Tipos de aceites y sus usos
Nutrición

Tipos de aceites y sus usos

Por Kiwilimón - Julio 2011
  Aquí te dejamos algunos tipos de aceites y para qué se recomienda usarlos: Aceite de aguacate Ligero sabor a aguacate, tipo mantequilla. Es bueno para marinar, aderezos de ensaladas, pastas y carnes. Smoke point 520° F Caducidad En refrigeración dura de 4 a 6 meses. Aceite de canola Sabor ligero y neutral. Ideal para saltear, hornear y hacer aderezos de ensaladas. Smoke point 400° F Caducidad En refrigeración dura de 4 a 6 meses. Aceite de avellana Es útil para resaltar el sabor de postres horneados y para hacer aderezos de carnes y vegetales. Smoke point 420° F Caducidad En refrigeración dura 2 a 4 meses. Aceite de oliva (extra virgen) Ideal para marinar, saltear, hacer aderezos o salsas, para pastas, sopas o carnes. Smoke point 420° F Caducidad En refrigeración dura 12 meses. Aceite de oliva (regular) Es más económico y tiene menos sabor que el extra virgen. Tolera bien las temperaturas altas y sirve para saltear y hornear. Smoke point 468° F Caducidad En refrigeración dura 12 meses. Aceite de palma Su color y sabor son únicos. Le añade sabor a los guisos caribeños y sudamericanos, pero es moderadamente alto en grasas saturadas. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura 12 meses Aceite de cacahuate Su sabor y olor se destacan, así que sirve para resaltar los sabores de la comida asiática. Smoke point 440° F Caducidad En refrigeración dura 6 meses. Aceite de cártamo Sirve para asar carnes, hornear postres y freír alimentos, pero es alto en ácido linoleico. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura de 2 a 4 meses. Aceite de coco Textura mantequillosa, popular en platillos asiáticos pero con alto nivel de grasas saturadas. Smoke point 450° F Caducidad 16 meses, no requiere refrigeración. Aceite de maíz Sabor suave y ligero. Se usa mucho para hornear y freír, pero es alto en ácido linoleico. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura de 4 a 6 meses. Aceite de semilla de uva Sabor suave, ligero, tipo nuez. Se usa para saltear y freír Smoke point 420° F Caducidad En refrigeración dura de 4 a 6 meses. Aceite de sésamo Sabor ligero, ideal para platillos fritos de la cocina asiática, al igual que para tallarines, arroz o ensaladas. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura de 2 a 4 meses. Aceite de soya Sabor ligeramente fuerte, ideal para hornear, pero es alto en ácido linoleico. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura hasta 12 meses. Aceite de girasol Ligero y sin sabor. Ideal para hornear pero es alto en ácido linoleico. Da mejores resultados si se mantiene por debajo de los 390° F. Smoke point 450° F Caducidad En refrigeración dura de 2 a 4 meses. Aceite de nuez Sabor fuerte. Ideal para resaltar el sabor en los postres horneados, hacer aderezos, cocinar carnes o sofreír verduras. Alto en ácido alfa linoleico. Smoke point 400° F Caducidad En refrigeración dura de 2 a 4 meses.
* La caducidad de la mayoría de los aceites es de 12 meses, cuando no se ha abierto el envase y se almacena en un lugar fresco y oscuro. De cualquier manera, muchos aceites se tornan rancios rápidamente una vez que se han abierto, pero se benefician de la refrigeración. Muchos de ellos pueden guardarse varios meses en gabinetes frescos y oscuros, pero al refrigerarse incrementan su vida útil más allá de los 6 meses.
Recetas de cocina recomendadas:

Sopa Fría de Melón

Crema de Calabaza y Papa

Pollo al Limon y Alcaparras

Quiche de Espinacas Light

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“¿Qué hago de comer hoy?” es una de las preguntas más comunes entre las personas y es que no hay nada más pesado que tener hambre y no saber qué cocinar porque hacerlo requiere mucho tiempo y esfuerzo; pero no te preocupes, porque a continuación te presentamos 7 recetas fáciles y rápidas que puedes preparar con poco dinero. Milanesa Rellena de Rajas con Queso Comienza la semana con una rica milanesa rellena de rajas con queso, un guisado fácil de preparar que no te tomará más de 20 minutos. Pescado en Salsa Morita Si buscas un platillo delicioso y saludable, este pescado en salsa morita te encantará. Te tomará 5 minutos preparar la salsa y 10 más cocinar el pescado. Tacos de Nopales con Salsa Martajada Para una comida o cena ligera, prueba estos sabrosos tacos de nopales con salsa martajada. Además de ser fáciles de preparar, son súper rendidores. Gratín de Calabacita a la Mexicana Ya sea como guarnición o plato fuerte, déjate sorprender por este suculento gratín de calabacitas a la mexicana. La mezcla de verduras, queso gratinado y puré de tomate es increíble y muy sencilla de hacer. Tacos Dorados de Atún con Guacamole Dale un giro a los típicos tacos dorados con esta opción crujiente y rellena de atún, acompañada de una salsa de guacamole. En 20 minutos tendrás un plato digno de reyes, Sandwichón de Jamón y Queso Este delicioso sandwichón de jamón y queso cubierto con aderezo de chipotle será una opción increíble que no necesita cocción y rendirá para toda la familia. Rollos de Ensalada de Atún Estos ricos rollos de ensalada de atún son el paquete completo, un platillo saludable, fácil y rápido de hacer que además de todo, es súper económico. ¿Qué esperas para probarlo? ¡Esperamos que estas 7 recetas fáciles y rápidas de preparar te ayuden con tu menú semanal!
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
El cine puede sembrarnos ideas sin que siquiera estemos dormidos. Ver Ratatouille, aunque sea una película animada, nos provocó a todos querer saber qué llevaba ese platillo, cómo se hacía y, sobre todo, a qué sabía para tener ese efecto en Anton Ego.Ver películas involucra todos los sentidos y el gusto por supuesto que también se estimula cuando vemos a un personaje comer o tomar una malteada de 5 dólares, por ejemplo. Aquí sólo nombramos 5 platillos que recientemente se quedaron en nuestra cabeza, con la curiosidad de querer probarlos o hacerlos con una receta que tenemos aquí, como la de ratatouille.Pastel de chocolate, en 'Matilda'“¡Bruce, Bruce, Bruce!”, viene a la mente cada que veo pastel de chocolate. El pastel de chocolate de Matilda, el cual Bruce se come completo, animado por todos sus compañeros de escuela, es quizá el más apetitoso que he visto en toda mi vida. Claro que Bruce se lo terminó, ese pastel seguro sabía como se ve en la película: delicioso y a victoria.Chapaguri, en 'Parásitos'La película de Bong Joon-ho nos abrió un panorama a todos, pero no sólo en cuanto a cómo se vive el clasismo en Corea del Sur, sino también uno culinario con esa escena del chapagurie, o JjapaGuri, el plato coreano tradicional que se prepara para el niño cumpleañero, pero que termina comiendo su mamá con muchas ganas. El chapaguri lleva fideos llamados chapaghetti, fideos de ramen, lomo de cerdo en cubos, ajos y aceite de oliva.El ramen, en '#Vivo'Esta es una historia de zombies y aunque podríamos pensar que una película de muertos en vida jamás nos podría antojar comer algo, en #Vivo sucede. Se trata de un ramen empaquetado, pero que el protagonista come con tantas ganas (y, pues, cómo no, si es el fin del mundo), que vas a querer ir por uno cuando la veas.La pizza, en 'Comer, Rezar, Amar'Esa famosa escena de Julia Roberts comiendo pizza resume lo que todos pensamos que sería probar pizza en su país natal: enamorarse como si fuera la primera vez. En general, Comer, Rezar, Amar nos abre el apetito una y otra vez cada que la vemos, pero la pizza se lleva una mención especial.La sopa de Cresson, en 'Las Brujas'Esta quizá no se nos antoja, pero a propósito de que el remake con Anne Hathaway está por estrenarse, vi la película de 1990 y me encantó la escena de la cocina en el hotel. Las brujas están en todas partes y es una la que está preparando la sopa para todo el grupo: la sopa Cresson es una crema de berros, que además es una famosa receta de la chef Julia Child y en la película, es la clave para derrotar a Anjelica Houston.Por ahora, te dejamos con estas ideas sembradas, ya sea para que veas la película o para que busques el platillo en algún restaurante o lo prepares en casa. ¿A ti qué película te hace ‘inception’ para comer?
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
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