La fruta con más proteína que debes comer
Nutrición

La fruta con más proteína que debes comer

Por Kiwilimón - Junio 2019

Llevar una dieta con frutas y verduras puede ayudar a asegurar que nuestros cuerpos reciban los antioxidantes y las vitaminas necesarias para mantener nuestro peso, colesterol y presión arterial saludables. Una buena noticia es que hay una fruta fácil de encontrar que contiene la mayoría de los nutrientes necesarios para un estilo de vida saludable y cotidiano: los Aguacates de México. 

Conoce las razones por las cuales debes incluir aguacate en tu dieta todos los días: 

  1. Los aguacates contienen 5 g de grasa monoinsaturada y 1 g de grasa poliinsaturada por cada 50 g de porción. Más del 75% de la grasa en un aguacate es insaturada, lo que lo convierte en un excelente sustituto de los alimentos altos en grasas saturadas. De acuerdo con las Recomendaciones alimenticias para los estadounidenses, reemplazar las grasas saturadas con grasas no saturadas puede reducir los niveles de colesterol malo en la sangre 

  1. Comer verduras y frutas, como los Aguacates de México, se asocia con un riesgo reducido de muchas enfermedades crónicas, incluida la enfermedad cardiovascular, y puede proteger contra ciertos tipos de cáncer, de acuerdo con las Recomendaciones alimenticias para los estadounidenses 

  1. Los aguacates son libres de sodio y colesterol 

  1. A diferencia de la mayoría de las  frutas, los aguacates no contienen azúcar. 

  1. Cuando se comen solos, los aguacates no inducen un aumento significativo de la glucosa en la sangre, por lo que no se incluyen en la tabla internacional de valores de índice glucémico y carga glucémica: 2002. 

  1. Los aguacates son una buena fuente de fibra. La fibra dietética  puede ayudarte a sentirtlleno más rápido, lo que puede aumentar la saciedad y ayudar a controlar el peso. 

  1. Los aguacates son la única fruta saludable con grasas monoinsaturadas y grasas poliinsaturadas o grasas buenas. Más del 75% de la grasa en los aguacates es "grasa buena". 

  1. Las grasas buenas, como las que se encuentran en los aguacates, pueden ayudar a mejorar la ingesta de grasas en la dieta sin elevar los niveles de colesterol LDL ("malo"). 

  1. Comer aguacates puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes tipo 2. 

  1. Los aguacates son una buena fuente de cobre, un mineral esencial que ayuda a mantener saludables los vasos sanguíneos, los nervios, el sistema inmunológico y los huesos. Una porción de aguacate proporciona el 10% del DV para el cobre. 

Como puedes ver, los Aguacates de México son una fruta saludable y rica en nutrientes. ¡Aprovecha la versatilidad de este delicioso ingrediente e intenta incluirlo en tu dieta diaria! 

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Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
Cuando era chiquita habitaba en mí una fantasía. No es que me haya surgido de la nada. En el dos había una telenovela, La pícara soñadora, en la que la protagonista vivía dentro de una tienda departamental. Durante años me sobaba la cabeza la idea de pernoctar en un lugar en el que todo oliera a nuevo; un espacio en el que todos mis antojos estuvieran a mi disposición y en el que yo tuviera la posibilidad de estrenar a cada momento.Si por alguna razón mi fantasía se hiciera realidad en la actualidad, en el súper, iría directo al pasillo de verduras, al pasillo donde habita lo fresco y al de vinos. Porque aunque no sea la primera opción que se venga a la mente cuando pensamos en vinos, en ese frío espacio es posible encontrar etiquetas que encarnan lo bueno, lo bonito, lo barato.Ya sea que nos quedemos a vivir en una tienda –guiño, guiño– o simplemente queramos comprar vinos junto a la lista de la despensa, le pregunté a varios expertos cuáles eran sus recomendaciones. Esto fue lo que me dijeron. Para la periodista gastronómica Mariana Camacho, el denominado vinho verde –que en realidad es un vino blanco– de la bodega Casal García es una excelente opción cuando se busca maridar la primavera. Otros de su lista del súper son Flor de Vetus o María 1926, ambos de la uva tempranillo. Para el experto en vinos españoles Raúl Juárez, en su lista del súper no falta Protos, un Terras Gaudas blanco de la región de Rías Baixas, Ochoa Crianza Tempranillo y Marqués de Riscal de la Rioja. La sommelier de Bornos Bodegas y best sommelier del Concurso Nacional de Sommelier Jr de la ASI  2016 - 2019, Astrid Pérez Aguilar, recomienda el Rutini Malbec o la mezcla de cabernet sauvignon y malbec, de la misma bodega. “La verdad le tengo amor al país y a la bodega. Me parece que es una gran relación calidad precio”. En cuanto a espumosos, Astrid afirma que Kirkland Rosé cumple para saciar el antojo de burbujas sin tener que echar la casa por la ventana. De mexicanos, a ella le gusta el Monte Xanic Sauvignon Blanc, pues tiene “mucha elegancia y frescura”. Para el Head Sommelier de Acento Culinaria Pablo Mata, no hay pierde con Teziano Cabernet Sauvignon de la bodega de Valle de Guadalupe, Norte 32. Recomienda también la etiqueta argentina Catena Zapata Malbec High Mountains y, directo de la borgoña, un Bouchard Aîné & Fils Heritage Du Conseiller. “Son tres vinos de diferentes precios que por supuesto me compraría”.Raquel del Castillo, sommelier y editora gastronómica de Menú en el Universal, se inclina por un malbec de corte moderno como el Elsa Bianchi, el rosé de tempranillo de la bodega riojana Cune, o el Fonte Vinho Verde de Portugal. “Es de esos vinos ricos para platicar y pasar una tarde en el jardín. En nariz es frutal, con manzana verde, de cítricos recién cortados y mineralidad. En boca es de paso ligero y muy fresco. Le va bien a un ceviche, tataki de atún y pollo asado con sal y pimienta”.A mí personalmente me gusta Laus Chardonnay de la región del Somontano porque es súper fácil de beber, sobre todo si hay música de terraza, o bien, Flores de Callejo de Ribera del Duero si hay una tablita de carnes frías al centro. De mexicanos, el nebbiolo de L.A Cetto es garantía sin pretensiones para armonizar un plato de pasta bañada en salsa pomodoro.Expertos, novatos y aficionados, todos encontramos en el supermercado vinos con las tres B y que no estorban en el carrito, junto al kilo de jitomate saladet.¿Cuáles son los tuyos?
La feijoada, que en español tiene una traducción literal de “frijolada”, es uno de los platillos emblemáticos de la gastronomía brasileña, el cual obviamente es un platillo con frijoles, complementado con carne de cerdo generalmente seca.Como muchos otros platillos nacionales del mundo, la feijoada tenía como fin sacarle provecho a los restos de cerdo; en la actualidad, es una comida tan famosa y reconocida, que ya es más bien un platillo gourmet.Su origen viene de Europa, en específico de Portugal, y la fusión de culturas que se produjo. Entre sus primeras apariciones en textos gastronómicos, se puede mencionar el libro de Luís da Câmara Cascudo titulado História da Alimentação no Brasil (Historia de la alimentación en Brasil), donde se habla sobre los orígenes de la feijoada.Así, el origen de la feijoada está también ligado a la esclavitud y se dice que estos esclavos africanos que los portugueses llevaron a Brasil, obligados a servirlos, recogían lo que sobraba de los festines y lo mezclaban con frijoles negros. Esto dio como resultado algo así como la primera versión de la feijoada.Ya que sus ingredientes son pocos, comunes en Brasil y su preparación es sencilla, la feijoada es además un platillo económico, que hoy en día sigue siendo muy consumido por los brasileños, pero para ellos, los días tradicionales para comerlo suelen ser los miércoles y los sábados, pues esos días no faltan en los menús de los restaurantes o en las reuniones familiares.¿Has probado la feijoada? Puedes prepararla en casa con nuestra receta si te ha despertado la curiosidad y contarnos qué tal te pareció o si conoces más de su origen en los comentarios.
La gastronomía colombiana es uno de los tesoros más grandes de Latinoamérica y es que nadie puede resistirse a las tradicionales arepas, sancocho, empanadas y todas esas delicias hechas con maíz o arroz. Por eso, en esta ocasión te mostramos algunos platos típicos de Colombia que no podrás resistir. Arepas Al igual que en Venezuela, las arepas son un platillo muy común en tierras colombianas. Las arepas son unas tortitas hechas con harina de maíz y cocinadas a la parrilla; pueden prepararse muy sencillas, desde sólo un poco de mantequilla hasta de carne con queso y más ingredientes. En Cartagena destacan las arepas de huevo, ¿a ti de qué se te antojan? Ajiaco Si de sopas se trata, no podrás resistir el tradicional ajiaco, la cual se prepara con pollo desmenuzado, diferentes tipos de papas, maíz y guasca. No te dejes llevar por su esencia de sopa, ya que más que una entrada principal, el ajiaco cuenta como un platillo completo. Picada Otra joya de la gastronomía colombiana es la picada, un exquisito plato con diferentes cortes de carne que se acompaña con papas, elotes, patacones, aguacate y las siempre presentes arepas. Generalmente se come en reuniones para disfrutar con los amigos. Pargo frito y arroz de coco El pargo frito se trata de un tipo de pescado que se cocina frito, con plátanos machos cortados en rodajas, aplastados y fritos, además de un delicioso arroz dulzón con coco, un clásico de las costas colombianas. Arroz atollado El arroz atollado es un plato delicioso hecho de arroz con pollo, carne de cerdo y res, acompañado de cebolla, papa y pimientos. Es un plato tradicional colombiano que simplemente no te puedes perder. Patarasca La patarasca es un platillo típico del sureste de Colombia, cerca del Amazonas y se trata de un pescado sazonado con azafrán criollo, envuelto en hoja de plátano y cocinado a las brasas. ¡Un verdadero manjar! Sobrebarriga santandereana La sobrebarriga es un corte de carne del lateral del estómago de la res que se hornea con jitomate, ajo y diversos condimentos y se acompaña con papa y yuca, una especie de camote muy rico. Este plato es tradicional de Satander, departamento andinos al nororiente de Colombia. ¿Qué platillo tradicional de Colombia se te antoja más?
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