La importancia y beneficios del calcio

Por Kiwilimón - August 2014
Sabías que: El organismo humano contiene algo más de 1 kilo de calcio acumulado en los huesos y en los dientes, y en mucha menos cantidad distribuido por la sangre y los distintos tejidos. El 99% del total del calcio orgánico lo contienen los huesos, en los que se encuentra en forma de una sal compleja, la hidroxiapatita, que les confiere su característica dureza. El calcio es un mineral que da fortaleza a tus huesos, y es necesario para llevar a cabo muchas funciones del cuerpo, como la coagulación de la sangre, el funcionamiento de los nervios y músculos. Durante los años de adolescencia (particularmente entre las edades de 11-15 años), tus huesos se desarollan rápidamente. Cerca de la mitad de todos los huesos se forman durante estos años. Tu almacenas calcio en tu cuerpo para que tu esqueleto esté fuerte más tarde en la vida. Si tu cuerpo no consigue el calcio que necesita a través de tu dieta, el va a tomar el calcio de la única fuente que tiene: TUS HUESOS. Como consecuencia esto puede llevar a desarollar huesos quebradizos más adelante en la vida y huesos rotos en cualquier momento. app recetas Este macromineral es el cuarto componente del cuerpo después del agua, las proteínas y las grasas. El calcio corporal total, se aproxima a los 1150 gramos y se concentra casi un 90% en huesos y en dientes.
El calcio del organismo va aumentando hasta el final de la época de crecimiento (hacia los 30 años), pero posteriormente, el intercambio con el exterior sigue siendo intenso, produciéndose una constante eliminación del mismo, que debe ser repuesto a partir del calcio procedente de los alimentos.
El calcio, participa en la coagulación, en la correcta permeabilidad de las membranas y a su vez adquiere fundamental importancia como regulador nervioso y neuromuscular, modulando la contracción muscular (incluida la frecuencia cardíaca), la absorción y secreción intestinal y la liberación de hormonas. Se encuentra principalmente en los productos lácteos, frutos secos, sardinas y anchoas y en menor proporción en legumbres y vegetales verdes oscuros (espinaca, acelga, brocoli). El calcio está también muy vinculado a la presencia de fósforo, ya que la falta o exceso de cualquiera de estos dos macrominerales puede afectar la absorción del otro.
La absorción del calcio se ve dificultada ante consumos de café, alcohol, falta de Vitamina D, falta de ácido clorhídrico en el estómago, falta de ejercicio y estrés. Un obvio indicador de carencia de calcio es la osteoporosis.
El calcio de los alimentos se absorbe en la parte alta del intestino delgado (duodeno y yeyuno proximal) y sólamente se absorbe del 20% al 30% del calcio ingerido, aunque en los periodos de crecimiento, en el embarazo y en la lactancia, puede llegar al 40 por ciento.

Recetas de cocina con calcio

Para lograr mantener tus niveles de calcio estables, aquí te dejamos algunas recetas de cocina recomendadas. Toma nota.  
receta de jitomates rellenos de atun y pasta Jitomates Rellenos de Atún y Pasta receta de Tallarines al Horno con Atun Tallarines al Horno con Atún receta de Arroz con Leche y Naranja Arroz con Leche y Naranja
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De la vista nace el amor y en el gusto se confirma. Para el Día de San Valentín no hay mejor manera de celebrar que con una buena copa de burbujas y nuestros seres amados. Por eso te presentamos, los consejos básicos para maridar el amor con vinos espumosos. ¿Cómo se elaboran los vinos espumosos? A diferencia de lo que podría creerse, todos los espumosos parten de un vino regular, conocido como tranquilo, al que se le somete a una segunda fermentación para que guarde el gas y desarrolle sus características burbujas. Hay dos métodos principales para elaborarlos. El método tradicional (usado en el Champagne y el Cava) tiene su segunda fermentación en la botella, a ésta se le añade una mezcla de vino base, con azúcar y levadura para que vuelva a fermentar. Este proceso lo hacen botella por botella con botella cerrada, así el gas de las levaduras, al no tener salida, se incorpora en el líquido y se obtiene una burbuja fina inconfundible. Por su parte, en el método charmat la segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable. En éstos la burbuja tiene más espacio para expandirse y por eso resulta más gorda. Bajo este método se elaboran vinos espumosos como el Prosecco y el Lambrusco. ¿Cómo seleccionar tu vino espumoso? Recuerda que en los vinos espumosos, puede haber blancos, rosados y tintos. También podrás encontrarlos desde secos (Brut Nature) hasta extra dulces, que van de 0 a 60 gramos de azúcar residual. Así que lo más importante al elegir tu espumoso o espumante favorito es considerar su color, sabor y tipo de burbuja para elegir el que más se acomode a tu paladar. Nuestros favoritosTe recomendamos tres vinos espumosos para maridar el amor: Mionetto Prosecco, Italia Tere Delgado, sommelier de vinos y fundadora de Vinos y Maz Club, recomienda este espumoso elaborado bajo el método charmat por su versatilidad para acompañar las reuniones con amigos y todo tipo de comida, desde postres como cupcakes y tartas horneadas dulces, hasta botanas, mariscos y platos fuertes. “Es fresco, armónico y elegante, por eso es mi favorito”.Chandon Délice, ArgentinaMi vino espumoso favorito es Chandon Délice. Es de los primeros vinos espumosos que  puede tomarse con hielo y con un twist de sabor que potencie sus aromas, como un garnish de fresas, frambuesas, naranja, toronja o pepino e incluso hojas frescas como hierbabuena. Es ideal para cualquier momento del día: para un aperitivo o trago fresco durante el día. Brut Nature Gran Reserva, MéxicoElaborado con las uvas Macabeo, Chardonnay y Chenin Blanc por Freixenet México, este vino espumoso se elabora bajo el método tradicional por lo que tiene una burbuja fina, es seco en boca y con una acidez fresca. Es el aperitivo perfecto para acompañar botanas ligeras, pastas, pescados y todo tipo de mariscos.
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Las aguas frescas son muy populares en México, las hay de todas las frutas que te imaginas, e incluso de las que no, como el agua de aguacate; algunas sirven para defendernos de la gripa, otras, para sentirnos ligeros y algunas más, simplemente para disfrutarlas.Las combinaciones son infinitas y lo más probable es que ya hayas probado muchas, como la de limón con hierbabuena, pero ¿sabes para qué sirve?Beneficios del agua de limón con hierbabuenaLa hierbabuena y el jugo de limón son conocidos por su efecto de ayuda digestiva , por lo que es una buena manera de aliviar el malestar estomacal y esta agua fresca también sirve como una excelente opción para sustituir los refrescos azucarados.Por su parte, el limón es rico en vitamina C, fibra y varios nutrientes responsables de beneficios para la salud, como la del corazón, el control de peso y la salud digestiva. Una de sus propiedades más provechosas es puede ayudar a prevenir las piedras en los riñones, llamadas cálculos renales, los cuales son pequeños bultos que se forman cuando los productos de desecho se cristalizan y se acumulan en los riñones.La forma en la que el limón ayuda es que su contenido de ácido cítrico aumenta el volumen de orina y el pH de la orina, por lo que se crea un ambiente menos favorable para la formación de cálculos renales.En cuanto a la hierbabuena, esta también es buena para la digestión y se usa comúnmente para ayudar a aliviar los síntomas de indigestión, náuseas, vómitos y gases.De hecho, se ha demostrado que el compuesto carvona, que se encuentra naturalmente en la hierbabuena, inhibe fuertemente las contracciones musculares en el tracto digestivo, lo que puede explicar cómo esta hierba ayuda a aliviar los trastornos digestivos.Así que añadirla a tu agua con limón será una gran forma de cuidar de tu digestión, al tiempo que te refrescas y aprovechas otros beneficios, como su contenido de antioxidantes, además de que dos cucharadas (alrededor de 11 gramos) de hierbabuena también proporcionan 2% de la ingesta diaria de recomendada de vitamina C, otro potente antioxidante.
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