Los mejores ingredientes de otoño
Dietas y Nutrición

Los mejores ingredientes de otoño

Por Kiwilimón - Septiembre 2013
Cada estación tiene lo suyo  y otoño no se queda atrás. Una oferta rebosante de frutos, hongos y vegetales nos espera para cocinar con lo más fresco y nutritivo que la madre naturaleza ofrecerá en los próximos meses. Así como la primavera trae sabores vibrantes y frescos y como el verano conlleva notas cítricas y refrescantes, el otoño trae consigo lo sabores de la tierra y los colores pardos que tanto nos gustan. Como ya lo hemos platicado lo más sano y rico que puedes hacer en tu cocina es preparar tus alimentos con productos de estación, son estos ingredientes lo que traen más nutrientes y mejor sabor ya que están en su mejor momento. Empezando por las frutas, este es el momento de ir al mercado y conseguir higos, uvas, melones, duraznos, peras y ciruelas. Todos estos ingredientes se benefician de las temperaturas que empiezan a bajar y de la cada vez más corta luz del día. Su sabor en esta época es inigualable pues protagonizan sabores de avellana y nuez en todas las frutas. Los vegetales son, probablemente, los que más se benefician de esta época del año. Sabores terrinos y texturas arenosas y cálidas se pueden encontrar en la coliflor, berenjena, rábanos, tomates y por supuesto el betabel. Los colores de los vegetales adquieren más profundidad y son perfectos para hacer ensaladas tibias acompañadas de nueces, almendras y demás frutos secos. Si te gustan los mariscos entonces esta también es tu temporada. Aunque la mayoría relacionen pescados y crustáceos con playa, sol y mar, la verdad es que las bajas temperaturas que empiezan a aparecer en los mares desde septiembre y octubre fortalecen a las criaturas marinas, haciéndolas mejores para cocinar. Las almejas y los cangrejos por ejemplo están en su mejor momento en estos meses, presentan un sabor dulce y una textura suave pero firme. Lo que es imperdible en otoño son los frutos secos. El aceite natural de las nueces, almendras, castañas y demás las hace sedosas, llenas de sabor a bosque e indispensables en la mesa otoñal. Estas pueden ser usadas en preparaciones, pero sin duda son excelentes también como botana natural sin necesidad alguna de salsas, sazonadores ni nada.

Recetas para Otoño

Receta de Sopa de Brocoli con Almendras

Ingredientes: - 1/2 taza de almendra - 700 gramos de brócoli - 3 3/4 tazas de caldo de pollo - 1 1/4 tazas de leche sin grasa - pimienta Encuentra los pasos para preparar esta sopa dando click aquí.  

Receta de Flan de Coliflor y Espinaca

Ingredientes: - 3 cucharadas de Maggi caldo de pollo - 1 cabeza de coliflor sacar los cogollitos - 1 bolsa de espinaca tierna - 1/4 de taza de mantequilla sin sal - 1/4 de taza de harina blanca para todo uso - 1 lata de leche evaporada Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Souffle de Chocolate con Avellana

Ingredientes: - 2 cucharadas de mantequilla sin sal - 2/3 de taza de azúcar - 1 cucharada de licor de avellana - 1/2 cucharadita de extracto de vainilla - 255 gramos de chocolate con leche - 1/4 de taza de harina - 1 taza de leche - 1 pizca de sal - 4 huevos separadas las yemas de las claras - 1/4 de cucharadita de cremor tártaro Da click aquí para ver los pasos para preparar esta receta.  

"¿Te atreves a aprovechar los ingredientes de esta temporada?"

 
 
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Tener una buena licuadora en casa es la mejor decisión, pues este electrodoméstico se ha convertido en un básico para las cocinas ya que nos ayuda a acortar tiempos en las mañanas, para el desayuno; en las tardes, a la hora de la comida, o hasta cuando queremos hacer un postre.Por ejemplo, si lo tuyo es lo práctico y nutritivo, los smoothies serán tu mejor aliado por la mañana, solo necesitas una licuadora que sea efectiva para picar el hielo de manera óptima y rápida.Pero además de picar hielo, los beneficios de elegir una buena licuadora llegan hasta adecuarse a los ingredientes que estás licuando y mantener una velocidad ideal para que todo quede perfectamente bien mezclado.Así que si quisieras hacer un postre, como este cheesecake sencillo de yoghurt con mandarina en menos de una hora, una licuadora como la KitchenAid K150 sería muy útil, pues con su función Soft Start el motor arranca a una velocidad más lenta para llevar los gajos de mandarina hacia las cuchillas, sin salpicar la leche y el yoghurt mientras los mezcla.Por otra parte, su control de motor Intellispeed detecta en automático el contenido, para así mantener la velocidad adecuada y darte como resultado una mezcla para cheesecake tersa y homogénea que sólo necesitará de un rato en el refrigerador para cuajar y estar lista.Esta licuadora KitchenAid K150 tiene muchas cualidades que la distinguen del resto, como su jarra resistente de policarbonato que rinde para 1.4 litros, muy útil si estás preparando algo para toda la familia, o su vaso individual para que no tengas que lavar toda la jarra en las mañanas, después de solo hacerte un licuado o smoothie, además de que cuenta con una función de ajuste para triturar hielo en menos de 10 segundos.Ya sea que busques el frappé casero perfecto o quieras tener mezclas, para sopas, salsas o postres, perfectas, esta licuadora podría ser la mejor elección para ti, encuéntrala hoy en Liverpool.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
La Perla del Pacífico, Mazatlán, cautiva desde el primer paso. Por algo fue reconocido en este 2020 como el mejor destino de México y Centroamérica, de acuerdo a los World Travel Awards, que eligen especialistas en la hospitalidad que incluyen el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. ¿Pero qué es lo que distingue a este puerto del estado de Sinaloa? Sus bellas playas, sin duda, son un factor determinante, pero también lo son sus personas, sus usos y costumbres y, especialmente, su rica gastronomía. Aquí les compartimos algunos de los lugares icónicos para disfrutar sabores que seguro conquistarán tu corazón y te harán querer volver en cualquier oportunidad.Nieves de garrafa Medrano¿Y tu nieve de qué la quieres? Con Gilberto Reyes Gamboa podrás responder que con más de doscientas opciones diferentes y deliciosas (te prometo que como nunca las has probado). No se trata sólo de que su historia empezó en 1938, sino que Gilberto es todo un ejemplo de trabajador mexicano que ha labrado y cultivado su negocio con amor. Él empezó a laborar aquí desde los 12 años con el propietario anterior, quien le pagaba 5 pesos al día por vender las mejores nieves del país y aprender sus secretos. Cuando Gilberto se casó dejó su empleo en busca de más fuentes económicas para sustentar a su familia, hasta que en 1971 su antiguo patrón, al no poder trabajar más, le ofreció el negocio, mismo que ha mantenido con el recetario que le dejó con alrededor de 200 recetas diferentes hechas con frutas, cremas y semillas. Nieves Medrano (llamada así por por situarse en la esquina de la famosa Ferretería Medrano) oferta cada temporada nieves de: ciruela, nuez (con trozos enteros), higo o dátil para el frío, y de mandarina, limón, hierbabuena y toronja para el calor, por mencionar sólo algunas. Hoy, él reconoce que atender el negocio es su mayor felicidad, en compañía de sus hijos y nietos, quienes desde temprano están con Gilberto sonriendo a todos los visitantes de este tesoro del Pacífico. Encuéntralas en: @nieves_garrafa_medrano Dirección: Aquiles Serdán, atrás del parque Martiniano CarbajalHorarios: 11:30 am a 9 pmGrykos, los esquimos mazatlecas que llegaron de GreciaNada mejor que un buen esquimo de chocolate. Temistocles Kollias Kiriazi, originario de Grykos, Grecia, llegó en 1920 a Mazatlán y decidió hacer de este paraíso su morada. En 1934, puso su puesto a las afueras del Mercado Pino Suárez para preparar esta refrescante bebida espumosa de leche con sabor a chocolate. A su muerte, su familia ha continuado por cuatro generaciones con el negocio, el cual ya cuenta con su local dentro del mercado, tanto mazatlecos como turistas de todo el mundo lo visitan para probar esta bebida con más de 80 años de tradición. Encuéntralos en: @GrykosDirección: Mercado Pino SuárezCremería del Pueblo “México está en sus mercados”, versa Pablo Neruda. Y es cierto, nada como la cadencia de sus marchantes, sus historias, su ritmo y los colores de sus productos. El Mercado Pino Suárez, instalado en la zona centro de Mazatlán desde 1900, alberga historias y productos increíbles: comida, artesanía y cenadurías (fondas o pequeños restaurantes para comer). Para muestras, un botón: Cremería del Pueblo se distingue por los mazatlecos por sus frijoles puercos, sus salsas, su chorizo de Rosario y sus deliciosos patés de marlín y camarón. Rosario García y Miguel Millán llevan las riendas del negocio. Ella cocina cada día estos exquisitos productos desde hace 36 años y continúa la herencia de sus padres Sebastián García (q.e.p.d.) y Rosalba Granados, quienes empezaron vendiendo en una mesita a las afueras del mercado huevos y tomates de su lugar de origen, El Verde Concordia, Sinaloa. “Mis padres trabajaron 35 años Cremería del Pueblo, empezaron con su mesita, pero su arduo esfuerzo les permitió conseguir un crédito para su primer local dentro del Mercado, el cual era ⅓ parte de lo que hoy nos distingue”. Dirección: Mercado Pino SuárezSi estas tres opciones no te son suficientes, te invito a visitar Mazatlán. Amarás esta tierra de sabores irrevocablemente.
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