Propiedades y beneficios curativos del apio
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Propiedades y beneficios curativos del apio

Por Kiwilimón - September 2013

Consumir apio, es ideal para combatir padecimientos como calambres, várices y problemas de acidez en la sangre o de presión arterial, pues gracias a su alto contenido de minerales, resulta un gran complemento en cualquier tratamiento médico.   Por su sabor fuerte, dominante y característico, el apio es de esos vegetales que son amados por unos y odiados por otros. Sin embargo, es un alimento que definitivamente debemos incluir en nuestra dieta, pues nos provee muchos beneficios. El apio es bueno porque… Por ello, aquí te damos 15 grandes razones para incluir apio o jugos de esta verdura en tu alimentación. 1. Gracias a su alto contenido de sodio orgánico, el apio es ideal para recuperar todos los nutrientes que se pierden al sudar. 2. Tomar un jugo de apio será el mejor remedio para aliviar esos molestos calambres. 3. Favorece la secreción de glándulas salivales y gástricas, por lo que ayuda a estimular el apetito y la fácil digestión. 4. Comer apio evita las flatulencias en personas que padecen problemas digestivos. 5. Es un importante agente para ayudar a eliminar las toxinas del cuerpo. 6. Resulta ideal para tratar las várices, pues favorece la circulación sanguínea. 7. Si estás a dieta, un jugo de apio te ayudará a sentirte satisfecha. 8. Sus minerales se encargan de limpiar y combatir la acidez de la sangre. 9 En conjunción con el calcio, ayuda a eliminar el ácido úrico, conservando sanos y fuertes los tejidos. 10. Incluir apio en tus comidas ayuda de manera importante a la formación de glóbulos blancos. 11. El jugo de apio es eficaz para prevenir gota, reumatismo, artritis y todas las enfermedades relacionadas con la acidez en la sangre. 12. Es excelente contra la neurosis, los dolores de cabeza y para regular la presión. 13. El jugo de apio es ideal como diurético y auxilia en el tratamiento de enfermedades del riñón. 14. En caso de embarazo, puede ser utilizado para aliviar la presión alta. 15. Su alto contenido de silicio, ayuda a renovar coyunturas, huesos y arterias.  

Recetas con Apio

Receta de Crema de Apio

Ingredientes: - 1 poro mediano (partes blancas y verde clarito) cortadas en rodajas - 12 ramas de apio picado - 1 papa chica pelada y picada - 1 cebolla roja picada - 1 cucharada de aceite de oliva - 2 tazas de agua - 1 3/4 cucharadas de sal - 1 pizca de pimienta cayena Da click aquí para encontrar el procedimiento para preparar esta receta.  

Receta de Ensalada de Pollo con Uvas, Apio y Nuez

Ingredientes - 4 tazas de pollo deshebrado o cortado en cubos (previamente cocido) - 1 taza de nuez tostadas y picadas - 1 taza de apio cortado en rebanaditas - 2 cucharadas de echallot finamente picado - 2 tazas de uvas verdes sin semillas cortadas a la mitad - 3/4 de taza de mayonesa light - 3 cucharadas de vinagre - 2 cucharadas de estragón fresco picado - 1/2 cucharadita de sal - 1/2 cucharadita de pimienta Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.   Artículo escrito por     

"¿Conocías los beneficios del apio?"

 
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En la temporada decembrina, si vives en el hemisferio en el que estamos por cambiar de otoño a invierno, es común comenzar a notar esto en la piel y eso incluye a nuestro cuero cabelludo, que puede sentirse reseco.Por ejemplo, quizá sientes comezón, pero esto también puede verse reflejado con caspa, un poco de ardor y caída del cabello. Ya que en la cabeza no podemos untarnos nuestra crema humectante favorita, lo que sí podemos hacer es no olvidar hidratarnos con agua y probar alguno de estos remedios caseros para hidratar tu cuero cabelludo.Remedios caseros para el cuero cabelludo resecoAceite de coco. El aceite de coco no sólo puede hidratar el cuero cabelludo, pues además tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas que pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones. Incluso puede ayudar a tratar la dermatitis atópica.Para usarlo, simplemente aplica una pequeña cantidad de aceite de coco derretido directamente en el cuero cabelludo y masajea la piel. Déjalo reposar durante al menos 10 minutos y después lava tu cabello como lo haces normalmente. Aceite de árbol de té. Este aceite tiene fuertes propiedades antisépticas, antifúngicas y antibióticas y es por eso que muchos champús contra la caspa contienen aceite de árbol de té.Para usarlo, puedes hacerlo solo o mezclar unas gotas de aceite de árbol de té con un aceite portador, como aceite de coco o de oliva, y masajearlo en el cuero cabelludo. Déjalo actuar durante 10 minutos y luego lava tu cabello.Plátanos machacados. Los plátanos son nutritivos e hidratantes, lo que los convierte en un excelente tratamiento para el cuero cabelludo seco. Además de ser humectantes, son una fuente confiable antimicrobiana natural, y los dos beneficios combinados pueden ayudar a aclarar el cuero cabelludo seco.Machaca o tritura en procesador un plátano con unas cucharadas de aceite de coco o de oliva. Mézclalo bien y luego póntelo masajeando tu cuero cabelludo. Déjalo actuar de 10 a 15 minutos y después, enjuaga.Yogurt con huevo. El yogurt es calmante para la piel y también puede ser exfoliante, mientras que el contenido de grasa y proteína del huevo puede nutrir y proteger el cuero cabelludo al prevenir el daño de los radicales libres a nivel celular.Para usar este remedio, mezcla unas cucharadas de yogur natural sin sabor y sin azúcar con un huevo bien batido. Aplícalo con un masajea a tu cabello y cuero cabelludo, y espera 10 minutos antes de lavarlo. Enjuaga la mezcla con agua tibia o fría, para que el huevo no se cocine y sea difícil quitarlo de tu cabello.Aguacate. Los aguacates contienen ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos poliinsaturados que pueden hidratar y proteger la piel. Puedes usar tanto aguacate o aceite de aguacate tópicamente para calmar el cuero cabelludo seco.Si usas aguacate, licúalo o machácalo y mézclalo con unas gotas de aceite portador, como aceite de oliva, antes de masajearlo en el cuero cabelludo. Déjalo reposar durante 10-15 minutos antes de lavarlo. Para una hidratación extra, puedes mezclar aguacates y plátanos, y usarlos como tratamiento.Recuerda aplicar cualquiera de estos remedios en una parte de tu piel, como el ante brazo, antes de usarlos en tu cuero cabelludo, para asegurarte de que no te harán alguna reacción alérgica.
Una campanada, una uva y un deseo es una tradición de fin de año que cada 31 de diciembre nos atraganta, pero que al mismo tiempo es uno de los rituales de año nuevo favoritos por todo lo que representa, e incluso mágico, porque lo hacemos en la mística medianoche y el número 12 se repite: 12 campanadas, 12 de la noche, 12 meses, 12 uvas, 12 deseos.Porque si sacar las maletas nos asegura un viaje en el año que inicia, las uvas garantizan comenzar el año con metas, anhelos positivos para una nueva temporada, además de un poco de adrenalina y mucha diversión, por ver quién si puede seguirle el paso a las uvas y las campanadas.Pero esta tradición ya bastante extendida en América Latina es en realidad originaria de España. Su historia, de acuerdo con el libro España, del periodista Jeff Koehler, tiene dos posibles teorías. Una situada en el siglo XIX y la segunda, a principios del siglo XX.La primera teoría tiene que ver con los burgueses españoles imitando a los burgueses franceses, cuya celebración de víspera de año nuevo era comer uvas y tomar vino espumoso. De ahí, la costumbre pasó a los madrileños, que iban a la Puerta del Sol a oír las campanadas de la medianoche y comer uvas, como la clase alta, pero con ironía y como burla.La otra se remonta al siglo XX, cuando los productores de Aledo, en Alicante, tuvieron un excedente en su cosecha de uvas blancas y decidieron venderlas a un bajo precio. Estas uvas son actualmente tan famosas, que se conocen como las uvas “de la buena suerte” e incluso se venden en Aledo paquetes de 12 en envases especiales para recibir el Año Nuevo.Empezar el año con buenos deseos siempre es una buena forma de inspirarte y decretar prosperidad para el nuevo ciclo que se inicia, así que si comes uvas o no, la fiesta de Año Nuevo siempre contagia su optimismo y nosotros también queremos compartirlo contigo con 12 consejos para recibir el nuevo año.
Si en estos días de quedarte en casa uno de tus planes fue plantar algún vegetal o fruta, no fuiste el único, pues también en la estación espacial internacional se dieron a la tarea de hacer crecer su propia comida y en específico, este mes obtuvieron sus primeros rábanos.Pero los rábanos no son lo único que se ha cosechado en el espacio, pues de acuerdo con una hoja de datos de la NASA, ya se han completado 11 experimentos de cultivo de verduras para el consumo humano como parte de un programa. La primera cosecha se hizo 2015 y fue una lechuga romana roja y antes de los rábanos, en 2019, se cosechó mostaza Mizuna.La NASA eligió los rábanos este año porque maduran en menos de un mes y tienen una “formación de bulbo sensible” que permite el análisis de los efectos del CO2, y la adquisición y distribución de minerales. Nicole Dufour, responsable del programa, contó que cosechar una variedad de cultivos les “ayuda a determinar qué plantas prosperan en microgravedad y ofrecen la mejor variedad y el mejor equilibrio nutricional para los astronautas en misiones de larga duración”.Fue la astronauta Kate Rubins quien cortó los rábanos este lunes 7 de diciembre y en el canal de YouTube de la NASA se puede ver en 10 segundos los 27 días de crecimiento en el Advanced Plant Habitat (APH), dentro de la Estación Espacial Internacional.Además, estos rábanos espaciales no serán los únicos, pues la NASA dice que se plantará y cosechará una segunda ronda de este vegetal antes de que mandar ambas tandas a la Tierra, para compararlos con un tercer conjunto de "rábanos de control", pero cultivados en tierra firme.Lo que se espera de estos cultivos en el espacio es que ayuden a la NASA a lograr su “exploración sostenible” de la Luna para el final de la década, y así poder alcanzar mayores extensiones del espacio desde allí. A continuación puedes ver cómo crecen los rábanos en el espacio y si después de leer esto se te antojaron, también te dejamos unas recetas para comerlos.Snack con rábano y pepinosBotana de rábanos
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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