Tips y consejos de dietas
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Tips y consejos de dietas

Por Kiwilimón - Enero 2014
Nuestro cuerpo es sumamente sensible a cómo lo alimentamos y aunque cada día sale una nueva dieta para bajar de peso y estar más sanos, no es razón para hacerlas todas pues puedes ser peligroso para nosotros.

Lo mejor que uno puede hacer para bajar de peso y mantenerse sano es comer una dieta balanceada a diario y hacer al menos un poco de ejercicio a la semana. Esto no quiere decir que las dietas no sirven pues hay algunas que son beneficiosas en casos específicas y otras que pueden funcionar para la mayoría de las personas. Ahora, lo que no es tan bueno es brincar de dieta a dieta a la menor provocación. La primera razón es muy obvia, si no le das continuidad al proceso de la dieta entonces los resultados nunca llegarán. Es común que nos desesperemos y que esperemos que las dietas funcionen al primer día pero la realidad es que cambiar la salud y la fisionomía toma tiempo. Si uno trata de dejar los carbohidratos un día y a la próxima semana se alimenta sólo de jugos entonces ni uno ni otro régimen alimenticio surtirán efecto. Además de esto, las publicaciones médicas Nature lideradas por estudios médicos de la Universidad de Harvard han dado a conocer que ejercer diferentes dietas en un corto tiempo presenta un peligro latente para el organismo y el sistema intestinal en específico. Lo que hicieron fue cambiar la dieta de 10 personas radicalmente, algunos del vegetarianismo a comer carne y viceversa con la otra mitad. El resultado fue sorprendente, tanto unos como otros cambiaron su química estomacal y empezaron a desarrollar elementos peligrosos dentro de los jugos gástricos. Ahora, sólo hay que imaginarse qué pasaría si en dos meses uno decide cambiar tres veces su forma de comer. El cuerpo se encontraría confundido y empezaría a mandar señales de malestar como mensaje de emergencia pues su fisionomía está cambiando. Si has notado algún dolor o hinchazón estomacal cuando has cambiado tus hábitos de comer trata de tomarlo con calma y regresar poco a poco a una dieta balanceada que no sea nada drástica.  Si decides entrar en alguna otra dieta tras recuperarte entonces que no sea demasiado tajante y una vez que te hayas acostumbrado trata de darle seguimiento para que tu estómago se acostumbre a esta nueva forma de comer.

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La comida tiene un hechizo único: es imán para las emociones. Un minúsculo bocado puede ser un tobogán veloz al pasado, a un martes de la infancia, a un cumpleaños con toda la familia, a cualquier momento donde sólo bastaba con existir para sentirse pleno. Si observamos esos recuerdos, en ellos siempre aparece nuestra mamá (o quien la representa) al lado, al fondo, en primer o segundo plano. Pero ¿por qué nos gusta tanto su comida?Un sabor puede obsesionarnos si nos recuerda al que hacían en casa o decepcionarnos si, por el contrario, “a mamá le quedaría mejor”. Y no necesariamente depende de una destreza gastronómica. La razón de que nos guste tanto la comida de mamá proviene del instinto. Ella es el origen de nuestro primer alimento en la vida. Ella es sinónimo de creación tanto como de preservación de vida. Ella es nuestro camino seguro a la supervivencia. Por ello, cuando deja de alimentarnos de su propio cuerpo, la comida que nos pone sobre la mesa nos resulta tan especial. Es una especie de continuación de la leche materna.Como adultos, evocar esos sabores y olores puede llegar a ponernos sumamente emocionales. Sobre todo si además de reencontrarnos con ese bocado pensamos en todo aquello que no vimos –y que ahora nuestros hijos no ven, porque no hace falta–: las veces que se quemaron un dedo por lograr la cocción perfecta, cuando dejaron de comprarse algo para consentirnos con nuestro postre favorito, cuando inventaron juegos, formas y hasta canciones cada vez que no queríamos comer. Por todo eso, por lo que vimos y no, gracias por hacer alquimia en la cocina, mamás. Gracias por crear recuerdos en cada olla, gracias por poner a la mesa, más que un platillo, un decálogo de amor.Y a forma de homenaje para todas –a las mamás de ayer, a las de hoy, a las que están por serlo– queremos compartirles los platillos que al equipo de Kiwilimón nos recuerdan por qué nos gusta tanto su comida. Tal vez a través de cada uno rasquen en su propia memoria; tal vez con ellos se inspiren o recobren las ganas de cocinar aun cuando el panorama parezca gris. Retomar el mandil aun con días de prueba, como los de ahora, para poner en el plato un poquito de esperanza.“Nada como una crema de tomate y una tinga de pollo para conectarme con mi mamá”, Shadia Asencio, Directora editorial.“Una sopa de cebolla siempre será el recuerdo de mi mamá para mí”, Phil Brun, CEO de Kiwilimón.“A mí me recuerda a mi mamá la crema de nuez y chipotle y el pastel de zanahoria”, Jessica Alcántara, Gerente de marketing y editorial.“El bowl tropical de frutas para el desayuno y los huevos al albañil”, Yamilette González, Coordinadora de Chefs.“Me acuerdo de mi mamá con tortitas de huevo con ejote y galletas de azúcar”, Mónica Mateos, marketing.“¡Los sopes son la receta favorita de mi mamá!”, Diana Lino, community manager.“¡Los tacos de pollo ahogados en salsa roja!”, Eloísa Carmona, editora web.“Para mí, los postres de yogurt con fresa en todas sus versiones”, Marielle Henaine, chef.“Suena a cliché pero el caldo de pollo sí me recuerda a mi mamá”, Adriana Sánchez, redactora web.“Me recuerda a ella la sopa de fideos con albóndigas y el flan de naranja. De hecho, ésta su receta”, Brenda Villagómez, chef. “A mí me recuerdan a ella las tostadas de carne a la yucateca”, Inés Miselem, directora de arte.“Los molotes de plátano rellenos y definitivamente el pan de elote”, Mayte Rueda, chef.¿Cuéntenos qué platillos te recuerdan a mamá?
El té, esa bebida caliente que muchos toman para relajarse o para aminorar algún mal común, resulta tener un sinfín de variantes deliciosas con un sabor y olor diferente para cada gusto. Puedes encontrar el té en su presentación más básica, dentro de bolsitas de tela o en hierbas secas, listo para ser transformado en infusión y por ello, es necesario que conozcas los 6 tés más populares que no pueden faltar en tu alacena. Té verde El té verde es quizás el té más popular debido a sus propiedades antioxidantes y nutricionales, porque como explica el el doctor Leonardo López Guzmán, experto en medicina natural y homeopatía, “los antioxidantes combaten el envejecimiento prematuro y protegen a nuestro cuerpo de la contaminación ambiental y química”. Además, las personas lo relacionan con la pérdida de peso y aunque no es la clave para lograrlo, la nutrióloga Nineth Carrillo comenta que gracias a su riqueza de catequinas y polifenoles, el té verde propicia la disminución del colesterol y disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, razón por la cual todas las señoras tienen una cajita lista para abrir en sus cocinas. Té de jazmín Para los amantes de los sabores dulces, el té de jazmín es una opción increíble, ya que además de ser muy rico, Profesionales del Departamento de Epidemiología, Instituto Cardiovascular y Hospital Fu Wai y la Academia China de Ciencias Médicas de Beijing encontraron que ayuda a disminuir los niveles de colesterol, evitando ataques cardíacos y derrames cerebrales, además de aliviar el estrés y retrasar el proceso de envejecimiento. ¿Quién podría resistirse a él? Té negro Otro de los tés que más frecuentemente encontramos en las alacenas, es el té negro, que muchos utilizan como sustituto de café. Esto se debe a que ayuda a mejorar el estado de alerta mental, facilita el proceso de aprendizaje, contribuye a una mejor memoria y la habilidad para procesar la información, según información del sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Medline Plus. Además, también explican que el té negro también es súper efectivo para tratar el dolor de cabeza, la presión arterial alta y baja y el colesterol y para la prevención de las enfermedades cardiacas como la arteriosclerosis, el endurecimiento de las arterias y el infarto de miocardio. Sin embargo, debemos ser cuidadosos con su consumo ya que posee un alto contenido de cafeína. Té de manzanilla El té de manzanilla tiene numerosas propiedades medicinales gracias a sus terpenoides, flavonoides y otros aceites volátiles que, de acuerdo a un estudio publicado por el National Center for Biotechnology Information (NCBI), funcionan como antiinfamatorio, activo antibacteriano y relajante. Esto significa que es ideal para relajarte y conciliar el sueño, para aminorarlos cólicos menstruales y dolores de estómago, así como para reducir el dolor de las articulaciones. Té chai El té chai, un té que ha tomado una fuerte popularidad en los últimos años, es originario de India y se parece mucho al té negro pero posee un sabor diferente, con distintas hierbas y especias aromáticas como clavo de olor, canela, jengibre, pimienta y cardamomo. La reducción de náuseas y el malestar estomacal, el mejoramiento de la digestión y la actividad cardiaca son sólo algunos de los múltiples beneficios del té chai. Té de tila El té de tila es, sin duda, uno de los favoritos dentro de las cocinas mexicanas y es que gracias a su alto contenido de fitonutrientes, flavonoides y otras sustancias diaforéticas, los cuales ayudan a aliviar la presión arterial alta, calmar la ansiedad y conciliar el sueño. De hecho, investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CIENVESTAV), encontraron las hojas del té de tila actúan en nuestro cerebro, inhibiendo la excitación del sistema nervioso, actuando como un relajante. Ahora que conoces los tés más populares y las razones por las cuales deben estar en tu cocina, ¿cuál te hace falta?
Hay muchísimos ingredientes de la cocina que hacen maravillas por nuestra piel, como la miel o la avena, así que hablar de una mascarilla de huevo con café no es raro.Esta mascarilla funciona principalmente para tres cosas, tensar la piel, darle luminosidad y desinflamarla, así que es perfecta para después de una noche de fiesta o simplemente para darle un poco de luz a tu rostro.Para hacerla, usarás claras de huevo y café molido, dos ingredientes que casi todos tenemos en nuestras cocinas y que mezclados en esta mascarilla te darán una piel revitalizada y firme. Las claras aportan la proteína del huevo, lo que ayuda a tensar y iluminar la piel, mientras que el café molido ayuda a mejorar la circulación de la piel, además de eliminar el líquido extra que tu piel pueda estar reteniendo.Para hacer esta mascarilla de huevo con café, mezcla ¼ de taza de café molido con la clara de un huevo (mira aquí como separar la yema). Aplica primero en la parte interna de tu brazo, para asegurarte de que tu piel no tendrá una reacción a la mezcla. Una vez que te asegures de que va bien con tu piel, aplica sobre tu rostro sin necesidad de tallar mucho y retira con agua fría después de 15 minutos. Si tienes tiempo, puedes dejarla actuar hasta el doble, es decir, 30 minutos y luego enjuagar.Además de dejar tu piel luminosa, esta mascarilla casera funciona como exfoliante para los puntos negros, para retirar las células muertas y dejar tu piel libre de impurezas.No olvides aplicar tu humectante favorito después de aplicar la mezcla de café con huevo y contarnos qué tal te funcionó esta mascarilla casera con ingredientes fáciles que todos tenemos en casa.Además de esta increíble mascarilla, aprovecha estos dos ingredientes con estas recetas:Ensalada de Huevo y SurimiEspinacas a la Crema con HuevoCafé DalgonaPanqué de Café de Olla con EloteFrapé de Coco con Café
La carne es, para muchos, una fiesta en el plato: es sinónimo de un día especial o simplemente, el ingrediente infaltable en nuestros amados tacos. Por eso cuando tres plantas empacadoras de carne cerraron sus puertas en Estados Unidos y casi al mismo tiempo un almacén trasnacional del mismo país limitó la compra de carne a unas cuantas piezas por familia, las especulaciones tanto en Estados Unidos como en México comenzaron a saltar. ¿Habrá carne suficiente para todos? ¿Nos quedaremos sin carne? Las preguntas se respiraban en el aire. Pensar si habrá suficiente carne para la cuarentena podría poner nerviosos a la mayoría. El COVID-19 ha afectado directamente a industrias como la cervecera o la restaurantera; la de la carne y embutidos tampoco ha quedado exenta. A principios de abril la línea de producción de tres enormes fábricas norteamericanas dio positivo de COVID-19 por lo que se tuvieron que suspender labores en ellas indefinidamente. A este hecho se le sumó que almacenes como Costco, en Estados Unidos, limitaron la venta de piezas de filete por familia y claro, como era de esperarse, los costos comenzaron a subir. El tema se volvió tan relevante que incluso Donald Trump pidió al Departamento de Justicia que se mantuvieran los precios de la res. Para terminar, en México –sí, todavía hay más– se suscitó un enorme incendio en la planta procesadora de carne de cerdo de Kekén, en Yucatán. Carlos Ramayo Navarrete, presidente de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores, aseguró que el abastecimiento estaba bajo control.Para comprobarlo entrevisté a Germán Navarrete, chef ejecutivo de U.S. Meat en México, quien me confirmó que “muchos restaurantes están trabajando sólo con delivery, por lo que los productores tienen suficiente carne: el suministro está asegurado”. Además, parece que el tema se terminará de resolver con el paso de las semanas, pues dos de las plantas norteamericanas cerradas ya están retomando su producción al menos lentamente, según me contó.Otra buena noticia es que hoy en nuestro país la carne de cerdo es más barata que en meses anteriores y esto a nuestros bolsillos y antojos los deja respirar un poco. Podemos comprar cerdo o, en el tiempo que nos queda de encierro, aventurarnos a lo nuevo. Probar trozos de carne novedosos y económicos que, con buenas cocciones y recetas deliciosas, resulten en un descubrimiento que queramos conservar aun para tiempos postcovid. ¿Por qué no cocinar cola de res, espinazo de cerdo o pulpa de res? Son deliciosos y –nuestra palabra favorita de la temporada– baratos. Te aseguro que en ellos encontrarás ese apapacho que, a estas alturas del confinamiento, no está de más regalarle a tu familia. Aquí te comparto algunas recetas con algunos cortes a prueba de supermercados con alza de precios y a prueba de niños que no quieren comer: espinazo de cerdo en pasilla, esquites con tuétano, brisket de cerdo glaseada, pierna de cerdo en pipián rojo. Cuéntame cómo te quedan.
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