Recetas vegetarianas: Panqueques de Saraceno
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Recetas vegetarianas: Panqueques de Saraceno

Por Kiwilimón - Enero 2012
Este es un delicioso desayuno vegetariano que tiene muchos nutrientes y es bajo en calorías. Para ver más detalles e imágenes de la receta, haz click aquí.

Ingredientes

  • 1 2/3 Taza de Mezcla de Saraceno para panqueque
  • 1 Taza de Puré de manzana
  • 1 Cucharada de Aceite canola
  • 3 Cucharadas de Agave Nectar o endulzante natural
  • 3/4 Tazas de Leche de soja o leche de arroz
  • 8 Cucharadas de Nuez picada
  • 8 Cucharadas de Semillas de lino molidas
  • 1 Taza de Manzanas cortadas en pedazos pequeños
  • 1/2 Cucharada de Canela
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Los esquites con patas de pollo nunca te van a volver a saber igual cuando conozcas todos los increíbles beneficios que ese controversial ingrediente aporta a tu salud. Contrario a lo que muchos pensaban, las patas contienen propiedades muy buenas, por ejemplo, cada 100 gramos poseen 37% de proteína, imagínate lo demás. ¡Descubre para qué más sirve comer patitas de pollo!El colágeno en las patas de pollo De acuerdo a estudios de la Universidad Nove de Jhulio, de Brasil, las gelatinas producidas a partir de patitas de pollo aportan hasta cuatro veces más colágeno que las gelatinas comerciales. Recuerda que el colágeno es excelente para fortalecer la piel y darle estructura a los huesos. Patitas de pollo para el sistema respiratorio Las patitas de pollo son una gran fuente de cisteína, un importante aminoácido encargado de adelgazar el moco de los pulmones, ayudando así a combatir enfermedades como gripes y resfriados y fortaleciendo el sistema respiratorio. Patitas de pollo para la artritis Las patas de pollo están compuestas por diversos minerales como fósforo, calcio, silicio y azufre que pueden ayudar a combatir la artritis y dolor en las articulaciones. Mejora tu digestión con patas de pollo Si preparas tu caldo de pollo con patas de pollo, éstas ayudarán a generar un caloide hidrofílico, el cual ayuda a retener jugos digestivos que propician un mejor funcionamiento intestinal y por ende, una buena digestión en el cuerpo. ¿Listo para comer y aprovechar todos los beneficios de las patitas de pollo?
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Prepara tu huerto urbano en casa y olvídate de volver a comprar frutas o verduras de temporada, porque a continuación te presentamos los mejores alimentos para sembrar en tu propio hogar esta primavera. Del huerto a tu mesa, estas son las hortalizas más fáciles de cultivar. Pepinos para la primavera Esta primavera no te olvides de cultivar pepinos en casa. El pepino es un vegetal que se adapta mejor a las temperaturas suaves, por eso es que marzo es el mes ideal para sembrarlo. Éste germina entre 8 y 10 días, pero estará listo para recolectar a partir de la décima semana. Cultiva limón en casa El limón es una de las frutas más fáciles de cultivar en huertos caseros, además de que se adapta a la perfección a temperaturas mayores a los 20 centígrados. ¡Por eso tienes que cultivarlo durante esta primavera! Espinacas para tu huerto casero Cosechar espinacas en casa es muy sencillo, especialmente porque tardan muy poco en crecer. Germinarlas sólo te tomará entre 10 y 12 días y podrás preparar asombrosos platillos con ellas tan sólo 3 meses después. Fresas para sembrar en marzo Aprovecha el comienzo de la primavera y atrévete a sembrar fresas, que te servirán para preparar los mejores postres y ensaladas para tu familia. El truco para sembrar fresas consiste en conseguir un semillero protegido que puedes trasplantar con una planta fuerte y con más de 5 hojas. Zanahoria de temporada La zanahoria es una hortaliza de temporada, ideal para cosechar en primavera. Su proceso de crecimiento suele ser más tardado, por ello debes asegurarte de que germine correctamente al plantarla en tierra bien húmeda. ¿Cómo sembrar sandía? Quizás la fruta más complicada para cultivar en casa, la sandía se debe sembrar en marzo o abril, ya que sus hojas se deben de proteger del frío. Si bien la germinación comienza a los 12 días, podrías tardar hasta 5 meses en poder disfrutar de sus delicias, pero vale completamente la pena. ¿Cuál es tu fruta o verdura de temporada favorita?
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