La dieta diaria del campeón Michael Phelps
Dietas y Nutrición

La dieta diaria del campeón Michael Phelps

Por Kiwilimón - Agosto 2016
Con 23 medallas de oro y su nombre escrito en la historia de la natación olímpica Michael Phelps supera a cualquier otro deportista que haya competido en este evento, al menos en galardones. Por supuesto, lo ha logrado a través de esfuerzo y dedicación, y gran parte de su entrenamiento es lo que come, pues es la gasolina que necesita para dar el 100% en cada carrera. Hoy te contamos qué es lo que come un día normal de entrenamiento, y probablemente es mucho más de lo que creías que comía un deportista profesional. Según el mismo Phelps ya no consume tantas calorías como lo hacía en 2008, antes de las olimpiadas de Beijing. En ese entonces el nadador consumía unas desorbitantes 12,000 calorías al día solamente para recuperar la energía que invertía al entrenar cada día. En ese entonces un desayuno común podía incluir un sándwich de huevo con aros de cebolla, mayonesa y un muffin de chocolate como postre.

Pumped to be apart of the @kravejerky family!!! #nationaljerkyday #kravebetter

Una foto publicada por Michael Phelps (@m_phelps00) el

Actualmente las cosas han cambiado, y lo que ha hecho Phelps es seguir comiendo mucho, pero con énfasis en la proteína y los carbohidratos (por cierto, es fanático de la comida mexicana). Esto es lo que come el máximo exponente olímpico en un día normal: Desayuno -Un café grande -Un plato de fruta -Un tazón grande de avena -Un omelette grande de jamón y queso
B is for brunch #omelette #cheese #canadianmapleham #omnomnom #yum #brunch #sogood #eggs #breakfast #lunch #healthy Una foto publicada por Brooke Friend (@cupcakequeen97216) el
Comida - Sándwich grande de albóndigas, salsa marinara y queso
Weekend eats for when you’re weak with hunger. #meatballsub Una foto publicada por Seamless (@seamless) el
Cena -Vegetales -Carne magra (pollo o pescado) -Arroz o pan integral *Vale la pena resaltar que evita refrescos y grasas saturadas, pero que parte de su dieta es consumir bastantes carbohidratos sanos junto con mucha proteína. Aunque siempre se puede dar un gusto como estos….

Yummmmyyyy!!!! Dinner time!!! #lushburger

Una foto publicada por Michael Phelps (@m_phelps00) el

Recetas

Aquí te dejamos algunas recetas “tipo Phelps” para que recuperes las energías que utilizas cuando te ejercitas:  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
Seamos honestos: muchas veces usamos palabras sin saber exactamente qué significan. Por ejemplo, hablamos de setas y hongos por igual, sin tener la certeza exacta de qué estamos diciendo. Aunque los usemos como sinónimos, estos términos se refieren a cosas diferentes. En esta entrada te explicamos las principales diferencias entre una seta y un hongo. ¿Hongo o seta?Aunque podríamos estudiar más a fondo el reino fungi para entender las diferencias entre hongo y seta, no queremos meternos en camisa de once varas. Así que lo pondremos de la manera más sencilla posible: un hongo sería el equivalente a un árbol, mientras que una seta sería el fruto de dicho árbol. Así de fácil. Los hongos crecen debajo de la tierra y solamente salen a la superficie, en forma de seta, cuando se presenta una disminución en la temperatura ambiental. Digamos, entonces, que las setas son una respuesta natural del hongo a los estímulos del ambiente. La confusión entre estos dos términos surge precisamente aquí: cuando decimos que estamos comiendo hongos, en realidad lo que estamos consumiendo es una parte del hongo que se llama seta. Eso que conocemos comúnmente como champiñón (sombrero y tallo) es el fruto del hongo que se encuentra debajo de la superficie. ¿Es bueno comer setas?Una vez habiendo aclarado la confusión entre ambos términos, podemos entrar más a detalle en las características y propiedades benéficas de estos alimentos. Las setas son un tipo de alimento muy nutritivo, ya que aportan minerales, como calcio, potasio, zinc, hierro, además de algunas vitaminas, tales como A, C, D y algunas otras del complejo B. Otra característica importante es que las setas no contienen grasas, pero sí muchas proteínas y fibra. De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición, en 100 gramos de setas hay tan solo 25 kilocalorías, 1.8 g de proteínas, 4 g de carbohidratos, 2.5 g de fibra y nada de colesterol. ¿Cómo es mejor preparar las setas?Se ha comprobado que, al freír o cocer diferentes tipos de setas, estas pierden proteínas y algunos antioxidantes. Para conservar la mayor parte de los nutrientes presentes en las setas lo mejor es prepararlas a la plancha con un poco de aceite. Otra opción saludable para cocinar setas es hacerlo en el microondas. Este método te permite reducir el tiempo de cocción y usar la menor cantidad posible de agua. De esta manera, conservas buena parte de los antioxidantes, ya que no se diluyen en el agua (o aceite) ni se pierden durante un largo proceso de cocción.¿Qué platillos puedo cocinar con setas?Setas al PibilDeliciosos tacos de setasPasta en Salsa Cremosa con SetasCrema de Setas con Alemdras
Los mariscos son deliciosos, pero también pueden ser peligrosos si no se refrigeran apropiadamente. Evita problemas de salud conociendo cómo debes almacenar los mariscos y los días que pueden durar refrigerados.Primero que nada, ¿en qué debes fijarte para elegir mariscos en buen estado?Si un marisco se encuentra ya en estado de descomposición, no importa si lo guardas en el refrigerador o en el congelador, simplemente ya no sirve y no debes usarlo para cocinar. Estos son los principales aspectos que debes revisar al momento de comprar mariscos:Los caparazones de los mariscos, como las ostras o las almejas, deben estar enteros, es decir, sin grietas. Si te encuentras con un caparazón quebrado, no compres ese marisco.Para comprobar la frescura de los mejillones, ostras y almejas hay un truco muy sencillo. Golpea suavemente el caparazón. Si este se cierra, esto significa que el marisco aún está vivo, en caso contrario, mejor no lo compres.Los cangrejos y las langostas deben comprarse vivos, ya que se echan a perder muy rápidamente. Así que cuando los vayas a comprar asegúrate de que las patas se mueven, el caparazón está firme y la cola se encuentra recogida (no extendida).¿Cuántos días duran los mariscos refrigerados?Es muy importante que prestes atención a la manera en que guardas los mariscos. A diferencia de la carne de res que puede estar en el refrigerador sin problemas por varios días, los mariscos tienen una caducidad mucho menor. Recuerda que el consumir mariscos pasados o en mal estado puede provocar alguna infección o problema de salud, así que mejor ahórrate esos inconvenientes almacenando los mariscos de acuerdo con estas indicaciones.Los camarones, ostiones, langosta y calamares frescos solo pueden refrigerarse dos días (no más). En el congelador tienen un mayor tiempo de caducidad, ya que aguantan entre tres y seis meses.En el caso de los mariscos cocidos, si se cocina el mismo día que se consume, pueden refrigerarse hasta tres días. Si no preparaste tú la comida, checa directamente con el fabricante las indicaciones de consumo para saber cuánto tiempo más puede almacenarse el platillo en el refrigerador.De cualquier manera, es muy importante que antes de consumir mariscos (cocidos o frescos) que han estado refrigerados o congelados, revises su estado general. El olor de estos nunca debe ser agrio o parecido al amoniaco.Aunque no son mariscos, los pescados también deben almacenarse con cuidado para evitar que se descompongan. La recomendación es que los pescados (magros y grasos) pueden estar en el refrigerador como máximo dos días, y en el congelador desde seis hasta ocho meses.Recuerda revisar periódicamente la temperatura de tu refrigerador, la cual debe estar en 4° C, y la del congelador en -18° C.¿Te encantan los mariscos? Entonces no puedes perderte estas recetas fáciles: Tostadas de pulpo adobadoAros de Calamar en caldo de mostaza picositaEsquites de camarón y chile guajillo
¿Te has fijado que de repente todo mundo está tomando jugo de apio? Después de ser un ingrediente casi exclusivo de las ensaladas y ciertas recetas, el apio se ha convertido en uno de los alimentos favoritos para convertirse en bebida. Si aún no te sumas a esta saludable moda, aquí descubrirás por qué tienes que comenzar a tomar jugo de apio ya. El apio posee poderosas características antioxidantes. Esto significa que su consumo puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer.Este vegetal aporta muchos nutrientes, entre ellos minerales como potasio, manganeso, calcio, magnesio, así como vitaminas K, C y B6. Incluir apio de manera regular en la alimentación garantiza la ingesta de componentes esenciales para el funcionamiento correcto de nuestro organismo. Consumir apio en forma de bebida es mucho más práctico, ya que te permite disfrutar los beneficios de este fabuloso vegetal mientras tomas un vaso por la mañana.El jugo de apio puede ayudar a alcalinizar los intestinos. El sodio presente en este vegetal promueve la eliminación de toxinas en el cuerpo, incluyendo los intestinos. Por esta razón, beber todos los días jugo de apio puede curar y regenerar el revestimiento del estómago.Aunque aún no se investiga a profundidad esta propiedad, se cree que el extracto de la semilla de apio puede influir en los niveles de glucosa e insulina, lo cual podría ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes.Se ha comprobado que el extracto obtenido a partir de las hojas de apio tiene la capacidad de reducir la presión sanguínea, así como los triglicéridos y el colesterol malo.El apio tiene altos niveles en calcio y vitamina K. Estos nutrientes son los encargados de regenerar y fortalecer los huesos, así que tomar jugo de apio también puede beneficiar la salud del sistema óseo. La tendencia hacia el jugo de apio está relacionada con dos necesidades básicas hoy en día: practicidad y buena alimentación. Muchas personas han experimentado los beneficios de consumir apio regularmente, y al hacerlo en forma de bebida pueden disfrutar sus propiedades de una manera rápida y fácil.Beber jugo de apio es más sencillo que comer una ensalada o preparar un platillo con este. Solo recuerda que, al consumir el vegetal de esta manera, estás eliminando la fibra presente en el apio. Para aprovechar todos sus beneficios puedes alternar su consumo en forma de bebida con la ingesta de apio en su forma natural. Recomendaciones para tomar jugo de apio:Trata de no eliminar la fibra del apio. Aunque seguramente la textura de la bebida sea más espesa, al incluir todas las partes del apio te aseguras de aprovechartodos sus beneficios.Un vaso de más o menos medio litro es suficiente para comenzar a experimentar las propiedades benéficas del apio. Lo mejor es tomar el jugo de apio muy temprano por la mañana antes de comer tu desayuno. Si no puedes hacerlo, espera aproximadamente media hora después de consumir alimentos para beber el jugo. Siempre es mucho mejor tomar jugo de apio fresco. Si lo haces con anticipación y lo almacenas en el refrigerador, procura que no pase más de 24 horas antes de que lo ingieras.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD