Pan que no engorda (tanto)
Dietas

Pan que no engorda (tanto)

Por Kiwilimón - Octubre 2013
El pan es uno de los placeres más ricos del mundo culinario y si tú eres fanática, se vale comerlo si sabes cuáles te harán menos daño. El pan es muy rico pero es considerado enemigo número uno contra la dieta, y es cierto que es un producto conformado de carbohidratos por lo que se le puede incriminar como engordador y rompedor de dietas. Lo que hay que entender es que pan siempre ha habido y ha estado ligado a la cultura gastronómica de la humanidad casi desde el inicio, el punto está en identificar qué tipo no se hace bien o mal y cuál nos podemos regalar aún cuando estemos cuidando las tallas. Desde el inicio dejemos claro que el pan de caja comercial es el que más engorda, además de su base de carbohidratos contiene conservadores y químicos que no sólo engordan, sino que no son tan beneficiosos para la salud. En medida de lo posible siempre es mejor conseguir el pan en panaderías artesanales o de barrio pues ellos hacen su producto de forma más sana, y usualmente, de sabor más único. Ahora, entre los panes obvio que se vale comer están el integral y el multigrado. Estos dos tipos además de contener carbohidratos también conllevan una buena cantidad de fibra y minerales por lo que si se comen con moderación incluso pueden ayudar al sistema gástrico y la sangre. Se recomienda comer dos o tres rebanadas al día como parte de una dieta integral. Otra alternativa que se vale es el pan con fruta o frutos secos. De la misma forma que los tipos anteriores también conllevan cierto nivel calórico como cualquier pan pero también acarrean beneficios como minerales, vitaminas y antioxidantes gracias a las frutas que contienen. De la mano de esto también se vale usar el pan con mermeladas siempre y cuando estas no tengan endulzantes artificiales ni conservadores. Ahora los panes de los cuales debes alejarte si estás cuidando tu peso están muy claros. El primero es la focaccia, este pan se hace inundándolo en aceite de oliva, que aunque es más sano, sí resulta en un pan graso y engordador. Otro del cual debemos cuidarnos es el pan dulce, las harinas y masas madre con las que se hace  no son naturalmente dulce así que cualquier pan que comas que sepa azucarado fue enduzalzado posteriormente a la creación del pan con la pura intención de aumentar el sabor. Recuerda que no hay pan que no conlleve su carga de carbohidratos. Todos, aún los integrales, pueden engordar, pero si lo comes con moderación, lo mezclas con frutas, verduras y proteínas y te cuidas de los panes grasosos y dulces entonces puedes regalarte un par de gustitos cuando se te antojen.  

Recetas de Pan

Recetas de Pan Integral

Ingredientes: - 175 mililitros de agua - 1 1/2 cucharadas de aceite de oliva - 225 gramos de harina integral - 1 cucharada de leche en polvo - 1 cucharadita de sal - 2 cucharadas de azúcar morena - 1 cucharada de levadura seca soluble Haz click aquí para ver el procedimiento para preparar esta receta.  

"¿Tienes más recomendaciones para poder comer pan durante la dieta?"

 
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Una mesa oaxaqueña se caracteriza por sus aromas, texturas y sabores. Hay moles y estofados, chapulines y chicatanas, tlayudas, mezcal y tejate. Oaxaca es también tierra de barro negro, de textiles, de alebrijes y mucha fiesta.La comida es parte de sus celebraciones típicas, incluso hay fiestas dedicadas a los alimentos como lo son el festival de los 7 moles, las ferias del mezcal y del tejate, así como fiestas patronales que siempre clausuran con una buena comida. Porque Oaxaca es la Tierra del sol (y del sabor), como asegura la Canción Mixteca. Visitar Oaxaca es construir recuerdos memorables en cada bocado, es apreciar la generosidad de su tierra y sus anfitriones, quienes conservan y comparten con amor un legado gastronómico heredado por generaciones. Por eso, ir a Oaxaca implica celebrar cada día en la mesa. La cocina de Oaxaca es tan variada como sus ocho regiones, en las que hay una increíble oferta gastronómica que incluye productos derivados del maíz, frutos del mar, chiles, hierbas, plantas e insectos endémicos. Te presentamos algunos de los platillos típicos oaxaqueños que tienes que probar en este estado: Chocolate de agua y tejate Son bebidas fáciles de encontrar en sus mercados, como el 20 de noviembre. Es una combinación memorable el chocolate de agua en compañía de un pan de yema, originario de los Valles Centrales, que elaboran sin líquidos más que las yemas y el huevo entero. Otra bebida obligada es el tejate, bebida de origen prehispánico que se prepara a base de maíz y cacao. Tlayudas y taquitos de lechón Nada te faltará si inicias el día con una tlayuda. Se trata de una tortilla de maíz de aproximadamente 30 centímetros, dorada sobre comal, típica de Oaxaca. Suelen prepararla con manteca, quesillo, frijoles, tasajo, aguacate y salsa. Para las noches de mezcal, unos tacos de lechón debes probar, puedes encontrarlo en puestitos emblemáticos como el Lechoncito de Oro, donde los preparan con chicharrón.Insectos Un clásico de los mercados son los chapulines naturales o con limón y chile, que son una delicia. Los encontrarás sueltos en mercados, donde te los venden a granel, o en restaurantes para botanear con un buen guacamole. La chicatana es otro insecto endémico de Oaxaca, es una hormiga que se prepara en salsas e incluso en moles y tamales. Sin embargo, la chicatana es difícil de conseguir y se recomienda sólo consumirla en temporada, que corresponde al periodo de lluvias. Moles oaxaqueños Los siete moles emblemáticos de Oaxaca son el  negro, el rojo, el coloradito, el amarillito, el verde, de chichilo y el manchamanteles. Todos son deliciosos y se elaboran con ingredientes y técnicas particulares que les dan una personalidad única. Emplean diferentes chiles, especias y proteínas, dependiendo la región en la que te encuentres. Mis favoritos son el amarillito, elaborado con chile ancho y costeño amarillo, jitomate, cebolla, ajo, comino, hierba santa, clavo, pimienta y tortilla, el cual sirven con chochoyotes (bolitas de masa de maíz), y el mole negro oaxaqueño, cuyo ingrediente principal es el chile chilhuacle. ¡No esperes más y prepara este rico plato oaxaqueño!  
Conocido como té de mariposa azul, té de flores de guisante de mariposa, té azul o por su nombre en inglés, Butterfly pea flower tea, este té no sólo llama la atención por su cambio de color de azul a lila, sino también por sus beneficios y propiedades.Elaborado con las flores de la planta Clitoria ternatea (conchita azul), un arbusto medicinal y autóctono del sudeste asiático, la infusión de flores de guisante de mariposa se ha vuelto popular en los últimos tiempos gracias a los maravillosos beneficios que confiere para la salud humana, como promover la pérdida de peso, pacificar la mente, enriquecer la textura de la piel y mejorar el crecimiento del cabello.Para qué sirve el té de mariposaEl impresionante perfil nutricional del té azul lo convierte en una maravillosa bebida para bajar de peso, así como una bebida refrescante para enfriar el cuerpo cuando se sirve frío. Al ser naturalmente libre de cafeína y una mezcla completamente a base de hierbas, el té azul, al igual que el té verde, también es una fuente inagotable de antioxidantes. También contiene cantidades significativas de catequina EGCG - galato de epigalocatequina, así como una serie de componentes antiinflamatorios y estimulantes del sistema inmunológico como flavonoides, taninos y polifenoles.Facilita la digestiónYa que es rico en antioxidantes, estos ayudan a proteger el cuerpo contra la acción de los radicales libres. Beber una taza de té azul una o dos veces por semana con el estómago vacío elimina las toxinas acumuladas en el sistema y mejora enormemente la salud digestiva.Mejora la salud de la pielLos flavonoides presentes en el té de mariposa ayudan a estimular la producción de colágeno, los cuales a la vez ayudan a desarrollar y mantener la elasticidad de la piel. Estimula el crecimiento del cabelloLa flor del guisante de mariposa también es excelente para el cabello, ya que contiene antocianina, un compuesto conocido por aumentar la circulación sanguínea en la cabeza y, por lo tanto, mantener un cuero cabelludo saludable. También ayuda a fortalecer los folículos pilosos desde adentro.¿El té de mariposa sirve para relajarte?Se dice que el sabor terroso del té de flor de guisante azul mejora el estado de ánimo y que tiene efectos antiestrés que también pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad. También se sabe que refresca el cerebro, refuerza los niveles de energía y la resistencia, influye en las emociones positivas y, por lo tanto, aumenta la productividad en el trabajo. El té azul también elimina el estrés y alivia los síntomas de ansiedad y depresión, así que es perfecto para relajarte.Ya sea frío o caliente, disfruta de esta maravillosa bebida y de sus beneficios.
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
He estado en Nayarit dos veces. Antes de ir, el ansia pasaba por presenciar parajes de película, atardeceres aflojadores de lágrimas, el color luminiscente del mar. Ya ahí, con el sombrero de exploradora puesto, mi foco cambiaba: cada vez que un plato con masa, con mariscos, con adobo, era puesto sobre mi mesa, signos de admiración y de interrogación emanaban de ellos como el humo. Esta semana, en el viaje de votantes de la guía México Gastronómico de Culinaria Mexicana, reviví la sensación. Entre sobremesas tuve la oportunidad de platicar con la chef de El Delfín, Betty Vázquez, para que me ayudara a ponerle adjetivos y comas a las interrogantes que la comida de su estado genera en mí. A primera vista, Nayarit comparte platillos con Jalisco, pues ambos fueron parte de la misma región –el Séptimo Cantón de Jalisco– hasta que en 1917 el estado se independizó. Pero su historia comienza mucho atrás: hay vestigios de caza, pesca y agricultura de 5000 a. de C. en esa inmensa fuente de ecosistemas y microclimas. Su oferta de productos fue poblándose por la Conquista, por el comercio con Oriente. La Nao de China –el Galeón de Manila– tocaba base en el puerto de San Blas trayendo especias, frutas, arroz, seda y madera desde la lejana Filipinas. Directa o indirectamente Nayarit tuvo influencia de todos los puntos del planeta: “Trajeron ingredientes, técnicas culinarias, tradiciones y formas de comer”, según me cuenta Betty. “La cocina nayarita entonces es una fusión, pero una fusión con identidad”.Imposible dejar en vista la costa que bordea el estado por el lado oeste, con ese Pacífico efectivamente aflojador de lágrimas. Pero él no es la única fuente de riqueza natural –ni de lágrimas de felicidad–. Según lo que me cuenta Betty, Nayarit tiene cuarenta y cuatro ecosistemas de los que se cosecha coco, maíz, trigo, frijol, arroz y tabaco de excelente calidad; el plátano y la caña del azúcar se dan con gracia y facilidad por su clima mayormente cálido. Hay una gran cantidad de quelites, leche de muy buena calidad y quesos que se producen con ella. Pero, un buen producto no es nada sin una buena preparación. La cosa se hace compleja –rica, pues– cuando a la olla cultural se suman cuatro tradiciones endémicas: la cora, la huichol, la tepehuana y la mexicanera, que han creado formas únicas de consumir el producto regional. “Tenemos veinte municipios, o sea que hay veinte formas diferente de cocinar. Son veinte municipios que generan una riqueza extraordinaria”, asegura Betty. El reto que lleva por delante esta gran embajadora de la culinaria mexicana es el de generar un acervo de recetas locales con la ayuda de las universidades.A nivel general, la cocina de humo tiene un lugar especial en la culinaria: es con esta técnica y la madera del mangle que el pescado zarandeado adquiere sabores que nos hacen querer roer los huesos del pargo. También está la cocina cruda que se da el lujo de la desnudez para exhibir su frescura. “La cocina cruda viene de Oriente, de este mestizaje con Occidente. Fue de allá que llegaron los limones, así que se puede decir que el ceviche no es peruano ni mexicano, sino una fusión de técnica asiática con productos locales”. Hablando de los platos regionales, según Betty Vázquez, de San Blas no hay que perderse el pescado ahumado, el pescado tatemado, las empanadas de camarón, las chimichangas de ostión, el pozole de camarón y el pozole de pescado. Hay que probar la nieve de garrafa de Ixtlán del Río; de Jala, sus maíces endémicos, las tostadas raspadas y de postre, los roscones. De Santiago está el paté de camarón y de la Isla de Mexcaltitán, el pescado zarandeado a la leña. Hacia el norte, el guiso es el puerquito echado de Acaponeta; el agua, de cebada.En la zona sur está la exquisita sopa de boda, preparada con una base de tortillas de maíz, pan frito y pan tostado que se acomoda alternadamente sobre un refractario. Lleva pollo, plátano, huevo cocido, almendras, garbanzos. De Tepic, la marisquiza y los cocteles cura-crudas. De ahí también es el ante, un postre de la época virreinal que no es como colimote. Este va cubierto con pasas, ajonjolí y canela en polvo y generalmente se sirve en un cuenquito de barro decorado con papel de china picado.Las bebidas no son pocas. Como en Jalisco y en Colima, se produce y consume el tejuino, que refresca y el tesguino, que traiciona. La última novedad es que el estado ingresa a la lista de productores de vino con nueve variedades de uvas. “La misma empresa que está haciendo este gran esfuerzo vinícola ya está trabajando con un chamán huichol y cora para rescatar una bebida ancestral de maguey llamada tuchi”. El café es una de las maravillas del clima y de la cercanía con el Trópico de Cáncer. “Tenemos un café maravilloso desde Compostela hasta el municipio de San Blas, pasando por el municipio de Tepic, con unos estándares de calidad importantísimos”. De hecho, según lo que me confirma Betty, de esta zona se exportaba un café que ni Obama, o más bien, incluso que Obama. De aquí era originario el café de la Casa Blanca durante su reinado.Cuando la confianza y el bolsillo nos permita viajar, Nayarit es un destino para desmenuzarse y comerse doblado en una tortilla, crudo o asado a la leña. Hay que probar los restaurantes de lujo de la zona de Punta Mita o de la Rivera Nayarit; detenerse en Bucerías o Tepic para probar platillos típicos; pueblear, como antes de la nueva normalidad, para probar los mangos chilosos de la esquina, los antojitos elaborados con ese maíz que sabe a la mineralidad de la tierra. “Hay que venir a ver los lujos de la Riviera Nayarit, y cuando digo lujos no hablo de hotelería de cinco o más estrellas. Hablo de lujo de la gente que es cálida, y de los lujos de la naturaleza, de los lujos de la gastronomía, de las costumbres y de las tradiciones”. Lujo es descubrir que el mundo sigue siendo bueno, con o sin nosotros. Mejor con nosotros.
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