Las bondades de la mandarina
Nutrición

Las bondades de la mandarina

Por Kiwilimón - February 2012
  La mandarina o tangerina, se considera como uno de los cítricos más populares en el mundo. Posee un agradable dulzor y suave pulpa. La mandarina posee el ácido oxálico que se encuentra en su pulpa, unido con las peptinas de la cáscara, que se convierten en el remedio que arrastra el plomo, mercurio, cadmio y cromo que se hallan en la sangre. Esta pequeña y aromática fruta es rica en propiedades nutritivas, por lo que cada gajo constituye un bocado de salud. La mandarina se compone principalmente de agua (88%), posee un escaso contenido de azúcares, y un bajo aporte calórico (aprox. 37 calorías por 100 gramos). Es buena fuente de vitamina C, aunque la contiene en menor cantidad que otros cítricos. Es también importante fuente de ácido fólico y betacaroteno (provitamina A), un pigmento vegetal que le otorga su hermoso color naranja y que una vez ingerido, se transforma en vitamina A en el organismo, favoreciendo la visión, los huesos y el sistema inmunológico. Esta nutritiva fruta, contiene además cantidades destacables de ácido cítrico, magnesio y potasio, y en menor proporción, calcio y algunas vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B6). Por su alto contenido de potasio, carotenoides y otros nutrientes, la mandarina constituye una buena alternativa para reponer los líquidos y minerales perdidos después de la actividad física. Usualmente las mandarinas se consumen frescas y en gajos, pero también se emplean en la preparación de jugos, refrescos, helados, postres, pasteles, mermeladas, licores y ensaladas, entre otros. Recetas de cocina recomendadas con mandarina:Pastel de Mandarina y CointreauEnsalada de Hinojo y MandarinaSalmon a la MandarinaPastel de Mandarina

 

 

 
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No hay nada mejor que un domingo con asador y la familia, pareja o los amigos, pero te has puesto a pensar cuáles son los beneficios de cocinar al carbón. Te comparto algunas ventajas del porqué es una gran opción. La primera, y la cual nuestro paladar agradece, es que los alimentos adquieren una jugosidad incomparable, en específico con las carnes, pues cocinar a la parrilla asegura una temperatura uniforme que impide que se pierda la textura. Otra gran ventaja es que los nutrientes no disminuyen, al contrario, se mantienen intactos para nuestro beneficio. Por otra parte y no menos importante es que la parrilla también potencia el sabor de cada uno de los alimentos, pues no se requiere de más condimentos para su preparación. Asimismo, los alimentos suelen tener menos grasa al cocinarse en la parrilla, ya que ocupan su grasa natural y no se añaden aceites que perjudican a nuestra salud. Aquí algunas opciones de recetas que puedes preparar al carbón. Champiñones al ajillo: Asar con aceite de aguacate, ajo picado y un poco de cilantro. Agregar pimienta y sal de grano al gusto. Chiles poblanos con camarón: Asar primero los chiles, una vez que empiecen a cambiar de color, rellenarlos con queso manchego o oaxaca y camarones partidos en cachitos. Agregar jitomate picado fresco.Corazones de lechuga romana a la parmesana: Asar con aceite de oliva y colocar láminas de queso parmesano arriba. Al final agregar un toque de aceite balsámico espeso. Filetes de coliflor con sal de gusano: Asar los filetes de coliflor con aceite de oliva, agregar sal de gusano al gusto y un chorrito de mezcal para flamear. Bien, ahora ya lo sabes, además de un grato momento en compañía de los tuyos al cocinar al carbón, podrás deleitarte con platillos más livianos, menos calóricos y que ayudarán a un mejor funcionamiento de tu organismo. 
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Uno de los grandes atractivos de la famosa dieta keto es que no tienes que limitar tu consumo de grasas, pero hay de grasas a grasas y buscar las buenas y las más adecuadas para esta dieta será lo óptimo para llevarla a cabo con éxito. Sí, aunque parece fácil sólo comer queso, mantequilla o poder usar cualquier aceite, es un poco más complejo que eso, porque lo ideal es elegir las grasas buenas que le servirán más a tu cuerpo. Por ejemplo, las grasas saturadas (como la mantequilla y el aceite de coco) están bien con moderación, pero también pueden elevar tus niveles de colesterol LDL (también conocido como el colesterol malo), además de los buenos niveles de colesterol HDL. Por su parte, las grasas trans (las que se encuentran en cosas fritas) nunca son una buena idea; en realidad, elevan los niveles de colesterol LDL (el tipo malo), al mismo tiempo que reducen los del colesterol HDL. Es por eso que lo mejor es aferrarte con todo a las grasas buenas, también conocidas como poli o insaturadas (mezclando grasas saturadas ocasionalmente), para mantener los  niveles de colesterol bajo control y aun así perder peso siguiendo la dieta keto.  A continuación, te mencionamos algunas de las mejores fuentes de grasas para consumir en la dieta cetogénica. Aceite de aguacate El aceite de aguacate (o incluso los aguacates en general) está repleto de ácidos grasos saludables para el corazón. El aceite de aguacate también tiene un alto punto de humo, lo que lo convierte en una excelente opción para cocinar y freír a fuego alto. Aceite de coco En los últimos años, el aceite de coco se ha vuelto muy popular para todo, desde para cocinar hasta para problemas de la piel. En la cocina, el aceite de coco proporciona una dosis sólida de ácido láurico, un nutriente que estimula el sistema inmunológico y es un excelente sustituto de la mantequilla, pero sigue siendo una grasa saturada, así que trata de no comerla en absolutamente todo. Aceite de oliva Es muy probable que el aceite de oliva o aceite de oliva virgen extra haya estado en tu despensa incluso antes de la dieta keto, porque es fácil de usar para cocinar o saltear, pero también como aderezo para ensaladas o sobre verduras recién asadas. Otro beneficio de esto es que combinar el aceite de oliva con verduras ayuda al cuerpo a absorber más fácilmente ciertas vitaminas, como A, D, E y K. Aceite de canola El aceite de canola es un alimento básico de la cocina y hay una buena razón para tenerlo a la mano si sigues la dieta cetogénica: su ligero sabor no sólo lo convierte en una gran opción para freír o saltear, sino que también contiene una dosis moderada de omega-3, por lo que es beneficioso para todos. Mantequilla Con esta opción que hace de la dieta keto más atractiva sólo tienes que asegurarte de elegir una mantequilla de alta calidad, que sea más rica en ácidos grasos omega-3. Sin embargo, la mantequilla sigue siendo una grasa saturada, por lo que es importante usarla con menos frecuencia que otras grasas insaturadas. 
Bienvenido al mercado que no duerme, aquel que nos espera con el aroma de las flores bajo el destello de la luz blanca neón y los diablitos con prisa retacados de huacales de fruta que van y vienen entre los pasillos. Es el paraíso de quien está en búsqueda de las más fragantes rosas y gardenias, es el abecé de quien quiere ser la próxima señora de las plantas.  Aunque la historia del mercado Jamaica tal cual lo conocemos en la actualidad data de los años 50, la actividad mercantil en este punto comenzó en la época prehispánica. Las embarcaciones que venían de Xochimilco y Tláhuac hacían una parada aquí antes de llegar a Tenochtitlán a vender en el tianguis. Los comerciantes, llamados pochtecas, surcaban el canal de agua que actualmente es Calzada la Viga, un camino que curiosamente conecta con otros dos mercados maravillosos: Sonora, famoso por las hierbas, los animales exóticos y la brujería, y La Merced.  El diseño del primer mercado fue un proyecto de tres arquitectos de renombre: Félix Candela, Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares, quienes también diseñaron mercados en las alcaldías Coyoacán, Azcapotzalco y Anáhuac. De Candela te podrás acordar porque él construyó el Palacio de los Deportes y de Ramírez Vázquez, porque él estuvo a cargo del diseño del Estadio Azteca y el Museo Nacional de Antropología. Desafortunadamente con el temblor del 85 la construcción se vino abajo y no quedaron rastros de tan interesante propuesta.  En tu próxima visita a Jamaica, esto es lo que debes de probar: 1.- Taco de carnitas En la sección de comida, busca el local de Doña Paty. Su especialidad son los tacos de carnitas acompañados de tepache. Dentro de su oferta están los de lengua, un manjar que va bien con la salsa verde de la casa. Abren a partir de las 11 de la mañana.  2.- Merengues Si escuchas el grito clásico “hay merengues”, no pierdas la oportunidad de probar uno. Están hechos con pulque, un ingrediente que le aporta una acidez especial al bocadito azucarado. Son pequeños y frágiles, por lo que si no eres muy dado a lo dulce, es la medida perfecta. Acompañados de un café son deliciosos.  3.- Huevos de rancho Es común que a las afueras del mercado o en el interior estén las señoras a nivel de piso con sus canastos de verdura de traspatio, huevos y pinole. Son la mejor opción para quien esté en la búsqueda de huevo fresco. Puede que también traigan frutas (duraznos, higos o manzanas), frijoles tiernos y chayotes.  4.- Acociles En el estacionamiento del mercado pegado a la avenida Morelos, afuera de la sección de cestería, hay un puesto de charales capeados y sin capear, chapulines, semillas para botanear y acociles. Puedes pedir una bolsita para ir comiendo, la cual preparan con limón, sal y salsa. O bien, pedirlos para llevar a casa y prepararlos en tacos con un poco de cilantro, cebolla picada y salsa.  5.- Esquites En el último pasillo de las flores, hay una isla de ollas humeantes con maíz, el cual dependerá de la temporada lo que encuentres, puede ser amarillo, azul o cacahuacintle. El sabor se lo da el epazote y el pericón. En cuanto a gustos hay para todos: naturales, con chile habanero, al comal, en chileatole, con champiñones y hasta con doritos.  Como verás, este lugar es motivo de fiesta, siempre encontrarás algo rico para comer o para llevar a casa. Aquí te compartimos una receta memorable de los antojos del mercado de Jamaica:  Esquites con salsa machaPara 5 personas Ingredientes Para los elotes: 5 mazorcas de elote tierno desgranadas. 2 l de agua 1 rama de epazote 1 rama de pipicha 1 cda. de mantequilla 2 cdtas .de sal de grano Para la salsa macha: ½ taza de aceite vegetal 1 diente de ajo finamente picado ¼ de cebolla finamente picada ⅓ de taza de chile guajillo despepitados y desvenados ⅓ taza de chile morita despepitados y desvenados ⅓ taza de chile de árbol despepitados y desvenados ⅓ de  taza de cacahuate Sal al gusto Para las guarniciones: 4 cdtas. de mayonesa 2 limones 4 cdas. de queso blanco rallado  ProcedimientosPara los elotes. En una olla profunda coloca los granos de elote con el agua y las hierbas. Cuece a fuego medio. Cuenta de 15 a 20 minutos en cuanto comience el primer hervor. Rectifica que los granos estén suaves y cocidos. Agrega mantequilla y sal.  Para la salsa macha. Calienta el aceite a fuego muy bajito. Fríe los chiles de poco en poco para que no se quemen. Fríe los cacahuates, el ajo, la cebolla y retirar. En un procesador de alimentos, pica todo procurando que la textura sea gruesa. Finaliza con sal al gusto. Reserva.  Para servir. En un vaso o taza, agrega los elotes, después la mayonesa y el queso. Exprime medio limón y finaliza con la salsa macha.  Mercado Jamaica Guillermo Prieto 45, Jamaica, Venustiano Carranza, 15800, Ciudad de México.
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