Lo crudo es sano
Dietas y Nutrición

Lo crudo es sano

Por Kiwilimón - Octubre 2013
Cada vez más aceptamos los ingredientes crudos en nuestra dieta, de pescados a carnes y pasando por verduras. Aquí algunos que se presentan en su mejor forma cuando están sin cocinarse. El secreto detrás de comer comida cruda es que se aprovechan los ingredientes inalterados. Ya sean vegetales o proteínas, un ingrediente está en su mayor punto nutricional en el momento en el que se cosecha. Al cocinarlos hay formas de conservar esos nutrientes pero inevitablemente se pueden perder algunos elementos. Es por esto que en algunas culturas como la polinesia e incluso en varios países de Asia comer carnes crudas es toda una tradición. Tomemos Japón como ejemplo, la idea del sushi es tomar los mejores ingredientes posibles y prepararlos de una manera simple y directa para aprovechar tanto la frescura de los mariscos, pescados y algas como su inmediatez. Hablando de vegetales se han hecho estudios en la universidad de medicina de Harvard que concluyen sin dudas que algunos productos como los crucíferos (brócoli y coles de Bruselas entre otros) contienen nutrientes invaluables al estar crudos. De hecho, algunos de los antioxidantes que llevan en su estado más puro ayudan a luchar contra las posibilidades de contraer cáncer y en cambio, cuando se cocinan, pierden estos mismo elementos que podrían significar un gran beneficio para el cuerpo. Tal vez un paso más complicado sea comer carne roja cruda. No es algo tan normal en la cultura latinoamericana así como en la europea donde las tártaras se ven fácilmente en diversos restaurantes. No por esto habría que descartar comer carnes de res sin cocinar pues en esta forma contiene grasas en su estructura genuina lo cual ayuda al cuerpo a recibirlas de manera más fácil. Además, al comer carne roja podemos prescindir de aceites o mantecas que sólo agregarían calorías a nuestra preparación. Algo que hay que tomar en cuenta es que mezclar vegetales, mariscos, pescados o carnes rojas crudas con otros ingredientes no pierden sus nutrientes, al contrario, se pueden encontrar combinaciones que eleven el valor nutrimental. Tomemos como ejemplo un carpaccio de res, con hongos crudos, arúgula también en su estado natural, y tal vez unas hojuelas de parmesano para agregar sabor. En esta preparación todo lo que usamos está en su estado primordial y por lo mismo lleva una carga de vitaminas y minerales enormes. Todo esto también aplica con productos caseros regulares como zanahorias, jitomates y hasta nueces. Mientras más tiempo pases consumiendo productos en crudo (aquellos que es seguro consumirse de esa forma claro está), mejor salud tendrás, mayor será tu resistencia a enfermedades y mejor comportamiento tendrán tus sistemas biológicos.  

Recetas con Ingredientes Crudos

 

Receta de Rollo de Atun Spicy

Ingredientes: - 4 tazas de arroz de sushi - 4 hojas de nopal (alga) - 1/4 de taza de mayonesa - 2 cucharadas de mostaza Dijon - 1 cucharada de sencha (chile oriental) - 2 cucharadas de cebollín finamente picada - 4 cucharadas de masago (hueva de pez volador) - 500 gramos de atún fresco - 1 pepino pelado y cortado en juliana Haz click aquí para ver el procedimiento para preparar esta receta.  

Receta de Carne Tártara

Ingredientes: - 1 kilo de carne de res molida - 1 yema de huevo - 3 cucharadas de salsa inglesa - 1/2 cebolla finamente picada - 1/4 de taza de alcaparras finamente picadas - 1 cucharada de pimienta negra molida - 4 limones su jugo - 2 cucharadas de mostaza Dijon - 1 huevo duro Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Carpaccio de Res

Ingredientes: - 500 gramos de lomo de res - 2 tazas de lechuga arúgula - 100 gramos de queso parmesano en láminas - 4 limones su jugo - 6 cucharadas de aceite de oliva - 1 diente de ajo - pimienta al gusto Si quieres ver el procedimiento para preparar esta receta da click aquí.  

"¿A ti te gusta la comida cruda?"

 
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El otoño es temporada de renovación y buena cerveza, por eso les recomendamos siete estilos para chocar los tarros y celebrar en grande. 7 estilos de temporadaBrown AleDeriva del estilo histórico inglés London Brown, que se creó en 1902 y llegó a considerarse como la cerveza más dulce de Londres. Actualmente se elabora con malta caramelo. En boca es ligera y dulce. Tiene aromas a nuez, chocolate y caramelo. PorterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda. Fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. StoutCreadas en el Reino Unido, como evolución de la Porter, a la cual necesitaban subirle la graduación alcohólica para sus viajes hacia las colonias inglesas y al norte de Europa. Es de color muy oscuro, con notas a tostados y un marcado sabor a café. De este estilo, hay dos variantes que te harán el día: American StoutSon cervezas con aromas y sabor a café y chocolate oscuro. En boca son cremosas y te calientan en boca al tomarlas por su poder alcohólico. Russian Imperial Stout Esta es la joya de la corona. Es la cerveza más alcohólica de las variantes que hay del estilo y la más popular entre la corte imperial Rusa. Por lo general utiliza maltas torrefactas muy intensas, tiene notas de nueces y un final cálido y elegante que no te hará extrañar el vino caliente europeo. De hecho, los ingleses, quienes son sus principales productores, se volvieron fanáticos del estilo después de las guerras napoleónicas en las que se quedaron sin viñedos. Pruébala con un sabroso estofado, un molito o un postre con chocolate o caramelo quemado. WeizenbockEsta es la Weizen que marca la diferencia. Es una cerveza Lager, a diferencia de las alemanas de trigo que son Ale. Tiene mucho alcohol, con un sabor cremoso y un perfil fuerte, con pan y granos de trigo. Sería el equivalente a un destilado de cerveza. Perfecto para brindar en compañía de charcutería, salchichas o preparaciones BBQ. Doppelbock Es una especialidad Bávara, elaborada en Múnich por los monjes de San Francisco de Paula, quienes la consideraban “pan líquido”. Es rica, malteada y con sabores tostados (a veces, dependiendo su versión, tiene un ligero toque de chocolate).
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Pocos personajes aman la comida tanto como Homero Simpson. ¿Quién como él estaría dispuesto a arriesgar su vida por un bocado de Fugu o por un emparedado gigante? Probablemente sólo él, porque “chocolate, mmm… cola invisible, la rosca prohibida, mmm… lo que sea” es bien recibido para este comelón profesional. Por eso recopilamos algunos de los momentos más emblemáticos de Homero y la comida. Homero y el chile Para el concurso anual de chile con carne de Springfield, Homero hace su entrada triunfal a la feria. Aquí es reconocido como el maestro de maestros, con un estómago a prueba de fuego. Incluso se rumora que su cuchara de degustación la talló él mismo. Tras humillar a Ned Flanders, cuya salsa solo tiene dos alarmas en lugar de las cinco prometidas, llega con el jefe Gorgori quien le tiene preparados los inmisericordes chiles de Quetzalzatenango. En su primer intento, su lengua estalla del picor y es ridiculizado. En su segundo combate, recubre su lengua con cera para comer los chiles más picantes del mundo y alucinar toda una aventura mística guiada por su nahual, el coyote, en busca de su alma gemela. Tenazas, la langostaHomero compra una langosta de ocho dólares con la intención de engordarla y darse un gran festín. Cada día le prepara el desayuno y la consiente con bocadillos. Ya cuando está fuerte y jugosa, lista para ser cocinada, Homero se enternece del nuevo integrante de la familia y decide no comerla. Así disfrutan la vida, entre caminatas en el mar y juegos en el jardín, hasta que Homero al darle un baño caliente la cocina por error. Entre llantos y exclamaciones de placer por su excelente sabor, Homero se come solo a su querida y dulce tenazas.El buffet El Holandés Cocinante promete un buffet de todo lo que puedas comer. Homero emocionado, en lugar de servirse en su plato, se lleva las charolas completas (con todo y baño María). Se come todos los camarones, dos langostas de plástico y sigue engullendo comida hasta el cierre del restaurante. El capitán McCallister, propietario del restaurante, asegura con gran asombro que Homero no es un hombre, sino una auténtica máquina de devorar. Homero desilusionado demanda al lugar y acepta la oferta del capitán de convertirse en la animación del lugar: ¡Pasen a ver el pozo sin fondo, un error de la naturaleza! Amor y amistad, viajes astrales y comidas sin fin son parte de la rutina de este aventurero gastronómico, dispuesto a todo por su amor a la comida.
La leche de coco se ha vuelto muy popular y no sólo es buena para quienes desean dejar de tomar leche de vaca o no digieren bien la lactosa, sino que también tiene beneficios para el cabello.La leche de coco proviene de la pulpa blanca de los cocos marrones maduros, tiene una consistencia espesa y una textura rica y cremosa, por lo que no debe confundirse con el agua de coco, que se encuentra naturalmente en los cocos verdes.A diferencia del agua de coco, la leche no se produce de forma natural, pues para hacerla, la pulpa de coco sólida se mezcla con agua para hacer leche de coco, que es aproximadamente un 50% de agua. Aunque su uso en la cocina es el más común, aquí te dejamos un remedio casero para el cabello que te encantará.Beneficios de la leche de coco en el cabelloCuando se trata de cabello, la leche de coco puede restaurar la humedad y la fuerza, entre otros posibles beneficios, los cuales están relacionados principalmente con la pulpa del coco (una rica fuente de aceite de coco) y no con el agua utilizada para crear la leche de coco.Además de hidratarlo, la leche de coco es rica en varios nutrientes provechosos para el cabello, como:Alto contenido de ácido láurico. El ácido láurico es uno de los principales ingredientes del coco. Este ácido graso es conocido por su capacidad para penetrar en el cabello fácilmente y ayudar a fortalecer la cutícula.Alto contenido de proteína. Tu cabello está hecho de queratina, un tipo de proteína que se sustenta en los tipos de proteínas que comes. La leche de coco tiene un alto perfil de proteínas que potencialmente puede mantener tu cabello fuerte y puedes obtener estos beneficios tanto al beber leche de coco, así como al aplicarla tópicamente.Restaura el cabello y el cuero cabelludo secos. El perfil de ácidos grasos naturales de la leche de coco tiene efectos humectantes extremos. Estos pueden restaurar tanto el cabello seco como el cuero cabelludo, actuando también como un poderoso acondicionador para el cabello dañado.Cómo usar leche de coco para hidratar el cabelloPara usar la leche de coco e hidratar tu cabello, puedes usar leche de coco empaquetada sin azúcar o prueba hacer tu propia leche de coco casera con la receta fácil y rápida que puedes ver aquí, y con ella elabora una mascarilla increíblemente simple que te dejará el cabello sedoso e hidratado.Para hacer la mascarilla sólo necesitas la leche de coco, así que simplemente necesitas separar tu cabello seco en tres o cinco secciones, para ir aplicando la leche desde la raíz hasta las puntas del cabello sección por sección. Luego cubre tu cabeza con un gorro de ducha y deja la mascarilla actuar durante unos 20 minutos. Enjuaga tu cabello con agua y péinalo. Si quieres puedes añadir unas gotas de tu aceite esencial favorito.Listo, puedes reservar la leche y usarla de nuevo unos días después y mantener así tu cabello con la humedad perfecta, sedoso y con un olor muy bello de manera natural.
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