Carnes rojas como parte de una dieta saludable balanceada
Nutrición

Carnes rojas como parte de una dieta saludable balanceada

Por USMEF - Mayo 2020
Comer carnes rojas no sólo es sinónimo de vitaminas, minerales y nutrientes, también es gran ejemplo de una mezcla de sabores y texturas. Seguramente, mientras masticamos, a veces pensamos: ¿la carne estará en su punto?, ¿cómo sé si la carne es de buena calidad? Y un sinfín de cosas más.

A lo largo de los años, hablar de comer carnes rojas ha traído a la mesa un cúmulo de puntos de vista y posturas. Por lo tanto, empecemos por algo simple, ¿cuáles son los beneficios de comer carnes rojas?

El consumo de carne roja aporta, entre otras cosas, hierro y vitaminas del complejo B, los cuales ayudan a evitar la anemia, construir músculos fuertes y mantienen la piel en buen estado. Seguramente has escuchado muchas veces que, cuando cambias de dieta, lo que no retiran es la carne, y es que aporta importantes cantidades de proteínas y de minerales, como el zinc, además de ser esencial para el crecimiento y reparación de los músculos. Así que, ya lo sabes, si estás en una dieta en la que quieras lograr crecimiento muscular, comer carne será tan importante como hacer ejercicio.

También la vista es una de las grandes beneficiadas por comer carne roja, gracias a sus altos niveles de ácidos grasos, como el Omega 3; contienen niacina, que cuida al cerebro humano y hasta nos protege de trastornos del sueño.

Comer carnes rojas como parte de una dieta balanceada puede prevenir el riesgo de padecer osteoporosis, gracias a que contiene lisina, un aminoácido que absorbe el calcio y promueve la formación de colágeno.

Por todo lo anterior, podemos afirmar que en una dieta balanceada, en la que se incluyan todos los grupos de alimentos, las carnes rojas son recomendables.

Hoy por hoy, puedes encontrar una gran variedad de productos cárnicos que provienen de Estados Unidos, los cuales te aseguran su inocuidad, calidad, suavidad y sabor. Busca el sello de U.S. Meat Export Federation en las tiendas de autoservicio y restaurantes, el cual es sinónimo de una labor conjunta entre la industria estadounidense y mexicana para que los productos cárnicos de alta calidad, lleguen a tu mesa.
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Aquí una anécdota chocolatosa. Esa noche –la primera vez que noté que el chocolate despertaba toda clase de obsesiones– estaba en Caracas. Me encontraba supervisando la grabación de un comercial de treinta segundos que nos tomó dieciocho horas completar. A penas llegamos al hotel, mi compañera de habitación y yo aventamos las mochilas, arrojamos los tenis tan lejos como pudimos y nos abalanzamos sobre el servibar. En nuestras caras se reflejaron esos rayos dorados y brillantes que sólo los servibares y los cofres de pirata emanan cuando se abren. El pequeño refrigerador guardaba toda clase de productos: cada uno más seductor que el otro. Había champaña, frutos secos, cervezas, dulces tradicionales, sodas, botanas. “El paraíso”, dijo mi compañera de habitación cuando su mano se adentró para tomar algo en esta suerte de edén. Yo esperaba ver salir una botella de champaña; en cambio salieron unos cuadritos negros de 1x1. “¡Chocolates… de Venezuela!”. Lo dijo tan segura que le arrebaté un cuadrito. El primer mordisco me arrojó un “crack” escandaloso. En seguida noté su cremosidad: una textura mantequillosa que contrastaba con sus sabores terrosos y a frutas rojas. Mi amiga ya no hablaba. Estaba teniendo su momento con el chocolate y yo ya no existía más. ¿Qué tiene el chocolate que puede provocar esto?Puede que la historia de la obsesión por el chocolate empiece en Mesoamérica. El cacao era tan valuado que terminó siendo moneda. Al intercambiarse en forma de “almendras”, el riesgo de quedar en la ruina por antojo era improbable. Además de provocar una mala digestión –hay que fermentarlo y tostarlo antes de consumirlo–, se podía despertar la furia de los dioses: el chocolate era un ingrediente celosamente destinado a ellos y a los ricos.El cacao utilizado en la preparación de bebidas era el de menor tamaño. Moctezuma, el gran emperador azteca, echaba mano de su entramado socioeconómico para traerlo hasta la Gran Tenochtitlán desde la zona del soconusco y Tabasco. ¿Que cuál fue el “coctel de bienvenida” que ofreció a Hernán Cortés? Chocolate en una copa de oro. La bebida era ritual en bodas y ceremonias. Los nobles lo mezclaban con maíz y especias como vainilla para consumirlo. Había quién le ponía achiote. Había quién lo mezclaba con chile. Eso sí, debía servirse con mucha espuma para denotar su calidad. Durante la Conquista la cosa cambió. Alguien observó que en la química del chocolate había algo que despertaba los sentidos, que hacía reaccionar al cuerpo, que obsesionaba. Tal vez por eso Francisco Hernández, médico de Felipe II, lo recomendaba para disminuir la fiebre y aliviar los cólicos estomacales. Los franceses lo redujeron a pastillas con cualidades digestivas y estimulantes. En la Segunda Guerra Mundial llegó a ser parte de las raciones que los ejércitos mandaban a los soldados. Era algo así como mandarles endorfinas a granel. Y sí, puede que la causa detrás de la obsesión que provoca el chocolate sean sus sabores y olores (que tienen que ver con el lugar donde crece), con su juego fisicoquímico en forma de endorfinas o con todo lo anterior. Pero sobre todo con las endorfinas. Estos péptidos funcionan como neurotransmisores químicos que siempre llevan buenas noticias a nuestro sistema nervioso. Entre otras cosas alivian el dolor y provocan sensaciones de felicidad y tranquilidad. La parte estimulante le viene de su contenido de cafeína. Los ácidos grasos disminuyen el colesterol malo y aumentan el bueno en el organismo y en dosis certeras, previenen la hipertensión arterial. Además, posee más antioxidantes –flavonoides– que los afamados frutos secos, que el vino, que el té verde. En resumidas cuentas, chocolate en boca, corazón contento.Y ya que estamos en temporada, ¡qué mejor que regalar corazones felices este Día del Padre! Dale forma con estas recetas de chocolate que son las favoritas del equipo de Kiwilimón. Eso sí, hazlo como Moctezuma: utiliza chocolate amargo y en la medida de lo posible, el de mejor calidad para que la magia de este ingrediente que nos obsesiona tanto cobre vida.Delicioso pastel de chocolate sin harinaPastel de chocolate relleno de crema pasteleraTrufas de nutellaPastel de hotcake con betún de milky way
La pregunta más común sobre el té de canela tiene que ver con bajar de peso, pero en realidad, esta especia en su versión bebible tiene muchísimos otros beneficios para tu organismo.Por ejemplo, las propiedades del té de canela pueden ayudar con la regulación de los niveles de azúcar en la sangre o abonar a la preservación de la función cerebral, además de funciones relajantes e incluso sedantes.El té de canela es una bebida que se prepara sólo con hervir un palito (una rajita) de canela en agua y dejándolo en infusión para crear una bebida con un sabor fuerte y muy aromática. Muchas personas realizan combinaciones con otros ingredientes, como jengibre, miel o leche.¿Para qué sirve el té de canela?Además de ser una bebida sin cafeína y relajante, este té tiene varios beneficios importantes. El primero y quizá más famoso es que puede contribuir con la pérdida de peso.Si tú también te preguntas si beber té de canela puede ayudar a perder peso, tenemos buenas noticias, pues varios estudios han demostrado resultados prometedores. Sin embargo, antes de contarte sobre ellos, debes tener claro que la investigación sobre los efectos del té de canela es limitada respecto a esto aún es limitada.¿Qué ha dicho la ciencia entones? Un estudio realizado en la India mostró que tomar tres gramos de canela al día como suplemento alimenticio durante 16 semanas resultó en una disminución significativa en la circunferencia de la cintura y el índice de masa corporal en comparación con un grupo de control. Otro estudio publicado en Scientific Reports encontró que el extracto de canela promueve un proceso que se cree que aumenta el metabolismo y protege contra la obesidad en las células grasas.Sin embargo, cantidades grandes de canela pueden contener cantidades peligrosamente altas de cumarina y cuando se consume en exceso, este compuesto natural puede aumentar el riesgo de sangrado y causar o empeorar la enfermedad hepática. Esto es especialmente cierto para la canela Cassia, que contiene hasta 63 veces más cumarina que la canela de Ceilán.Así que aún se necesita más investigación para confirmar si se producen beneficios de pérdida de peso en dosis más bajas, como las que se encuentran en el té de canela.Pero el beneficio que sí encontrarás en el té de canela es que contiene muchos antioxidantes, compuestos que combaten la oxidación causada por los radicales libres, que son moléculas que dañan las células y contribuyen a enfermedades como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardíacas.La canela es particularmente rica en antioxidantes polifenólicos. De hecho, es una de las especias con mayor actividad antioxidante, superada sólo por el clavo y el orégano.Además, la investigación muestra que el té de canela puede aumentar la capacidad antioxidante total, que es una medida de la cantidad de radicales libres que su cuerpo puede combatir.Otro de los grandes beneficios de la canela es que reduce la inflamación y puede mejorar la salud del corazón. La inflamación es la raíz de muchas enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades del corazón, mientras que estudios también informan que la canela puede reducir la presión arterial, así como los niveles de triglicéridos y colesterol LDL (malo) en algunas personas.Y no sólo eso, la canela además puede aumentar los niveles de colesterol HDL (bueno), lo que ayuda a mejorar la salud del corazón al eliminar el exceso de colesterol de los vasos sanguíneos.A pesar de estas propiedades benéficas, hay que siempre tener en cuenta la contraindicación principal de la canela: el consumo excesivo de cumarinas, contenidas en la canela, puede reducir la función hepática y aumentar el riesgo de sangrado, así que debes consumir la canela con moderación.
Usar los restos de café para abonar nuestras plantitas es una gran manera de reciclar este tipo de residuos orgánicos y de mantener tu flora casera en perfeto estado.Sin embargo, es importante saber hacerlo correctamente, pues aunque muchas veces hemos visto que basta con poner el café molido usado sobre la superficie de la tierra, hay formas de hacerlo más efectivo.Para empezar, tienes que conocer los beneficios del café como abono para las plantas. El principal y más conocido es que el café molido contiene aproximadamente 2% de nitrógeno en volumen.Además, los posos de café, como también se les conoce, no son ácidos, pues el ácido en el café es soluble en agua, así que se queda principalmente en tu café.Por otra parte, el café molido tiene un pH neutro (entre 6,5 y 6,8 pH), mejora la estructura del suelo y es una excelente fuente de nitrógeno para el compostaje.Y aunque no está comprobado, la evidencia anecdótica sugiere que los posos de café repelen a las babosas y los caracoles en el jardín.Cómo usar el café como abonoUsar el café como abono es muy sencillo, pues simplemente puedes extenderlo directamente sobre el suelo. Pero aquí te dejamos más tips para aprovecharlo en tus plantas.-Extiéndelo sobre el suelo y cubre con hojas secas o composta.-Haz una pila de composta colocando los ingredientes en capas con 1/3 de hojas, 1/3 de recortes de hierba fresca y 1/3 de café molido.-Mezcla el café molido usado con papel picado u hojas secas, para tener un equivalente de una fuente de carbono.Si incorporas café molido directamente en el suelo, agrega un fertilizante nitrogenado al mismo tiempo. Los granos de café estimulan el crecimiento de microorganismos en el suelo, que utilizan nitrógeno para su crecimiento y reproducción, mientras los granos de café se descomponen por los microorganismos, el nitrógeno adicional en el fertilizante proporcionará una fuente de nutrientes para sus plantas.También puedes añadir los filtros de café de papel a tu composta como fuente de carbono. Sólo rómpelos en pedazos pequeños para acelerar la descomposición.Lo mejor de usar café como abono es que los residuos de café no se echan a perder, por lo que puedes almacenarlos para usarlos posteriormente y aplicar estos consejos en tu pequeño jardín en casa.
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