Mitos y verdades de la alimentación en el embarazo
Dietas y Nutrición

Mitos y verdades de la alimentación en el embarazo

Por Kiwilimón - Mayo 2019

Una de las principales preocupaciones de una mujer embarazada es, sin duda, el bienestar de su pequeño. En los nueve meses de
gestación la futura madre está constantemente preguntándose si lo que come, bebe o hace puede afectar de alguna manera la salud del bebé.

Si bien es cierto que la mujer debe vigilar lo que come para evitar futuros problemas de salud, como diabetes gestacional o preclamsia, hay ciertas recomendaciones que son simplemente erróneas. Descubre los mitos y verdades más comunes en torno a la alimentación en el embarazo.

No puedes comer pescado.

Mucho se ha hablado sobre la presencia de mercurio en el pescado y sus efectos negativos durante el embarazo y la lactancia. Precisamente este prejuicio ha llevado a que muchas embarazadas eviten del todo cualquier tipo de platillo que incluya pescado, sin embargo, hay que recordar que no todas las variedades de pescado tienen los mismos niveles de mercurio.  Incluir pescado en tu dieta ayuda a aumentar los niveles de omega 3 y vitamina D en tu organismo.

El consumo de alcohol está prohibido.

Algunos estudios han demostrado que el consumo moderado de alcohol no es dañino para el bebé. Incluso puede llegar a ser benéfico. Beber un vasito de vino a la semana puede mejorar la circulación sanguínea, tanto de la mamá como del bebé. Sin embargo, es muy importante recalcar que no es una obligación beber alcohol y, que, si decides hacerlo, debes limitarte a unos cuantos mililitros a la semana. De lo contrario, puedes poner en riesgo la salud del bebé.

Debes dejar de beber té y café.

La cafeína es un estimulante y un diurético. Por un lado, su consumo hace que presión sanguínea y el ritmo cardiaco aumenten, lo cual no es muy recomendable durante el embarazo. Por otro lado, el efecto diurético puede empeorar las ganas de orinar que ya de por sí son bastantes. En cuanto a los tés debes fijarte muy bien qué contienen antes de beberlos. Aunque sean bebidas de origen natural y parezcan inofensivas, existen algunos tés que tienen efectos abortivos. Consulta con tu médico antes de incluir tés en tu dieta.

Los quesos pueden hacerle daño al bebé.

Aunque los lácteos elaborados con leche pasteurizada con considerados seguros, hay que tener mucho cuidado con aquellos productos que están hechos a base de leche fresca. Ciertos quesos, como el de cabra, generalmente no son sometidos a procesos de pasteurización, por lo que pueden contener bacterias que son muy peligrosas para el feto. No te arriesgues y mejor limítate a consumir solo lácteos pasteurizados.

No debes comer huevo durante el embarazo.

Ciertos alimentos incluyen huevo crudo en su preparación. La mayonesa, ciertas salsas, algunos postres y helados suelen estar hechos a base de claras y yemas crudas. Para evitar el desarrollo de algún tipo de infección que pueda afectar a tu bebé lo mejor es evitar estos alimentos y consumir únicamente huevo bien cocido. Así reducirás el riesgo de contraer salmonela.

Las fresas son peligrosas en el periodo de gestación.  

En realidad, las fresas por sí mismas no son peligrosas, el problema surge cuando no se lavan y desinfectan bien. A reserva
de lo que te indique tu médico, puedes comer cualquier fruta durante el embarazo siempre y cuando la hayas lavado y desinfectado bien.

Recuerda que antes de que hagas algún cambio en tu alimentación es muy importante que lo consultes con tu médico. Existen
afecciones muy específicas y cada caso es diferente, por lo que es necesario que cuentes con la supervisión y aprobación de tu médico cuando decidas incluir algún tipo de alimento durante el embarazo.

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Calificaciones (3)
VERONICA MARIA RODRIGUEZ RUIZ
02/02/2021 10:45:39
Excelente información
Bobby Deering
29/06/2020 07:13:38
Eso un payna con muy beuno recesta
Greyes Oporta
27/06/2020 10:14:37
Me gustaría aprender
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La comida típica de Chile es un reflejo de su identidad mestiza, ya que mezcla la tradición indígena y con el aporte de los sabores coloniales españoles. La gastronomía chilena también causa sensación gracias a su vasta geografía, de donde surgen los ingredientes más diversos y exquisitos de la nación. Si aún no sabes lo que te estás perdiendo, te invitamos a conocer los platillos más emblemáticos de Chile. Humitas Si bien las humitas no son exclusivamente de Chile, sí son consideradas uno de los platillos típicos chilenos más populares. Similares a los tamales mexicanos, las humitas están hechas con masa de maíz tierno, conocido como choclo, que se envuelven en hojas de mazorca y se cocinan al vapor. Porotos Los porotos son un guisado de Chile que se sirve caliente y tiene diversas variantes, pero los más tradicionales son, sin duda, los porotos con riendas. Se trata de un guiso preparado con frijoles, una mezcla de granos de elote, cebolla, zapallo, tomate y ajo. ¡Es un platillo ideal para el invierno! Cazuela Se cree que la cazuela es un platillo introducido por los españoles en Chile, el cual consta de una sopa de verduras con carne de pollo, ternera o cordero, acompañada con arroz. Algunos lo comparan con el sanchocho colombiano. Caldillo El caldillo, platillo que provocó la inspiración del mismísimo Pablo Neruda, es una receta tradicional chilena hecha a base de pescado congrio con cebollas, papas, zanahoria, limones y cilantro, entre otros. Si te gusta la comida del mar, no dudes en probarlo. Curanto de hoyo Lo que bien podría compararse con una barbacoa hidalguense, lo encontramos en este delicioso platillo tradicional de Chile conocido como curanto de hoyo. El curanto se prepara con piedras calientes dentro de un hoyo, en donde posteriormente se agregan en capas diferentes tipos de carnes, pescados, mariscos y papas que se cubren con grandes hojas de nalca y sellan la cocción con más piedras calientes. ¿No se te hizo agua la boca? Carbonada La carbonada chilena es una sopa tradicional que se cocina con papa, zapallo, carne molida, cebolla, zanahoria cortada en trozos y caldo con arroz. La carbonada surge de la región minera de Lota y es uno de los mejores platillos tradicionales de Chile.
El caldero no solo fue uno de los primeros instrumentos que se usaron para cocinar, también se convirtió en un símbolo de magia y transformación en la cultura popular desde la época medieval. Aunque el caldero se relaciona con el mundo de la cocina, también está ligado con la brujería y la hechicería. En la antigüedad, hace miles de años, se utilizaba para cocinar al aire libre, en una época en la que los métodos de cocción estaban muy limitados, por lo que fue un instrumento que revolucionó la cocina en aquel momento. Sin embargo, el caldero también es un instrumento que asociamos con las brujas. En la cultura popular y en las películas de Hollywood estamos acostumbrados a ver escenas en las que se mezclan todo tipo de ingredientes para crear pócimas y venenos, todo dentro de un caldero. Aunque el origen del caldero es más bien utilitario, este se ha convertido en un símbolo de la magia dentro de la cocina, pues mezclar ingredientes siempre resulta en un proceso mágico para crear deliciosos platillos para saciar el hambre.El origen del calderoSegún los expertos, los calderos comenzaron a producirse alrededor del siglo XII, convirtiéndose en un valioso instrumento para cocinar, pero también una que se relacionaba con la hechicería y las brujas. Este instrumento mágico continuó siendo un básico dentro de las cocinas de Europa del norte hasta el siglo XVIII. Cabe mencionar que, en la época medieval, los calderos se encontraban en todas las casas, fueran ricas o pobres, pero con ciertas diferencias. Por un lado, las casas de los ricos, los calderos se encontraban únicamente en la cocina, mientras que, en las casas más pobres, esta olla solía encontrarse en medio de la casa, pues también servía como fuente de calor. Por otro lado, cabe mencionar que, aunque los calderos eran muy comunes y de poco valor económico, estos tenían un importante valor sentimental para las familias, ya que se heredaban de generación en generación.Los calderos y la brujeríaSegún información publicada por la Universidad de Cornell, los calderos se convirtieron en un símbolo de la brujería a finales de la Edad Media, cuando se registraron juicios y ejecuciones contra presuntas brujas. La idea de que las brujas usaban calderos para cocinar letales pócimas se extendió gracias a panfletos, dibujos y libros sobre el tema, mientras que los testimonios en juicios también sirvieron para cimentar la simbología del caldero como instrumento mágico. En aquellos años comenzaron a surgir imágenes de grupos de brujas congregadas alrededor de calderos, las cuales se relacionaban con conjuros malignos para invocar la muerte y controlar los elementos. En el mundo de la literatura, el caldero también comenzó a relacionarse con la magia. El ejemplo más famoso es "Macbeth", una de las obras más famosas de Shakespeare, en donde las brujas se reúnen alrededor de un caldero.Los calderos en la mitologíaDe acuerdo con el Museo Británico, los calderos no solo eran objetos utilitarios, también tenían un importante valor simbólico. Tan era así que arqueólogos han encontrado estos objetos en ríos y pequeñas cuencas lacustres, lugares que se consideraban como sagrados y como portales entre el mundo de los vivos y los muertos. En Irlanda e Inglaterra, expertos también han encontrado calderos en lugares en donde se realizaban importantes rituales. El caldero, ese instrumento mágico que une la gastronomía con la brujería, estuvo presente diferentes culturas y fue parte importante de leyendas y de la mitología de Irlanda, Gales, Grecia y Noruega, entre otros países. Por ejemplo, en la mitología irlandesa, el dios Dagda era dueño de un poderoso caldero que siempre producía abundante comida para los guerreros, curaba a los heridos y revivía a los muertos. Por su parte, en la mitología griega, la hechicera Medea usaba su caldero para revivir a los muertos y rejuvenecer a las personas. Mientras que, en la mitología nórdica, el dios Odín bebió sangre mágica de un caldero para obtener sabiduría y conocimiento. En todas estas culturas, el caldero se convirtió en un medio para obtener sabiduría y vencer la muerte.De olla, sartenes y calderosPara las brujas modernas, el caldero es un símbolo de transformación y abundancia. Mientras que, para los cocineros, preparar alimentos es magia pura. Colocamos todos los ingredientes en ollas y sartenes, versiones modernas de los calderos, y al final obtenemos platillos deliciosos. Las ollas y sartenes se convierten en vehículos para transformar simples ingredientes en mágicos platillos que cautivan nuestros sentidos, así como alguna vez lo hicieron los calderos.
Existen muchas teorías sobre la etiología de la depresión y la ansiedad. Algo que se sabe es que son padecimientos influenciados por factores sociales, ambientales, psicológicos, genéticos, hormonales, inmunológicos, bioquímicos y neurodegenerativos.Mientras muchos de estos factores son inmutables, algunos otros pueden modificarse y proveer la base para prácticas e intervenciones para la ansiedad y depresión. Específicamente, las variables influenciadas por el estilo de vida, como los cambios en la alimentación.Por ello, en #KiwiTeCuida lanzamos el #RetoContraLaAlimentaciónYAnsiedad, en el que te enseñaremos el próximo lunes 18 de octubre a cocinar recetas que pueden ayudarte a controlar estos padecimientos, de la mano de la chef Colibrí Jiménez, y el próximo 25 de octubre, Shadia Asencio, directora editorial, y Mayte Martín del Campo, nutrióloga con 23 años de experiencia, te compartirán los fundamentos básicos para alimentarte de una forma idónea si padeces de depresión o ansiedad. Sigue el reto completo en nuestro Instagram oficial, la cita es cada lunes a las 18 horas.¿Qué comer si tengo depresión y ansiedad?Se ha encontrado que las personas con alto consumo de frutas y vegetales presentan menos síntomas de ansiedad y depresión. Así, una dieta alta en vegetales y frutas, así como leguminosas, granos enteros, pescados o aceite de oliva, se relaciona con niveles bajo de marcadores inflamatorios.Otros factores que se ha comprobado que contribuyen a los trastornos del estado de ánimo son el Omega 3, los folatos, el magnesio y el zinc. Si se tiene deficiencia de ácidos grasos, como el Omega 3, puede incrementar el riesgo de padecer trastornos del estado de ánimo. Consumir folatos en la dieta cotidiana ayuda a mantenerse estable anímicamente, algunas fuentes de folato son las verduras de hojas verdes, las legumbres (frijoles, habichuelas, alubias, judías), algunas frutas y las verduras. Del mismo modo, tener una microbiota saludable y una dieta rica en minerales, como el magnesio y el zinc, ayudan a bajar el riesgo de padecer depresión y comportamientos con ansiedad. Estos últimos parecen estar estrechamente vinculados con altos índices de masa corporal (IMC), por lo que dietas altas en grasas y azúcares sí están asociadas a la depresión y la ansiedad. Recuerda que una alimentación balanceada te ayuda a evitar padecimientos físicos y mentales y tú construyes tus hábitos alimenticios. ¡Únete al #RetoContraLaAlimentaciónYAnsiedad con #KiwiTeCuida!
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