Lo que deseas escuchar: los carbohidratos TE AYUDAN a bajar de peso

Por Kiwilimón - Enero 2017
Puede parecerte extraño, pero los carbohidratos no son el enemigo de la balanza. Al contrario, su consumo es necesario para llevar una alimentación balanceada y mantener un peso saludable. ¿No nos crees? A continuación te explicamos por qué debes comer carbohidratos para bajar de peso: La glucosa (fuente de energía de nuestro cuerpo) se obtiene a partir de la digestión de los carbohidratos. Cuando consumes alimentos ricos en carbohidratos, el cuerpo procesa la glucosa dependiendo de su origen, y la convierte en energía o grasa. via GIPHY Para cuidar tu alimentación y poder bajar de peso es importante que sepas que existen dos tipos de carbohidratos:
  • Complejos: gracias a su composición química, el cuerpo los procesa más lentamente, con lo cual los niveles de glucosa se mantienen estables por largos periodos. Esto es bueno porque así generan sensación de saciedad y aportan energía por más tiempo.
  • Simples: estos carbohidratos se asimilan de manera rápida, por lo que el cuerpo se llena de energía casi instantáneamente. Aunque los carbohidratos simples provocan picos de energía e, incluso, más antojos, no es lo mismo comer una fruta que una pizza o una malteada.
via GIPHY Te recomendamos identificar el valor nutricional y el contenido calórico de tus alimentos antes de comerlos. De esta manera, puedes elegir mejor tus comidas y organizarlas de acuerdo a tus necesidades durante el día. Las mejores horas para comer carbohidratos Los carbohidratos son fuente de energía y, por lo tanto, solamente deben comerse cuando el cuerpo tenga que estar activo. Temprano por la mañana, es recomendable hacer una combinación de carbohidratos simples y complejos. Así, el cuerpo recupera sus niveles de glucosa y los mantiene por largos periodos. Receta recomendada: Con esta receta no tienes que cocer la avena. Prepárala con tu fruta favorita. Un plato de avena con fruta es una excelente opción para el desayuno. A media mañana, se sugiere tomar un snack para evitar las bajas de glucosa. Un sándwich de manzana con mantequilla de almendra es un tentempié delicioso y saludable. Atención: a menos que tengas una rutina diferente por las noches, lo mejor es dejar de consumir carbohidratos a las 6 de la tarde. De esta manera, evitas que la glucosa se almacene convirtiéndose en grasa.

Cómo evitar que los carbohidratos se conviertan en grasa

Algunas personas creen, erróneamente, que dejando de comer cualquier tipo de carbohidratos bajarán de peso más efectivamente. Por el contrario, al eliminarlos completamente de la dieta, el cuerpo experimenta un tipo de ayuno en el que el metabolismo se desacelera para tratar de aprovechar todo lo que se come. via GIPHY Una vez que se deja la dieta, el organismo seguirá procesando los alimentos de la misma manera, con la diferencia de que al consumir carbohidratos, el cuerpo tendrá más fuentes para almacenar grasa. Así que evita los regímenes alimenticios que prohíben los carbohidratos y así no experimentarás el famoso “rebote”. No te dejes llevar por la moda y evita estas dietas peligrosas. Los carbohidratos son tus amigos Aprende a elegir bien tus alimentos y saca el máximo provecho de los carbohidratos. En verdad, pueden ser tu mejor aliado a la hora de perder peso:
  1. Los carbohidratos aportan al cuerpo la energía necesaria para quemar la grasa.
  2. Consumir carbohidratos diariamente hace que tengas una sensación de saciedad por más tiempo.
  3. Los carbohidratos ricos en fibra, como los cereales integrales, ayudan a acelerar el metabolismo.
via GIPHY Así que no pases hambre. Disfruta sin culpas una dieta rica en carbohidratos y alcanza tu peso ideal.

¿Sabías que todas las recetas de Kiwilimón te dicen la cantidad de carbohidratos que contienen tus alimentos?

 
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La temporada de cuaresma es perfecta para experimentar con platillos del mar y su mejor maridaje siempre será con cerveza. Ésta resaltará los sabores y notas de este tipo de preparaciones, por lo que reunimos una guía de cinco cervezas mexicanas para que le saques jugo a esta rica temporada: Mareta, joya tropicalDe Cervecería La Costa, esta cerveza estilo pale lager presenta increíbles aromas y sabores cítricos y herbales en cada trago. Es una cerveza refrescante con sutiles notas florales que acompañará perfecto tu siguiente mariscada, ya sea en cócteles, aguachiles o ceviches. Sugoi, una cerveza fusión Se trata de una ale clara producida por Monstruo de Agua, la cual tiene en boca un sabor cítrico ligeramente mieloso, seguido de un amargor herbal que termina con notas de jengibre y té de limón. Sugoi es una palabra japonesa que se puede traducir al slang chilango como "chidísimo", pues sus cerveceros quieren reconocer los ingredientes de Asia que usamos en México. Esta cerveza refrescante y fácil de beber combinará magistralmente con una tostada de atún, calamares en su tinta o un taco gobernador. Cerveza Rrëy White, la regia refrescante Producida por Cerveza Rrëy, de Monterrey, es un estilo White, elaborado con cáscara de naranja, cilantro y levadura belga. Tiene notas de miel y cítricos, lo que la hacen la cerveza perfecta para acompañar platillos hechos a base de salmón o bien pescados con salsas ácidas. Polaris, para las tardes de calorEs una pacific pale ale producida por Cervecería Tres Casas. Está elaborada con malta de cebada y trigo, y solamente un tipo de lúpulo que le da un aroma tropical con toques frutales y notas cítricas. Tiene un sabor fresco y cuerpo ligero, ideal para maridar con un buen aguachile de camarón o unas pescadillas. Haka Negui Consup, exótica tribal De la cervecería jalisciense Tiny Bastards en colaboración con cervecería Gardenia, es una cerveza estilo new zealand pilsner. Sus maestros cerveceros la describen como exótica con personalidad tribal, porque su estilo está inspirado en las cervezas Czech Pilsner pero con lúpulos de Nueva Zelanda. Es fresca y fácil de tomar, perfecta para acompañar ensaladas o arroces con mariscos. 
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Conocido como “el cerezo mexicano”, el capulín es una fruta muy popular desde la época prehispánica gracias a su color rojizo, sabor agridulce y múltiples propiedades que favorecen a la salud. Si eres amante de este tipo de frutos, acompáñanos a descubrir los increíbles beneficios del capulín. Las propiedades del capulín El capulín tiene grandes cantidades de antioxidante y nutrientes como minerales y vitaminas A, B y C, que ayudan a reforzar el sistema inmunológico de cualquiera que los consume. Hojas de árbol de capulín para el sistema respiratorio Entre los beneficios del capulín, podemos encontrar que sus hojas son utilizadas para hacer infusiones que ayudan a calmar los malestares causados por tos, gripe o catarro. Capulín para mejorar la digestión Al ser un alimento de fácil digestión, los capulines son un excelente remedio para calmar los malestares estomacales como diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Capulines para la edad Gracias a sus grandes cantidades de antioxidantes, los capulines ayudan a formar colágeno y a regenerar los tejidos con más facilidad. Además, gracias a que combate los radicales libres, evita el envejecimiento prematuro en las personas. ¿Cómo comer capulines? Puedes disfrutar de esta deliciosa fruta en su estado natural y comerlos crudos, lavándolos y desinfectándolos previamente, o también puedes encontrarlos en mermeladas, jugos, bebidas alcohólicas y hasta tamales dulces, como sucede en el Estado de México. ¿Listo para explotar los beneficios de los capulines?
Al escuchar la palabra “ceviche” tal vez comiences a salivar. Es sinónimo de emoción, de colorido y también de variedad. La época de calor los demanda en las mesas y es que no hay nada como comerse uno para una comida exquisita, rápida y ligera. Su universo comienza a explicarse desde indagar en cómo escribirlo, si con “v” o con “b”. Sobre el origen de esta palabra existe una referencia de Javier Pulgar Vidal, historiador peruano, quien asegura que viene de la palabra quechua siwich, la cual significa “pescado fresco” o “pescado tierno”.Otra explicación es la que da el Centro Virtual Cervantes que explica que este vocablo tiene sus orígenes en el árabe sikbāǧ, que es un método de conservación con ácidos como vinagre o jugo de cítricos, y que otras formas de escribirlo (menos comunes, eso sí) son seviche y sebiche. Lo cierto es que ambas son usadas y correctas, depende del lugar y la costumbre.Mauricio Ávila, investigador gastronómico, dice que el ceviche en México, en su opinión y desde el enfoque tradicional, es una técnica y no solo un platillo, para el cual es indispensable que se use un cítrico para curtir lo crudo, que puede ser pescado, camarón, langosta, caracol, almeja, entre otros insumos. Y a esto se le añaden, según la región, hierbas, verduras, chiles y salsas —crudas—, sal, entre otros, eso sí: todo fresco. Respecto a su origen expresa que hay ciertos mitos, y que si bien se ha vuelto famoso y mediático decir que este viene de Perú, aclara que lo correcto es mencionar que existe gracias a la riqueza que surgió con el intercambio a raíz de los viajes de la Nao de China en el siglo XVI, también llamada el Galeón de Manila y el Galeón de Acapulco.Estas rutas navieras comerciales y culturales que abrieron los españoles entre América y Filipinas, son las responsables de un sinfín de técnicas, ingredientes y conocimientos originarios de Asia y África. Este hecho también lo señala el Gran Larousse de la Cocina respecto al ceviche y sus posibles inicios.Además de especias, sedas, marfil, porcelana y más llegaba algo aún más significativo: comerciantes y marineros filipinos chinos, tailandeses, vietnamitas y más, así como esclavos japoneses y africanos, con saberes y sabores que fueron incorporando en las tierras a donde llegaban con los alimentos que traían tales como arroz, limón verde, naranja agria, limas, plátanos, mangos y más. Él ha realizado diferentes entrevistas en trabajo de campo alrededor de diferentes regiones como Costa Grande, Costa Chica, Quintana Roo, entre otros, y la constante es que las cocineras y los pescadores sugieren curtir el pescado durante 10 minutos máximo y en el caso de los crustáceos, de 15 a 20 minutos. También añade que se debe comer al momento, pues la prontitud y la frescura son sus reglas. Incluso, se prepara en pangas, cayucos o lanchas con la pesca recién sacada pues es parte de la cocina de marineros y las tostadas están asociadas a él ya que esta otra técnica de conservar las tortillas antes de que se echen a perder es común en nuestro país por temas de aprovechamiento y cero desperdicio.Alma Cervantes, investigadora y cocinera sinaloense, explica que el ceviche en Sinaloa es un platillo fundamental de diario: ya sea que te pares en una carreta callejera para comerlo, acompañado por un agua de cebada, o que lo prepares en casa y lo acompañes con una cerveza, es identidad alimentaria.El ceviche sinaloense original más consumido lleva limón, pimienta negra molida, a veces ajo, sal de grano, pepino, cebolla morada, jitomate y camarón fresco. Expresa que también se usa mucho el ceviche en salsas negras, que lleva casi lo mismo que el anterior —con excepción de jitomate—, y una mezcla de salsa inglesa, de soya, jugo limón y de naranja, además de chiltepín. Los de jaiba, pulpo, robalo, botete y pargo son otros habituales.Uno que está desapareciendo y que aún se ve en la parte sur de ese estado es el de camarón seco, narra Alma, ya que está relacionado a una técnica de conservación llamada barcina que consta de una bola hecha con hoja de palma sellada con hilo de caña y que envuelve  al camarón. Este se conserva ahí hasta siete años. Se solía vender en las tiendas de pueblo, pero al cambiar el tipo de comercios, se ve cada vez menos. Álvaro Maldonado es un artesano que aún las hace para conservar este conocimiento. Para Rodrigo Estrada de Agua y sal y Yemanyá, el ceviche hoy en día es un platillo emblemático en América Latina que la comunicación y la globalización ha dado a conocer. A él personalmente le entraña el ceviche estilo Acapulco de su infancia —que de acuerdo a Eduardo Palazuelos de Mario Canario y Zibu, lleva salsas Búfalo y cátsup, jitomate, aceite de oliva, pimienta, sal, orégano, aceitunas, cilantro, cebolla, jitomate y limón y puede hacerse con pescado, camarón, pulpo y más—.Ceviche is the new black, expresa Rodrigo pues es un estilo de comida que atrapa los sentidos por sus notas de acidez y picante que dan ganas de querer más y sobre todo, es un plato sumamente saludable, otra tendencia que hoy en día lo hacen atractivo. La creatividad del ceviche en la cocina contemporánea está en sacarle el máximo provecho al sabor de cada pescado y a entender que se pueden incorporar otros elementos no usuales en ellos. Una de sus creaciones es el cebiche a la leña que lleva pesca del día y camarón en salsa de chile rayado, cebolla morada y cilantro acompañado de esquites asados con un toque de sal ahumada de Alderwood.Este cocinero ha sido viajero y nómada: después de vivir ocho años en San Francisco y haber sido parte del equipo de La Mar, cebichería de Gastón Acurio, afirma que hoy en día existen cinco elementos básicos para crear un ceviche: pescado, limón y otros cítricos, sal —fundamental—, cebolla —incorporada al final para que no pierda su textura— y chiles—incluso, incorporando algunos poco usados en estas preparaciones como el chilhuacle o el puya—.La leche de tigre es algo que diferencia al peruano del mexicano, así como algunos elementos que lo conforman como la incorporación de granos frescos de maíz choclo o cancha, así como el uso del camote, que para él es un eslabón para hacerlo redondo, cremoso y con notas dulces que le dan otras sutilezas. Datos sobre el ceviche:En México existen distintos tipos de ceviche.Por ejemplo, en Manzanillo, Colima, se prepara con pescados como sierra, chile, sábalo, robalo y pargo. Su receta lleva jitomate, cebolla morada, pepino, cilantro, zanahoria, limón y sal de Colima. Su peculiaridad es que el pescado se ralla con tenedor y queda molidito muy finamente.El nayarita es similar al colimota: lleva zanahoria, cebolla, jitomate, cilantro, pepino y limón. El secreto de su receta está en lo pequeño de los trozos de los ingredientes y en dejarlos marinar muy bien en limón.En Veracruz, desde Alvarado y sus alrededores, pueden encontrarse desde los que se hacen con palmito (acompañado con una salsa de chile chilpaya), hasta los que tienen caracol. ¿Sabías qué en Perú el cebiche tiene su día? Es el 28 de junio. Esta fecha fue instaurada en el 2008, gracias a una resolución del Ministerio de la Producción (Produce), con un antecedente en el 2004, cuando fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC).Rodrigo sugiere que nunca se usen pescados congelados para los ceviches sino que siempre sean frescos y locales, evitando el consumo de tilapias o basas importadas, además de que se respeten las vedas.Alma aconseja que cuando hagan un ceviche antes se meta el pescado o el camarón en un poco de hielo con sal y se meta al refrigerador de media hora a una hora pues esto hace que tengan mejor consistencia.
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