Todo lo que necesitas saber de la Dieta Paleo
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Todo lo que necesitas saber de la Dieta Paleo

Por Kiwilimón - Mayo 2014
La Dieta Paleo o Dieta Paleolítica (también conocida como Dieta del Hombre de las Cavernas) forma parte de un plan de nutrición que tiene sus orígenes en la dieta que en la época cavernícola se tenía, y que estaba basada en el consumo de plantas silvestres y animales. Todo en torno al periodo Paleolítico, mismo que tuvo una duración de aproxiomadamente 2.5 millones de años y que concluyó en el momento en el que la agricultura se popularizó. Básicamente la Dieta Paleo se concentra en el uso de alimentos de la época, como son: carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces. Aquí se excluye el consumo de granos, legumbres, productos lácteos, sal, azúcares refinadas y aceites procesados (todo como lo que conocemos en la actualidad) Una de las explicaciones que determinan a la Dieta Paleo como una buena opción para la reducción de peso es que el consumo de carbohidratos y grasas en la actualidad es mucho mayor que en la época Paleolítica, ya que los alimentos no estaban procesados como en el pasado. Además, hoy en día el cuerpo humano tiene el siguiente sistema para la obtención de la energía que nos hace funcionar diariamente: + Su recurso más rápido de energía es el “azúcar” (carbohidratos), que convierte en glucógeno y que usa para esfuerzos fuertes y explosivos así como para esfuerzos sostenidos durante mucho tiempo. + El recurso más lento es la grasa, que se usa como fuente de energía en actividades menos exigentes (caminar, trotar, etc.) El problema actual es que el cuerpo sólo puede almacenar una pequeña cantidad de carbohidratos de forma que estén listos para usarse como energía rápida (debido a que tu cuerpo está diseñado para vivir en un ambiente en el que había muy pocos carbohidratos). De esta forma cuando te levantas por la mañana y te tomas un café con un pan endulzado o unas galletas ya llenas tus reservas de “azúcar”. El resto de carbohidratos que consumes son convertidos en grasa que es almacenada en tu cuerpo para usar como energía en el futuro. En aquellas épocas Paleolíticas sólo se comían plantas y animales para obtener todos  los nutrientes que necesitaban. Además se comían mucho más esporádicamente, debido a que no tenían un aprovisionamiento constante de alimentos como tenemos hoy en día, por eso el ser humano se adaptó a almacenar energía como grasa para usarla como energía en tiempos de escasez. De esta forma actualmente la mayoría de personas al comer diariamente excesivas cantidades de carbohidratos almacena mucho más grasa de la que gasta, por lo que llevando una dieta adecuada puedes cambiar esto y que este sistema juegue a tu favor, manteniendo un nivel óptimo de grasa corporal y estabilizando tu apetito y niveles de energía. Lo que se debe consumir Con la Dieta Paleo se recomienda el consumo de verduras (la base de dicha dieta). Asimismo, se debe consumir carne, pescado y huevos. Y como tercer nivel de alimentos se deben considerar la fruta, los frutos secos, semillas, y aceites de oliva o coco, especias y hierbas. Lo que no se debe consumir Ahora, los alimentos que se deben eliminar en la Dieta Paleo son los refrescos, azúcares, grasas químicamente alteradas y comidas altamente procesadas. Además, otras comidas son generalmente aceptadas como saludables o energéticas aún siendo igualmente "veneno" en nuestra dieta: granos procesados (cereales, trigo,harina y sus derivados, pan, pasta, maíz etc.). Éstos también se deben evitar. Resultados La implementación y llevar a cabo esta dieta provoca cambios significativos con respecto a la dieta diaria que se lleva en la actualidad. Algo que se debe considerar es que esta dieta genera un cambio brusco e importante en tu consumo de alimentos diarios, por lo que deberás tener en cuenta que puedes fracasar en su implementación, ya que se debe tener mucha fuerza de voluntad para no recaer en el consumo de los alimentos que no están considerados. Para ello, se recomienda ir eliminando poco a poco dichos alimentos no permitidos. Todo de forma gradual para que te vayas acostumbrando y permitas que tu cuerpo no tenga cambios que dañen tu salud. Se recomienda ir a un nutriólogo antes de iniciar esta dieta. Recetas recomendadas Aquí te dejamos algunas recetas que pueden ayudarte a comenzar con la Dieta Paleo (haz click en la que más sea de tu interés para ver más detalles)

Smoothie Verde

Chef: Sandra Cardozo
Este smoothie verde te ayudará a desintoxicarte por su alto contenido en fibra, además de tener un rico sabor. Prueba esta receta te encantará.

Ensalada de Zanahorias con pasas

Chef: Paloma Carballo
Disfruta de esta sencilla receta fácil de preparar, con un exquisito sabor de aderezo casero. No lo dudes en compartir con todos tus amigos.

Nopales a la Mexicana

Chef: María Fernanda Hernandez
Los nopales a la mexicana son una comida deliciosa que puedes usar de acompañamiento de tu platillo favorito.

Berenjenas a la Plancha con Especias

Chef: Blanca Breton
Fácil, dietética y muy sana receta de berenjenas a la plancha con especias, la puedes realizar como cena light o guarnición.
 

Si requieres conocer más recetas para tu dieta, haz click aquí.

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El desperdicio de alimentos es una situación grave en el mundo y no sólo es muy triste que todos los días, toneladas de alimentos terminen en la basura, sino que además, hacemos un daño directo a los bolsillos. Para evitar que la comida termine por ser desechada, te damos algunos pasos sencillos para ser más consciente y poder aprovechar mejor nuestros recursos.Todo empieza desde las comprasEl primer paso, y quizá el más importante, es que planees correctamente las compras. Antes de hacer tu lista para el súper, revisa lo que tienes en el refrigerador. A veces hay tesoros en el fondo del cajón de las verduras que se pueden convertir en una deliciosa sopa antes de que pase demasiado tiempo. Aprovecha ese jamón de la semana pasada para unas croquetas y si te sobró demasiado, piensa comprar un poco menos la siguiente vez.Te recomendamos intentar esta receta de Croquetas de Papa con Jamón Nada de distraccionesRecuerda, si vas de compras con hambre o sed, pondrás en tu carrito mucho más de lo que necesitas. Apégate a tu lista y a la planeación que hayas hecho para la semana. Una vez que llegas a casa, empaca y almacena todo correctamente y así tendrá más vida de anaquel.Aprovecha los ingredientesMuchas veces al preparar una receta, usamos sólo una parte de las frutas y verduras que compramos. Por ejemplo, con el apio: si usas los tallos para una ensalada, aprovecha las hojas en una sopa y la parte blanca de la base para dar más sabor a tu caldo. También puedes hacerlo con los tallos de los champiñones o los tallos gruesos del brócoli, que hacen una rica sopa o ensalada. Los plátanos que ya están muy negritos son perfectos para hacer panqué o agregarlos a la masa de hotcakes. Si no tienes tiempo de prepararlo pronto o no tienes suficiente cantidad, no te preocupes, congélalos hasta que estés lista.Si tienes pedacitos de diferentes quesos, es el momento de hacer una salsa deliciosa para tu pasta favorita. Y en la alacena, revisa mensualmente las fechas de latas y salsas, y úsalas en tiempo.Cuida las porcionesPara evitar tener desperdicios, es mucho mejor servir porciones pequeñas y si alguien quiere más, entonces que se sirva después. Si sobra comida, recuerda enfriarla rápido y conservarla adecuadamente para que dure más tiempo.Administra inteligentemente las sobrasCon frecuencia, nuestro refrigerador se convierte en un paso previo al basurero por tener cantidades pequeñas de sobras que no se aprovechan. Si preparaste comida de más, recuerda conservar lo que quede en recipientes adecuados, siempre marcando el contenido y la fecha de empaque, para que estés consciente de cuándo debes consumirlo.Por otra parte, también puedes darle nueva vida a las sobras. Por ejemplo, si hubo pollo al horno, deshebra el sobrante para unos taquitos; las verduras cocidas picadas se pueden mezclar con pasta fría y vinagreta, o con atún y mayonesa para una ensalada; los frijoles refritos con salsa de jitomate y caldo toman un nuevo aire en una sopa. O simplemente fríe ese arroz blanco con verduras picadas, cubitos de carne o camarón, y salsa de soya para una cena oriental ligera... Usa tu imaginación y dales giros distintos a esos recipientes con sobras. Al final de mes, se sentirá la mejora en tu cartera.
Pareciera imposible dejar de usar bolsas de plástico, porque nos las ofrecen en todos lados. Sin embargo, también vemos muchísimas imágenes devastadoras de montañas de bolsas de plástico que están contaminando a la tierra y a los océanos. Por lo que hacer conciencia y aplicar pequeños cambios en nuestros hábitos es necesario y pueden tener buenos resultados.De hecho, en muchos países, las bolsas de plástico están prohibidas. También existen algunas iniciativas que proponen usar materiales que se degraden más pronto que los plásticos tradicionales, o incluso se cobra algún impuesto si quieres usar bolsas. Aun así, no es suficiente y no sucede en todo el mundo.Te recomendamos Cómo desperdiciar menos comida cuando tienes niños pequeñosAdemás, existen otros plásticos de un solo uso como popotes, cubiertos y platos, a los cuales también se ha extendido la prohibición. Pero lo que complica la situación es que a pesar de que el polietileno con el que están hechas las bolsas es fácilmente reciclable, no se hace porque es difícil separarlo del resto de la basura.Considerando todo esto, la mejor solución es evitarlo. Primero hay que empezar por las compras. Hay muchas bolsas de tela muy atractivas que puedes llevar al supermercado o mercado para empacar tus productos.Si no las llevas, solicita que te den cajas, siempre les sobran en las tiendas grandes. Piensa también que no sólo en los supermercados nos dan bolsas, y mejor carga bolsas de tela siempre a la mano para todo lo que compres, o inclusive si compras comida para llevar en un restaurante.Para las frutas y verduras, puedes conseguir bolsas pequeñas de tela abierta, como malla o velo. Recuerda lavarlas de vez en cuando para evitar contaminaciones. Una bolsa de plástico tradicional puede tardar cientos de años en degradarse completamente. Y si además compras jugos en botellas de plástico, imagínate cuánto de este material consumes en una sola semana.Te recomendamos: ¿Cómo calcular las porciones para hacer el súper?Poco a poco, tiendas donde venden productos a granel tanto de limpieza como alimentos están abriendo. Lleva tus propios contenedores y reúsalos.Usa bolsas de papel o recipientes para los sándwiches del lunch. No es necesario empacarlos en bolsas. Procura usar recipientes de vidrio o acero inoxidable ya que duran mucho más tiempo y cuando ya no te sirvan, contaminan menos.Y si ya tienes las bolsas, reúsalas la mayor cantidad de veces posible, ya sea para las compras, o para forrar basureros. Convierte el tema en un proyecto familiar: organiza un reto de quién puede pasar más tiempo sin usar una bolsa de plástico, involucra a tus hijos e invítalos a sugerir ideas para reducir su uso. Recuerda que la mejor enseñanza es el ejemplo.
Llegó tu mejor amiga con mucho que platicar o tus hijos invitaron compañeritos porque tienen un trabajo de la escuela… No importa la ocasión, siempre hay buenas razones para tener galletas caseras recién hechas, pero no siempre hay tiempo para prepararlas.Por eso tu congelador puede ser un gran aliado para estar listo y llenar en unos minutos tu casa con un dulce aroma.Ya que no todas las masas de galleta se congelan de la misma manera, pues no siempre obtienes resultados ideales, aquí te damos unos tips para que la próxima vez que prepares galletas, hagas el doble de masa y la conserves para una de esas tardes especiales.Qué tipos de masa congelarLas mejores masas para congelar son las que tienen mucha mantequilla y no llevan tanto huevo batido, como madeleines, o mucho polvo para hornear. Tampoco es buena idea congelar galletas con base de merengue.Galletas de mantequillaSon las mejores para reservar en el congelador. Generalmente sus ingredientes son mantequilla, harina, azúcar, vainilla o chocolate en polvo, y a veces, huevo o yema. Para guardar esta masa, forma troncos y envuélvelos cuidadosamente, primero con plástico y después con aluminio. Deben quedar herméticos para que no absorban olores o se afecte su textura. Puedes cubrir los troncos con azúcar y canela. Para prepararlas, corta rebanadas de poco menos de un centímetro de grosor y se verán lindas una vez horneadas. Te recomendamos esta receta de PastisetasMasas para cortadoresSi te encanta usar todos esos cortadores de figuritas que has coleccionado, cuando esté lista la masa, forma un rectángulo de unos 4 cm de espesor y envuélvelo igualmente con plástico y aluminio. Cuando vayas a usar la masa, colócala en el refrigerador antes y cuando esté lista, la puedes extender y cortar. Esto es ideal para los muñequitos de jengibre navideños.BolitasLa mayoría de las recetas de galletas de chispas de chocolate requieren porcionar la masa en bolitas o con una cuchara para helado, al igual que los polvoroncitos de nuez, o las galletas de avena. Forma las galletas como acostumbras y congélalas en charolas una media hora o suficiente tiempo para que se sientan firmes. Esta misma técnica es muy útil para las galletas de duya.Una vez que estén listas, empácalas en bolsas, procurando sacar la mayor cantidad de aire posible. Así será más fácil usar sólo la cantidad justa.Te recomendamos estas Galletas Tipo BrownieLista para hornearColoca las bolitas o rebanadas de masa en una charola antiadherente cubierta con papel siliconado o engrasada y enharinada. El tiempo que toma tu horno en llegar a la temperatura adecuada generalmente es lo que necesitas para que estén listas para cocinarse.Calcula un par de minutos más al tiempo habitual ya que partas la masa parcialmente congelada o muy fría.Si prefieres, puedes congelar galletas horneadasDéjalas enfriar completamente y empácalas en un contenedor hermético con papel encerado entre capas. Esto también funciona muy bien para brownies o barritas de galleta cortadas en piezas individuales.En cualquiera de los casos, no es buena idea tener masa o galletas cocidas congeladas por más de tres a cuatro meses. Disfrútalas lo más pronto posible, siempre puedes preparar más.
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