¿Te sientes cansado todo el día?
Nutrición

¿Te sientes cansado todo el día?

Por Kiwilimón - Marzo 2015
  Fuente del artículohttp://bit.ly/1GO1qBS Es posible que un día te sientas cansado o cansada porque no has dormido bien, pero cuando esta sensación de agotamiento se repite de manera constante puede que estés frente a un caso de Síndrome de la Fatiga Crónica (SFC). Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), esta enfermedad se caracteriza porque el paciente muestra síntomas de cansancio intenso y continuo que no se alivia con el tiempo de descanso. El doctor Eduardo López, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro en Fisiología, estima que aunque es difícil atribuir este trastorno a un solo factor o exposición, la evidencia sugiere que pueden estar involucrados la edad, personalidad, factores ambientales o genéticos, que hacen de este padecimiento un diagnóstico de exclusión. Esto quiere decir que hay que descartar algunas enfermedades más frecuentes antes de poder dar un diagnóstico como fatiga crónica, ya que de manera oficial se desconocen las causas. Por otro lado, existen una serie de teorías que consideran que la edad, nivel de estrés genética, problemas en el sistema nervioso o, incluso, el herpes humano pueden ser claves a la hora de desarrollar dicha enfermedad. Según la fundación para la Fibromialgia y el Síndrome de la Fatiga Crónica, se estima que dicha enfermedad la padecen entre un 0.3% y un 0.5% de la población mundial. Además afecta especialmente a mujeres y a adultos jóvenes. Para detectar el SFC, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta (CDC) considera que el diagnóstico se debe dar cuando la fatiga dura más de seis meses consecutivos. Asimismo, es necesario descartar enfermedades preexistentes o de sintomatología similar a través de análisis, exámenes del estado físico y mental, y una revisión de la historia clínica. Aunque el principal síntoma del Síndrome de la Fatiga Crónica es inexplicable, las personas que lo padecen experimentan un cansancio tan incapacitante que sus niveles de actividad disminuyen de forma drástica. Aunque la fatiga no es el único síntoma, según el CDC, algunos pacientes pueden presentar otros síntomas que causan más molestia. El cansancio del CFS se acompaña de al menos cuatro de ocho síntomas característicos por al menos seis meses. Estos síntomas incluyen: 1º) Malestar después de un esfuerzo físico o de hacer ejercicio que dura más de 24 horas. 2º) Deterioro significativo de la memoria a corto plazo o concentración. 3º) Dolor en las articulaciones sin inflamación o enrojecimiento. 4º) Dolores de cabeza de un nuevo tipo, patrón o gravedad. 5º) Sensibilidad de los ganglios linfáticos en el cuello o la axila. 6º) Dolor de garganta frecuente o recurrente. Algunos pacientes con SFC pueden experimentar otros síndromes, incluyendo el de colon irritable, depresión u otros problemas psicológicos, así como escalofríos y sudores nocturnos, alteraciones visuales, confusión mental, dificultad para mantenerse erguido, mareos, problemas de equilibrio, desmayos, alergias; sensibilidades a alimentos, olores, productos químicos, medicamentos, o, incluso, el ruido. Alimentos que ayudan a combatir el SFC Cuidar al máximo la alimentación es muy importante ya que, entre otros, puede ser un factor decisivo a la hora de enfrentar y superar la enfermedad. El doctor López recomienda ingerir una serie de alimentos que ayudan a combatir los síntomas: A. Hidratos de carbono complejos: es muy importante que incluyas en tu dieta los carbohidratos, ya que son la principal fuente de energía para el cuerpo. El arroz integral, la cebada o la avena son algunas de las opciones más recomendables. B. Proteínas: las proteínas de origen animal como la carne, el pescado y los huevos contienen un número elevado de aminoácidos esenciales para el cuerpo. Las nueces y los frijoles también son proteínas de buena calidad, pero no en todos los casos contienen los nutrimentos de una dieta que incluye carne. C. Vitaminas y minerales: como es un trastorno que puede estar asociado con el metabolismo, es importante elegir alimentos que mejoren su ritmo. Las frutas y verduras contienen altos niveles de vitaminas y minerales necesarios incluso sin padecer esta enfermedad. El Síndrome de la Fatiga Crónica es una enfermedad a la que hay que ponerle especial atención, por lo que vigilar tu alimentación es indispensable a la hora de combatirlo y prevenirlo.
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Congelar tu comida puede cambiarte la vida. Eso es cierto. Sin embargo, hay algunos alimentos que no debes guardar en el congelador porque podrías afectar su consistencia. Conoce cuál es la comida que debes mantener fuera del congelador.Verduras verdesLa lechuga, kale, apio, espinaca pierden su natural textura crujiente cuando se almacenan en el congelador. Por si fuera poco, su sabor también pierde mucha intensidad cuando las hojas verdes son sometidas a temperaturas bajo cero. Además, como algunas tienen grandes cantidades de agua, pasan por el temido efecto de qudar "quemados"; que quiere decir que su consistencia se volverá un poco arrugada y escurrirán demasiado. Algunos lácteosLa leche, el queso suave, el yogurt y la crema jamás deben congelarse. Y la razón es muy sencilla. La grasa presente en estos alimentos tiende a separarse cuando se congela, entonces al entrar en temperatura ambiente el resultado es una sustancia un tanto desagradable. Aunque puedes usar los lácteos descongelados para cocinar, te aseguramos que no se te antojará comerlos solos.  Alimentos fritosLas papas a la francesa o el pollo frito jamás deben meterse al congelador. Las bajas temperaturas hacen que la textura crujiente se convierta en una consistencia suave y aguada. Además, este proceso hace que el aceite se impregne aún más en los alimentos, por lo que será más difícil quitar el exceso de grasa con toallas de papel.HuevosUn gran error que se comete muy seguido es el congelar los huevos cuando están aún dentro del cascarón. Recuerda que los líquidos se expanden al congelarse, por lo que los huevos pueden explotar y estar expuestos a las bacterias. En caso de que necesites guardar huevos en el congelador, rómpelos y ponlos dentro de recipientes herméticos.PapasAl igual que las hojas verdes, las papas pierden mucha textura cuando se congelan. Si quieres preparar papas fritas, nunca las congelen antes de hacerlas. En caso de que vayas a hacer sopas o caldos, no importa mucho el cambio en la consistencia de las papas.Frutas y verduras crudasEl alto contenido de líquido que tienen las frutas y verduras sin cocer hace que sean alimentos prácticamente prohibidos en el congelador. Solamente te recomendamos que congeles las frutas cuando vayas a preparar un licuado o un smoothie.Arroz y pasta No arruines un delicioso plato de arroz o pasta al guardarlo en el congelador. A menos que quieras recalentar un platillo de consistencia aguada, mejor mantén alejados el arroz y la pasta de esta parte del refrigerador.Estas recetas te podrían interesar:Pasta cremosa al cilantroPescado con papas a la cremaPapa al horno con champiñones Deliciosos huevos divorciados
Cocinar puede ser una actividad divertida y hasta relajante. Sin embargo, cuando hay niños involucrados de por medio, esto se convierte en una faena estresante y desafiante. Aprovecha los días libres para involucrar poco a poco a tus pequeños en las labores culinarias. Aquí te compartimos 10 tips que debes seguir cuando cocines con niñosHaz que sea simpleReserva tus recetas especiales, con miles de ingredientes y procesos laboriosos para una ocasión en la que tengas mucho tiempo y no haya que supervisar a nadie más en la cocina.Asigna tareas específicasLos niños, por su curiosidad e inquietud, siempre quieren participar. Déjalos que te ayuden haciendo cosas muy sencillas, como partir la lechuga (con sus manitas, obviamente) o mezclar algo.Organízate antes de empezarNo es lo mismo cuando una sola persona cocina a cuando hay varias manos, sobre todo cuando son de niños. Revisa con anticipación la receta y coloca los  ingredientes en el orden en el que vayan a usarlos.Que sea divertidoA veces el caos surge no tanto por los niños sino por la falta de espacio. Si te es posible, asigna diferentes áreas en tu cocina para que no haya problema y no  se estorben los unos a los otros. Pídele su opiniónEl objetivo de involucrar a los niños es que disfruten cocinar y desarrollen un interés por esto. Si ellos sienten que son parte importante y que pueden tomar  decisiones, será más sencillo que más adelante quieran cocinar solos.Crea tradiciones en torno a la cocinaConvierte cada experiencia en la cocina en un momento muy especial para tus hijos. Tal vez puedes contarles un cuento mientras van preparando la comida o hacer algún juego usando las letras de los ingredientes. Añade poco a poco  de ingredientes nuevosEste tip es buenísimo para los  picky eaters. Si tu hijo es remilgoso y no prueba cualquier cosa, comienza a presentarle nuevos alimentos a través de las recetas. Hazlo poco a poco y de manera sutil para que tu niño no los rechace.No trates de controlar todoOlvídate de mantener tu cocina impoluta y de preparar un platillo perfecto. Cuando cocinas con tus hijos lo más importante es que ellos disfruten la experiencia y comiencen a sentir interés por la cocina.Deja que experimenten con la comidaAdemás de aprender a cocinar, el manipular los alimentos les da la oportunidad a los niños de experimentar con todos sus sentidos. No te enojes si ves que se llevan los deditos a la boca, solo enséñales la importancia de la limpieza en la cocina. Aprovecha para reforzar sus conocimientosCocinar también es una manera de estudiar. Pídeles que te ayuden a leer la receta, que cuenten los ingredientes, que revisen los pasos. Así reforzarás sus habilidades de lectura, comprensión y numéricas.¿Tienes algún otro tip para cocinar con niños? Compártelo en los comentarios.Anímate a preparar estas recetas con tus pequeños:Ensalada cremosa de atúnPay de fresa fácilRica Sandia LocaCarlota de Guayaba
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
El Hummus es una preparación de Medio Oriente que hoy en día se consume mucho. Se usa como dip para triángulos de pan pita, o verduras, y también como base para algunos guisos.Nutricionalmente, es muy bueno porque tiene alto contenido en grasas sanas y minerales. Es bajo en carbohidratos y alto en proteínas y fibra de origen vegetal. Además, es delicioso y te hace sentir satisfecho.Básicamente, el hummus está hecho a base de garbanzos. De hecho, la palabra hummus quiere decir garbanzo. Tiene también tahini o pasta de ajonjolí molido, y otros complementos como ajo, aceite de oliva y jugo de limón.Prueba estas Botanas Saludables con HummusExisten versiones muy diferentes de este alimento por todo el mediterráneo, norte de áfrica y medio oriente. Algunas tienen berenjena, jitomate, alubias o huevos cocidos o mezclas de especias. Después de todo, es una base bastante neutra abierta a muchos sabores.Para prepararlo en casa, necesitas empezar por los garbanzos. Los puedes conseguir enlatados y ya cocidos, lo cual es muy práctico. Si deseas cocerlos, hay que remojarlos toda una noche, descartar el agua del remojo y cocerlos en suficiente agua con sal. Puedes agregarles cebolla, zanahoria y hierbas de olor para lograr un mejor sabor. Déjalos a fuego bajo o en olla de presión hasta que estén muy suaves.Una vez cocidos, hay que molerlos en un procesador de alimentos o licuadora con tahini, la cual es una pasta de ajonjolí molido que se consigue en casi todos los supermercados y también en tiendas de comida árabe. El tahini tiene un sabor fuerte, por lo que un par de cucharadas son suficientes para agregar mucha personalidad. Su sabor se balancea muy bien con jugo de limón, sal y aceite de oliva, pero si no deseas agregar tahini, un poco de yogurt griego o jocoque seco aportarán acidez y cremosidad.Ajusta la consistencia de tu hummus casero con el agua que te haya quedado de la cocción. Algunas personas prefieren molerlo hasta que esté completamente terso, pero también puedes dejarlo con un poco de textura.Finalmente, para darle sabor, lo tradicional es un poco de ajo crudo, aunque también puede ser rostizado. Si usas ajo crudo, muélelo con el jugo de limón para domar un poco su sabor. Es delicioso con una pizca de comino y está de moda agregar otros ingredientes que le den colores interesantes, como betabel rostizado, aguacate, pimientos asados, calabacitas asadas o berenjena tatemada.Para servirlo, es tradicional ponerlo en un plato y marcar un canal con la parte de atrás de la cuchara, agregar más aceite de oliva y espolvorea un poco de pimentón, zaa’tar o chile en polvo.Te recomendamos estas 6 nuevas maneras de comer hummusPor otro lado, el hummus no solamente funciona como dip. Es una gran opción para la lonchera con verduras. Es delicioso también en lugar de mayonesa para tu sándwich. Además, lo puedes usar para rellenar portobellos, o combinado con arroz, para rellenar pimientos al horno. Es riquísimo encima de pollo asado, en tu avocado toast o con pimientos y cebollas sobre tu hamburguesa o en pita con carne asada.Visita la historia antigua en un plato que está muy de moda y agrégale toques interesantes a tu gusto. Después de todo, así es como se crean los grandes platillos.
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