La dieta paleolítica
Dietas

La dieta paleolítica

Por Kiwilimón - Enero 2014
Según la filosofía de esta forma de nutrición el hombre ha evolucionado hacia una forma dañina de comer en los último años por lo que lo correcto es regresar a las antiguas andanzas y tratar de nutrirnos con lo mismo que hacía nuestros antepasados.

Según diversas investigaciones nutricionales la razón para algunas de las enfermedades que más atacan hoy en día a los humanos como la diabetes, el cáncer y el deterioro neurológico se deben a la forma en la que nos alimentamos con grasas transgénicas, saturadas y azúcares artificiales. El primer punto importante de esta dieta es que debemos alimentarnos de grasas mono saturadas pues las dietas ricas en estas y grasas Omega 3 reducen drásticamente los casos de obesidad, cáncer, diabetes, enfermedades del corazón y el deterioro cognitivo. Para hacer esto debemos asegurarnos que todas las carnes que consumimos provengan de animales de campo criados orgánicamente y no de ranchos donde se les alimente con comida sintética pues esto no sólo reduce el beneficio de su carne sino que añade químicos peligrosos. El otro punto es aumentar nuestro consumo de frutas y verduras orgánicas pues son estas las que por siglos y siglos mantuvieron alimentada a nuestra especie. Así como con la proteína debemos cuidar que estos vegetales y frutas provengan del origen más natural posible pues de lo contrario pierden sus nutrientes y son potencialmente dañinas. Si comprendemos el concepto en general se nos pide comer como nuestros antepasados, aquellos que conocían ni la industria ni el crecimiento con hormonas, aquellos que vivieron en la era Paleolítica. En aquel punto la raza humana acostumbró su organismo a ciertos alimentos naturales que hasta la fecha nos hacen bien y nunca se acostumbró a comer comida chatarra ni productos sintéticos y es por esto que nos pueden hacer mucho daño. Algunos puntos a seguir si deseas llevar esta dieta son los siguientes: - Deja el azúcar, especialmente la que le añades al café o en general los refrescos. Hay suficiente glucosa en las frutas que consumes. - Come carne orgánica de todo tipo: res, pollo, cerdo, mientras sea natural no hay problema. -  Consume diferentes verduras y hortalizas pues obtendrás todos los carbohidratos que necesitas de estos ingredientes. - Limita tu consumo de cereales con gluten como la pasta y el pan. - Usa grasas animales como la mantequilla en vez de las vegetales como el de girasol. El resultado de esta dieta es un bienestar general. Notarás la mejora tus funciones sanguíneas por lo que te sentirás con más energía, la pérdida de peso será evidente y la reducción del dolor en caso de enfermedades crónicas también debe desaparecer poco a poco. A final de cuentas esta dieta no te limita en cantidades y ni siquiera en productos que nos gustan, sólo pide que compruebes bien el origen de los alimentos que tu y tu familia consumen.  

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Una de las principales preocupaciones de una mujer embarazada es, sin duda, el bienestar de su pequeño. En los nueve meses de gestación la futura madre está constantemente preguntándose si lo que come, bebe o hace puede afectar de alguna manera la salud del bebé.Si bien es cierto que la mujer debe vigilar lo que come para evitar futuros problemas de salud, como diabetes gestacional o preclamsia, hay ciertas recomendaciones que son simplemente erróneas. Descubre los mitos y verdades más comunes en torno a la alimentación en el embarazo.No puedes comer pescado.Mucho se ha hablado sobre la presencia de mercurio en el pescado y sus efectos negativos durante el embarazo y la lactancia. Precisamente este prejuicio ha llevado a que muchas embarazadas eviten del todo cualquier tipo de platillo que incluya pescado, sin embargo, hay que recordar que no todas las variedades de pescado tienen los mismos niveles de mercurio.  Incluir pescado en tu dieta ayuda a aumentar los niveles de omega 3 y vitamina D en tu organismo. El consumo de alcohol está prohibido.Algunos estudios han demostrado que el consumo moderado de alcohol no es dañino para el bebé. Incluso puede llegar a ser benéfico. Beber un vasito de vino a la semana puede mejorar la circulación sanguínea, tanto de la mamá como del bebé. Sin embargo, es muy importante recalcar que no es una obligación beber alcohol y, que, si decides hacerlo, debes limitarte a unos cuantos mililitros a la semana. De lo contrario, puedes poner en riesgo la salud del bebé.Debes dejar de beber té y café.La cafeína es un estimulante y un diurético. Por un lado, su consumo hace que presión sanguínea y el ritmo cardiaco aumenten, lo cual no es muy recomendable durante el embarazo. Por otro lado, el efecto diurético puede empeorar las ganas de orinar que ya de por sí son bastantes. En cuanto a los tés debes fijarte muy bien qué contienen antes de beberlos. Aunque sean bebidas de origen natural y parezcan inofensivas, existen algunos tés que tienen efectos abortivos. Consulta con tu médico antes de incluir tés en tu dieta.Los quesos pueden hacerle daño al bebé.Aunque los lácteos elaborados con leche pasteurizada con considerados seguros, hay que tener mucho cuidado con aquellos productos que están hechos a base de leche fresca. Ciertos quesos, como el de cabra, generalmente no son sometidos a procesos de pasteurización, por lo que pueden contener bacterias que son muy peligrosas para el feto. No te arriesgues y mejor limítate a consumir solo lácteos pasteurizados.No debes comer huevo durante el embarazo.Ciertos alimentos incluyen huevo crudo en su preparación. La mayonesa, ciertas salsas, algunos postres y helados suelen estar hechos a base de claras y yemas crudas. Para evitar el desarrollo de algún tipo de infección que pueda afectar a tu bebé lo mejor es evitar estos alimentos y consumir únicamente huevo bien cocido. Así reducirás el riesgo de contraer salmonela. Las fresas son peligrosas en el periodo de gestación.  En realidad, las fresas por sí mismas no son peligrosas, el problema surge cuando no se lavan y desinfectan bien. A reserva de lo que te indique tu médico, puedes comer cualquier fruta durante el embarazo siempre y cuando la hayas lavado y desinfectado bien.Recuerda que antes de que hagas algún cambio en tu alimentación es muy importante que lo consultes con tu médico. Existen afecciones muy específicas y cada caso es diferente, por lo que es necesario que cuentes con la supervisión y aprobación de tu médico cuando decidas incluir algún tipo de alimento durante el embarazo.
El pescado es uno de los alimentos más saludables por su contenido proteico y sus efectos antienvejecimiento; pero hay que tener cuidado. Algunas variedades de pescados han tomado relevancia gracias a sus altos volúmenes de mercurio, por lo que es importante observar el contenido de este elemento, ya que, consumirlo con frecuencia, puede ocasionar daños a la salud.El mayor riesgo en el consumo de altos niveles de mercurio en pescados se presenta en las mujeres que están embarazadas o amamantando, pero los niños y adultos también deben evitarlo. Se ha descubierto que el mercurio en altas cantidades puede causar daño permanente en los riñones y cerebro, afectando en este último caso la memoria, la atención y las habilidades motoras.Si se llega a consumir durante varios años pescados de un cuerpo de agua con altos grados de mercurio, los daños a la salud pueden incluir parálisis, delirios y problemas del habla.Estos son los pescados con alto contenido de mercurio que debes evitar:Pez blanquillo del Golfo de México Tiburón Pez espada Macarela rey AgujaCorvina del PacíficoMarlín Atún de aleta negra Pez mero Bacalao negroAlgunos de estos peces, como son el tiburón, el atún, el pez marlín y el pez vela, adquieren altos grados de mercurio debido a su dieta, que consiste en comer peces de menor tamaño, los cuales ingieren el metal a través del plancton. Otros adquieren el mercurio del medio en el que habitan. Lo que es seguro es que todos pueden ser dañinos en cantidades altas.Peces con bajos niveles de mercurioSi sueles consumir los peces antes mencionados, reemplázalos con algunos de la siguiente lista, ya que estos son los pescados con menor grado de mercurio y, por lo tanto, los más saludables.BagrePescado de corvina del AtlánticoPalometaSalmónSardinasTilapiaTruchaAbadejoMerluzaSi prefieres mariscos, puedes comer almejas, anchoas, camarones, cangrejo de río u ostras, todos estos tienen cantidades menores de mercurio que no dañaran tu organismo.
El pescado es uno de los alimentos más saludables por su contenido proteico y sus efectos antienvejecimiento; pero hay que tener cuidado. Algunas variedades de pescados han tomado relevancia gracias a sus altos volúmenes de mercurio, por lo que es importante observar el contenido de este elemento, ya que, consumirlo con frecuencia, puede ocasionar daños a la salud.El mayor riesgo en el consumo de altos niveles de mercurio en pescados se presenta en las mujeres que están embarazadas o amamantando, pero los niños y adultos también deben evitarlo. Se ha descubierto que el mercurio en altas cantidades puede causar daño permanente en los riñones y cerebro, afectando en este último caso la memoria, la atención y las habilidades motoras.Si se llega a consumir durante varios años pescados de un cuerpo de agua con altos grados de mercurio, los daños a la salud pueden incluir parálisis, delirios y problemas del habla.Estos son los pescados con alto contenido de mercurio que debes evitar:Pez blanquillo del Golfo de México Tiburón Pez espada Macarela rey AgujaCorvina del PacíficoMarlín Atún de aleta negra Pez mero Bacalao negroAlgunos de estos peces, como son el tiburón, el atún, el pez marlín y el pez vela, adquieren altos grados de mercurio debido a su dieta, que consiste en comer peces de menor tamaño, los cuales ingieren el metal a través del plancton. Otros adquieren el mercurio del medio en el que habitan. Lo que es seguro es que todos pueden ser dañinos en cantidades altas.Peces con bajos niveles de mercurioSi sueles consumir los peces antes mencionados, reemplázalos con algunos de la siguiente lista, ya que estos son los pescados con menor grado de mercurio y, por lo tanto, los más saludables.BagrePescado de corvina del AtlánticoPalometaSalmónSardinasTilapiaTruchaAbadejoMerluzaSi prefieres mariscos, puedes comer almejas, anchoas, camarones, cangrejo de río u ostras, todos estos tienen cantidades menores de mercurio que no dañaran tu organismo.
Una buena alimentación es importante no solo por su impacto en la salud física, sino también por su resultado en las emociones. Efectivamente, nuestros hábitos alimenticios (la manera en que comemos y el tipo de alimentos que solemos consumir) influyen en nuestro estado de ánimo. Aunque el efecto de la comida en la manera en que nos sentimos es bastante complejo, esta es a grandes rasgos la relación entre la comida y tus emociones:El organismo requiere “combustible” para funcionar adecuadamente. Esta energía se obtiene a partir del consumo periódico de alimentos. Cuando dejamos que pase demasiado tiempo entre una comida y otra (por ejemplo, al brincarse el desayuno) estamos obligando al cuerpo a que funcione con poco combustible. Esto puede hacernos sentir débiles, cansados y bajos de ánimo. En los últimos años han surgido una gran cantidad de dietas que prometen grandes beneficios para la salud. El problema es que el adoptar un régimen muy estricto sin consultar previamente a un médico puede llevar a una descompensación. Un caso muy común es el de los veganos. Al dejar de consumir los nutrientes presentes en los alimentos de origen natural, el cuerpo puede experimentar la falta de ciertos nutrientes, lo que se refleja en estados de ánimo volátiles y menos energía. Si decides hacer un cambio radical a tu alimentación, consulta a un especialista para asegurarte de que seguirás consumiendo los nutrientes que tu cuerpo necesita mediante sustitutos. Nuestro cuerpo requiere de energía para funcionar correctamente, pero no cualquier tipo de energía. Mientras que los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los vegetales, cereales y legumbres, ayudan a mantener los niveles de energía estables, los alimentos altos en carbohidratos procesados producen picos de energía. El consumo frecuente de comida rápida, panes o dulces no solo se relaciona con problemas de sobrepeso, también produce subidas y bajadas en los niveles de energía, lo cual se relaciona con irritabilidad y cansancio.En muchas ocasiones nuestros estados de ánimo tienen que ver menos con nuestro entorno y más con cuestiones internas. La falta de ciertos nutrientes puede afectar la manera en que nos sentimos. Existen alimentos que pueden aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, ayudando mejorar el estado de ánimo. El chocolate, los frutos secos y los pescados azules aportan serotonina cuando los consumimos, por lo cual nos brindan una sensación de bienestar y felicidad. No solo la comida influye en nuestras emociones. La manera en que nos sentimos también puede afectar nuestra manera de alimentarnos. Cuando estamos cansados o no hemos dormido lo suficiente, es más probable que sintamos antojos por alimentos no saludables, como donas o refrescos. De igual manera, cuando experimentamos estrés o ansiedad es muy común que tendamos a comer compulsivamente. No desestimes la importancia de la alimentación en tu salud emocional. Consume platillos saludables todos los días para que te sientas bien, por dentro y por fuera.
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