Obedece tus antojos
Dietas

Obedece tus antojos

Por Kiwilimón - Octubre 2013
Puede que estarse antojando todo el día no sea tan malo, de hecho podrían ser señales de tu cuerpo sobre lo que le hace falta para funcionar mejor.   Nuestro organismo puede comunicarse en formas misteriosas, y debemos estar atentos para cualquier mensaje importante que pudiera estar tratando de hacernos llegar. Resulta que cuando tienes un antojo no sólo significa que tienes ansias o ganas de romper la dieta, sino que tu cuerpo está pidiendo cosas en específico. Esto es un sistema de comunicación bastante avanzado y puntual pues el tipo de antojo es indicativo del tipo de nutrientes que nos hacen falta. El problema llega que cuando algo se nos antoja nos vamos por las alternativas obvias y escogemos chocolate para lo dulce, papas para lo salado y demás comida chatarra para acallar aquellas sensaciones de devorar. Por eso aquí te recomendamos algunas respuestas más saludables a cada tipo de antojo, así tendrás a tu cuerpo sano y contento.  

Antojos dulces

Este antojo en específico puede significar una de dos cosas, la primera es que te haga falta sulfuro y fósforo de carbono o que en realidad, simplemente necesitas energía pura para avanzar. En vez de ir directo por las trufas de chocolate te recomendamos cambiarlo por fruta fresca, camote y hasta quesos dulces para matar ese antojo.  

Antojo de carbohidratos

Estos pueden ser de los más peligrosos para la dieta pues no llevan a ir directo a la caja de pan, pero mejor disfruta una hamburguesa de pavo, almendras y hasta frijoles. Esto es por que tu cuerpo necesita nitrógeno el cual se encuentra en todos estos alimentos que te mencionamos.

Receta de Sopa de Frijoles Negros

Ingredientes: - 2 jitomates medianos - 1/2 cebolla - 1 diente de ajo chico - 3 cucharadas de aceite de maíz - 2 cucharadas de consomé de pollo - 3 tazas de frijol negro cocido - 6 tazas de caldo donde se cocieron los frijoles - pimienta al gusto - queso panela cortado en cuadritos (para servir) Da click aquí para ver los pasos para preparar esta sopa de frijol negro.  

Antojo de comida chatarra

Cuando necesitas comida rápida normalmente tu cuerpo quiere decirte que te hace falta calcio. En vez de darte una vuelta por el food court, mejor prepárate una ensalada de brócoli con pollo y queso parmesano. Puede que no suene tan tentador como unas papas fritas, pero te sentirás mucho mejor después de comerla.  

Antojo de café

Esto significa que tu cuerpo necesita sal y hierro. Si quieres ahorrarte el insomnio y comer más sano entonces piezas magras de carne y frutos del bosque frescos pueden ayudar. Ahora, querer mucho café también puede significar que estás sedienta, así que ve por un vaso grande de agua antes de llenarte con cafeína.

Receta de Arrachera Marinada en Cerveza

Ingredientes: - 1 kilo de arrachera carne de res - 1 lata de cerveza clara - 1 limón - 1 cucharada de pimienta negra molida - 3 dientes de ajo - 3 cucharadas de vinagre de vino tinto - 4 cucharadas de sal gruesa - 2 cucharadas de salsa inglesa Si quieres ver como preparar esta receta haz click aquí.  

 "¿Estas dispuesta a probar estas alternativas y comer más saludable?"

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¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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