Mejora tu digestión fácilmente con estos sencillos trucos
Dietas y Nutrición

Mejora tu digestión fácilmente con estos sencillos trucos

Por Kiwilimón - Enero 2018
Aléjate de la indigestión con ayuda de estos principios, y mejora tu digestión fácilmente.

Cuida la cantidad qué comes en una sentada

El estómago puede expandirse hasta acomodar un volumen de cuatro litros, pero eso no significa que deba hacerlo. La mejor manera de saber cuánto debes comer para no sentirte indigesto después de comer son tus manos. En una sola comida, no deberías comer más de lo que tus dos puños podrían albergar.

Aumenta tu consumo de enzimas digestivas

Las enzimas digestivas forman parte importante del proceso digestivo y si bien son producidas en su gran mayoría en el cuerpo humano, también se encuentran en los alimentos crudos. Por eso, asegúrate de integrar bastantes alimentos crudos y naturales en tu dieta.

Saborea

La manera en qué comes tus alimentos afecta tu digestión. Por eso, siempre que comas, trata que estés sentado en una postura relajada y en un ambiente en el que puedas disfrutar tu comida.

Mastica por más tiempo

Trata de comer cortando tu comida en pedazos más pequeños y mastícalos por un tiempo un poco más prolongado de lo que lo sueles hacer. Esta técnica ayuda a que digieras mejor ya que este proceso comienza desde la boca con ayuda de la saliva.

Evita comidas muy grasosas

Las comidas que tienen un alto contenido de grasas son más difíciles de digerir. Por lo mismo es fácil que ocasionen malestar estomacal. Si bien no debes evitar grasas saludables como el aguacate o el aceite de oliva, lo ideal es moderar las grasas de origen animal o los alimentos fritos para que tu cuerpo funcione correctamente.

Añade probióticos a tu dieta

Los probióticos son cultivos de bacterias que viven naturalmente en nuestro sistema digestivo como parte de tu flora intestinal. También habitan en alimentos como el yogurt natural, el jocoque y otros productos fermentados. Si sufres de inflamación después de comer, intenta incorporar más fermentados en tu dieta para aumentar el número de bacterias sanas en tu cuerpo.

Mantente hidratado

Tomar suficiente agua a lo largo del día es bueno para tu salud digestiva ya que para poder realizar una digestión eficiente, los intestinos necesitan agua, la cual ayuda a mantener un proceso activo, permitiéndote ser regular en el baño.

Sáltate los malos hábitos

Mucho alcohol, café y fumar alteran el funcionamiento de tu digestión y contribuyen a que aparezcan problemas como las úlceras estomacales y acidez.  
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Esta mascarilla de avena casera para el cabello grasoso es una opción natural perfecta no sólo para quitar la grasa de tu melena, sino que además no te resecará el cuero cabelludo.La avena es rica en lípidos y proteínas que hidratan el cuero cabelludo y así ayudar a prevenir la caspa, que a veces puede ser generada por un exceso de grasa. Gracias a las saponinas con las que cuenta, es un gran limpiador que elimina las escamas de caspa y tendrás como resultado un cuero cabelludo más fresco.Beneficios de la avena en el cabelloLa avena previene daños, gracias a que puede hacer que el cabello se vuelva más elástico, así que puede ser un ingrediente en tu tratamiento acondicionador de fortalecimiento diario. De hecho, el uso diario de avena puede conducir a conservar la longitud y ayudarte a tener cabello más fuerte y limpio.Además de fortalecer y limpiar, la avena puede ayudar a prevenir la caída del cabello. Gracias a su contenido en fibra, este ingrediente ayuda a que tu cuero cabelludo reciba la cantidad adecuada de nutrientes para hacerlo crecer de manera saludable. Sus propiedades exfoliantes también destapan los poros y facilitan el crecimiento del cabello. Usarlo como mascarilla para el cabello puede ayudar a engrosarlo.También puede ayudarte a prevenir las puntas abiertas si no deseas utilizar productos comerciales para tratarlas, gracias a que tiene vitaminas y minerales que nutren e hidratan el cabello para que crezca sano desde la raíz hasta las puntas.Para usar avena como mascarilla para el cabello grasoso, sólo remoja 1 taza de avena en 3 tazas de agua, pues lo que usarás será la “leche de avena” del remojo. Aplícala en tu cabello seco, en las raíces, puedes usar algodón o hacerlo con tus manos directamente. Da un ligero masaje, deja reposar por media hora y después lava tu cabello como de costumbre.Esta mascarilla natural para el pelo no te deja residuos ni olores, pero sí una cabellera muy limpia y sedosa, así que si la pruebas, cuéntanos en los comentarios cómo te fue.Foto de portada de Melissa Di Rocco en Unsplash.
Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
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