Más Que Simples Lechugas, Ensaladas Saludables
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Más Que Simples Lechugas, Ensaladas Saludables

Por Kiwilimón - Marzo 2012
La lechuga es una hortaliza que resulta siempre una opción deliciosa y muy sana. Su elevado porcentaje de agua y su escaso aporte calórico, la hacen compañera indispensable de aquellas personas que desean cuidar de su salud y su figura. Además, sus propiedades sedantes ayudan a reducir la ansiedad y conciliar el sueño cuando es consumida en la cena. Usos Actualmente existen una gran variedad de lechugas disponibles durante todo el año, con multitud de colores, formas, texturas y sabores, creando una variedad de posibilidades en la cocina. Se pueden disfrutar en ensalada, pero también como guarnición, ingrediente de cremas, salteada, rellena o incluso cocida con legumbres y estofados. Recuerda que antes de prepararla hay que limpiarla desechando siempre las hojas exteriores y lavando el resto una a una para asegurar que no queden restos de arenilla o impurezas. Después de secarlas bien estarán listas para prepararlas según marque tu receta favorita. Tipos de lechugas Conoce todas las variedades de lechugas existentes para que puedas disfrutar de ellas en una explosión de sabores, texturas y colores, creando una cocina saludable, sabrosa y más atractiva. Lollo Rosso. De origen italiano, sus hojas rizadas recuerdan a la escarola. Su tonalidad rojiza amoratada, suave textura y sabor ligeramente amargo, aportan color y distinción a las ensaladas. Romana. Su sabor, dulce y suave, presenta unas hojas exteriores crujientes y de un precioso color verde oscuro, las cuales se vuelven más claras en el cogollo. Esta variedad es muy resistente al paso del tiempo. Batavia. Sus grandes hojas verdes redondeadas, poseen un sabor muy suave y una textura poco crujiente. Trocadero. Se trata de una variedad muy apreciada en Francia, mantecosa, suave, poco crujiente y con un gran cogollo de color verde. Iceberg. Su denominación viene dada por su alta resistencia al frío. La forma redondeada del repollo la hace inconfundible. Sus hojas son grandes, verdes y muy crujientes, la cuales se aclaran de tono a medida se acerca al tronco. Cogollos. Son lechuguitas de tallo pequeño que forman una cabeza similar a la col, de hojas tiernas y prietas. Los cogollos que destacan en esta variedad son los de Tudela. Hoja de roble. Esta llamativa variedad acogollada, compacta, crujiente y con un sabor dulzón, posee unas hojas onduladas con tonalidades verdes, marrones y violetas. Cresta. Esta variedad se caracteriza porque posee en su parte superior un tono morado. Su corazón, presenta un color óxido. Sweet gem. Una variedad creada sobre la lechuga romana que posee un sabor más dulce y una textura muy crujiente. Ahora, conoce cómo puedes combinar estas diferentes lechugas y hacer deliciosas ensaladas o platillos para tu familia. Toma nota. Tacos de Lechuga Orientales con Pollo Estos tacos de lechuga son un platillo ¡delicioso! La receta es muy fácil e ideal para una cena de último momento. Taquitos de lechuga con jicama y pollo Hojas de lechuga con pollo, jicama, aguacate y mango. Servidos como taquitos. Ensalada de Manzana Verde y Lechuga Una rica ensalada con lechuga, manzana verde, queso y nuez. El aderezo está hecho a base de aceite de oliva, limón, sal y pimienta.. Rollos vietnamitas de atún Rollitos de atún envueltos en hojas de arroz y lechuga con menta en una salsita picosa de soya. Ensalada Cobb La ensalada cobb es una ensalada clásica que contiene lechuga, aguacate, pollo, tocino, huevo y jitomate. La receta está acompañada de un aderezo de queso roquefort. Ensalada Americana con Aderezo Roquefort Esta ensalada lleva un aderezo de queso Roquefort y se sirve todo un trozo de la lechuga con el aderezo encima y espolvoreado con tocino y jitomates picados. Ensalada Verde con Fresas Una rica y fresca receta de lechuga verde con fresas y aderezo de fresas con vinagre balsámico.
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¿Por qué perdemos el gusto y el olfato con COVID y cómo recuperarlo?
Los aromas son toboganes cuánticos que nos catapultan a otra realidad: a la casa de nuestros padres en la infancia, a nuestro primer beso, a las vacaciones de la adolescencia. “No hay memoria tan precisa, tan vívida y evocadora como la que se recupera a través del olfato, y va tan unida a las sensaciones que se experimentaron junto al olor”, confirma Dolores Redondo, en su Legado en los huesos.Quienes hemos atravesado por COVID nos hacemos conscientes de la fiesta que regalan los sentidos al ánimo y la salud, al cuerpo. Tras algunos días sin aroma y sin gusto me di cuenta de que la nariz está íntimamente conectada a las emociones. Tal vez por eso lo extrañaba quizás más que el gusto. La neuróloga Paola Guraieb me explicó que es porque nuestra capacidad olfatoria incluye unos 3 mil olores, mientras la gustativa es mucho menor. “Si dejas de oler, las alteraciones en el gusto serán predominantes. Lo que sucede es que el virus tiene una alta replicabilidad en el pulmón, en el cerebro, en la sangre y en la nariz. Por eso es común que se merme la olfacción”. Y está claro: sin olfato, perdemos el gusto. La doctora Flor Luna, especialista en urgencias médico-quirúrgicas y consultora sobre Salud Ocupacional en empresas trasnacionales, afirma que existe una constante de 53 por ciento en la alteración del olfato, mientras que en el gusto es de 52 por ciento. “Uno de cada cinco pacientes con coronavirus presenta estas alteraciones como primer síntoma de la enfermedad. Aún no se tiene claro si la prevalencia es distinta con otra cepa”, afirma. Para muchos de nosotros el gusto es literalmente la sal de la vida. En la lengua, el techo de la boca y en la garganta se encuentran las células gustativas, unas pequeñas partículas dentro de las papilas gustativas que se cuentan en 10 mil cuando nacemos y que se van perdiendo a partir de los cincuenta años. Probar un mole, por ejemplo, con ageusia (incapacidad de detectar sabores en los alimentos) es llevar a la boca una salsa sedosa y caliente pero desprovista de alma. Con el tiempo –aunado a una dosis de paciencia y amor a mi proceso de sanación– aprendí a valorar las texturas, las temperaturas, las sensaciones que un alimento dejaba a su paso por la boca. Yo recuperé primero el olfato que el gusto, pero según la doctora Luna, varios estudios elaborados en la Unión Europea han observado una recuperación más rápida del gusto que el olfato. Lo común es que a las tres semanas de un diagnóstico positivo comience la recuperación de ambos sentidos. Si la enfermedad fue severa pueden tardar hasta entre seis y ocho meses. Y sí, existen casos en los que no se recuperan los sentidos o quedan dañados. “Depende de muchos factores, por ejemplo, si la persona es fumadora. Ellos ya per se tienen alteraciones en el gusto y olfato, y posiblemente nunca vuelvan a degustar u oler al 100”, concluye la doctora Luna. ¿Cómo recuperar los sentidos?Las estrategias de tratamiento en las alteraciones del olfato dependen si se trata de una pérdida total (anosmia) o parcial (hiposmia) del sentido. “En el caso de que la pérdida sea permanente, está indicado el entrenamiento olfatorio”, confirma la doctora Luna. No hay que dejar que el tiempo pase. Para la neuróloga Guraieb, recuperar a tiempo la olfacción puede representar la salud de nuestro cerebro en el futuro: “Cuando existe anosmia tienes que recuperarte en menos de seis meses, pues los epitelios respiratorios están conectados con la memoria”. Lo que sucede es que los aromas conectan con las cortezas cerebrales en las que se localizan las emociones, la memoria episódica. “Está demostrado que pacientes con enfermedades degenerativas han padecido o padecieron problemas del olfato, también se ha observado en pacientes con problemas de Parkinson o Alzheimer”. La solución está en poner a trabajar nuestra nariz y nuestra lengua; entrenarlas, pues. “Como sucedería en un entrenamiento físico, esta técnica consiste en exponer a los pacientes a diferentes olores concentrados en recipientes individuales a diario y durante el tiempo indicado por el especialista”, afirma la doctora Luna. Ella nos da el consejo de realizar el olfateo deliberado diariamente por tres meses. Necesitarás limón, una rosa o un caballito con agua de rosas, algún alimento ahumado, un caballito de vinagre, un caballito de anís y aceite de eucalipto. Practica oler durante 20 segundos cada uno de estos aromas dos veces al día. “Existe clara evidencia científica de que esta exposición sistemática a determinados olores mejora el olfato en patologías neurodegenerativas o traumatismos craneales”, concluye la doctora Luna.
3 maneras de hacer exfoliantes caseros y sencillos
Exfoliar la piel no es algo que tengamos que hacer diario, pero de vez en cuando, el órgano que recubre nuestro cuerpo puede beneficiarse mucho de esto y qué mejor si podemos hacerlo con ingredientes naturales y de forma casera.La exfoliación puede ayudar a mejorar la salud y la apariencia de la piel de varias maneras, por ejemplo, puede darle a la piel un aspecto más brillante porque elimina la capa superior de células muertas y también puede estimular la producción de colágeno, para que la piel se mantenga firme y radiante.Otro beneficio de la exfoliación casera es que puede mejorar la eficacia de cualquier crema que uses posterior a hacerlo, así que si exfolias tu piel antes de aplicar una crema, esta penetrará profundamente en lugar de asentarse en la superficie.Por último, estas opciones para hacer exfoliantes caseros y sencillos te permitirán tener un momento de relajación, para poder masajear tu piel, cualquier día que estés cansada o estresada. La forma más fácil aplicar un exfoliante corporal es durante el baño y sólo implica masajear suavemente el exfoliante sobre la piel con movimientos circulares y enjuagar bien con agua tibia.Exfoliante casero con azúcar morena o mascabadoEl azúcar moreno o mascabado es un ingrediente económico y accesible que es más suave para la piel que la sal marina o la sal de Epsom, lo cual lo hace un ingrediente ideal para pieles sensibles. Asegúrate de enjuagarte bien después de exfoliarte, para que tu piel no se sienta pegajosa.1/2 taza de azúcar morena o mascabado1/2 taza de aceite de coco (también puedes usar aceite de oliva o de almendra)Mezcla bien el azúcar moreno con el aceite en un tazón. Si es necesario, agrega más azúcar o aceite para obtener la consistencia correcta; también puedes añadir una o dos gotas de un aceite esencial en la mezcla. Cuando estés satisfecha con la consistencia y fragancia del exfoliante, pásalo a un recipiente con tapa, para conservarlo más tiempo.Exfoliante casero de té verdeRico en propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, el té verde tiene varios beneficios para la piel, además de que se puede agregar fácilmente a un exfoliante corporal casero junto con otros ingredientes nutritivos.2 bolsas de té verde1/2 taza de agua caliente1 taza de azúcar moreno o mascabado1/4 taza de aceite de coco derretidoColoca las bolsitas de té en el agua caliente y deja reposar hasta que se enfríe. Mientras el té se enfría, coloca el azúcar moreno en un tazón y mezcla con el aceite de coco derretido. Agrega el té frío a la mezcla (es importante que el té esté frío para que el azúcar no se disuelva).Si la mezcla se desmorona demasiado, añade más aceite de coco; si está demasiado líquida, agrega más azúcar morena. Cuando hayas alcanzado la consistencia deseada, coloca el exfoliante en un frasco.Exfoliante casero de caféEl café es uno de los ingredientes más comunes entre los exfoliantes corporales caseros, pues los gránulos son suaves para la piel, pero siguen siendo eficaces para eliminar las células muertas de la superficie de la piel. 1/2 taza de posos de café2 cucharadas de agua caliente1 cucharada de aceite de coco, tibioMezcla los posos de café con el agua caliente y luego agrega el aceite de coco. Si es necesario, agrega más café molido o más aceite para obtener la consistencia correcta y finalmente, pasa la mezcla en un recipiente.Es importante mencionar que estos exfoliantes caseros sólo deben usarse en el cuerpo, no en la cara, pues esta es más sensible que la piel del resto del cuerpo. Además, evita exfoliar la piel si está quemada por el sol, agrietada o rota, enrojecida, hinchada, o recuperándose de una exfoliación química.Si decides agregar algún aceite esencial a tu exfoliante corporal casero, primero haz una prueba de parche con el aceite diluido en la piel para asegurarte de que no te hará reacción en la piel y si tienes la piel sensible o muy seca, habla con tu médico o dermatólogo para averiguar si la exfoliación con un exfoliante corporal es adecuada para ti.
Tamales y su historia en América Latina
En México se envuelven en hojas de maíz conocidas como totomoxtle o de plátano, y pueden estar rellenos de mole, de cerdo, de pollo… pero los tamales no son endémicos de este país, sino de América Latina y también se comen en Honduras, Belice, Perú, Colombia, Brasil, Puerto Rico y otros países.Tamal, humita, nacatamales, chamos, pamoña o pache son algunas de las formas en las que la preparación de masa y relleno envuelta en hoja de maíz, plátano, canak, aluminio o incluso plástico cocida por lo general al vapor puede llamarse, según el lugar en el que se prepare.En muchos casos, el punto de partida de los tamales es el maíz, cuyo consumo desde la época prehispánica es primordial en América Latina y, de acuerdo con el historiador Humberto Rodríguez Pastor, el ejemplo prehispánico más cercano a los procesos de preparación de los tamales actuales son las humitas peruanas.Estas primeras preparaciones relacionadas a las humitas peruanas incluían maíz pero no relleno y es aquí donde la llegada de los españoles, como en muchos otras áreas, contribuye con su granito de arena, que en este caso tiene forma de manteca y carne de cerdo.En México la historia es otra, pues arqueológicamente, los tamales se han encontrado relacionados a la vida cotidiana de algunas culturas y estaban presentes en rituales religiosos, ofrendas y tumbas, además de que ya llevaban un relleno como pavo, rana, ajolote, conejo, frutas o frijoles, y no usaban grasa para elaborarlos. Eran tan comunes, que incluso se mencionan en el Códice Dresde, un libro de los mayas del siglo XI o XII.¿Cómo se llaman los tamales en América Latina?El nombre tamal está bastante extendido y aparte de México, se usa en Argentina, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. En Venezuela existen las hallacas (también hayaca), las cuales se preparan en específico para Navidad y se hacen con harina de maíz, caldo de pollo, y pueden ir rellenas de carnes diferentes, como de cerdo, de res o de gallina.El bollo es de Belice, se envuelven en hoja de plátano y sus ingredientes incluyen pollo, cebolla, cilantro y achiote, mientras que en Puerto Rico se conocen como guanime a un tipo de tamal dulce con leche de coco, azúcar y harina de maíz, también envuelto en hoja de plátano.Bolivia y Perú comparten nombre, pero diferencian entre maíz tierno llamándolos humitas y maíz, con el nombre de tamales. Los nacatamales de Nicaragua también se diferencian de los llamados tamales allá porque llevan carne.México tiene una gran variedad de tamales con nombres diferentes: canarios, uchepos, chanchamitos, pibipollos, corundas, vaporcitos, xocos… las variedades por región abundan y pueden ser tanto dulces como saladas.Conocer de tamales es conocer de América Latina y su pasado, así que si tienes la oportunidad, no dudes de probar todos los que lleguen a ti. 
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