaciona con mejoras respiratorios y como un asistente muy bueno para problemas de asma y bronquitis. Según un estudio de la universidad de Oklahoma consumir chile acelera el metabolismo por unas cuatro horas después de consumirlo, esto significa que si mezclamos este tipo de comida con ejercicio entonces obtendremos el doble de quema de calorías. Además, el chile tiene beneficios para el sistema cardiovascular humano por lo que ayuda con la distribución de oxígeno al cuerpo, haciéndolo por estas razones, un complemento ideal para las personas que llevan una vida activa. El chile verde y habanero son ricos en vitamina A y C. La versión deshidratada tiene mayor contenido de vitamina A y la fresca de vitamina C. De hecho, un chile verde fresco puede llegar a tener seis veces la cantidad de vitamina C que una naranja o un limón.  Las características de los chiles también contribuyen a disolver coágulos en el torrente sanguíneo y favorece la digestión. La capsaicina, como fármaco, se receta para tratar arrugas, problemas del corazón y tics faciales. También libera endorfinas en el cerebro, lo que fomenta el buen humor y la buena disposición para aquellos que lo consumen constantemente. Resulta pues que el chile, en cualquiera de sus versiones, ya sean chipotles o manzanos, secos o frescos, enlatados o recién cosechados, son beneficiosos para la salud en varios niveles. Por supuesto que comer la parte de la vena y las semillas contrae mayores beneficios, así que no está de más seguir con nuestra extensa tradición de amante de lo picante y acompañar todas nuestras comidas con un poquito de salsa.  

Recetas con Chile

Receta de Pechuga de Pollo con Chile Chipotle

Ingredientes: - 1 barra de mantequilla - 8 pechugas de pollo fileteadas - 1 lata de chile chipotle - 1 lata de media crema - sal - pimienta - ajos en polvo - 3 jitomates - 1/2 lechuga - 1 cubito de caldo de pollo - 1/2 kilo de queso amarillo Haz click aquí para ver como preparar esta receta.  

Receta de Camarones al Tequila con Chile de Arbol

Ingredientes: - 16 camarones jumbo pelados y desvenados - 10 cucharadas de miel - 2 cucharadas de chile de árbol picado - 1/4 de taza de tequila 100% de agave - 4 cucharadas de aceite vegetal - 4 dientes de ajo - sal al gusto - pimienta al gusto Para ver el procedimiento para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Tacos de Rajas

Ingredientes: - 10 chiles poblanos en rajas - 150 gramos de tocino picado - 1 kilo de papa picadas - 1 cebolla picada - 1/2 kilo de requesón - 1 cucharada de consomé Encuentra los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

"¿Tu sabías lo bueno que es el chile para la salud?, da click aquí para ver la sección de chiles de kiwilimón"

Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La gastronomía de Uruguay es tan rica y diversa como la cultura del país, es por eso que muchos de sus platillos típicos bien pueden confundirse con comida mexicana, peruana y hasta argentina. Por eso, a continuación, te mostramos 5 platillos uruguayos que te sorprenderán. Alfajores ¿Cómo que los alfajores no son de Argentina? Aunque podría sorprenderte, también existen los alfajores en Uruguay y son de sus dulces típicos. Originalmente estas delicias fueron traídas desde los países árabes durante la conquista española en América y llegaron para quedarse como un irresistible postre uruguayo. Panchos Los panchos podrían confundirse con un hot dog americano o incluso con un choripán, pero en realidad se trata de un platillo uruguayo sumamente delicioso. Se trata de una salchicha hervida en o cocida a la plancha dentro de un pan alargado que puede acompañarse con jamón, queso, cátsup, mostaza y mayonesa. Empanadas uruguayas Las empanadas, más conocidas por ser de Argentina, también puedes encontrarlas como un platillo típico de Uruguay y están para chuparse los dedos. Las empanadas uruguayas están hechas con masa de trigo, fritas u horneadas y pueden ser dulces e ir rellenas de membrillo, dulce de leche y queso ricotta con pasas mientras que las saladas van con jamón y queso, queso y cebolla y carne de res. Ñoquis Como bien sabemos, los ñoquis son un tipo de pasta originaria de Italia, pero que también es muy popular en Uruguay, y tan es así, que el 29 de cada mes es considerado el día de los ñoquis, y las personas se reúnen para compartir esta rica pasta rellena, además de hacer un ritual para atraer el dinero y la buena suerte con una moneda debajo del plato. Pizza y fainá Por increíble que parezca, la pizza que, por supuesto es de influencia italiana, también es un alimento muy consumido en Uruguay. Existen diversos estilos de pizza uruguaya como la pizza pala o la pizza de piedra, y el fainá, un plato hecho a base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta muy similar a la pizza. ¿Cuántos de estos platillos típicos no sabías que son de Uruguay?
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Navidad es el momento perfecto para consentir a quienes amamos en la mesa. Es momento de alegría, celebración y de compartir los mejores sabores, esos que nos dan esperanza y nos llenan en cuerpo y alma. Este año ha sido adverso y lleno de retos para muchas industrias,  una de ellas la restaurantera. Por eso, si no vas a cocinar tu cena, te compartimos 15 opciones deliciosas que te llevarán hasta tu casa o podrás recoger en sus sucursales, para que apoyes a restaurantes y cocineros mexicanos. ¡Tendrás un festín delicioso! Restaurantes con menú de Navidad Nicos El restaurante mexicano dirigido por el chef Gerardo Vázquez Lugo presenta una serie de platillos típicos de la temporada como romeritos, sopa de nata, su cazuela de bacalao, rack de cerdo relleno de longaniza y muchos especiales más. Nicos durante más de cinco décadas ha mostrado el compromiso de traer lo mejor de México a su mesa apoyando a pequeños productores de México.Información: https://www.nicosmexico.mx/El Tajín Para redescubrir el sabor de la tradición mexicana, pide los platillos de la Chef Ana María Arroyo como su lomo de adobo con guayaba, el caldo de camarón cantinero o la crema de queso azul o chile poblano. O bien, a través de sus paquetes, uno con pavo orgánico relleno a la sidra y otro con pierna mechada y adobada como platos principales. Información: @eltajinrestauranteSal y Dulce Artesanos Teresa Degollado y Joan Bagur, el dueto a cargo de Sal y Dulce Artesanos, trabajaron un menú fuera de serie para esta temporada con opciones diversas y a excelentes precios para tu festejo. Desde 4 tipos diferentes de lasaña (boloñesa, poblana, de res al vino y tinto y de bacalao) y 5 opciones de guarniciones, hasta espaldillas, cochinita y bacalao. ¡Sus platillos siempre son garantía! Información: www.artesanosdeldulce.com.mxLa Barraca Valenciana La tortería clásica de todos los tiempos, La Barraca Valenciana, del chef José Miguel García, ofrece los siguientes platillos: crema de queso, estofado de res con lentejas, chuletas de cerdo braseadas y bacalao a la vizcaina. ¿Para el postre? Nada como su pan de queso y su pastelito ferrero. Además, La Barraca Valenciana ofrecerá 100 porciones de comida para personas en situación de calle el 24 de diciembre a las 8:00 pm. ¡Solidaridad que se te multiplicará! Información: @labarracavalenciana Galanga Viaja a Tailandia esta Navidad o fin de año sin salir de casa, con el sabor de la Royal Thai Cuisine. En su menú de temporada tienen dumplings, salmón estilo tailandés, rollos primavera, fideos y curry. Clausurar tu menú Thai con una crepa crujiente de merengue de jazmín será único, diferente e inolvidable. Información: @galangathaihouseBistrot MarionEste spot clásico de CDMX siempre se ha caracterizado por su rica comida, que te hace sentir como en casa. Para la temporada, Maríon Díaz preparó una extensa oferta de platillos y paquetes que incluyen botanas, pastas, ensaladas, platos fuertes, de tradición y postres. ¡Todos son una delicia! Información: www.bistrotm.com      Angelopolitano Paquetes reconfortantes desde 2 hasta 12 personas son los que encontrarás en Angelopolitano. Cuentan con los clásicos navideños como romeritos y bacalao, así como lomos, filetes y pavos. Información: @RestauranteAngelopolitanoLalo¿Imaginas una cena con uno de los mejores chefs de México? Eduardo García lo hace posible con su Navidad con Lalo! Un menú para llevar de dos personas que incluye ensalada waldorf, gratín de papa, salmón ahumado, pavo, roast beef de rib eye, tarta tatín y ponche de frutas. Información: http://eat-lalo.com/Carmela y salSi te gusta la comida contemporánea, el menú de Navidad y fin de año de Gabriela Ruiz tienes que probar. Son 3 opciones para dos personas con platillos fuertes como salmón y lechón, así como ensaladas, entradas y postres fuera de serie. Cada menú consta de 7 tiempos. Información: @carmelaysalSartoria Para celebrar a la italiana, el menú de Sartoria es el ideal. Prosciutto di Parma, dip de berenjena, ensalada panzanella, lasaña de hongos, short rib glaseado a baja temperatura son algunas de las opciones que contiene su menú, elaborado para 2, 4 o 6 personas. Buon Appetito! Información: @sartoriamxEloise y LorettaLos clásicos restaurantes del chef Abel Hernández y la sommelier Laura Santander lanzaron su menú en delivery y take out que incluye algunos de sus clásicos como la sopa de cebolla y crema de hongos con caviar de manzana, ensaladas y pastas, así como costillares y jamones para celebrar en grande. Información: @eloise_restSobremesaLas espectaculares casas-cocina de Sobremesa, Puebla y Havre, estarán habilitadas para la temporada para comidas y cenas con grupos de 12 personas, para que tengas un festín inolvidable y te olvides de todo el proceso que implica cocinar y montar tu cena navideña. Incluye el uso del espacio y vajillas, también personal de servicio y cocina para que no levantes ni un dedo. Información: @sobremesamxChef en casaRodrigo Carrasco Déjate consentir en casa con los sabores de reconocidos chefs mexicanos. Los Sabores de Navidad de Rodrigo Carrasco son una delicia. Dos opciones sustanciosas y cocinadas a la leña: bacalao a la vizcaina y pierna de cerdo adobada. Información: @chefrocarrascoYuliana Ballesteros Merry Crisis and a happy new normal! es el menú de Yuliana Ballesteros. Entradas, sopas y guarniciones, platos principales y algunos antojos para quitarte el frío como el típico vino caliente europeo. Sus porciones son de ½ kilo o un  kilo, así que le podrás calcular perfecto. Información: yuliana.ballesteros@gmail.com Carla Castro A través de C Catering, Carla le ofrece a tu mesa navideña 9 opciones de botanitas, entradas de sopas, consomés, carpaccios y tiraditos, y para los fuertes: pavos, piernas, jamones, filetes y hasta brochetas. ¡Todo empacado y listo para calentar! Información: pedidos@ccatering.mxRecuerda: apoyar a un restaurante es apoyar a muchas familias mexicanas que dependen de esta industria. Haz que tu elección signifique para otros felices fiestas. Y si tú cocinarás en esta temporada, ¡utiliza KiwiPro! Consiente en grande a tus seres queridos en la mesa. ¡Felices fiestas! 
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD