Otros 10 alimentos anti edad
Dietas y Nutrición

Otros 10 alimentos anti edad

Por Kiwilimón - Mayo 2013
La semana pasada publicamos 10 alimentos que pueden ayudarte a no envejecer rápidamente. Hemos preparado otros 10 alimentos que de igual forma pueden servirte.   1. Maíz La Universidad de Maryland ha realizado varios estudios en los que revela que el maíz tiene un componente dentro de su fibra llamado IP6 que puede ayudar a prevenir el crecimiento del cáncer, ya que éste elemento hace que las células cancerosas dejen de dividirse. Por eso no dejes de consumir estos granitos tan saludables en tus ensaladas y guisos favoritos. Panquesitos de elote y queso. Estos ricos panquesitos están hechos con harina de maiz (también conocida como cornmeal) y queso manchego. Son muy fáciles de hacer y muy ricos. 2. Granos Enteros Existen muchos mitos acerca de los granos. Lo cierto es que los granos enteros son muy buenos para la salud y se han relacionado con muchos estudios con la prevención de la acumulación de colesterol en las arterias, es por eso que tomamos este alimento como uno que ayuda al envejecimiento. Es importante como con todo, cuidar las cantidades que consumimos. Panqué de plátano light. Una muy rica receta de panque de platano baja en grasas y alto en fibra. 3. Canela La canela es una especia muy utilizada en la cocina. Ahora no tienes que preocuparte al utilizarla, no solo le dará mucho sabor a tus platillos, también hay investigaciones que muestran que la canela puede reducir el pico de insulina después de las comidas, esto ayudará a tener mejor control y menos probabilidades de almacenar grasa en el cuerpo. Así que a utilizar este poderoso antioxidante para mejorar nuestra salud. Rollos de canela y nuez. Una muy rica receta de roles de canela. 4. Chocolate oscuro Sabemos que el chocolate tiene elementos que nos ayuden a sentirnos bien, además de su sabor dulce que casi nadie se le resiste. Ahora podrás comer una pequeña dosis diaria de este manjar para que te ayude a mejorar la salud de tu corazón. Es importante aclarar que nos referimos al chocolate oscuro o chocolate amargo, que es el que tiene un alto porcentaje de cacao y está menos industrializado. Cautivante cheesecake de chocolate y coco. Delicioso y cautivante cheesecake de chocolate y coco, ideal para los amantes del coco. 5. Cúrcuma Una de las razones para probar la comida indú es esta especia. Investigadores de la Universidad del Estado de Louisiana encontraron que ayuda a destruir las células cancerígenas. Ésto es porque restringe los casos sanguíneos en las células, lo que inhibe su movimiento y por ende propagación. Puedes acompañar un rico pollo o arroz con esta especia o tu guisado favorito. Lomo de cerdo tikka. La receta de lomo de cerdo tikka es para paladares exigentes que les gustan las especias. Aunque lleve tantos ingredientes es muy fácil de hacer. 6. Camotes Los camotes o patatas dulces (como se les conoce fuera de México) además de ser ricos y ser utilizados en guisados típicos mexicanos, nos regalan alta cantidad de licopeno. Esta sustancia ayuda a proteger tu piel de los rayos UV, además de estar cargado de vintami C que no sólo ayuda a mantener tus defensas en buen nivel, también te ayuda a producir colágeno para tener una piel sana. Camote al horno glaseado. Un rico y sencillo camote al horno glaseado. 7. Té verde El té verde es famoso por ser una de las bebidas más consumidas en la parte oriental del mundo. Los asiáticos acostumbran esta bebida después de la comida. Sin importar si te gusta caliente o frío, puedes utilizarlo para preparar otras recetas. Algunas investigaciones descubrieron que las personas que bebían 3 tazas de té verde por día, tenían un envejecimiento tardío. La razón es que pueden mejorar la estructura del ADN  Si se bebe caliente o frío, o utilizarlo como una base refrescante para sopas o guisos, el té verde puede ayudar retrasar el acortamiento de la vida de las células. Helado de té verde. Deliciosa receta japonesa de helado de té verde. 8. Sandía Una de las características de los jitomates son el licopeno, de las zanahorias son el betacaroteno y de la sandía es que está cargada de vitaminas que ayudan a proteger tu piel y te ayudan a reparar las células que se encuentran dañadas por la luz solar. Así que adelante, puedes preparar deliciosas bebidas, postres e innumerables recetas con esta fruta tan fresca y rica. Sopa fría de sandía y jitomate. Esta rica sopa fría de jitomate y sandía te encantará y está llena de antioxidantes que harán que tu piel luzca muy bien. 9. Cáñamo El cáñamo lo conocemos porque puede ser utilizado para hacer hilo y otras fibras que no necesariamente se utilizan en la cocina, pero el cáñamo es una fuente importante también de omega-3, al igual que el salmón. Semillas y aceites de cáñamo son una hidratación natural, que ayuda a la piel a retener la humedad y contrarrestar los efectos del envejecimiento. Comer las semillas crudas o añadir el aceite a tu licuado o smoothie favorito te ayudará a no envejecer tan rápido. Smoothie de manzanilla con plátano. Con este smoothie de manzanilla con plátano tendrás solo 183 calorias; 7 mg de colesterol; 36 g carbohidratos; 89 mg sodio; 7 g proteina; 2 g fibra. 10. Trucha arcoiris Ya hemos mencionado que el salmón es una gran opción para luchar contra el envejecimiento, y la trucha no es diferente. El cuerpo del ser humano necesita consumir grasas saludables, que ayudan a promover la longevidad y las cuáles puede encontrar en la trucha arcoiris. Este tipo de pez es muy bueno por que tiene alto contenido de ácidos grasos que combaten el cortisol, es decir, la hormona del estrés. Se recomienda cocinar la trucha en aceite de oliva. Trucha meuniere. La Trucha Meuniere es la tradicional forma de preparar una trucha arco iris. Esta receta, originaria de Francia, es deliciosa y fácil de preparar.

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Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
¿A qué sabe la comida tailandesa? ¿Cuáles son los ingredientes que más usan en este país que siempre se pinta como el destino más exótico que podrías conocer? En realidad, entre su gastronomía hay varios elementos reconocibles, como el arroz, los camarones o los fideos, pero también te sorprenderá la forma en la que mezclan lo salado, lo ácido, lo picante y lo dulce en sus comidas.Con platillos muy popularizados, como el pad thai, y el uso de jengibre azul, esta es una probadita de los ingredientes y platillos populares de la comida tailandesa.ArrozUsado en sopas o servido como plato secundario, el arroz nunca falta en la oferta de la comida de Tailandia. Puede ser que simplemente venga cocido, pero también se come frito o en sopas.GalangalConocido también como jengibre azul, el galangal o galangala es una especia muy utilizada en la comida tailandesa, que tiene un sabor y aroma similar al del jengibre. Añadido al arroz o en sopas, aporta un sabor picante y aromático.Curry verdePrincipalmente usado en la cocina tailandesa, el curry verde es una variedad de curry hecho a base de leche de coco, berenjena, azúcar, jengibre azul o galangal, salsa de pescado y albahaca tailandesa, entre otros. El curry verde con pollo es una de las formas más comunes de comerlo.Pad thaiEl pad thai es la comida tailandesa más famosa, su nombre significa “fideos salteados al estilo tailandés” y lleva una combinación de ingredientes como huevo, tofu, cacahuate y germen de soya. En su sabor se encuentra la salsa de pescado y los camarones secos, la acidez de la pasta de tamarindo fresco y jugo de limón, lo dulce del azúcar de palma y es ligeramente picante, pues la comida tailandesa también usa chiles.Tom Yum Esta es una sopa hecha con hierba de limón, raíz de galanga, hoja de lima kaffir, chiles ojo de pájaro y otros ingredientes, pues hay muchas variaciones de esta sopa, que puede llevar camarones (Tom Yum Goong), pollo (Tom Yum Gai), pescado (Tom Yum Pla) o mariscos mixtos (Tom Yum Taleh) y champiñones.Tom Kha GaiOtra sopa popular entre los tailandeses, esta se prepara con la especia galanga (kha) y leche de coco, como sus sabores principales y base.Som TamEste platillo es una ensalada de papaya picante, que se come en el noreste de Tailandia. Lleva una combinación de sabores: el picante del chile rojo, un toque salado de la salsa de pescado, la acidez del limón o el tamarindo, y la dulzura del azúcar de palma. Se puede mezclar con cangrejo, cacahuate, camarones secos y fideos de arroz, y el ingrediente principal pueden ser mangos, pepinos u otras verduras en lugar de papaya verde.
Para las mañanas, hay personas que prefieren un jugo fresco para acompañar su desayuno y otras que religiosamente se preparan un licuado o smoothie en la licuadora para empezar el día con todo, pero, ¿será que una u otra técnica proporciona más beneficios?Lo cierto es que incrementar tu consumo de frutas y verduras es bueno para ti y de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, “menos del 50% de la población estudiada consumió verduras diariamente”, así que aquí te contaremos un poco sobre los beneficios de hacerlo ya sea en forma de jugo o en forma de licuado o smoothie.Beneficios de consumir frutas y verduras a través de jugos y licuadosPrimero hablaremos sobre los jugos. Para hacer jugos, se lleva a cabo un proceso en el que la parte líquida de la fruta o verdura se separa de la pulpa o fibra, de esta forma se obtiene un producto líquido acuoso y concentrado que contiene vitaminas, minerales y otros fitonutrientes, que son compuestos bioactivos derivados de plantas asociados con efectos positivos para la salud. Por su parte, para hacer un licuado se usa la fruta o verdura entera, es decir, lo que pones en la licuadora es lo que consumes. El volumen de la bebida, que actualmente también se conoce como smoothie, será mayor que el de un jugo elaborado con la misma cantidad de frutas o verduras. Como en todo, ambas técnicas para hacer bebidas a base de frutas y verduras tienen ventajas y desventajas. Por ejemplo, los jugos proporcionan una bebida muy rica en nutrientes en una cantidad menor de líquido y para aquellos que necesitan una dieta baja en fibra, los jugos pueden ser una mejor opción. Sin embargo, el tamaño de la porción de jugo debe ser más pequeño que el de una bebida licuada, porque de lo contrario estarías consumiendo muchas calorías de azúcar en esa taza de jugo. Con los licuados conservas la fibra de la fruta o la verdura, lo que puede ayudarte a sentirte más lleno y mejorar tu salud digestiva. Además, puedes agregar otros tipos de alimentos a los batidos como nueces, semillas, cereales, o yogures para aumentar la ingesta de proteínas y grasas saludables. Cualquiera de los dos procesos puede ayudarlo a aumentar su consumo de frutas y verduras y generar menos desechos en la cocina, pues muchas veces compramos frutas que se echan a perder en el frutero, o verduras que se quedan rezagadas en el cajón del refri, porque no tuvimos tiempo de cocinar una comida o preparar la ensalada que estábamos planeando.Ya sea que elijas jugos o licuados, aquí te dejamos varias opciones para que comiences a intentarlo: Jugo verde clásicoJugo antigripalLicuado de fresa, plátano y amarantoLicuado de chocolate, amaranto y plátano
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