Te explicamos por qué es bueno comer jengibre
Nutrición

Te explicamos por qué es bueno comer jengibre

Por Kiwilimón - Mayo 2019

El sabor fresco y un poco picante del jengibre combina muy bien con la comida oriental. Sin embargo, esta fabulosa raíz es más que un
ingrediente esencial en la cocina. Ahora te explicamos por qué es bueno comer jengibre e incluirlo en tu estilo de vida diario. 

Mejora la digestión.

Los compuestos fenólicos del jengibre ayudan a aliviar la irritación gastrointestinal. De igual manera, disminuyen las contracciones gástricas y previenen el estreñimiento.

Ayuda a combatir las náuseas.

Masticar un pedacito de jengibre puede disminuir las náuseas tan efectivamente como un medicamento especial para eso. Lo mejor es que puedes consumirlo, aunque estés embarazada.

Puede mejorar la salud cardiovascular.

Aunque aún no se han realizado muchos estudios sobre estas propiedades, se cree que el jengibre puede ayudar a reducir el colesterol,
disminuir el riesgo por coágulos de sangre y mantener el azúcar en niveles saludables.

Reduce el dolor muscular.

Consumir dos gramos diarios de jengibre puede ayudar a reducir el dolor muscular. Aunque su efecto no es instantáneo, sí puede aliviar  significativamente los malestares a nivel muscular.

Controla las molestias de la osteoartritis.

Tomar extracto de jengibre está relacionado con una disminución de dolor y malestar en pacientes con osteoartritis en la rodilla. Su consumo regular puede hacer que se requiera menos medicación para tratar el dolor.

Protege contra úlceras en el estómago.

Estas heridas, presentes en el revestimiento del estómago, son muy dolorosas y pueden provocar desde indigestión hasta fatiga, agruras y malestar estomacal. El consumo de jengibre puede ayudar a evitar la formación de este tipo de úlceras. Recuerda que si tienes padecimientos relacionados, lo mejor es que consultes a un médico para que valore tu salud. 

Disminuye los síntomas de la menstruación.

Aunque depende del organísmo y de la sensibilidad de cada persona, se ha comprobado que el jengibre puede aliviar los dolores menstruales de una manera tan efectiva como el ibuprofeno. Esta raíz hace que tanto la intensidad como la duración del dolor se reduzcan durante la menstruación.

Puede prevenir el desarrollo del cáncer.

Se están realizando estudios para conocer más acerca de los efectos del jengibre en los tejidos cancerosos. Hasta ahora se sabe que los
compuestos del jengibre pueden bloquear el desarrollo de cáncer en los ovarios, páncreas y próstata.

¿Necesitas más razones para comer más jengibre? Estas recetas terminarán de convencerte de incluir este ingrediente en tu  alimentación:

Smoothie de manzana con jengibre y granola

Pollo al jengibre con manzana

Smoothie de mango y jengibre


Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La grenetina es una proteína y quizá no lo sabías, pero puede ser beneficiosa para tu cabello. Sí, de hecho, la grenetina ya se usa en muchos cosméticos, incluidos los productos para el cuidado del cabello.Uno de los beneficios de preparar tu propia mascarilla de grenetina para el pelo es que esta realmente se adhiere al cabello, lo fortalece y lo deja muy brillante. Además de que son fórmulas totalmente naturales y así sabes exactamente lo que te estás poniendo en el cabello.Esta receta de mascarilla capilar de grenetina dejará tu cabello brillante y fuerte, y si estás siguiendo el método curly, te será muy útil.Mascarilla para el cabello con 1 sobre de grenetinaEsta es una mascarilla capilar de grenetina es súper simple y si tienes el pelo extra largo o muy grueso, puedes duplicar esta receta, para que sea suficiente.Ingredientes2 cucharadas de grenetina en polvo (o un sobre)2 cucharadas de agua2 cucharadas de acondicionador para el cabello (omite si tienes el cabello graso)Calienta el agua en el microondas y luego mezcla con la grenetina. Déjala reposar durante 15 minutos y entonces incorpora el acondicionador. La mezcla debe quedar como un gel espeso.Para aplicar, peina el gel en el cabello húmedo desde la raíz hasta las puntas (no es necesario lavarte el cabello con champú antes, pues lo harás al final). Agrega más agua si la pasta quedó demasiado espesa.Envuelve tu cabello en plástico y luego en una toalla y deja secar durante 30 a 40 minutos. Enjuaga en la regadera y lava con tu champú.
La gastronomía argentina es una verdadera delicia y sin duda alguna, los postres que encontramos dentro del país sudamericano, son unos de los más sabrosos de todo el continente. ¿Estás listo para conocer los 5 más irresistibles postres de Argentina? Alfajores Los alfajores son quizás el postre argentino más conocido en todo el mundo y es que ese sándwich de galletas relleno de dulce de leche, chocolate o hasta mermelada de frutas, son un pedacito de cielo. Aunque los alfajores pueden prepararse como un sinfín de combinaciones, el tradicional se prepara a base de maizena y mantequilla para las galletas, se rellena de dulce de leche y sus orillas se bañan con coco. Dulce de leche Como mencionamos anteriormente, el dulce de leche es parte importante de los alfajores y de muchos otros postres argentinos. Se trata de un dulce untable, muy parecido a la cajeta mexicana, hecho con leche, azúcar, esencia de vainilla y bicarbonato. Vigilante argentino Si te gustan las gelatinas de mosaico, el postre vigilante seguramente te cautivará pues se trata de cuadritos de dulce de membrillo combinados con pedacitos de queso, un clásico de la gastronomía argentina. Mazamorra argentina La mazamorra es un postre de origen indígena que también se encuentra en Colombia, Paraguay y Perú. La mazamorra nos recuerda al atole mexicano, ya que se prepara a base de maíz blanco, acompañado de agua, canela, azúcar y vainilla. ¿Te suena familiar? Pastafrola La tarta tradicional argentina, mejor conocida como pastafrola, es una explosión de sabores, ideal para acompañar con un rico cafecito o mate. La pastafrola prepara con una masa cubierta de dulce de membrillo, dulce de leche y hasta guayaba. ¿Ya probaste alguno de estos postres de Argentina?
Javier Plascencia es el cocinero de origen tijuanense que llevó la cocina de Baja California,  sus productos, paisajes y sabores a todo el mundo. Él es quien inaugura la colección de recetarios que tendremos en KiwiPRO con los chefs más pros de México. Conoce un poco de su historia y descarga nuestra aplicación. Javier incursionó en el medio gastronómico por su familia. Su padre, Juan José Plascencia Féliz, conocido como Tana, tiene una trayectoria gastronómica de más de 50 años con restaurantes de gran renombre en Tijuana, como Pizzas Giuseppis y Caffé Saverios, donde Javier pudo aprender de la cocina y la operación de un restaurante. Más tarde, estudió en San Diego, California, y en 2011 abrió Misión 19, un restaurante que expresaba la riqueza de los ingredientes de Baja California.En 2012, el chef emprendió un nuevo proyecto en el Valle de Guadalupe: Finca Altozano, un restaurante-viñedo dentro de dos hectáreas de terreno, un espacio orgánico y rústico al aire libre que se extiende hacia el horizonte del valle, situando a los comensales en el esplendor de su naturaleza. Aquí, Javier anualmente realiza el Valle Food & Wine Festival, uno de los festivales de mayor relevancia en el norte del país en cuanto a vinos y gastronomía.  Javier ha sido galardonado en México y el extranjero como chef del año en diversas ocasiones, además de que sus restaurantes son reconocidos entre los mejores del país. Actualmente es chef de Finca Altozano, Jazamango, Erizo, Animalón y Animalón by the Sea.  Este último es un concepto inédito para vivir la riqueza del mar. La experiencia es la fusión perfecta entre el paisaje y el sabor. Durante tres horas tu escenario es el Mar de Cortés y el Océano Pacífico, mientras te dejas sorprender por la cocina de Javier Plascencia, chef que tributa al mar y a los pequeños productores de Baja California. ¡Una ruta de tres horas que te hará saborear el paraíso! Si no puedes esperar para probar un poco de las maravillas del chef Plascencia, recuerda que uno de los beneficios de descargar KiwiPRO es poder obtener su recetario, para así poder tener su sazón en casa.¡Explora la Cocina de la Baja en el recetario de Javier Plascencia con KiwiPRO!
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD