El peor error al querer bajar de peso
Dietas

El peor error al querer bajar de peso

Por Kiwilimón - Diciembre 2013
A veces, cuando empezamos a hacer dietas lo que hacemos es no desayunar, mientras debería ser lo contrario. Quien no desayuna se está engañando: se come sus propias proteínas, se auto devora y la consecuencia de ello, es la pérdida de los músculos y colágeno. Lo peor ocurre cuando llega la tarde justo antes de quedarnos totalmente sin azúcar. El cerebro antes de perder los ahorros de energía decide provocar intensos ataques de hambre y aumento del apetito. Esto hará que sintamos deseos por comer alimentos dulces y subamos de peso. Lo ideal es que desayunemos antes de que haya pasado una hora desde que nos levantamos. Con este sencillo tip, tu metabolismo mejorará y te sentirás más satisfecha y con más energía para empezar tu día.  

Falta de desayuno en mujeres

El hecho de saltarnos el desayuno por no tener tiempo o por creer que así se podrá bajar de peso, causa las siguientes reacciones en el organismo femenino: 1. Aumento de la grasa en el abdomen 2. Cansancio y dolores musculares 3. Caída de cabello de raíz grasosa 4. Aparición de más vellos y acné 5. Abortos en el primer trimestre e infertilidad 6. Ansiedad por comer carbohidratos Pero nosotras no somos las únicas que sufrimos de este mal hábito, tu pareja también podría desarrollar otros problemas por saltarse el desayuno...  

Hombres sin desayunar

1. Aumento de la grasa del abdomen 2. Ronquidos al dormir 3. Colesterol y triglicéridos altos 4. Verrugas en el cuello y las axilas 5. Retención de líquidos 6. Insomnio y dolor de cabeza Recuerda que debes alimentarte cinco veces al día. Tres comidas principales y dos colaciones ligeras como una fruta mediana o un yogur bajo en grasa. Tu cuerpo te lo agradecerá y tu estado anímico mejorará. Ver artículo original aquí. Artículo cortesía de   

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Para los paladares dulces, las cremas de licor son una delicia. Así, tenemos la increíble crema de café, por ejemplo, o la crema de ron, el ingrediente popular este diciembre con el cual no sólo puedes hacer bebidas.La crema de ron, conocida como RumChata, es un licor de crema fabricado en Wisconsin desde 2009 y sus ingredientes incluyen ron, crema láctea, canela, vainilla, azúcar y otros condimentos. Su nombre es una combinación de ron y horchata, y esta bebida está diseñada para saber como una mezcla de los dos. Posee un contenido de 13.75% a 15% de alcohol por volumen, dependiendo de dónde se comercialice.Este delicioso ingrediente puede ser perfecto para hacer bebidas navideñas como chocolate caliente, ponche de huevo o eggnog, pero también para añadirle sabor a ciertos postres. Por ejemplo, cupcakes o un cheesecake.Cómo usar la crema de ron este diciembrePara hacer el eggnog con crema de ron, necesitas:5 yemas de huevo1/3 de taza de azúcar2 tazas de leche1/2 cucharadita de canela en polvo1/4 cucharadita de nuez moscada1 cucharadita de vainilla3/4 de taza de crema para batir1 taza de crema de ronPara prepararlo, Primero tienes que batir las yemas de huevo con el azúcar en una cacerola grande. Agrega la leche, la nuez moscada, la canela y la vainilla, y enciende el fuego medio-bajo. Cocina por 10 minutos o hasta que la mezcla esté lo suficientemente espesa como para cubrir el dorso de una cuchara, pero no dejes que hierva. Retira del fuego, añade la crema para batir, la crema de ron y refrigera hasta que esté frío.Puedes hacer esto mismo con tu receta de chocolate caliente y añadir al final la crema de ron para convertirlo en un coctel de Navidad.Esta temporada decembrina, aprovecha la rumchata para hacer cupcakes, cheesecake o un delicioso chocolate caliente y sorprende a todos con su sabor dulce y cremoso.
Cómo prevenir las estrías es una de las preguntas más frecuentes entre las mujeres, ya que los cambios drásticos de peso y la falta de nutrimientos en la piel son causas comunes que provocan estas molestas marcas. Así que si te interesa reducirlas, conoce los 5 alimentos ideales para combatir las estrías. De acuerdo a la revista Nutrición Dietética y Salud, las vitaminas E, C y B5 y los minerales como el zinc, el cobre y el silicio, promueven la producción de colágeno y contribuyen a mejorar la calidad de la piel, por eso aconsejan consumir alimentos altos de estas propiedades, como los que te mostramos a continuación. Nueces El omega 3 es un importante componente de las nueces y éste nos ayuda a mantener la flexibilidad en la piel, además de que también contienen grandes cantidades de zinc, el cual ayuda a mantener la elasticidad y favorece la reparación de heridas, tal como menciona Medical News Today. Aguacate El aguacate es una fruta increíblemente provechosa para la piel, ya que además de contener vitamina E, que ayuda a evitar la aparición de arrugas y estrías, también contiene grasas saludables, que brindan gran elasticidad. ¡Ya no tienes excusa para comerlo! Agua El agua es quizás el alimento más recomendado por dermatólogos y doctores para mantener una piel hermosa y es que ésta nos ayuda a regular los niveles de colágeno en el cuerpo, evitando la aparición de estrías. ¿Ya tomaste tus 2 litros de agua hoy? Espinacas Las espinacas son grandes portadoras de colágeno natural, la proteína encargada de que la piel sea flexible. Recuerda que a medida que pasan los años, el cuerpo produce menos colágeno y por eso debemos darle una ayudadita. Arándanos Los arándanos tienen múltiples beneficios para la salud y es que están repletos de vitaminas y antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres, los villanos encargados de propiciar estrías en nuestro cuerpo. Recuerda que además de mantener una dieta balanceada y tomar suficiente agua, debes hacer ejercicio para poder disminuir este problema. ¿Ya has añadido estos deliciosos elementos a tu dieta? ¿Conoces algún otro alimento para reducir las estrías?
El delicioso ponche navideño siempre cuenta con una porción de caña, que a todos nos gusta mordisquear para sacarle el sabor, pedacitos de manzana, de guayaba, pero también suele traer una fruta que muchos hacemos de lado: el tejocote.Nativo de México y de Guatemala, el tejocote crece en un árbol llamado manzanillo y aquí en México se produce en Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Michoacán y Durango. También es conocido como manzanita o manzana de la inda y aunque puede que no sea tu fruta favorita, si este diciembre te lo encuentras en un ponche, no le hagas el feo, porque tiene muchos beneficios para ti.Beneficios del tejocoteComo fruta, el tejocote cuenta con varios elementos nutritivos y beneficiosos para el cuerpo humano: Contiene vitamina C. Los tejocotes son ricos en vitamina C, la cual está relacionada con la mejora de las defensas y el sistema inmune que previene enfermedades.Contiene calcio. El calcio es un mineral indispensable para nuestro cuerpo, pues está relacionado con varios procesos importantes, como la contracción muscular o el funcionamiento del sistema nervioso, por ejemplo.Contiene vitaminas del complejo B. Entre sus funciones, estas vitaminas ayudan a formar los glóbulos rojos y ayudan a prevenir enfermedades.Contiene hierro. Entre las funciones del hierro se encuentra una principal: llevar el oxígeno a todo el cuerpo y formar glóbulos rojos.Pero el tejocote no sólo es muy nutritivo, también tiene otros usos medicinales e incluso cosméticos, farmacéuticos y textiles debido a su alto contenido en pectina.Los otros usos del tejocote incluyen alimentos para el ganado (para los cuales se utilizan las hojas y frutos) y usos medicinales tradicionales; por ejemplo, la infusión de raíz del tejocote se usa como diurético y como remedio para la diarrea, y las preparaciones a base de la fruta son un remedio para la tos.Aunque es pequeña, esta fruta mexicana típica de la temporada decembrina contiene grandes beneficios, usos y propiedades que seguro no imaginabas.
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
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