Pierde hasta 3 kilos en una semana con la dieta Day-Off
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Pierde hasta 3 kilos en una semana con la dieta Day-Off

Por Kiwilimón - March 2016
 Si te es difícil seguir una dieta porque no te permite ceder a tus antojos de vez en cuando, no te preocupes, este programa está hecho justamente para tener ‘un día libre’. Te decimos de qué trata. La dieta Day-Off,que dura un mes, fue diseñada por el médico Mehmet Oz, famoso por tener su propio programa de televisión en Estados Unidos. Consta de sencillos pasos para llegar al objetivo de bajar 3 kilos la primera semana. ¿Cómo es esto? Se supone que si sigues el plan, tu metabolismo se acelerará y por eso es más fácil que pierdas peso. Conoce la dieta militar Elige tu ‘día libre’ Primero debes crear tu calendario y seleccionar un día de cada semana en el que no vas a cumplir con la dieta, es decir, vas a comer lo que se te antoje (claro que con moderación). Agua con limón Todos los días, lo primero que debes ingerir es un vaso con agua caliente con el jugo de un limón. Prepara esta agua con nopal y pierde kilos Tus desayunos deberían ser alguno de estos dos: - Un smoothie de plátano con yogur griego, mantequilla de almendras y aceite de linaza. - Un huevo cocido o como tu lo prefieras, con yogur griego y una taza de frutas. Baja de peso con la dieta raw Snacks Entre comidas puedes consumir un puñito de nueces, pepitas, semillas de calabaza, o un poco de aguacate y mantequilla de maní. Para la comida y la cena Necesitas consumir: 2 porciones de carbohidratos complejos, tales como: frijoles, lentejas u otras legumbres, avena o pasta. 170 gramos de proteína magra, por ejemplo, pescado, huevo, pollo o tofu. Además, en cada comida debes agregar una porción grande de verduras. Cocina estos huevos con espinacas Haz ejercicio Claro que, como la mayoría de las dietas, si no haces ejercicio no obtendrás el mismo resultado. Así que busca rutinas de alta intensidad que puedas hacer en una hora, todos los días. Practica estos ejercicios para el abdomen Recuerda que antes de implementar un nuevo régimen alimenticio, debes acudir con un nutriólogo u otro especialista.    
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Prepara tu huerto urbano en casa y olvídate de volver a comprar frutas o verduras de temporada, porque a continuación te presentamos los mejores alimentos para sembrar en tu propio hogar esta primavera. Del huerto a tu mesa, estas son las hortalizas más fáciles de cultivar. Pepinos para la primavera Esta primavera no te olvides de cultivar pepinos en casa. El pepino es un vegetal que se adapta mejor a las temperaturas suaves, por eso es que marzo es el mes ideal para sembrarlo. Éste germina entre 8 y 10 días, pero estará listo para recolectar a partir de la décima semana. Cultiva limón en casa El limón es una de las frutas más fáciles de cultivar en huertos caseros, además de que se adapta a la perfección a temperaturas mayores a los 20 centígrados. ¡Por eso tienes que cultivarlo durante esta primavera! Espinacas para tu huerto casero Cosechar espinacas en casa es muy sencillo, especialmente porque tardan muy poco en crecer. Germinarlas sólo te tomará entre 10 y 12 días y podrás preparar asombrosos platillos con ellas tan sólo 3 meses después. Fresas para sembrar en marzo Aprovecha el comienzo de la primavera y atrévete a sembrar fresas, que te servirán para preparar los mejores postres y ensaladas para tu familia. El truco para sembrar fresas consiste en conseguir un semillero protegido que puedes trasplantar con una planta fuerte y con más de 5 hojas. Zanahoria de temporada La zanahoria es una hortaliza de temporada, ideal para cosechar en primavera. Su proceso de crecimiento suele ser más tardado, por ello debes asegurarte de que germine correctamente al plantarla en tierra bien húmeda. ¿Cómo sembrar sandía? Quizás la fruta más complicada para cultivar en casa, la sandía se debe sembrar en marzo o abril, ya que sus hojas se deben de proteger del frío. Si bien la germinación comienza a los 12 días, podrías tardar hasta 5 meses en poder disfrutar de sus delicias, pero vale completamente la pena. ¿Cuál es tu fruta o verdura de temporada favorita?
En esta era en la que todo debe llevar la etiqueta de orgánico o entonces algo está mal con nuestros alimentos, comprar vegetales congelados podría traernos un poco de remordimiento, pues no son frescos, ni los pelamos ni cortamos en pedacitos por nosotros mismos.Sin embargo, puede que comprar y cocinar con vegetales congelados no sea tan terrible como podríamos pensar, pues de acuerdo con información de Muy Interesante, hay estudios que demuestran que incluso sin congelar, algunos alimentos pierden nutrientes.Por su parte, los vegetales suelen ser congelados inmediatamente después de ser cosechados, así que retienen la mayoría de sus nutrientes. Algunos estudios incluso han demostrado que ciertos alimentos, como el brócoli o la col rizada, tienen niveles más altos de riboflavina y antioxidantes, respectivamente, cuando están congelados que cuando están frescos.Beneficios de comprar vegetales congeladosTal vez no necesitas convencerte de comprarlos, pero los vegetales congelados no sólo te ahorran tiempo, también te evitan tirar tomates o zanahorias viejas que compraste, nunca usaste y dejaste olvidadas al fondo del cajón de las verduras.Otra ventaja de comprar una bolsita de vegetales congelados es que están disponibles todo el año, incluso si no está en temporada. Sin embargo, es importante saber exactamente qué verduras congeladas compras, porque si bien muchas de ellas no contienen conservantes agregados, algunas pueden perder algo de valor nutricional con la adición de sal, salsas o condimentos que deben ir indicados en el empaque del producto.Por otra parte, la forma en la que los descongelas también es importante. Cuando este proceso se lleva a cabo, hay una “reactivación de los microorganismos y esporas presentes”, además de una “liberación de líquido de exudado”, que puede conllevar a un riesgo de contaminación, dice la doctora Elena Aguilar, para Muy Interesante.Ella refiere que la mejor forma de hacerlo es pasarlos la noche antes al refrigerador, o hacerlo directamente en el microondas, pero tratar de evitar dejarlos descongelarse a temperatura ambiente. Finalmente, aunque los alimentos congelados tienen una vida útil más larga, mantener las verduras en el congelador después de dos años podría reducir potencialmente su valor nutricional. Así que ahora ya tienes un panorama mucho más completo de usar vegetales congelados, sus pros y sus contras.
La cocina de Guatemala es tan variada como su cultura, los grupos étnicos que abundan en sus tierras y la diversidad de sus alimentos. Es por eso que debes conocer este listado con sus mejores platillos típicos, sin duda, ¡lo mejor de la gastronomía de Guatemala! Pepián El pepián, un platillo nacido de la fusión entre la cultura maya y española, se trata de un estofado de pollo, carne de cerdo o res, va acompañado de verduras, una salsa espesa y los guatemaltecos generalmente lo comen con arroz y tortillas. Kak’ik Uno de los mejores platos de la gastronomía de Guatemala es, sin duda, el Kak’ik, un exquisito caldo hecho con carne chompipe, o chunto, verduras y diferentes especias y chile que le dan un sabor inigualable. Shucos Los shucos son una de las comidas de Guatemala más conocidas debido a la rapidez con que se preparan. Son muy similares a un hot dog pero llevan 2 tipos diferente de salchicha, col y una deliciosa salsa de aguacate. Chuchitos Así como en México, la gastronomía de Guatemala también cuenta con sus propios tamales de maíz y en el caso de los chuchitos, estos se preparan con una salsa de tomate y abundante queso. Fiambre El fiambre es el platillo emblemático del Día de Todos los Santos y lleva una irresistible mezcla de verduras, caldo de pollo, embutidos y diferentes quesos. Toma algunas semanas prepararlo, pero el resultado es delicioso. Hilachas Las hilachas, similares a la tinga mexicana, son un platillo hecho con carne de res desmenuzada y cocinada a fuego lento con salsa de tomate, papas y zanahorias. También se puede acompañar de arroz y tortillas. ¿Cuál es tu platillo favorito dentro de la gastronomía de Guatemala?
Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
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