La verdad sobre las dietas

Por Kiwilimón - Julio 2014
Cuando de bajar de peso se trata, la inmensa mayoría de las personas cae alguna vez en esas creencias populares que van de boca en boca. La pérdida de peso es un fenómeno complejo ya que no sólo es intentar realizar algo de ejercicio y quitar la grasa de la dieta. Hay una gran confusión con respecto a este tema, y es muy complejo porque hay que tener en cuenta los diferentes antecedentes de cada individuo. Pensar que la misma dieta es adecuada para todo el mundo es incorrecto, y buscar un método acelerado para poder perder eso kilos acumulados a lo largo de la vida, complica aún más esa situación. Recomendamos: Recetas al vapor A continuación intentaremos desmitificar algunas de las creencias erróneas como así también veremos de aclarar otras afirmaciones relacionadas con la pérdida de peso y las dietas. Falso
  • Los carbohidratos engordan (aumentan el peso corporal). Lo que nos hace engordar es el exceso de calorías totales. Las fuentes de calorías al organismo son los hidratos de carbono, las proteínas, grasas y las bebidas alcohólicas. El principal problema lo representan las grasas aportando 9 kcal por gramo, mientras que los carbohidratos aportan 4 kcal por gramo. El organismo reserva más fácilmente las calorías procedentes de las grasas, mientras que las calorías contenidas en los carbohidratos normalmente son quemadas u oxidadas, ya que son el combustible para los músculos.
  • Las dietas bajas en carbohidratos y ricas en proteínas, son la mejor opción para reducir el peso. Si lo que se desea en beneficio de nuestra salud, es perder peso, se debe crear un déficit de calorías a lo largo del día realizando 5 comidas diarias, e intentando que las raciones más pequeñas correspondan a la cena, independientemente de si el tipo de calorías proviene de hidratos o las proteínas. Un estudio ha demostrado, que personas sometidas a una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas (30% de proteínas y 40% de hidratos) perdían el mismo peso que aquellas que hicieron dieta alta en hidratos y baja en proteínas (55% de hidratos y 15% de proteínas).
  • Todo lo ingerido después de las 20:00 hs, el organismo lo convierte en grasa corporal. No existe un veredicto que afirme que comer por la noche engorda. Lo que si está claro, es que no comer bien durante el día nos hace cenar excesivamente e induce a consumir calorías de más. Al superar esa necesidad calórica diaria obtenemos como resultado un aumento del peso corporal. La base para las personas que realizan una dieta para bajar de peso, es alimentarse adecuadamente durante el día, y cenar ligero, así no caeremos en la tentación de consumir calorías extras.
Verdad
  • Más grasas comamos, más grasa acumularemos en el cuerpo. El aumento del peso corporal se basa esencialmente en consumir mas calorías de las que gastamos. Por esto, no debemos contar gramos de grasa, sino cantidad de calorías diarias ingeridas. Todo exceso calórico se acumulará en forma de lípido (grasas). Por ejemplo, en el caso de que una persona que necesita 2.000 calorías diarias para mantener su peso consuma 1600 kilocalorías,, entonces logrará reducir su peso corporal. Este déficit calórico debe continuarse hasta lograr mantenerse en el peso ideal. Para poder perder grasa corporal es necesario crear un déficit calórico mantenido en el tiempo. Está más que comprobado que las personas con sobrepeso logran reducir su peso eliminando los alimentos ricos en grasa y de esta manera consumiendo menos calorías.
  • A más ejercicio, más pérdida de peso. Si realizamos una hora de ejercicio en una máquina estática como ser cinta o bicicleta, quemaremos unas 500 – 600 calorías, pero si detrás nos comemos unas 10 galletas de chocolate, ya cubrimos esas calorías gastadas y a veces más. Cuidado: Si realizamos un entrenamiento intenso, tenemos también más sensación de hambre, y por ende si esto no esta bien controlado, se puede caer en comer de más. Por esta razón resultara más conveniente que el ejercicio sea moderado, para no sentir esa sensación de querer devorar algún alimento como recompensa por el ejercicio realizado. A esto también afectaá el tipo de ejercicio que se elija, ya sea musculación o cardiovascular, o ambos.
  • El ejercicio suprime el apetito. El ejercicio reduce temporalmente la sensación de hambre. El entrenamiento puede disminuir la sensación de hambre, pero de manera temporal ya que al cabo de unas horas reaparece. Esto sucede por los cambios de la temperatura corporal. Cuando realizamos ejercicio físico, al estar en calor podemos llegar a experimentar esa disminución del apetito. Cuando esa temperatura baja, volvemos a sentir hambre y necesitamos ingerir calorías.
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¿Te convenciste de cambiar tus hábitos alimenticios? Consiente tu paladar mientras cuidas tu salud con estas recetas saludables para comenzar la dieta. Enchiladas de calabaza con pollo. Disfruta el tradicional sabor de las enchiladas, sin los carbohidratos de las tortillas. En esta receta aprenderás a envolver el pollo en láminas delgadas de calabaza para sustituir las tortillas. Sírvelas con queso panela, cilantro y, por supuesto, más salsa.LA RECETA ESTÁ AQUÍChampiñones rellenos veganos. Cumple tu propósito de llevar una alimentación más balanceada preparando estos ricos champiñones. Gracias a la sémola de trigo (couscous) y las verduras, este platillo es muy rendidor y llena bastante, así que no te quedarás con hambre.LA RECETA ESTÁ AQUÍTaquitos de nopal rellenos de requesón. Mucha fibra, mucho sabor y pocas calorías: así son estos deliciosos taquitos de nopal rellenos de requesón. Recuerda que es muy importante agregar bicarbonato al agua de cocción de los nopales para quitarles la baba.LA RECETA ESTÁ AQUÍEnsalada de fresas y aguacates. No todas las ensaladas son aburridas. Con esta receta podrás preparar un platillo lleno de sabor y textura sin demasiadas calorías. El aderezo hecho con yogurt, chía y aceite de oliva hace que todos los ingredientes se integren para darle armonía a los sabores.LA RECETA ESTÁ AQUÍCeviche de coliflor. Esta es una versión vegetariana del tradicional ceviche de mariscos. Lo mejor de todo es que, aparte de tener un sabor increíble, solo te tomará 20 minutos preparar esta receta. Puedes servir el ceviche en tacos, tostadas o canastas de tortilla.LA RECETA ESTÁ AQUÍTostadas de tinga de nopales.Si tienes antojo de una tinga, pero no quieres comer carne, aquí te tenemos la  solución. Esta receta tiene el mismo rico sabor de la tinga, solo que, en lugar de usar carne de pollo o cerdo, se utilizan nopales cortados en tiritas.LA RECETA ESTÁ AQUÍHamburguesa vegetariana con “pan” de coliflor. ¿Estás tratando de bajarle a tu consumo de carne, pero tienes un antojo terrible de hamburguesa? Con esta receta podrás disfrutar del delicioso sabor de este platillo sin un gramo de proteína animal. Además, podrás ahorrarte los carbohidratos del pan sustituyéndolo por un “pan” hecho con coliflor, queso y cebollín.LA RECETA ESTÁ AQUÍYa no tienes pretextos para no llevar una alimentación balanceada. Con estas recetas podrás comenzar el año cuidando tu salud.
Las galletas de jengibre están tan relacionadas con estas fechas que saborear uno de estos bizcochos es como darle una mordida a la Navidad.  Su sabor inconfundible, especial textura y decoración característica hacen que las galletas de jengibre sean un elemento imprescindible en todas las casas durante la época navideña. Pero no siempre ha sido así. Conoce el origen de las galletas de jengibre.Para empezar, hay que saber de dónde viene el jengibre. Esta raíz es originaria de China y llegó a Europa a través de la ruta de la seda hace ya varios siglos. Durante la Edad Media se usaba como especie por su habilidad de ocultar el sabor de las carnes preservadas.Se cree que las primeras galletas de jengibre en Europa se elaboraron a finales de la Edad Media. En aquella época las galletas se decoraban con hojas de oro y tenían varias formas. Debido a que el jengibre todavía era un ingrediente difícil de conseguir en esos tiempos, las galletas de jengibre eran consideradas un lujo que solo los reyes y los más adinerados podían darse.Después de ser un producto típico de las ferias medievales, las galletas de jengibre adquirieron todo un nuevo sentido gracias a la reina Isabel I de Inglaterra. En el siglo XVI la reina pidió que sus galletas tuvieran la forma de algunos personajes, especialmente de los miembros de su corte y pretendientes. Las galletas eran decoradas con atuendos comestibles y se ofrecían a sus invitados.Unos años después los hermanos Grimm crearon un cuento tomando como inspiración las galletas de jengibre. Hansel y Gretel cuenta la historia de dos hermanos que se encuentran en medio del bosque una casa hecha enteramente de galleta de jengibre. Muchas personas atribuyen la popularidad de las casas y los muñecos de jengibre a este cuento.La costumbre de construir las casas de galleta pronto se relacionó con las fiestas navideñas, tal vez por ser una actividad divertida en la que pueden participar chicos y grandes. La tradición, que comenzó en Alemania, comenzó a esparcirse por Europa hasta llegar a América.Y así es como el día de hoy relacionamos las galletas de jengibre con la Navidad.Recetas de galletas de jengibre:Galletas de jengibre con nutellaGalletas de jengibre con chocolate blanco
Como dice el famoso proverbio francés: “la salsa vale más que el pescado”. En otras palabras, una buena salsa puede levantar hasta el más sencillo de los platillos. Conoce las salsas básicas que debes aprender a preparar para lucirte todos los días en la cocina.   Mayonesa casera Por supuesto que no podía faltar en esta lista la mayonesa. Ya sea que la uses para preparar un sencillo sándwich casero o una exquisita ensalada rusa, la mayonesa es siempre un ingrediente esencial. Como algunas recetas llevan ostiones y tienen un sabor fuerte, puedes cambiarlos por hierbas aromáticas. Lo mejor es que puedes hacerla de forma tradicional, batiendo con el globo o más rápido, usando tu licuadora. Salsa pomodoro Este es un gran ejemplo de cómo una salsa puede mejorar cualquier preparación. Úsala en pastas, carnes o pollo; combina con todo. Es una salsa a base de jitomate, ajo, cebolla y algunos ingredientes extra que dan mucho sabor. Aunque originalmente para prepararla debes picar los alimentos, te sugerimos usar la licuadora para ahorrar tiempo al cocinar. Salsa de tamarindo casera Cuando ya no tienes más ideas o solo te queda un filete de carne en el refrigerador, esta salsa de tamarindo puede sacarte del apuro. Recuerda que puedes refrigerarla y recalentarla, o simplemente, servirla fría. Salsa ranchera roja Claro que una salsa picante es básica, sobre todo en la cocina mexicana. Y qué mejor opción que una deliciosa salsa ranchera roja. Para darle ese toque especial a tus platillos solo necesitas 6 ingredientes, tu licuadora y menos de 15 minutos. Aderezo ranch Este aderezo lo puedes usar para acompañar una enorme cantidad de platillos, como alitas, costillitas BBQ o ensaladas. O sea que no puede faltar en tu cocina. Dependiendo del tipo de consistencia que prefieras, puedes picar los ingredientes a mano, o mejor, licuarlos todo para que quede una mezcla más homogénea. Mantequilla de maní casera Aunque no es precisamente una salsa, la mantequilla de maní puede servirte para preparar gran variedad de platillos de la cocina oriental y también para dar el sabor de cacahuate a muchos postres. Sigue esta receta para tener en tu cocina una mantequilla de cacahuate libre de conservadores y otros químicos.   Ahora que ya sabes que lo único que necesitas para preparar platillos espectaculares es una buena salsa, usa estas recetas y deja volar tu imaginación. Cuéntanos, ¿con qué ingredientes te gustaría combinar estas salsas?
No dejes que la etiqueta de un vino te intimide. Ahora te explicaremos cómo elegir un vino, para que al entrar a una licorería o al caminar por el pasillo de vinos en el súper mercado no te sientas con estrés con tantas opciones. Entre los nombres de los vinos, los tipos de uva y, por supuesto, los precios puede ser difícil tomar una decisión. Pero, no te preocupes, no necesitas ser un sommelier experimentado para escoger una botella. Aquí te decimos cómo puedes elegir un buen vino:Identifica los principales tipos de vino. Lo primero que debes saber es que hay cuatro tipos de vinos: tinto, blanco, rosado y espumoso. Dentro de estas categorías hay más clasificaciones, dependiendo del grado de azúcar, taninos o edad del vino. Si no estás muy familiarizado con las variedades del vino, tal vez el factor que más te interese saber es el nivel de azúcar que contiene. Para saber qué tan dulce es un vino fíjate en la etiqueta: seco, semiseco, abocado, semidulce y dulce.Considera el objetivo de la botella. Obviamente no es lo mismo comprar un vino para preparar un platillo que para brindar. Los vinos de cocina suelen ser mucho más económicos y no requieren mucha complejidad en cuerpo o sabor. Para mezclar o preparar bebidas como el clericot, tampoco se necesita una botella muy sofisticada. Un Cabernet es más que suficiente. Pero si estás pensando en comprar una botella para un evento especial, vale la pena que inviertas en un vino gran reserva (añejado) o un espumoso. Toma en cuenta la comida de la reunión. La manera más sencilla de maridar los alimentos con el vino es mediante las similitudes de sabor. Por ejemplo, los platillos ácidos van mejor con vinos con toques ácidos, mientras que los platillos o las preparaciones dulces (por ejemplo, un pastel de chocolate relleno de crema pastelera se acompañan con vinos dulces. En cuanto a los ingredientes principales de la comida puedes guiarte por la ley de toda la vida: las carnes rojas se sirven con vino tinto, y las carneas blancas, con vino blanco.Recuerda que el precio es solo orientativo. Un vino barato no es necesariamente malo, y un vino caro tampoco es garantía de que sea la mejor elección para tu comida. Por lo general, las botellas de origen chileno o argentino suelen ser de las más económicas, mientras que las que vienen de Europa (Francia o Italia, sobre todo) tienen mayores precios. No te dejes llevar por el precio de la botella y anímate a probar nuevas opciones. Recuerda que hay vinos mexicanos del Valle de Guadalupe (Baja California) y del Valle de Parras (Coahuila) de muy buena calidad que seguramente se encuentran dentro de tu presupuesto.Déjate llevar por tus gustos. No te preocupes si no logras distinguir el retrogusto al probar un vino. Lo importante es que disfrutes cada copa. Para orientarte al momento de elegir el vino que más se ajuste a tus gustos, puedes tomar en cuenta esto:Vinos blancosChardonnay: afrutado, pero seco.Riesling: muy dulce, con intenso sabor a frutas. Más ligero que el Chardonnay.Sauvignon blanc: seco y ácido con sabores tanto herbales como afrutados.Vinos tintosCabernet Sauvignon: vino con mucho cuerpo con notas herbales.Merlot: afrutado, muy suave, con menos taninos que el Cabernet.Pinot noir: delicado y fresco, con aromas afrutados.Sigue estos pasos para elegir la botella y disfruta tu vino. ¡Salud!
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