Por qué deberíamos comer menos harina
Dietas y Nutrición

Por qué deberíamos comer menos harina

Por Kiwilimón - Enero 2015
Tener una dieta sin harina se ha vuelto algo muy popular en los últimos años, y es complicada de seguir. Sin embargo, está científicamente comprobado que reducir el consumo de harina (incluso si no lo eliminas por completo) puede ser muy bueno para tu cuerpo. Nuestras amigas de ActitudFem nos tienen la información de este tema: Muchos investigadores se refieren en sus estudios a los efectos perniciosos que las harinas procesadas y refinadas causan en el organismo.

Decídete ahora y vive mejor

Un reciente estudio de la Universidad de Harvard, recomienda ingerir "carbohidratos buenos" y evitar los refinados. Según los investigadores, las ventajas de reducir al máximo estos últimos en la dieta son: 1. Si tienes sobrepeso, adelgazarás sin tener que comer menos cantidad. 2. Sentirás saciedad, tus ganas de picar entre horas disminuirá. 3. Debido a que el hígado crea grasa a partir de la glucosa proveniente de estos carbohidratos, al eliminarlos, tu nivel de triglicéridos en sangre se reducirá considerablemente. 4. Tus niveles de colesterol bueno (HDL) se elevarán a valores más favorables. 5. Tus niveles de insulina, en lugar de variar mucho y de forma brusca (comportamiento con innumerables complicaciones para la salud), se mantendrán estables. 6. Si tienes la presión alta, es casi seguro que ésta se normalizará. 7. Reducirás de forma importante el riesgo de enfermedad cardiovascular. 8. Si tienes posibilidad de sufrir diabetes adquirida o eres pre-diabético, es muy probable que te permita tener la enfermedad bajo control incluso sin medicación.

Diferencias entre harina refinada e integral

Un artículo publicado por la Revista del Consumidor de México explica que las harinas integrales proporcionan energía en forma gradual, sin desequilibrar los niveles de glucosa en la sangre. Sus calorías son metabolizadas por el hígado, transformadas en glucosa y distribuidas en el organismo en forma de energía que se libera conforme el cuerpo lo necesita. Por el contrario, para obtener harinas blancas, los cereales experimentan un proceso de molienda y refinamiento que implica aplastar y trocear los granos enteros para despojarlos del salvado (rico en fibra) y del germen (que contiene vitaminas, proteínas, minerales y grasas insaturadas). Después del proceso lo único que queda son los hidratos de carbono que convierten a las harinas blancas o refinadas en un alimento pobre desde el punto de vista nutricional.

Harinas refinadas y azúcar

En opinión de Genaro Matus, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, al ingerir harinas refinadas, el cuerpo capta azúcar en exceso dentro de sus células. Esto puede modificar el transporte de los nutrientes y provocar lesiones celulares. A nivel orgánico, explica el experto, se alteran muchas funciones metabólicas y hormonales; y a nivel cerebral ocurre otro problema, al igual que como sucede con las drogas, actúa con quimiorreceptores que a corto o largo plazo pueden llegar a desarrollar una dependencia. Considera las recomendaciones de los expertos y goza de los beneficios que reducir las harinas en la dieta brinda a tu salud. Ver nota completa aquí.  
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De qué te pierdes si no comes quelites
Mi abuela dejó al centro de la mesa una olla de barro alargada. Al destaparla llegó a mí una gran desilusión: en ella había un revoltijo de hilos verdes con olor a hierbas mojadas que se enredaba uno con otro. Apenas unos cubitos de cebolla le daban algo de juego visual a ese platillo al que la mamá de mi mamá refirió como quelites. “Te van a gustar. Les puse ajito”, dijo, como si aquella aseveración convenciera a una niña de diez años a atajar ese amasijo verde como a un trozo de pastel. A regañadientes –o para probar las tortillas aún calientitas de las señoras que trabajaban con mi abuela en su restaurante– me hice un taco. A mi boca llegaron duras notas a tierra, a las “tortitas de pasto” que mi hermano y yo hacíamos cuando jugábamos a la comidita en el parque y no había más ingredientes para los guisos que el lodo. Me pareció justo añadirle al taco unas gotas de limón. La experiencia mejoró drásticamente. En los quelites ahora brillaba algo que me sabía a sal y que ahora refiero como la mineralidad del suelo presente en la milpa de mis abuelos. Me gustó. Me gustó más cuando otro día mi abuela los preparó con papas y aceite de oliva. Desde entonces hasta la palabra me recuerda a ella, a los domingos en su casa de campo, al calor de su cocina cuando afuera caían las heladas. Hace poco tuve la oportunidad de volver a conectar con el recuerdo. Confieso que desde que mi abuela murió no he ido a esa casa en el campo, ni probado quelite alguno. Fue en el evento organizado en Arca Tierra que dos cocineros pusieron frente a otros comensales y a mí varias preparaciones elaboradas con estas hierbas. Lucio Usobiaga, director de dicho proyecto donde, además, entrega los vegetales que crecen en sus chinampas a restaurantes y particulares, y Rafael Mier, director de Fundación tortilla, nos invitaron a cortar quelites en la milpa de las chinampas de Arca Tierra en Xochimilco. El evento –segundo capítulo de la Milpa Viva en la Chinampa– reunió a dos cocineros quienes, además de aleccionarnos sobre quelites, nos demostraron que pueden ser piedra angular en un banquete celebratorio. Con los quelites traídos de su natal Oaxaca, Thalía Barrios, cocinera de la Levadura de olla, preparó una sopa de guías de calabaza y quelites y un cerdo con mole acompañado de verdolagas aderezado con los sabores de la leña. El veracruzano Lesterloon Sánchez preparó platillos como un chile capeado relleno de quelites cubierto por una salsa de piloncillo de balance sorprendente.Ya entrados en la materia, Rafael Mier nos contó sobre la existencia de más de 350 tipos de quelites que se dan paso entre las milpas mexicanas. Por la diversidad de las cinco zonas geográficas distribuidas en el territorio nacional, los productos que crecen en cada región cambian, así que la regla de que en la milpa sólo calabaza, chile y frijol no está escrita en piedra.Qué son los quelites, cuáles son sus beneficios y algunos ejemplosMás que un ingrediente, los quelites son una categoría de hierbas comestibles que encuentran salida entre los productos de la milpa. “La palabra quelite proviene del náhuatl quilitl. Esa palabra hacía referencia a los vegetales, así como nosotros hoy nos referimos a las verduras, en las que en realidad hablamos de una gran cantidad de productos”, complementa Rafael. Actualmente se encuentran bajo este campo semántico alimentos como el amaranto que, antes ser la materia prima de una alegría, es una planta compuesta por botones de bolitas rojas. También están los olvidados quintoniles, los deliciosos huauzontles, los pungentes rábanos, el chipilín que tanto sabor da a los tamales chiapanecos, la chaya que hace brillar la gastronomía yucateca, el pápalo que no falta en centenas de taquerías y los reyes de la Navidad y la Cuaresma, los romeritos. El sabor de cada uno es una experiencia particular; algunos aportan acidez, otros pungencia, notas cítricas o anisadas que complejizan los guisos mexicanos desde épocas precolombinas. Muestra de ello es su presencia en el Códice Florentino y siglos despúes en el Cocinero mexicano de 1831. Pero el poder nutricional de estas pequeñas y humildes hierbas rebasa su grandeza culinaria. Ese color verde característico sólo puede significar una cosa: fibra, mucha fibra. Adicionalmente poseen grandes cantidades de vitamina A y C, calcio, potasio y hierro infaltable en un sistema inmunológico fuerte. Sus usos medicinales son tan efectivos como ancestrales. Por ejemplo, la chaya se ha usado para curar dolores de riñones, las verdolagas para aliviar estragos digestivos, la hoja santa para los dolores de cabeza y el estómago, el pápalo para limpiar el hígado.Hace falta devolver los quelites al discurso de los manteles cotidianos, a los manteles largos, al teruño de los locales con manteles de plástico. Los quelites son historia que crece humildemente en el campo mexicano y aporta capas de complejidad a los guisos que requieren tiempo. En cada uno hay un tremendo aporte nutricional, medicina que cura el cuerpo y el espíritu y cultura viva que penas acaricia la billetera.
De qué te pierdes si no comes quelites
Mi abuela dejó al centro de la mesa una olla de barro alargada. Al destaparla llegó a mí una gran desilusión: en ella había un revoltijo de hilos verdes con olor a hierbas mojadas que se enredaba uno con otro. Apenas unos cubitos de cebolla le daban algo de juego visual a ese platillo al que la mamá de mi mamá refirió como quelites. “Te van a gustar. Les puse ajito”, dijo, como si aquella aseveración convenciera a una niña de diez años a atajar ese amasijo verde como a un trozo de pastel. A regañadientes –o para probar las tortillas aún calientitas de las señoras que trabajaban con mi abuela en su restaurante– me hice un taco. A mi boca llegaron duras notas a tierra, a las “tortitas de pasto” que mi hermano y yo hacíamos cuando jugábamos a la comidita en el parque y no había más ingredientes para los guisos que el lodo. Me pareció justo añadirle al taco unas gotas de limón. La experiencia mejoró drásticamente. En los quelites ahora brillaba algo que me sabía a sal y que ahora refiero como la mineralidad del suelo presente en la milpa de mis abuelos. Me gustó. Me gustó más cuando otro día mi abuela los preparó con papas y aceite de oliva. Desde entonces hasta la palabra me recuerda a ella, a los domingos en su casa de campo, al calor de su cocina cuando afuera caían las heladas. Hace poco tuve la oportunidad de volver a conectar con el recuerdo. Confieso que desde que mi abuela murió no he ido a esa casa en el campo, ni probado quelite alguno. Fue en el evento organizado en Arca Tierra que dos cocineros pusieron frente a otros comensales y a mí varias preparaciones elaboradas con estas hierbas. Lucio Usobiaga, director de dicho proyecto donde, además, entrega los vegetales que crecen en sus chinampas a restaurantes y particulares, y Rafael Mier, director de Fundación tortilla, nos invitaron a cortar quelites en la milpa de las chinampas de Arca Tierra en Xochimilco. El evento –segundo capítulo de la Milpa Viva en la Chinampa– reunió a dos cocineros quienes, además de aleccionarnos sobre quelites, nos demostraron que pueden ser piedra angular en un banquete celebratorio. Con los quelites traídos de su natal Oaxaca, Thalía Barrios, cocinera de la Levadura de olla, preparó una sopa de guías de calabaza y quelites y un cerdo con mole acompañado de verdolagas aderezado con los sabores de la leña. El veracruzano Lesterloon Sánchez preparó platillos como un chile capeado relleno de quelites cubierto por una salsa de piloncillo de balance sorprendente.Ya entrados en la materia, Rafael Mier nos contó sobre la existencia de más de 350 tipos de quelites que se dan paso entre las milpas mexicanas. Por la diversidad de las cinco zonas geográficas distribuidas en el territorio nacional, los productos que crecen en cada región cambian, así que la regla de que en la milpa sólo calabaza, chile y frijol no está escrita en piedra.Qué son los quelites, cuáles son sus beneficios y algunos ejemplosMás que un ingrediente, los quelites son una categoría de hierbas comestibles que encuentran salida entre los productos de la milpa. “La palabra quelite proviene del náhuatl quilitl. Esa palabra hacía referencia a los vegetales, así como nosotros hoy nos referimos a las verduras, en las que en realidad hablamos de una gran cantidad de productos”, complementa Rafael. Actualmente se encuentran bajo este campo semántico alimentos como el amaranto que, antes ser la materia prima de una alegría, es una planta compuesta por botones de bolitas rojas. También están los olvidados quintoniles, los deliciosos huauzontles, los pungentes rábanos, el chipilín que tanto sabor da a los tamales chiapanecos, la chaya que hace brillar la gastronomía yucateca, el pápalo que no falta en centenas de taquerías y los reyes de la Navidad y la Cuaresma, los romeritos. El sabor de cada uno es una experiencia particular; algunos aportan acidez, otros pungencia, notas cítricas o anisadas que complejizan los guisos mexicanos desde épocas precolombinas. Muestra de ello es su presencia en el Códice Florentino y siglos despúes en el Cocinero mexicano de 1831. Pero el poder nutricional de estas pequeñas y humildes hierbas rebasa su grandeza culinaria. Ese color verde característico sólo puede significar una cosa: fibra, mucha fibra. Adicionalmente poseen grandes cantidades de vitamina A y C, calcio, potasio y hierro infaltable en un sistema inmunológico fuerte. Sus usos medicinales son tan efectivos como ancestrales. Por ejemplo, la chaya se ha usado para curar dolores de riñones, las verdolagas para aliviar estragos digestivos, la hoja santa para los dolores de cabeza y el estómago, el pápalo para limpiar el hígado.Hace falta devolver los quelites al discurso de los manteles cotidianos, a los manteles largos, al teruño de los locales con manteles de plástico. Los quelites son historia que crece humildemente en el campo mexicano y aporta capas de complejidad a los guisos que requieren tiempo. En cada uno hay un tremendo aporte nutricional, medicina que cura el cuerpo y el espíritu y cultura viva que penas acaricia la billetera.
8 destilados para gritar: ¡Viva, México!
¡Celebra septiembre y las fiestas patrias con destilados mexicanos! Tienen una rica tradición histórica y cultural, además de que acompañan a la perfección los platillos mexicanos típicos de la temporada. A continuación te contamos cuáles son los destilados más representativos en México con los que podrás brindar con mucho orgullo:Destilados de agaveTequilaEs el destilado mexicano más reconocido en todo el mundo. Antes de llamarse tequila, su primer nombre fue vino de mezcal y su éxito se reflejó desde la época del cine de oro mexicano, en películas como Los Tres García o La Tequilera, ¡Ay Jalisco, no te rajes!. Se elabora con agave azul tequilana weber en los estados de Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas. Puedes disfrutarlo solo, con limón y sal, o combinado en alguno de sus cocteles más famosos. Te recomendamos disfrutar los sabores tradicionales que encontrarás en los mercados de Guadalajara con un buen tequila. Mezcal“Para todo mal, mezcal; para todo bien también… y si no hay remedio: litro y medio”, asegura el dicho popular mexicano. El mezcal es uno de los destilados más representativos de México a nivel internacional. Es la bebida insignia de Oaxaca y se elabora en otros siete estados con la Denominación de Origen (DO): Durango, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas. Esta bebida se obtiene de la destilación del jugo fermentado de las piñas del agave cocidas. Para elaborar mezcal existen más de 200 especies endémicas, sin embargo sólo hay 14 especies establecidas por la NOM, entre las más populares se encuentran el espadín, el tobalá, la salmiana o el papalotl. Disfrutar un mezcal en compañía de una rica tlayuda, de un guacamole con chapulines o cualquiera de los siete moles oaxaqueños es placer garantizado. Si quieres aprender cómo degustar mezcal correctamente, da clic aquí. SotolEs el destilado de agave del norte de México. Se produce por Denominación de Origen en los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. Su nombre proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa dulce de la cabeza. Los tarahumaras lo han elaborado desde hace 800 años para sus ceremonias religiosas y como fuente medicinal. Existe sólo una nolinaceae o lilácea para su producción: Dasylirion Wheeleri. El sabor del sotol es fuerte, con notas minerales y herbáceas pronunciadas, perfecto para disfrutar los sabores del norte. BacanoraEs un destilado con Denominación de Origen exclusiva para el estado de Sonora. Proviene del agave Agustifolia Haw, comúnmente conocido como agave vegetal. Su sabor es recio y es perfecto para acompañar toda la gastronomía sonorense, especialmente con unos tacos de cabeza o de lengua. Raicilla A diferencia de los demás destilados de agave no ha obtenido NOM, ni D.O. Es un destilado que se produce exclusivamente en el estado de Jalisco. Hay un número no especificado de especies de agave permitidas para su producción que en conjunto se denominan: agaves raicilleros. Pruébalo con alguno de los antojos típicos jaliscienses como una sabrosa torta ahogada, una birria o carne en su jugo.Otros destilados hechos en MéxicoMéxico no sólo es uno de los países más megadiversos del mundo, sino que también cuenta con una industria creativa que ha investigado y desarrollado con gran éxito destilados originarios de otros países, como el sake y el whiskey, así como destilados populares como la ginebra y el ron. A continuación te compartimos algunos otros destilados hechos en México: SakeNami Sake es un sake artesanal producido, desde el 2016, en Culiacán, Sinaloa. Su nombre significa “ola”, en japonés. Son la primera fábrica de sake en México y tienen las misma características y control de calidad que el producto de origen japonés. Nami ha ganado reconocimientos internacionales, por ejemplo durante el International Sake Challenge en Tokio, 2019, Nami Junmai Daiginjo recibió la medalla de oro, así como Nami Junmai y Nami Junmai Ginjo recibieron medallas de plata. Este sake de tradición japonesa y corazón mexicano es perfecto para tomarse solo o en copa de vino a 5°C y es perfecto para acompañar la comida mexicana. GinebraEn México actualmente se producen diversas etiquetas de ginebra, en las que se aprovecha la riqueza botánica de nuestra tierra. Jäpi Gin es una de ellas; se elabora, desde el 2017, en el Valle del Mezquital en Hidalgo. Su nombre es una palabra otomí, que significa “Bendito”. Jäpi cuenta con 40 grados de alcohol y se destila en olla de barro. Los botánicos base son el enebro y la semilla de cilantro, otros son el hinojo, la hierbabuena y la menta, un poco de anís, entre otros. El alcohol que se utiliza está hecho a base de maíz y, al momento de cocer los ingredientes, se usa carbón de mezquite y se sella la olla de barro con masa de maíz. Jäpi Gin es perfecto para disfrutarse con una barbacoa hidalguense o bien con unos ricos pastes. WhiskeyEste destilado puede elaborarse con diferentes cereales como el centeno, la cebada, el trigo y el maíz. En México se elaboran diferentes whiskeys con maíz como Pierde Almas, que se produce, desde el 2007, con diferentes especies de maíces (amarillo de la selva de la Chinantla, blanco y rojo de los Valles Centrales de Oaxaca).¿Conocías estos destilados mexicanos? Te invitamos a celebrar con ellos este 15 de septiembre y gritar con orgullo: ¡Viva, México!
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