Alimentos que podrían prevenir agruras si estás embarazada
Nutrición

Alimentos que podrían prevenir agruras si estás embarazada

Por Kiwilimón - May 2019

Aunque el embarazo es una etapa muy especial para muchas mujeres, esto no significa que sea siempre sencilla. La montaña rusa hormonal por la que atraviesa el cuerpo de una mujer provoca malestares y todo tipo de síntomas que pueden complicar actividades tan cotidianas como comer. Precisamente, uno de los malestares más comunes es tener agruras en el embarazo. Si tú también sufres de
dolor o ardor en el pecho después de comer, échale un ojo a estas recomendaciones.

¿Por qué son tan comunes las agruras en el embarazo?

Las agruras en el embarazo se deben básicamente al efecto de la progesterona en el esfínter esofágico. Esta hormona hace que la válvula que separa el estómago del esófago se relaje, por lo que los ácidos estomacales pueden pasar hacia el esófago, provocando esa sensación de ardor y dolor. Otra de las razones por las cuales puedes sufrir de agruras durante el embarazo tiene que ver con el tamaño de tu bebé. Conforme el bebé se va desarrollando, el útero comienza a ocupar más espacio. Esto genera presión en el estómago, lo que hace que los ácidos estomacales suban por el esófago.

¿Qué es lo que debes evitar para tener agruras en el embarazo?

  • Consumir alimentos irritantes o grasosos.
  • Ingerir comidas demasiado abundantes o muy pesadas.
  • Dejar que pase mucho tiempo entre una comida y otra.
  • Comer justo antes de irte a dormir o cuando tomarás siesta.
  • Beber café o refrescos.

¿Qué alimentos pueden ayudarte a prevenir las agruras durante el embarazo?

Almendras: estos frutos secos contienen nutrientes que ayudan a fortalecer la válvula que separa el estómago del esófago. Procura incluir un puñado de almendras en cada comida para evitar la aparición de agruras.

Plátanos: los alimentos que contienen altos niveles de potasio, como los plátanos, ayudan a reducir la acidez. De igual manera, los plátanos tienen un nutriente que fortalece el revestimiento del estómago, lo que lo protege contra los efectos del ácido gastrointestinal.

Jengibre: a diferencia de lo que se pensaría porque tiene un sabor fuerte, el jengibre no solo te ayuda a calmar las náuseas durante el embarazo, también puede usarse para tratar las agruras. Prepara un té con esta raíz y bébelo cada vez que sientas malestar estomacal.

Aguacate: el aguacate tiene propiedades analgésicas y desinflamantes. Además, se ha visto que el consumir frecuentemente esta deliciosa fruta puede ayudar a reparar los daños en las paredes estomacales provocados por la acidez.

Avena: este cereal es un gran alimento durante el embarazo. Además de que la avena no provoca reflujo, aporta mucha fibra. Esto hace que te mantengas satisfecha por más tiempo y te ayuda a prevenir el estreñimiento.

¿Cuáles han sido tus mejores opciones para cuando tienes agruras en el embarazo? Cuéntanos tu experiencia.

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Ps Alma CR
01/08/2020 15:30:10
Excelente recetas y muy ricas
Luz Elena Almada
21/04/2020 16:57:25
Excelente
Betty Z. A
28/03/2020 18:32:11
Muy ricos platillos y grandes ideas
Mar Lopez
28/01/2020 19:39:55
Excelente
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La arepa para los colombianos es como el pan de los europeos o la tortilla de los mexicanos. El maíz, un ingrediente prehispánico, recorre todo el continente americano como un conjuro que se transforma en cientos de formas y sabores. Empanadas, envueltos, tamales, tortillas, arepas, arepitas y hasta bebidas fermentadas tienen como columna vertebral a este humilde alimento de colores variados, que se alza altivo en los sembríos. En Colombia hay registro de más de 70 tipos de arepas que dependerán del tipo de maíz, del amasado, del tamaño, la cocción, lo que llevan por dentro y, por supuesto, de la región donde se elaboran. Las arepas son legado indígena y cada cocina regional colombiana tiene un estilo distinto. En la Guajira las hacen de maíz morado y le insertan pedacitos de queso fresco, y entre Cartagena y Barranquilla las hay fritas y rellenas de huevo, o las delicadas dulces de anís. Unas de las más conocidas y arraigadas en todo el territorio nacional son las del Eje Cafetero o paisas, las cuales están hechas de maíz blanco. También les dicen arepas de tela por su fino grosor, el cual logra que cuando se asan en la parrilla, el horno o la sartén, queden crocantes y doradas. Se les suele untar mantequilla, espolvorear sal y acompañarse con algún queso blanco. En Antioquia, usan el quesito, uno fresco que se desmorona con generosidad sobre la masa redonda. El desayuno es la comida del día en la que la demanda por arepas es grande, pero mucha gente también las consume a mitad de la tarde o como una cena ligera. Sin embargo, en Antioquia y más que en cualquier otra región, la arepa es venerada y vital. Es el producto alimenticio más importante de la cocina antioqueña omnipresente en todos los caseríos, corregimientos, valles y montañas, y sirve como acompañamiento para cualquier comida, para recoger la salsa de los frijoles o para acompañar una sopa de plátano. Si bien la arepa puede ser una comida callejera que venden en esquinas en la ciudad o producto de un fogón de leña inventado al borde de la carretera, son las estufas domésticas las asiduas de esta sencilla y deliciosa receta. Los cronistas españoles ya daban cuenta de esta preparación reconfortante que conecta inmediatamente con la tierra, la familia, la madre, la cocina de la crianza y los recuerdos. Esa redonda masa, en apariencia insípida, asada sobre las brasas o un fogón de leña, se convierte en un perfecto manjar. Algunos tipos de arepasArepa de chocolo o choclo Está hecha con maíz dulce tierno, leche y un poco de azúcar que le confiere un sabor dulce y un color amarillo marcado. Se suele rellenar o cubrir con queso blanco que derrite. Populares en toda la región antioqueña.Arepa de huevo Se elabora con masa de maíz frita y se les vierte un huevo. Son típicas de la región del Caribe colombiano cuyo origen remonta a Luruaco, Atlántico, donde casi toda la población vive de las arepas.  Arepa santandereana Están hechas con maíz amarillo pelado cocinado con cenizas disueltas en agua. Algunas masas también se entreveran con trocitos de chicharrón. ¿Dónde comerlas?En Bogotá, son famosas las arepas de chócolo de Andrés Carne de Res; el restaurante Abasto ofrece variedades de arepas en sus desayunos. En Luruaco Atlántico, cada año se celebra el festival de la arepa de huevo. Arepas Doña Eliza en Medellín, tiene envíos a todo el país. Si estás en un supermercado, te recomendamos la marca Doña Paisa.
Cuando era chiquita habitaba en mí una fantasía. No es que me haya surgido de la nada. En el dos había una telenovela, La pícara soñadora, en la que la protagonista vivía dentro de una tienda departamental. Durante años me sobaba la cabeza la idea de pernoctar en un lugar en el que todo oliera a nuevo; un espacio en el que todos mis antojos estuvieran a mi disposición y en el que yo tuviera la posibilidad de estrenar a cada momento.Si por alguna razón mi fantasía se hiciera realidad en la actualidad, en el súper, iría directo al pasillo de verduras, al pasillo donde habita lo fresco y al de vinos. Porque aunque no sea la primera opción que se venga a la mente cuando pensamos en vinos, en ese frío espacio es posible encontrar etiquetas que encarnan lo bueno, lo bonito, lo barato.Ya sea que nos quedemos a vivir en una tienda –guiño, guiño– o simplemente queramos comprar vinos junto a la lista de la despensa, le pregunté a varios expertos cuáles eran sus recomendaciones. Esto fue lo que me dijeron. Para la periodista gastronómica Mariana Camacho, el denominado vinho verde –que en realidad es un vino blanco– de la bodega Casal García es una excelente opción cuando se busca maridar la primavera. Otros de su lista del súper son Flor de Vetus o María 1926, ambos de la uva tempranillo. Para el experto en vinos españoles Raúl Juárez, en su lista del súper no falta Protos, un Terras Gaudas blanco de la región de Rías Baixas, Ochoa Crianza Tempranillo y Marqués de Riscal de la Rioja. La sommelier de Bornos Bodegas y best sommelier del Concurso Nacional de Sommelier Jr de la ASI  2016 - 2019, Astrid Pérez Aguilar, recomienda el Rutini Malbec o la mezcla de cabernet sauvignon y malbec, de la misma bodega. “La verdad le tengo amor al país y a la bodega. Me parece que es una gran relación calidad precio”. En cuanto a espumosos, Astrid afirma que Kirkland Rosé cumple para saciar el antojo de burbujas sin tener que echar la casa por la ventana. De mexicanos, a ella le gusta el Monte Xanic Sauvignon Blanc, pues tiene “mucha elegancia y frescura”. Para el Head Sommelier de Acento Culinaria Pablo Mata, no hay pierde con Teziano Cabernet Sauvignon de la bodega de Valle de Guadalupe, Norte 32. Recomienda también la etiqueta argentina Catena Zapata Malbec High Mountains y, directo de la borgoña, un Bouchard Aîné & Fils Heritage Du Conseiller. “Son tres vinos de diferentes precios que por supuesto me compraría”.Raquel del Castillo, sommelier y editora gastronómica de Menú en el Universal, se inclina por un malbec de corte moderno como el Elsa Bianchi, el rosé de tempranillo de la bodega riojana Cune, o el Fonte Vinho Verde de Portugal. “Es de esos vinos ricos para platicar y pasar una tarde en el jardín. En nariz es frutal, con manzana verde, de cítricos recién cortados y mineralidad. En boca es de paso ligero y muy fresco. Le va bien a un ceviche, tataki de atún y pollo asado con sal y pimienta”.A mí personalmente me gusta Laus Chardonnay de la región del Somontano porque es súper fácil de beber, sobre todo si hay música de terraza, o bien, Flores de Callejo de Ribera del Duero si hay una tablita de carnes frías al centro. De mexicanos, el nebbiolo de L.A Cetto es garantía sin pretensiones para armonizar un plato de pasta bañada en salsa pomodoro.Expertos, novatos y aficionados, todos encontramos en el supermercado vinos con las tres B y que no estorban en el carrito, junto al kilo de jitomate saladet.¿Cuáles son los tuyos?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
Esta mascarilla de avena casera para el cabello grasoso es una opción natural perfecta no sólo para quitar la grasa de tu melena, sino que además no te resecará el cuero cabelludo.La avena es rica en lípidos y proteínas que hidratan el cuero cabelludo y así ayudar a prevenir la caspa, que a veces puede ser generada por un exceso de grasa. Gracias a las saponinas con las que cuenta, es un gran limpiador que elimina las escamas de caspa y tendrás como resultado un cuero cabelludo más fresco.Beneficios de la avena en el cabelloLa avena previene daños, gracias a que puede hacer que el cabello se vuelva más elástico, así que puede ser un ingrediente en tu tratamiento acondicionador de fortalecimiento diario. De hecho, el uso diario de avena puede conducir a conservar la longitud y ayudarte a tener cabello más fuerte y limpio.Además de fortalecer y limpiar, la avena puede ayudar a prevenir la caída del cabello. Gracias a su contenido en fibra, este ingrediente ayuda a que tu cuero cabelludo reciba la cantidad adecuada de nutrientes para hacerlo crecer de manera saludable. Sus propiedades exfoliantes también destapan los poros y facilitan el crecimiento del cabello. Usarlo como mascarilla para el cabello puede ayudar a engrosarlo.También puede ayudarte a prevenir las puntas abiertas si no deseas utilizar productos comerciales para tratarlas, gracias a que tiene vitaminas y minerales que nutren e hidratan el cabello para que crezca sano desde la raíz hasta las puntas.Para usar avena como mascarilla para el cabello grasoso, sólo remoja 1 taza de avena en 3 tazas de agua, pues lo que usarás será la “leche de avena” del remojo. Aplícala en tu cabello seco, en las raíces, puedes usar algodón o hacerlo con tus manos directamente. Da un ligero masaje, deja reposar por media hora y después lava tu cabello como de costumbre.Esta mascarilla natural para el pelo no te deja residuos ni olores, pero sí una cabellera muy limpia y sedosa, así que si la pruebas, cuéntanos en los comentarios cómo te fue.Foto de portada de Melissa Di Rocco en Unsplash.
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