Tips Para Reducir Grasas y Calorías en tus Recetas
Dietas

Tips Para Reducir Grasas y Calorías en tus Recetas

Por Kiwilimón - Abril 2012
Aquí te dejamos algunos trucos realmente sencillos y efectivos para lograr una dieta equilibrada, además de que garantiza la no ingesta de grasas innecesarias que pueden transformarse en kilos difíciles de eliminar.
  1. Elimina, en crudo, toda la grasa que puedas de cualquier alimento, especialmente de las carnes. Retira la piel del pollo y la grasa que hay debajo de ella, elige carnes magras y recorta en lo posible la parte blanca de la cinta de lomo o las chuletas de cerdo.
  2. A la hora de cocinar, limita los alimentos freídos y los rebozados optando en lo posible por los alimentos a la plancha. Si tienes que freír, utiliza un buen sartén antiadherente para poder hacer, por ejemplo, una tortilla o un salteado con una cantidad mínima de aceite. Si se trata de platos que requieren mucho aceite para su cocción (calamares, croquetas, papas fritas) recuerda colocar en una fuente un papel absorbente (papel de cocina) y deja que escurran en él unos minutos antes de servir.
  3. Cocinar al vapor es una excelente forma de conservar todos los nutrientes de los alimentos sin añadirles grasas. El horno es también un buen ayudante de cocina que mantiene las grasas a raya. No tienes que renunciar al sabor. Las carnes o pescados así preparados admiten múltiples posibilidades deliciosas.
  4. Las salsas son otro “peligro” a la hora de que una receta se suba de calorías. Un buen truco es hacerlas suprimiendo la harina. Sustitúyela por uno o varios de los ingredientes triturados. Por ejemplo, para hacer una salsa a base de cebollas, pimientos y tomate, sofríe los ingredientes, añade un poco de agua y de vino blanco y pasa todos los ingredientes por la batidora (no necesitarás espesarla con harina y resultará más ligera).
  5. En una dieta equilibrada no pueden faltar las legumbres y la pasta, pero ¿por qué no hacerlas de vez en cuando de una manera diferente? En ensaladas están buenísimas y engordan la mitad.
  6. Prueba otras alternativas a la clásica vinagreta recurriendo a las especias y a las hierbas aromáticas, sustituyendo cuando puedas el aceite por limón.
  7. Los lácteos desnatados son una excelente idea para rebajar calorías a algunas recetas tradicionales. Los flanes (dulces o saldos) quedan igual de ricos haciéndolos con leche desnatada y reduciendo el número de yemas de huevo, es decir, si la receta requiere 4 huevos, pon sólo 4 claras y 2 yemas. Recuerda, además, que muchos platos tipo pudding, flan o incluso pasteles puede hacerse con gelatina (en vez de leche huevos y harina), perfecta para mantener la línea.
  8. No tienes que renunciar a postres y dulces pero puedes reducir sus calorías limitando el azúcar o sustituyéndola por edulcorantes o por otros sabores naturales como la vainilla o la canela.
  9. Si haces un sabroso caldo, retira fácilmente el exceso de grasa dejándolo enfriar en el refrigerador hasta que la grasa se solidifique. Elimina con una cuchara esa primera capa y tu caldo estará igual de bueno pero con muchas menos calorías.
  10. Llegado el momento de servir, házlo en platos pequeños. Por supuesto, esta costumbre no afecta a las grasas de tu receta pero sí a las calorías que tú ingerirás en cada comida.
Recetas de cocina recomendadas Aquí te dejamos algunas recetas que te serán divertidas y deliciosas a la hora de consumir. Toma nota. Sopa de Jitomate Sopa de jitomate cremosa con un toque de ajo. Sopa de Alcachofa Una rica crema de alcachofa con un toque de especies. Ensalada de Brócoli y Jícama Deliciosa ensalada de brocoli con jícama. Champiñones Mixtos al Horno Deliciosos champiñones mixtos horneados con hierbas como menta, perejil y jengibre y echallots. Empanaditas Vegetarianas Deliciosas empanaditas vegetarianas una opción para acompañar algun platillo en seco. Quesadillas de Flor de Calabaza y Huitlacoche Estas ricas quesadillas de masa estan rellenas de queso oaxaca y huitlacoche o flor de calabaza.
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Para llevar una dieta saludable no tienes que hacer tantos sacrificios. De hecho, con que hagas algunos ajustes en tus recetas puedes convertir prácticamente cualquier platillo en una versión mucho más light. Aquí te contamos qué sustitutos puedes usar para hacer tus recetas más saludables. Yogurt griego. Cada vez que agregas crema ácida a alguno de tus platillos favoritos le estás sumando calorías extra. En lugar de usar este ingrediente, añade yoghurt griego. Además de que tiene solo una fracción de las grasas y las calorías de la crema, te aportará muchas proteínas. Aguacate. El aguacate es una fruta rica en grasas buenas. Su textura suave y cremosa, así como su consistencia grasosa hacen que sea un buen ingrediente para preparar postres. Sustituye la mantequilla o el aceite en tus recetas de pasteles para obtener un resultado con el mismo sabor, pero más ligero.Puré de manzana. El puré de manzana sin endulzar es excelente para preparar platillos dulces. Cada vez que  tengas que agregar una taza de azúcar en tus recetas, sustitúyela por una de puré de manzana. Así te estarás ahorrando más de 600 calorías por cada taza que uses. Recuerda disminuir un poco la cantidad de líquidos si usas puré de manzana. Chía. Una manera muy sencilla de bajarle al colesterol en tu alimentación, es disminuir el consumo de huevo, pero ¿cómo puedes hacerlo cuando quieres preparar recetas que incluyen este ingrediente? Usa una cucharada de chía hidratada en cuatro cucharadas de agua o leche por cada huevo que indique la preparación.Harinas. Para sustituir la harina de trigo tienes muchas opciones. Puedes elegir pulverizar algunas y usarlas como harina. También puedes optar por la harina de garbanzos, la harina de arroz o la harina de coco. Todo depende del tipo de receta que quieras preparar.Ahora que ya sabes cómo puedes sustituir algunos ingredientes para hacer tus recetas menos calóricas, ¿qué estás esperando para convertir tu pastel de chocolate  favorito en una delicia saludable?
El elote es delicioso en cualquiera de sus presentaciones, pero sin duda los esquites se llevan el premio a la botana más versátil y rica. Además de agregar la tradicional dupla de chile y limón, los esquites pueden prepararse de muchas maneras. Conoce algunas de las nuevas formas de comer esquites.Con tuétano. Le estarás dando un extra proteína, porque un vasito de esquites con chile y epazote es una exquisitez, pero si además le añades a la fórmula un tuétano, la cosa cambia increíblemente. Esta botana típicamente callejera se ha convertido en la favorita de esos foodies que buscan una cena un poco más contundente.Frituras y más frituras Los esquites son una botana tan adaptable que pueden combinarse con muchos ingredientes. En este caso, las frituras de maíz se mezclan con los granos de elote, crema, salsa, cueritos, verduras y un largo etcétera. Aunque las posibilidades de preparación son casi infinitas, aquí lo más importante comienza por elegir las papitas de tu preferencia.Comida completa Los esquites son, hasta cierto punto, una sopa de elote muy básica. Por eso, no es extraño encontrarnos con variedades que incluyen algún tipo de carne. Los esquites con mollejas, carne molida o patas de pollo se parecen más al caldito que te preparaba tu mamá, por lo que podrían considerarse más una comida que una botana. Si no comes carne, no te preocupes. También hay opciones veganas con champiñones.Versión ecológica El vasito de unicel en el que te sirven tus esquites tarda, por lo menos, 100 años en degradarse. Por esta razón, servir los esquites sobre una hoja de elote es una opción más ecológica que no afecta en absoluto el sabor del platillo. La próxima vez que vayas a comprar un esquite, pide que te lo sirvan sobre una hoja de elote. Así estarás disfrutando una deliciosa botana mientras cuidas el medio ambiente.A pesar de ser súper tradicionales, los esquites siempre están evolucionando. ¿Conoces alguna otra forma de preparar esta rica botana? Compártenos tus ideas.
Mejorar tus hábitos alimenticios es una tarea mucho más sencilla de lo que algunas personas piensan. Sigue estos seis pasos y verás lo fácil que es cambiar poco a poco tu manera de comer.Lleva un diario de tus comidas. Comienza por anotar todo lo que comes: desde el desayuno, los entremeses y las bebidas hasta la cena. Pero no solo eso. También escribe la emoción o la sensación que tenías al comer algo. Por ejemplo: por la mañana podrías decir que tenías mucha prisa mientras tomabas tu taza de café, o que sentías algo de ansiedad al comer una bolsa de frituras antes de la hora de la comida.Identifica los principales problemas en tu alimentación. Cuando ya hayas registrado tu actividad alimenticia por varios días puedes comenzar a estudiar tu comportamiento. Esta es una manera muy sencilla de reconocer patrones negativos en tu alimentación. Tal vez no eres consciente de que tu trabajo te está estresando y que por eso estás comiendo en exceso, o que hay una situación particular en tu vida personal que te está generando ansiedad y te hace comer más de la cuenta.Establece metas que sean realistas. Para poder cambiar algo en tu vida tienes que sentir motivación. Y esta se adquiere cuando los objetivos son retadores, pero alcanzables. En otras palabras: no intentes hacer cambios tan pequeños que puedan considerarse  insignificantes, ni trates de revolucionar toda tu manera de vivir al cabo de unos días. Busca puntos intermedios para que puedas mejorar efectivamente tus hábitos alimenticios.Sigue al pie de la letra tu plan. Al tratar de hacer ajustes en tu estilo de vida, sobre todo en tu alimentación, es necesario que no pienses en excepciones, principalmente al inicio del proceso. Esto significa que, si has decidido desayunar todos los días, esta regla aplica de lunes a domingo, incluyendo el día de la semana más ocupado que tengas. Además de la disciplina, necesitarás mucho orden para poder cambiar tus hábitos.No te mates de hambre, ni de sed. Muchas personas creen que lo mejor que pueden hacer para bajar de peso es someterse a largos periodos de ayuno, pero ¿qué crees? Esto puede ser contraproducente. Otra cosa que también puede afectar tu proceso de cambio de hábitos alimenticios es la falta de líquidos. Como recomendación, procura comer cada cuatro horas y toma por lo menos dos litros de agua natural al día.Aprende a comer de todo. Para llevar una alimentación balanceada es necesario que comas de todo. Esto incluye verduras, frutas, carne, lácteos, pescados, etc. A menos que por cuestiones de salud u otras razones no puedas comer algunas cosas, te  recomendamos ampliar el abanico de ingredientes en tu cocina.No tienes que hacer grandes sacrificios para cambiar tus hábitos alimenticios. Solo necesitas mucha disciplina y orden. Organiza tu menú semanal con estas recetas:Caldo Tlalpeño Chilaquiles en salsa verde Tinga de Pollo Ensalada de manzana verde y lechuga 
Tu mamá y tu abuela no estaban equivocadas cuando querían aliviar todos tus males con un caldito. Detrás de esta tradición hay un sinfín de razones que beneficiarán tanto tu salud, como tu bolsillo. Descubre por qué es bueno el caldo de hueso.NutritivoSi no conoces todas las propiedades del caldo de hueso, este puede parecerte más algo como agua hervida con sobras de comida que como un platillo nutritivo. Pero esto no podría estar más alejado de la realidad. A pesar de la simpleza de esta preparación, el caldo hecho a base de huesos contiene muchos minerales y nutrientes. Lo mejor de todo es que el cuerpo digiere mejor estos componentes gracias a su proceso de elaboración.Económico El caldo de hueso es una alternativa muy económica para la hora de la comida. Debido a que se elabora a partir de agua y huesos de carne de res, pollo o cerdo, el costo de preparación es mínimo. La otra gran ventaja de esta receta es que te permite aprovechar todos los ingredientes de tus platillos, incluyendo aquellas partes que casi siempre terminas tirando a la basura. ¡Adiós al desperdicio con el caldo de hueso!SencilloEl aporte nutricional de un platillo no está definido por el nivel de complejidad en su preparación o por el precio de sus ingredientes. Aunque este caldo está repleto de nutrientes, vitaminas y minerales, el proceso de elaboración no requiere grandes habilidades o instrumentos de cocina muy sofisticados. Solo es necesario añadir algunas verduras y condimentar con tus especias preferidas.VersátilOtra de las grandes bondades del caldo de hueso es la gran variedad de usos que podemos darle. Si te gusta la comida más minimalista, puedes optar por comer el caldo así tal cual, o también puedes aprovecharlo como base para preparar sopas, salsas, cremas  o guisados más elaborados. Cocinar con este caldo hará que hasta una sopa de fideos sepa súper especial.¿Cuándo es bueno comer caldo de hueso?Aunque el caldo de hueso es un platillo muy nutritivo, ideal para toda la familia, existen ciertas situaciones en las que su consumo es especialmente beneficioso:Problemas de digestión: a pesar de ser un alimento con muchos nutrientes, es ligero y suave, por lo que es perfecto para esos días en los que tu estómago no tolera cualquier cosa.Enfermedades en los cartílagos: el caldo de hueso es una fuente rica en colágeno y gelatina. Estos dos componentes ayudan a restaurar las coyunturas, así como el cabello, las uñas y, por supuesto, la piel.Desnutrición: en los casos en que por alguna razón el organismo tiene deficiencias de nutrientes, el caldo de hueso puede hacer maravillas. Este platillo contiene más de 19 aminoácidos fáciles de absorber, así como nutrientes que cuidan el sistema digestivo e inmunológico.
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