Está muy de moda, pero ¿cómo saber si debes llevar una dieta libre de gluten?
Dietas y Nutrición

Está muy de moda, pero ¿cómo saber si debes llevar una dieta libre de gluten?

Por Kiwilimón - Octubre 2016

El Gluten free está de moda, lo sabemos, y muchas personas han empezado a seguir un régimen para celiacos, pero, ¿cómo estar seguros de que en realidad lo necesitamos?

Hay síntomas claros que sufren las personas intolerantes al gluten y antes de tomar alguna decisión que cambie tu dieta diaria te recomendamos que cheques si tienes esas aflicciones. Nuestros amigos en Vida y Salud nos dieron toda la información necesaria para contarte cómo saber si debes llevar una dieta libre de gluten. El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno, por lo que cualquier producto derivado de estos ingredientes como el pan o la pasta puede ser dañino para quienes son celiacos.

La manera correcta de diagnosticar si te encuentras dentro de ese grupo, además de ir con el médico, es fijarte en los síntomas más obvios que son:

  • Dolor abdominal, distensión, gases o indigestión
  • Estreñimiento o diarrea
  • Náuseas y vómitos
  • Disminución del apetito
  • Pérdida de peso inexplicable
  • Intolerancia a la lactosa
  • Pérdida del cabello
  • Picazón en la piel
  • Ausencia de los períodos menstruales
  • Úlceras en la boca
  • Calambres musculares y dolor en las articulaciones
Si sufres una o varias de estas complicaciones físicas entonces es recomendable visitar a tu médico y diagnosticarte. A final de cuentas cada vez hay más productos libres de gluten y la dieta de una persona con estas molestias no tiene por qué ser tan restrictiva. Fíjate muy bien en tu día a día pues puede que ya sientas algunos de estos malestares desde hace tiempo pero los consideres molestias cotidianos cuando, quitando el gluten de tu dieta, podrías mejorar tu calidad de vida. La enfermedad celiaca o intolerancia al gluten tiene muchos más detalles y pormenores así que si deseas tener toda la información sobre este asunto te recomendamos ir a Vida y Salud donde podrás resolver todas tus dudas.

Aquí te dejamos algunas recetas libres de gluten para que disfrutes de comdias deliciosas aún si tú o alguien en tu familia sufre de esta condición.

  • Pastel de chocolate sin gluten
  • Pastor vegetariano
  • Pastel de almendra
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Las aguas frescas son mucho más variadas de lo que puedes imaginar, tanto que el agua fresca de aguacate existe, es deliciosa y tienes que aprender a prepararla.Oriunda de Uruapan, en el estado de Michoacán, esta agua tiene una receta muy sencilla y es muy popular en este lugar conocido como la capital del aguacate, pues aporta alrededor de 144 toneladas a la producción del país. Cómo se hace el agua de aguacateAdemás de aprovecharlo para muchos platillos, en Uruapan se hace agua de aguacate con un toquecito de limón y resulta muy fresca y deliciosa. Para hacerla sólo necesitas licuar la pulpa de un aguacate con el jugo de un limón y un litro de agua; puedes endulzarla a tu gusto con miel, mascabado o algún sustituto.Recuerda que no necesariamente tienes que tirar el hueso, pues con él puedes hacer un té con propiedades benéficas para ti, como su contenido de antioxidantes, de vitamina C o sus propiedades antiinflamatorias, por ejemplo.Beneficios del aguacateEl aguacate es el fruto del árbol del aguacate, tiene un alto valor nutritivo, un buen sabor y una rica textura cremosa que a muchas personas les gusta. Se le suele considerar un superalimento debido a sus propiedades para la salud, pues contiene una amplia variedad de nutrientes, que incluyen 20 vitaminas y minerales diferentes.Por ejemplo, en una porción de 100 gramos de aguacate encontramos:26% del valor diario de Vitamina K20% del valor diario de folato17% del valor diario de vitamina C14% del valor diario de potasio14% del valor diario de vitamina B513% del valor diario de vitamina B610% del valor diario de Vitamina EAdemás, también contiene pequeñas cantidades de magnesio, manganeso, cobre, hierro, zinc, fósforo y vitaminas A, B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y B3 (niacina), y estos mismos 100 gramos sólo contienen 160 calorías, 2 gramos de proteína y 15 gramos de grasas saludables. Aporta además 9 gramos de carbohidratos, de los cuales 7 son fibra, por lo que sólo hay 2 carbohidratos netos, lo que lo convierte en un alimento vegetal bajo en carbohidratos. Así que ya sea en guacamole, tostadas, agua fresca o té, no dejes de disfrutar del delicioso sabor del aguacate y de todos sus beneficios.
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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
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