Recetas para la dieta de puntos
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Recetas para la dieta de puntos

Por Kiwilimón - October 2011
  La dieta de puntos es saludable y enseña a administrar la comida correctamente. Es una forma de comer más que una simple dieta, que promete por sus resultados inmediatos. Básicamente consiste en mantener una dieta balanceada por medio de una tabla de equivalentes. Aquí te dejamos algunas recetas que pueden ser parte de tu alimentación en esta dieta. - Alcachofas con vinagreta de mostazaDip de GarbanzosOmelet de Claras con EspinacasYogurt, Granola y Frutas del BosqueSopa de Zanahoria con JengibreLicuado de MorasPechugas de pollo "empanizadas"
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En temporada de frío, nada se antoja más como un café o chocolate caliente pero, por suerte, América Latina cuenta con una diversa variedad de bebidas calientes para que pruebes algo diferente. Por eso, para olvidarte de los días fríos o lluviosos, te invitamos a probar estas 7 bebidas latinas calientes. Mate El mate es una infusión hecha con hierbas originarias de Paraguay y Uruguay, pero bastante popular en la mayoría de países de Sudamérica. Su sabor es fuerte y concentrado y contiene diversas propiedades diuréticas y antioxidantes. Ponche mexicano México es conocido por presentar un amplio catálogo de bebidas calientes, pero ninguna se compara al ponche de frutas, una preparación tradicional para las épocas decembrinas con manzana, caña de azúcar, guayaba y tejocotes. Api El api es una bebida caliente que proviene de regiones altas como Argentina, Bolivia y Perú. Está elaborada granos de maíz morado, maíz amarillo, azúcar, canela, clavo de olor y frutas. Cola de Mono Si quieres darle la vuelta al clásico carajillo, tienes que probar la cola de mono, una bebida caliente originaria de Chile. Este cóctel se prepara con aguardiente, café, leche, canela, cáscara de naranja, clavo de olor y azúcar. Chocolate de maní Prueba el chocolate caliente como nunca de la mano de esta bebida tradicional de República Dominicana, hecha a base de cacahuates, especias, leche y azúcar. ¿Será como una mezcla entre atole y champurrado o a qué te suena a ti? Canelazo Otro cóctel que se toma caliente es el canelazo, el cual podemos encontrar en Ecuador, Colombia y Perú. Esta bebida caliente es una mezcla de aguardiente, canela, jugo de frutas y panela, un azúcar derivado oscuro de la caña. Champurrado El champurrado es una bebida mexicana calientita ideal para apaciguar la sensación de frío y generalmente se toma por las mañanas. El champurrado está hecho de cacao con maíz, piloncillo y otros ingredientes como anís, vainilla y a veces, hasta un piquetito de alcohol. ¿Qué bebida caliente elegirás para pasar los días fríos?
La dieta alcalina: otra vereda de la nutrición que asegura ser el “mejor tipo de alimentación”. Su existencia se basa en la creencia de que las enfermedades aparecen en un cuerpo con acidez alta. Para prevenirlas, esta dieta propone alcalinizarnos –recordarán sus clases de química en la secundaria, sobre los ácidos y las bases– a través de alimentos que aumentan el pH en el organismo.Así, los adeptos a la dieta alcalina llenan sus refrigeradores con leguminosas, vegetales y hortalizas. En cambio, los alimentos de origen animal y los lácteos son enviados a la esquina de la vergüenza. ¿Cafecito en la mañana, chocolate en la tarde? Nunca más. Esto porque las dietas ricas en cloruro y sodio promueven la creación de un medio más ácido, mientras que las dietas ricas en potasio y bicarbonato alcalinizan mejor.El principio suena lógico, sin embargo, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo dice que no hay evidencia científica que confirme la efectividad de la dieta alcalina. Y aquí algo maravilloso: el cuerpo humano ya viene equipado para logar un balance en el pH a través de mecanismos renales y hasta respiratorios. (Por eso la meditación ayuda no sólo a la mente, sino también al cuerpo.) Mientras que los partidarios de la dieta alcalina aseguran que puede vencer varias enfermedades como el cáncer, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo afirma que ¡las células cancerígenas no pueden vivir en un ambiente alcalino como tampoco lo pueden hacer otras células del cuerpo!Para no quedarme con más dudas y explorar los pros y los contras de la dieta alcalina, hablé con una de nuestras nutriólogas de casa, experta en bioquímica, Jennifer Asencio. Esto fue lo que me dijo. Pros:• Efectivamente un pH alcalino puede reducir la inflamación por el alto consumo de vegetales –sí, también consumir demasiados vegetales puede ser contraproducente–.• La dieta acciona buenas prácticas como eliminar alimentos ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares añadidos –responsables de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares– mientras que impulsa el consumo de alimentos saludables como las legumbres, verduras y hortalizas. • Existen algunas evidencias de que la acidosis inducida por alimentos ácidos podría causar eventos moleculares asociados con la carcinogénesis (cáncer).Contras:• Hasta el momento no está probado que se pueda regular la acidez mediante el consumo de diferentes alimentos.• La dieta alcalina produce falsas expectativas pues a veces las personas esperan que los resultados sean como los de un détox –aunque Jennifer asegura que sí iremos al baño con mayor regularidad y evitaremos el estreñimiento–.• Esta no es una dieta “milagro”; si bajamos o no dependerá de la cantidad de calorías que consumamos.• El organismo es tan perfecto que ya cuenta con sistemas funcionales para mantener la acidez y la alcalinidad.• El pH en nuestro organismo varía de un área a otra, por ejemplo: necesitamos una mayor acidez en el estómago (pH de 1.35 a 3.5) para ayudar a una mejor digestión y a protegernos contra microorganismos oportunistas. Sin embargo, se requiere que la capa que cubre el epitelio sea alcalina para prevenir lesiones de la mucosa. Lo mismo sucede en la piel, en la orina, etcétera.Al final, nada como responsabilizarnos por nuestras elecciones de comida. No hay una dieta como llevar una alimentación balanceada que escuche las necesidades y deficiencias del cuerpo y nos conecte con él.
Si no sabes cuáles son las pepitas o semillas de calabaza tienen una apariencia plana y un color verde oscuro. Puedes encontrarlas aún envueltas en su cáscara de color blanco amarillento, aunque algunas variedades de calabazas producen semillas sin cáscara y consumirlas como colación te dará muchos beneficios.Estas semillas son una buena fuente de nutrientes y su textura maleable y masticable las hace ideales para comer entre comidas. Además, son muy accesibles y en muchos mercados, las pepitas están disponibles en muchas formas: crudas con cáscara, crudas y sin cáscara, tostadas con cáscara, o asadas y sin cáscara.Si las incluyes como colación para las tardes, no sólo te ayudarán a controlar el apetito, sino que las pepitas o semillas de calabaza te proveerán de estos beneficios.Beneficios en la salud de las semillas de calabazaComer solo una pequeña cantidad de pepitas de calabaza puede proporcionarte una cantidad sustancial de grasas saludables, magnesio y zinc. Es por esto que las semillas de calabaza se han asociado con varios beneficios para la salud, como los que te listamos a continuación.Altas en contenido de antioxidantesLas semillas de calabaza contienen antioxidantes, como carotenoides y vitamina E, los cuales pueden reducir la inflamación y proteger las células de los radicales libres dañinos. Es por eso que consumir alimentos ricos en antioxidantes puede ayudar a proteger contra muchas enfermedades.En cuanto a las pepitas, se cree que los altos niveles de antioxidantes son en gran parte responsables de sus efectos positivos sobre la salud.Pueden ayudar a bajar los niveles de azúcar en la sangreAunque se han realizado en animales, estudios científicos han demostrado que la calabaza, las semillas de calabaza, el polvo de semillas de calabaza y el jugo de calabaza pueden reducir el azúcar en la sangre. Esta investigación es especialmente importante para las personas con diabetes, que pueden tener dificultades para controlar sus niveles de azúcar en sangre.Por otra parte, varios estudios han encontrado que la suplementación con jugo de calabaza o polvo de semillas redujo los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2. Se cree que el alto contenido de magnesio de las semillas de calabaza puede ser el responsable de su efecto positivo sobre la diabetes.Aporte de magnesioLas semillas de calabaza son una de las mejores fuentes naturales de magnesio, un mineral que con frecuencia falta en la dieta de muchas poblaciones occidentales. El magnesio es necesario para más de 600 reacciones químicas en el cuerpo, por ejemplo:Control de la presión arterial.Reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.Formar y mantener huesos sanos.Regulación de los niveles de azúcar en sangre.Alto contenido de fibraLas pepitas de calabaza son una gran fuente de fibra dietética, pues tan sólo las semillas sin cáscara proporcionan 1.1 gramos de fibra en una porción de 28 gramos. Esto es un gran beneficio para la salud porque una dieta rica en fibra puede promover una buena salud digestiva. Además, las dietas ricas en fibra están asociadas con un riesgo reducido de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y obesidad.Pueden ayudar a mejorar el sueñoLas semillas de calabaza son una fuente natural de triptófano, un aminoácido que puede ayudar a promover el sueño, por lo que si tienes problemas para conciliarlo, comer un poco de pepitas antes de irte a la cama podría ayudar. Sin embargo, necesitarías comer alrededor de 200 gramos de semillas de calabaza para lograr la cantidad necesaria de triptófano.Además, el zinc en estas semillas también puede ayudar a convertir el triptófano en serotonina, que luego se convierte en melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.Las pepitas de calabaza se pueden incorporar fácilmente a tu dieta como colación o ingrediente en las comidas o para hornear; se pueden comer crudas o asadas, saladas o sin sal. Además de comerlas solas, puedes agregarlas a licuados o a tu fruta con yogur griego. También puedes incorporarlas a las comidas espolvoreándolas en ensaladas, sopas o cereales.Además de comerlas solas, como colación, estas son unas recetas en las que puedes incorporar pepitas de calabaza:Avena con guayabaHummus con salsa de semillasPescado con costra de frutos secos
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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