Los 7 ingredientes más sanos que deberías estar comiendo
Dietas y Nutrición

Los 7 ingredientes más sanos que deberías estar comiendo

Por Kiwilimón - Agosto 2015
Cambiar tus hábitos alimenticios es una de las formas más fáciles que existen para mejorar tu estilo de vida y evitar enfermedades pues hay ciertos ingredientes que, sin que lo sepas, ayudan día a día a tu bienestar. Hoy queremos platicarte de siete de los productos más sanos que existen en el mundo y te invitamos a incluirlos en tu alimentación diaria para que tu salud, y las de tu familia mejore.

Aguacate

El aguacate es uno de los únicos productos vegetales que justo por tener grasas (buenas por supuesto) disminuye tu nivel de colesterol. Varios estudios han comprobado que si cambias la mitad de tu ingesta de productos con grasas polinsaturadas como queso y mantequilla por ingredientes altos en grasas mono saturadas como el aguacate, podrás disminuir hasta un tercio tu riesgo de padecer algún incidente cardiovascular como un infarto. Bruschetta de aguacate oriental

Frijoles

Los frijoles no sólo están llenos de proteína por lo que son muy buenos para veganos y vegetarianos, pero es aún más impresionante que cuentan con fibra soluble. Ésta característica ayuda a absorver el colesterol que consumes para que tu cuerpo se deshaga de él antes de que se pegue a tus arterias. Además los frijoles también ayudan a desatascar las vías arteriales para que la sangre fluya mejor y te sientas más energetizada y ligera. Frijoles charros

Arándanos

No creerás lo saludable que son estos pequeños frutos. Resulta que los antioxidantes que les dan el color azul también han sido relacionados con ayudar a evitar cáncer, enfermedades cardiacas e incluso asuntos degenerativos como la ceguera y la pérdida de memoria. También es una excelente fruta para evitar y tratar infecciones. Salsa de arándanos

Brócoli

Gracias a sus compuestos de sulfuro puedes considerar al brócoli como tu compañero más importante en la lucha contra el cáncer. Sus enzimas desintoxican el organismo y luchan contra tóxicos que han sido conectados con la aparición de cáncer tanto en hombres como mujeres de edad mediana. Específicamente aquellas mujeres que tengan un historial familiar de esta enfermedad deben comer mucho brócoli para evitar complicaciones. Tortitas de brócoli con queso cheddar y quinoa

Chocolate oscuro

El chocolate amargo contiene unos antioxidantes llamados flavonoides que también existen en el vino tinto y muchas frutas, pero ningún ingrediente los contiene en tanta cantidad como el cacao. Estos antioxidantes mejoran la presión arterial, alentan la oxidación de la sangre, y reducen la inflamación intramuscular. Algunos doctores dicen que comer 40 gramos al día reduce el riesgo de infarto por un 10%. Petit Pots de chocolate

Ajo

Al ajo se le han atribuido beneficios físicos desde la edad media. Éste favorito de la cocina mexicana contiene propiedades antibacteriales y antivirales lo que ayuda para combatir enfermedades y asistir a tu prescripción médica cuando te sientes mal. Usar seis o más dientes de ajo a la semana en los platillos que cocines te ayudará a evitar coágulos sanguíneos, lo que evita el riego de infartos. Ajos confitados

Salmón

En lo que respecta a la salud de tu sistema cardiovascular y tu flujo sanguíneo, el salmón vale su peso en oro. Tan sólo dos porciones de salmón a la semana reducen el riesgo de una enfermedad cardiovascular por un 17% y el riesgo de sufrir un infarto por hasta un 30%. Además, se dice que quien come regularmente pescados grasos como el salmón y el atún son 53% menos propensos a sufrir de depresión. Croquetas de salmon    
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Pensar en comida envasada debería ser igual a pensar en calidad, practicidad y modernidad, pues muchos de los productos mexicanos que encontramos en los pasillos de los supermercados cuentan con valor nutrimental, tradición y mucha calidad detrás de cada lata.El envasado no es más que un método para preservar alimentos por más tiempo, por medio de un envasado en recipientes herméticos. El proceso puede variar de acuerdo con el producto, pero hay tres pasos principales: procesar, sellar y calentar.El primer paso es procesar la comida, es decir, pelarla, rebanarla, picarla, quitarle semillas y huesos, remover cáscaras o cocerla; el segundo es el sellado que se hace con las latas y, por último, calentar se refiere a que los envases se calientan para matar las bacterias dañinas y evitar el deterioro.Como resultado de este proceso, los productos envasados conservan propiedades y tienen varios beneficios, como los que te mencionamos a continuación.Una lata de vegetales conserva los nutrientes Una lata de vegetales es nutritiva y puede almacenarse entre 1 a 5 años o más gracias al envasado, pues de acuerdo con la Cámara Nacional de Fabricantes de Envases Metálicos (Canafem), en los procesos industrializados “las variables que influyen en la pérdida de nutrimentos están controladas” e incluso puede ser menor que cuando los preparamos en casa.El enlatado puede potenciar otros compuestos saludablesSi bien el proceso de enlatado puede dañar las vitaminas solubles en agua, también puede aumentar las cantidades de otros compuestos saludables, por ejemplo, los tomates y el maíz liberan más antioxidantes cuando se calientan, lo que hace que las variedades envasadas de estos alimentos sean una fuente aún mejor de antioxidantes.Los alimentos envasados comunes incluyen vegetales, salsas, chiles, purés y muchas empresas mexicanas se aseguran de que su línea de productos esté hecha con los alimentos naturales de mayor calidad, aporten nutrición, salud y bienestar.Por ejemplo, la línea de productos Herdez® no sólo cuenta con la calidad, sino que la respalda además una tradición de más de 100 años, que se ha ido renovando siempre en tecnología, sustentabilidad e incluso en imagen.Esta renovación de imagen es un homenaje a México como país de expresiones a través de sus colores, su gente y, claro, sus sabores, que nacen en el corazón del campo. Esta nueva imagen también refleja los valores y pilares de la línea de productos Herdez® y su orgullo de ser una marca mexicana. Ahora puedes seguir disfrutando los deliciosos productos que Herdez® selecciona cuidadosamente para que tú y muchas familias mexicanas puedan usarlos con toda confianza.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Quizá este Halloween no sea como en años anteriores, pero quedarte en casa no tiene por qué pasar sin gracia en una fecha tan divertida como es el 31 de octubre, mucho menos si te animas a preparar estos cocteles increíbles y fáciles.Por ejemplo, una sangría podría ser una forma sencilla de tener un coctel sangriento y delicioso. Las moras serán un gran elemento para hacer pociones moradas y espesas, mientras que el vino tinto, el mezcal, el vodka, el colorante vegetal o curaçao azul harán todos los trucos espeluznantes que necesitamos. 1. Mezcalina de arándanosCon sólo un poco de jugo y mezcal, esta bebida roja es fresca pero te hará entrar en calor rápido. Para hacerlo necesitas jarabe natural, jugo de arándanos, hielo, mezcal reposado, limón, sal de gusano y hojitas de menta para decorar. Para prepararlo sólo necesitas licuar los ingredientes y listo, vacíalo en una copa para martini y disfruta de esta bebida roja.2. Martini de mentaCon curaçao azul y un poco de vodka, este coctel tiene el color más extraño en comida, pero perfecto para celebrar Halloween. 3. Margarita magia negraImagínate una margarita de color tan oscuro que parece poción de bruja recién salida del caldero. Para hacer esta magia negra necesitas los ingredientes normales de una margarita, colorantes vegetales rojo, azul y verde para lograr el color, y si consigues azúcar negra, te quedará extra terrorífica.4. Shots de Bloody MaryEl bloody mary es un coctel muy popular que tiene como base vodka con jugo de tomate, mezclado con un sabor acidito de jugo de limón, con salsa inglesa o worcestershire, un ligero toque picante y un color rojo profundo muy característico de esta bebida. Para hacerlo versión Halloween, lo único que tienes que hacer es ponerlo en jeringas y así verdaderamente tendrás shots rojos de terror.5. Poción dulce de morasZarzamora, frambuezas y moras azules licuadas con hielo y un poco de vodka te darán como resultado una bebida espesa, con textura grumosa y con un color profundo perfecto para asustar a cualquiera.¿Qué otra bebida de Halloween probarás este 31 de octubre?
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