Ensaladas de pollo para degustar
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Ensaladas de pollo para degustar

Por Kiwilimón - Enero 2012
Como sabemos que te gusta lo saludable, aquí te dejamos 5 recetas de ensalada de pollo. Totalmente recomendadas.
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Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
El otoño es temporada de renovación y buena cerveza, por eso les recomendamos siete estilos para chocar los tarros y celebrar en grande. 7 estilos de temporadaBrown AleDeriva del estilo histórico inglés London Brown, que se creó en 1902 y llegó a considerarse como la cerveza más dulce de Londres. Actualmente se elabora con malta caramelo. En boca es ligera y dulce. Tiene aromas a nuez, chocolate y caramelo. PorterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda. Fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. StoutCreadas en el Reino Unido, como evolución de la Porter, a la cual necesitaban subirle la graduación alcohólica para sus viajes hacia las colonias inglesas y al norte de Europa. Es de color muy oscuro, con notas a tostados y un marcado sabor a café. De este estilo, hay dos variantes que te harán el día: American StoutSon cervezas con aromas y sabor a café y chocolate oscuro. En boca son cremosas y te calientan en boca al tomarlas por su poder alcohólico. Russian Imperial Stout Esta es la joya de la corona. Es la cerveza más alcohólica de las variantes que hay del estilo y la más popular entre la corte imperial Rusa. Por lo general utiliza maltas torrefactas muy intensas, tiene notas de nueces y un final cálido y elegante que no te hará extrañar el vino caliente europeo. De hecho, los ingleses, quienes son sus principales productores, se volvieron fanáticos del estilo después de las guerras napoleónicas en las que se quedaron sin viñedos. Pruébala con un sabroso estofado, un molito o un postre con chocolate o caramelo quemado. WeizenbockEsta es la Weizen que marca la diferencia. Es una cerveza Lager, a diferencia de las alemanas de trigo que son Ale. Tiene mucho alcohol, con un sabor cremoso y un perfil fuerte, con pan y granos de trigo. Sería el equivalente a un destilado de cerveza. Perfecto para brindar en compañía de charcutería, salchichas o preparaciones BBQ. Doppelbock Es una especialidad Bávara, elaborada en Múnich por los monjes de San Francisco de Paula, quienes la consideraban “pan líquido”. Es rica, malteada y con sabores tostados (a veces, dependiendo su versión, tiene un ligero toque de chocolate).
El jengibre es uno de los remedios caseros más populares para fortalecer el sistema inmunológico, ya que tiene numerosos beneficios tanto para el aparato digestivo como para el aparato respiratorio. A continuación te contamos un poco más de las propiedades y beneficios del jengibre. Tal como menciona la Asociación de Consumidores Orgánicos de Estados Unidos, el jengibre posee propiedades antiinflamatorias y analgésicas que ayudarían a aliviar los síntomas provocados la gripe común debido a que ayuda a limpiar las mucosas en las vías respiratorias. También mejora la producción de secreciones en nariz y garganta. De igual manera, el jengibre es alto en fibra, vitamina C, fósforo y zinc, los cuales ayudarían a aliviar el dolor de garganta, especialmente cuando se trata de ardor y comezón al pasar la saliva, como informa. Otro de los beneficios del jengibre es que, gracias a sus enzimas proteolíticas, ayudaría al proceso de digestión, a la división de celular y a la degradación de proteínas, lo que lo hacen ideal para tratar dolor y acidez estomacal, además de dispepsia. ¿Cómo consumir jengibre? Al ser una raíz de origen natural, existen diversas formas de consumir jengibre y explotar sus propiedades, especialmente por su sabor picante y aromático. Principalmente lo puedes utilizar en tés, jugos y como especia en algunos platillos, pero a continuación te dejamos nuestro favorito. Té de jengibre para reforzar las defensas Raíz de jengibreAguaLimónMiel al gustoPon a hervir el pedazo de jengibre fresco en agua durante 15 minutos. Cuela el líquido, agrega limón y miel al gusto. Recuerda que antes de tomar un remedio natural, debes consultar a un especialista para asegurarte de que tus dolencias pueden ser tratadas de la mejor manera. ¡Asegúrate de poder aprovechar al máximo los beneficios del jengibre!
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