El aguacate: vitaminas incluidas
Nutrición

El aguacate: vitaminas incluidas

Por Kiwilimón - Junio 2019
¿Estás buscando un alimento que sea versátil, delicioso y además bueno para tu salud? ¡No busques más! Disfruta todas las bondades del aguacate y descubre por qué debes incluirlo en tu dieta.

Todos sabemos que el aguacate puede usarse tanto en recetas saladas como dulces y que, en general, aporta muchos nutrientes. Pero, ¿cuáles son esos nutrientes? Resulta que el tercio de un aguacate mediano contiene casi 20 vitaminas y minerales. Eso la convierte en una opción saludable.

Estas son algunas de las vitaminas que puedes obtener al consumir aguacate:

• Vitamina K. Los aguacates son una buena fuente de vitamina K, un nutriente que el cuerpo necesita para mantenerse saludable. Es importante para la coagulación de la sangre, los huesos y otras funciones esenciales del organismo.

• Vitamina C. Este es un antioxidante que promueve la curación y ayuda a que el cuerpo absorba el hierro. Aunque puedes tomar antioxidantes en forma de tabletas, se recomienda obtenerlos a través del consumo de alimentos saludables y no necesariamente mediante suplementos. Los aguacates saludables en una porción de 50 g contienen 4% del VD de vitamina C.

• Vitamina B6 y ácido pantoténico. Juntos ayudan a convertir la comida en energía. 25 gramos de un aguacate saludable contiene .1 mg de Vitamina B6 y .4 mg de ácido pantoténico, que es el 20% de la ingesta diaria recomendada para niños de 1-3 años.

• Vitamina E. Al comer tan solo 50 gramos de aguacate estás consumiendo el 6% de la dosis diaria recomendada de vitamina E. Este compuesto es importante porque es un antioxidante que protege los tejidos del daño y ayuda a mantener fuerte el sistema inmunológico.

• Punto extra: Los Aguacates de México no solo contribuyen casi 20 vitaminas y minerales, también ayuda a absorber mejor el resto de los nutrientes que comemos. La grasa insaturada del aguacate (también conocida como grasa buena) ayuda a incrementar la absorción de nutrientes que son liposolubles, como las vitaminas A, D, K y E.

Ahora ya lo sabes: si quieres cuidar tu salud mientras disfrutas de un alimento saludable, come Aguacates de México. Esta fruta puede ser el snack ideal para media mañana, el acompañante perfecto para tu platillo favorito o el sustituto que convierta cualquier receta en una opción mucho más saludable.
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Mario Antonio Martinez Maciel
19/06/2019 19:36:28
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El final de quincena siempre es pesado para nuestros bolsillos, así que si quieres ahorrarte unos cuantos pesos sin descuidar tu alimentación, existen siempre algunas opciones que te llenarán la barriga y te dejarán el corazón contento. Disfruta de estas recetas fáciles y económicas para saber qué hacer de comer con 50 pesos. Recetas de atún en lata El atún en lata es ese comodín que siempre nos salva cuando no tenemos mucho presupuesto para cocinar, ya que es un alimento versátil que se puede combinar con muchos otros ingredientes económicos. ¡Elige cualquiera de estas deliciosas recetas con atún! Calabacitas rellenas de atún Tostadas de salpicón de atún con kaleTortitas de papa con atún y queso fresco  Albóndigas con atún al chipotle Recetas con carne de cerdo Además de ser económica y fácil de conseguir, la carne de cerdo es un alimento delicioso y nutritivo que también puede salvarte en cualquier momento en que te falte el dinero. Por eso te sugerimos estas ricas opciones que no te tomarán mucho tiempo. Tacos de milanesa de cerdo  Chuletas de cerdo en salsa poblana  Carne de cerdo en pipián con calabazas  Recetas con papa Por supuesto no puede faltar tu tubérculo favorito, la papa, el cual es un alimento muy barato que puedes conseguir en cualquier tiendita de abarrotes o mercado y sirve para cocinar diversos platillos económicos y deliciosos. ¿Listo para las mejores recetas con papa? Papas rellenas de ensalada de polloFlautas de papa con chorizo  Croquetas de atún con papa al chipotle  ¿Ya ves que si se puede hacer de comer con 50 pesos?
En Kiwilimón tenemos el compromiso de brindarte todas las ideas y herramientas para poder cocinar y, además, cuidarte. Por ello desarrollamos #KiwiTeCuida en colaboración con un equipo de nutriólogas profesionales, en donde encontrarás todas las recetas —con conteos calóricos y nutricionales avalados por la USDA—, tips y consejos para que puedas llevar un estilo de vida balanceado, en armonía y saludable, sin sacrificar el sabor o restringir tu alimentación.A partir del próximo lunes 12 de abril, #KiwiTeCuida incorporará lives quincenales los lunes a las 18:00 horas en nuestra cuenta de Instagram oficial @kiwilimon con la chef Colibrí Jiménez, quien te enseñará recetas fáciles y deliciosas para seguir retos alimenticios de una semana, los cuales te brindarán múltiples beneficios, como el reto una semana sin grasa o el reto de una alimentación rica en Omega 3. Esta serie de lives se complementará con con los de nuestra directora editorial, Shadia Asencio, y una de las nutriólogas de #KiwiTeCuida para contarte todos los beneficios que obtendrás al seguir estos retos y poder responder todas tus dudas. Colibrí Jiménez es originaria de Tepoztlán, Morelos. Comenzó su gusto y amor por la cocina desde muy pequeña con las recetas y tradiciones culinarias de su abuela materna Guadalupe. Tras una larga formación académica y en cocinas de todo el mundo, Colibrí hoy trabaja con ingredientes mexicanos para resaltarlos y revalorarlos en una creación sensible y sustentable, como un regreso a lo más natural y al origen de esos ingredientes endémicos de México. Su filosofía es impulsar la agricultura ética, la preservación de la biodiversidad y honrar las tradiciones gastronómicas y culturales de nuestro país. ¡Sigan sus transmisiones de #KiwiTeCuida los lunes a las 18 horas! Foto: Roman Hatori Photo
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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