El ingrediente clave para llevar una dieta más saludable
Dietas y Nutrición

El ingrediente clave para llevar una dieta más saludable

Por Kiwilimón - Noviembre 2019
El aceite de oliva se ha consumido desde hace miles de años y su uso no sólo se limita al de la comida, pues también funciona en cosmética e incluso tiene usos medicinales.

Actualmente ha ganado mucha más popularidad, gracias a sus múltiples beneficios, pues se trata de una grasa monoinsaturada y se considera la piedra angular de la famosa dieta mediterránea.

Por su parte, los aceites de oliva extra virgen ofrecen aún más bondades, con un mundo de sabores amargos y frutados que pueden potencializar tus platillos.



El alto valor nutritivo del aceite de oliva radica en que es rico en vitamina E, antioxidantes y omega 6 y 3, y entre sus maravillas para la salud, las enfermedades cardíacas o la diabetes son algunas de las dolencias de la larga lista que se pueden evitar y las condiciones que se pueden mejorar con una dieta que incluya aceite de oliva.

Un buen aceite de oliva extra virgen debe tener sabor intenso y amargo, con aromas de hierba, tomate y frutos secos, y suele ser una excelente opción para casi todo tipo de cocina. Si lo usas frío, hazlo en aderezos para ensaladas, marinados o en pastas y salsas. Si lo usas caliente, hazlo para asar, rostizar o freír tus alimentos.

Ingrediente base de la dieta Mediterránea
La dieta Mediterránea es considerada como una de las más saludables a nivel mundial y está relacionada con la longevidad del ser humano.

Esta dieta consiste en un alto contenido de verduras, frutas, legumbres, nueces, frijoles, cereales, granos, pescado y grasas no saturadas, como el aceite de oliva.

Además, investigaciones recientes llevadas a cabo por la Manchester Metropolitan University encontraron que las personas que consumen una dieta mediterránea típica son menos propensas a las anomalías en la microbiota gastrointestinal.

Todo esto lo aprendimos en la master class con Carbonell, además de poder preparar unas deliciosas hamburguesas botaneras con mayonesa de albahaca y vinagre de ajo.



Consulta más recetas preparadas con aceite de oliva:
Pescado Empapelado a la Veracruzana
Pollo Asado con Chimichurri de Aceitunas
Huaraches de Nopal con Tinga de Zanahoria


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Lupita Velázquez Pineda
24/01/2020 08:10:26
Como siempre ricas y deliciosas recetas me encantan Gracias Kiwilimon hasta su tonada al final de cada receta me encanta Kiwilimon y sus artículos y consejos también .
Susana Teran
18/11/2019 08:57:29
Información buena
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Quedarse en casa en tu cumpleaños es una lástima, pero si se trata de un niño, es mucho peor. El distanciamiento social ha hecho que todo sea más complicado, pero con las ideas correctas, aún puedes celebrar el gran día de tu pequeño en casa y hacerlo sentir como si el mundo no estuviera de cabeza. Todo lo que necesitas es un poco de imaginación (y un poco de azúcar no hará daño).Los niños en especial están pasando un momento difícil porque sus rutinas están fuera de control, extrañan a sus amigos y pueden ser demasiado jóvenes para comprender realmente por qué se deben tomar estas medidas. Si además tienen un cumpleaños cerca, pueden sentirse bastante deprimidos por toda la situación.Y aunque uno puede prometer una gran celebración cuando todo esto termine, eso no reemplazará su cumpleaños real. Una fiesta en casa sin invitados reales no será el festejo ideal, pero tenemos que pensar en cómo hacer sentir celebrado a un pequeño. Así que aquí hay 10 ideas para saber cómo celebrar el cumpleaños de los niños en cuarentena.1. Un campamento interiorCrea una experiencia de campamento dentro de casa con una tienda de campaña (o haz una con almohadas y sábanas), desenrolla algunos spleeping bags o acomoda colchonetas en el piso para dormir. Puedes colgar algunas luces de Navidad para que parezcan estrellas en el cielo nocturno, hacer palomitas, asar bombones (aunque sea en la estufa o incluso en el microondas), y pasar la noche despierto más allá de la hora de dormir con los niños. No olvides organizar actividades divertidas con temas de campamento, como un juego de sombras con la linterna o contar cuentos hasta tarde, y disfruta también tú del cambio de ritmo.2. Invitados virtualesSi tu hijo es un poco mayor y extraña mucho a sus amigos, puedes organizar una cita para jugar a través de Zoom o Google Hangouts o Caribu. Ponte de acuerdo con los padres de los niños para coordinar una actividad que todos hagan juntos (colorear, pintar uñas, jugar con sus muñecos de Toy Story) y hacer que le canten feliz cumpleaños a tu pequeño mientras comen un pastel o un cupcake.3. Comienza a cocinarSi a tu hijo le encanta ayudar en la cocina, busca recetas de sus postres o platillos favoritos y haz que participen al prepararlos. Cocina su desayuno pero mejorado, como unos hot cakes de unicornio, almuerzo, cena, snaks favoritos y un pastelito en casa. Sentirán que tienen que tomar todas las decisiones y estarán orgullosos del producto final. En cuanto al tiempo entre todas las comidas, permíteles elegir lo que quieran hacer.¿No tienes idea de cómo se hace un pastel de cumpleaños?, mira la receta aquí.4. Decoración por muchos díasSi alguna vez hubo un momento para decorar la casa como si fuera una fiesta de cumpleaños salida de Pinterest, ahora es cuando. Saca todo tipo de decoración que tengas, todos los globos, serpentinas, servilletas y platos con temática de fiesta, cualquier cosa que puedas imaginar para que tu hogar se vea como una tienda de fiestas gigante. Te aseguramos que la actividad más básica se hará increíble para tu hijo si está rodeado de globos. ¿Bajo en suministros para fiestas? No te preocupes, créalos tú misma con estos tutoriales de fiesta de sirenas, de Toy Story o de lo que puedas imaginar.5. Vuélvete fanática de lo que tus hijos aman¿Tienes un pequeño fanático de Frozen, un entusiasta de Spider Man o una futura bombera en tu casa? Deja que esa pasión se apodere de la casa y la familia por el día, haz cupcakes de Mulán, galletas de Forky o cascos de Paw Patrol. Saca una cuerda para disparar telarañas, vístete como si estuvieras listo para apagar algunas llamas o canta "Libre soy " con ellos. 6. Realiza una obra maestraOrdena algunos suministros de artes plásticas y pasa el día creando bellas artesanías con el o la cumpleañera. Puedes guiarte con algunos tutoriales de YouTube, crear obras de arte originales o incluso construir algo totalmente único a partir de algunas cajas desechadas de cartón.7. Rompe las reglasEn circunstancias normales, probablemente no sea ideal chapotear demasiado a la hora del baño o jugar basketball o patinar en cualquier lugar de la casa... afortunadamente, estas son cualquier cosa menos circunstancias normales. Piensa en algunas de las actividades favoritas de tus hijos que no pueden hacer en este momento y descubre una manera de hacerlas en la casa. ¿Qué podría ser más divertido que romper todas las reglas en tu cumpleaños?8. ConsiéntelosPiense en cómo sería “mimarlos” y organiza su propio día de SPA. Tal vez sean mascarillas faciales y manicuras o podría ser el desayuno en la cama mientras miran su película favorita. Haz lo que creas que los hará sentir como celebridades y recargar baterías.9. Una noche de cineNo puedes ir ni al cine en este momento, pero tu hijo aún puede ver su película favorita con un grupo de amigos gracias a Netflix Party, una extensión gratuita de Google Chrome con la cual puedes ver Netflix sincronizado con otros usuarios en sus computadoras, sin importar dónde se encuentren. Además, incluye un chat donde tu hijo y sus amigos pueden pasar el rato y hablar sobre la película.10. Elige lo clásicoUna decoración clásica con globos, un pastel casero, pizza a domicilio (¡apoya a un negocio local!) y una noche de cine… Puedes tener una fiesta maravillosa para tu hijo con solo lo básico. ¡Invita a amigos y familiares a "unirse" virtualmente y aprovecharlo al máximo! El punto es simplemente hacer que tu hijo se sienta amado y celebrado.Aunque no parece mucho, mantener la distancia social nos mantiene a todos a salvo y dentro de poco tiempo, tanto tus hijos como tú podrán disfrutar de nuevo de reunirse con sus seres queridos y celebrar un cumpleaños fuera de la cuarentena.
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
La comida tiene un hechizo único: es imán para las emociones. Un minúsculo bocado puede ser un tobogán veloz al pasado, a un martes de la infancia, a un cumpleaños con toda la familia, a cualquier momento donde sólo bastaba con existir para sentirse pleno. Si observamos esos recuerdos, en ellos siempre aparece nuestra mamá (o quien la representa) al lado, al fondo, en primer o segundo plano. Pero ¿por qué nos gusta tanto su comida?Un sabor puede obsesionarnos si nos recuerda al que hacían en casa o decepcionarnos si, por el contrario, “a mamá le quedaría mejor”. Y no necesariamente depende de una destreza gastronómica. La razón de que nos guste tanto la comida de mamá proviene del instinto. Ella es el origen de nuestro primer alimento en la vida. Ella es sinónimo de creación tanto como de preservación de vida. Ella es nuestro camino seguro a la supervivencia. Por ello, cuando deja de alimentarnos de su propio cuerpo, la comida que nos pone sobre la mesa nos resulta tan especial. Es una especie de continuación de la leche materna.Como adultos, evocar esos sabores y olores puede llegar a ponernos sumamente emocionales. Sobre todo si además de reencontrarnos con ese bocado pensamos en todo aquello que no vimos –y que ahora nuestros hijos no ven, porque no hace falta–: las veces que se quemaron un dedo por lograr la cocción perfecta, cuando dejaron de comprarse algo para consentirnos con nuestro postre favorito, cuando inventaron juegos, formas y hasta canciones cada vez que no queríamos comer. Por todo eso, por lo que vimos y no, gracias por hacer alquimia en la cocina, mamás. Gracias por crear recuerdos en cada olla, gracias por poner a la mesa, más que un platillo, un decálogo de amor.Y a forma de homenaje para todas –a las mamás de ayer, a las de hoy, a las que están por serlo– queremos compartirles los platillos que al equipo de Kiwilimón nos recuerdan por qué nos gusta tanto su comida. Tal vez a través de cada uno rasquen en su propia memoria; tal vez con ellos se inspiren o recobren las ganas de cocinar aun cuando el panorama parezca gris. Retomar el mandil aun con días de prueba, como los de ahora, para poner en el plato un poquito de esperanza.“Nada como una crema de tomate y una tinga de pollo para conectarme con mi mamá”, Shadia Asencio, Directora editorial.“Una sopa de cebolla siempre será el recuerdo de mi mamá para mí”, Phil Brun, CEO de Kiwilimón.“A mí me recuerda a mi mamá la crema de nuez y chipotle y el pastel de zanahoria”, Jessica Alcántara, Gerente de marketing y editorial.“El bowl tropical de frutas para el desayuno y los huevos al albañil”, Yamilette González, Coordinadora de Chefs.“Me acuerdo de mi mamá con tortitas de huevo con ejote y galletas de azúcar”, Mónica Mateos, marketing.“¡Los sopes son la receta favorita de mi mamá!”, Diana Lino, community manager.“¡Los tacos de pollo ahogados en salsa roja!”, Eloísa Carmona, editora web.“Para mí, los postres de yogurt con fresa en todas sus versiones”, Marielle Henaine, chef.“Suena a cliché pero el caldo de pollo sí me recuerda a mi mamá”, Adriana Sánchez, redactora web.“Me recuerda a ella la sopa de fideos con albóndigas y el flan de naranja. De hecho, ésta su receta”, Brenda Villagómez, chef. “A mí me recuerdan a ella las tostadas de carne a la yucateca”, Inés Miselem, directora de arte.“Los molotes de plátano rellenos y definitivamente el pan de elote”, Mayte Rueda, chef.¿Cuéntenos qué platillos te recuerdan a mamá?
El pollo rostizado es una comida popular de domingo, que en cualquier casa mexicana reúne a la familia y se complementa con arroz, frijoles, tortillas.Es muy probable que al menos una vez en la vida, tú también hayas comido pollo rostizado, porque no sólo es muy común en México, de hecho, en Estados Unidos, Costco vendió alrededor de 60 millones de pollos rostizados en 2018, de acuerdo con la revista Fortune.Siendo un alimento tan consumido, quizá es un buen momento para preguntarnos qué tan beneficioso es para nosotros.¿Será que no es la mejor forma de comer pollo? Para nuestra sorpresa, el pollo rostizado no es tan malo como podría parecer.De acuerdo con Abby Sauer, dietista especialista en nutrición adulta, el pollo rostizado es una buena fuente de proteína, el nutriente esencial que sirve para “construir células, tejidos, músculos, huesos y órganos, y es un factor clave cuando se trata de desarrollar hábitos alimenticios saludables”. Te puede interesar El truco más fácil para quitarle los tendones al polloY no sólo eso, entre los beneficios de comer pollo rostizado, también se encuentra el hecho de que posee hierro, calcio y vitamina A.Por ejemplo, un muslo SIN piel posee todos estos nutrientes:183 calorías10 g de grasas3 g de grasas saturadas0 g de carbohidratos0 g de azúcar23 g de proteína318 mg de sodioAhora, lo que debes cuidar cuando comas pollo rostizado es la forma en la que está sazonado, pues puede tener demasiado sodio. Este nutriente ayuda a llevar agua a las células, pero en exceso, como todo, no es saludable.El segundo tip para comer pollo rostizado y disfrutar de sus beneficios es quitarle la piel de vez en cuando. Sí, sabemos que esa es la parte más deliciosa y no tienes que dejar de comerla, pero la piel del pollo rostizado contiene grasas saturadas, las cuales pueden aumentar los niveles de colesterol, cuando son consumidas en exceso.¿Te sorprendió que el pollo rostizado contara con tantos beneficios? Recuerda disfrutar de tus comidas conscientemente, informarte de sus nutrientes y quizá incluso la próxima vez que tengas antojo de pollo rostizado puedas preparar tu propia versión casera.Aquí te dejamos algunas ideas.Pollo Rostizado al ChipotlePollo Rostizado al GuajilloPollo Rostizado al Limón
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