Haz un desayuno energético y saludable
Nutrición

Haz un desayuno energético y saludable

Por Kiwilimón - Septiembre 2011
  Un delicioso desayuno para comenzar el día lleno de energía. El omelet y el yogurt son una base de proteinas que te llenarán y las frutas del bosque completarán tus vitaminas y minerales.

Omelet Caprese

El omelet caprese es una receta muy rica y nutritiva para comenzar el día. El omelet está relleno de una ensalada caprese con un toque de hierbas.

Yogurt, Granola y Frutas del Bosque

Este desayuno es delicioso e ideal para comenzar un buen día. También se puede servir esta receta como postre cambiando la granola por merengues.

Café frío

Una rica bebida refrescante para esas tardes calurosas. Más recetas para desayunar las puedes encontrar aquí
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Siempre comenzar un nuevo ciclo da esperanza y trae consigo una energía que nos impulsa a realizar cosas nuevas y mejores. Definitivamente, el año nuevo es una época para hacer propósitos y comenzar con planes, mejorar hábitos para ser y estar mejor, tanto por dentro como por fuera.Desgraciadamente la euforia del año nuevo dura muy poco y nos ponemos tantas metas y tan drásticas, que cumplirlas resulta un poco complicado. Fallar con esos objetivos seguramente te llevará a sentirte mal y desilusionado, sin embargo, no eres tú, son esas metas tan difíciles y alocadas que son poco probables de realizar. Ir al gimnasio, encontrar el amor, comer más sano, viajar por el mundo o empezar tu propio negocio son algunos de los propósitos que todos se hacen y que terminan rompiendo conforme transcurre el año. Por eso te recomendamos que a la hora de elegir tus propósitos, elijas tus metas correctamente: cosas, acciones y pequeños cambios que sean realistas para tu estilo y ritmo de vida, y que no requieran de un esfuerzo inmenso. Lo que necesitas tener en mente es que debes cambiar tus hábitos y para eso, es necesario que hagas pequeños cambios que darán grandes resultados, aquí te dejamos algunos propósitos realistas que sí puedes cumplir a corto plazo:Caminar más Se dice que tenemos que dar por lo menos 10 mil pasos al día, pero ese no tiene que ser tu límite. Intentar caminar a todos lados será bueno para ti y tu condición física.Tomar más aguaCambia los refrescos y jugos por agua no sólo te quitará la sed, también te aportará muchos beneficios que verás reflejados en tu piel o en tu apetito. Recuerda que la base para tener una buena salud e incluso apariencia es estar bien hidratado.Ser más puntualLa puntualidad es algo que a casi todos nos falla y lo único que requiere es organización, tanto para levantarse temprano, salir con tiempo suficiente de casa, así como tener todo arreglado para evitar contratiempos de última hora. Dejar de quejarte por todoTodos los días suceden cosas que no están en tu zona de control y eso puede causarte malestar. Pero tus quejas constantes no ayudan en nada, de hecho sólo sirven para contagiarle tu mal humor a los demás. Así que deberías intentar tomarte todo con filosofía y no dejar que todas las cosas que te pasen sean un problema.Comer más sanoUn gran tip para lograrlo es no pensar que estás a dieta, pues eso puede causar que te sientas restringido y que que todo se te antoje. Antes de que fracases eliminando todo lo que te gusta y siendo demasiado estricto, intenta comer un poco más sano durante la semana, añadiendo frutas y verduras diferentes a las que siempre comes. Proponte aprender a cocinar, incorporar ingredientes más sanos, más verduras y llevar tu propia comida a la oficina, de esa manera te asegurarás de que vas a comer bien. Sea cual sea tu objetivo, te recomendamos empezar por pequeñas acciones a un corto o mediano plazo para que cuando los logres, sea una palomita más en tu lista y puedas pasar a lo siguiente.
Seguramente entre tu colección de sartenes y ollas que tienes en la cocina, se encuentran varios refractarios de vidrio, los cuales utilizas muy de vez en cuando única y exclusivamente para hacer postres o hacer uno que otro platillo que se introduzca en el horno.Sin embargo, existen algunos que soportan el fuego directo de la estufa y con ellos podrías cocinar tus alimentos y darles un mejor sabor.Las ventajas que ofrece cocinar en un refractario de vidrio es que este material no contiene metales pesados como el níquel, cromo o teflón, que a la larga perjudican nuestra salud; además ahorra tiempo y dinero, pues los alimentos se cuecen con mayor rapidez y no gastas tanta energía (eléctrica o gas), asimismo, no se rayan y se limpian muy fácil, no absorben olores ni sabores.Gratín de berenjenas en refractarioLas desventajas que nosotros encontramos al cocinar con este tipo de refractarios es que el calor con el que se cuecen los alimentos se pierde muy rápido, por lo que la comida se enfría antes de servirla. De igual forma, hay comestibles que no quedan igual, como el arroz o alimentos para freír.Con esta información te dejamos algunos tips para que saques tus refractarios de vidrio y te aventures a cocinar de una forma más rápida, económica y saludable.En caso de cocinar verduras, deberás añadirle agua o algún caldo al refractario, para que cuando se estén cociendo no se peguen en el fondo del recipiente. El líquido deberás agregarlo antes de ponerlo al fuego, pues si lo añades una vez que está caliente podría romperse debido al choque de temperaturas.Para cocinar carne, pollo, pescado o mariscos, añade una capa de mantequilla en todos los rincones de la base del refractario, esto le dará un gran sabor a tus alimentos; además servirá para que no se peguen a la hora de cocerse.Muchos de los refractarios vienen con tapas de plástico, los cuales no utilizarás mientras se cocina, pues el calor las derretiría. Estas tapas únicamente se utilizan para guardar alimentos o cuando calientes un platillo en el horno de microondas.Para cocinar a fuego directo o en el horno con la necesidad de cubrir los alimentos deberás usar papel aluminio.Espagueti tricolor en refractarioPara manipular el refractario mientras cocinas, deberás hacerlo con mucho cuidado utilizando guantes para evitar una quemadura, pues estos utensilios alcanzan una temperatura muy alta de forma rápida.Al momento de quitarlo del fuego pon tu refractario sobre una superficie de una toalla, de prioridad húmeda, pues el contacto con otro material podría hacer que se rompa. No olvides verificar que pueden usarse dentro del horno o en la estufa, y pon en práctica estos consejos para darle otro sabor a tus comidas.
Estamos seguros de que las reuniones para partir rosca o comer tamales son el mejor pretexto para aplazar unos días más el propósito de comer más balanceado, pero ya que te vas a dar el gusto, ten cuidado con tu ingesta de grasa, condimentos fuertes, postres con demasiada azúcar y bebidas alcohólicas.Este tipo de alimentos no sólo te harán recuperar las calorías y provocarán que subas de peso, también te pueden ocasionar pesadez y acidez estomacal, así como aumento de colesterol, ya que tu aparato digestivo procesa los alimentos poco saludables con mayor dificultad. El primer paso para evitar estos malestares es controlar la manera y la cantidad de alimentos que consumes, sobre todo los embutidos, frituras, patés, postres, salsas y las bebidas alcohólicas, pero en caso de que se te haya ido la mano, aquí te mostraremos algunas formas para evitar esta pesadez, así como algunos remedios caseros confiables para regular tu aparato digestivo.Cuando te sientes en la mesa, cuida las cantidades que comerás y trata de no repetir las porciones, pues en la noche es cuando tu aparato digestivo trabaja de forma más lenta. Te aconsejamos de que tu primer platillo sea una ensalada o verduras, pues ayudarán a controlar tus deseos de comer; además de que muchas de ellas facilitarán la digestión.De igual forma debes evitar situaciones de estrés, enojo y discusiones durante la cena, pues esto alterará tu sistema digestivo y hará que los ácidos gástricos aceleren su trabajo y comenzarás a sentir acidez.Si ya sientes malestar, puedes prepararte un té, ya sea de manzanilla, anís, semillas de hinojo o de cilantro, infusiones de romero, de boldo de jengibre o de alcachofa. Estas plantas ayudan a desinflamar el estómago y ayudan al hígado a digerir, sobre todo comidas ricas en grasa.Un vaso de agua de limón con jengibre rallado o en polvo aliviará la acidez y pesadez; de igual forma podrás tomar una cucharadita de vinagre de manzana disuelta en agua.Si ingeriste una gran cantidad de proteínas de origen animal como res, pescado, pollo, o cerdo, te recomendamos comer piña, papaya o plátano macho con yogurt, pues contienen enzimas que ayudan a desinflamar la mucosa gástrica, además de actuar como un antiácido natural. En caso de que no tengas a la mano alguna de estas frutas o las hierbas para realizarte un té, puedes partir un limón, agregarle una cucharadita de bicarbonato y esto ayudará a desinflamar. Deberás tener cuidado, ya que este remedio podría ocasionarte acidez.Ojalá que estos consejos sean de ayuda para poder disfrutar de la cena sin remordimientos ni malestares.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
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