¿Por qué es Bueno Beber Vino?
Dietas y Nutrición

¿Por qué es Bueno Beber Vino?

Por Kiwilimón - Abril 2012
El vino es una bebida de muchos años de historia, la cual, tomándola con moderación y acompañando las comidas, es muy saludable para el organismo. Los efectos del vino a salud viene dado por los compuestos aromáticos y por los compuestos fenólicos como el resveratrol, los antioxidantes y los polifenoles. Muchos estudios de salud demuestran los beneficios de un consumo moderado de vino tinto. Es conocido que previene enfermedades del corazón pero otros estudios más recientes indican que también previe y alivia los efectos de otras enfermedades como la demencia, la diabetes o la osteoporosis. Aprende algunos de los motivos por los que deberás considerar beber vino: Cuida el corazón. Se ha demostrado que un consumo regular y moderado de vino tinto (una o dos copas al día) ayuda a una mejor circulación de la sangre y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  1. Retrasa la demencia. El consumo moderado de vino tinto puede ayudar a retrasar la llegada de la demencia senil y otras formas de demencia.
  2. Previene la artritis. Estudios realizados en Suecia han descubierto que beber una media de 5 a 10 copas de vino tinto a la semana puede reducir el riesgo de desarrollar artritis reumática en más de un 50% frente a los no consumidores de vino.
  3. Ayuda a mantener la gripe y catarros alejados. Un estudio en España demostró que aquellos que consumían de 8 a 14 copas de vino tinto en una semana eran menos propensos a obtener un resfriado que los que bebían cerveza, bebidas sin alcohol.
  4. Reduce el riesgo de diabetes. Los consumidores de cantidades moderadas de vino tienen más posibilidades de prevenir la diabetes de tipo 2. Un estudio de la Universidad de Salud Pública de Harvard realizado entre mujeres mayores de 25 años que consumían un o dos vasos de vino al día tenían un 58% menos de probabilidades de tener diabetes que las no bebedoras.
Recetas de bebidas Aquí te mostramos un listado de recetas para preparar bebidas con vino tinto. Toma nota y disfrútalas. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para más detalles) Ponche con Vino Tinto Delicioso Ponche de frutas y vino tinto elaborado con productos H-E-B. Sangria Mexicana Bebida refrescante de vino tinto, agua y jugo. Sangria Corregidores Bebida refrescante de vino y frutas que se toma en parilladas. Vino Caliente con Canela Una bebida exquisita para navidad, vino caliente con especies.
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La mitad de la quincena es como un miércoles cualquiera, un purgatorio que no termina de condenarnos ni redimirnos. Las cuentas por pagar crecen como mala hierba mientras los números en el banco saben más a resta que a multiplicación. Por si faltara algo, los niños están por “salir” del colegio –salir entre comillas porque en realidad nunca han dejado la casa–. ¿Apenas un par de semanas duraron sus días en el salón de clases?Cuando la situación familiar se pone ríspida, el alimento refuerza. La comida reconforta y tiene ese néctar vital y emocional que nos impulsa a seguir adelante. Pero ¿acaso hay alguna forma de comer como reyes y gastar como avaros? Le pregunté a la especialista en transformación financiera para mujeres Viviana Mondragón sobre cómo ahorrar en la comida de la semana. Juntas llegamos a estas conclusiones.  Planea tu menú desde el fin de semana. Ser organizado te permitirá acortar pasos y gastos. Viviana recomienda que, una vez planeado el menú de cada día, te aventures en el súper con tu lista en la mano y te apegues a ella. Sácale máximo provecho a cada preparación. Una sola proteína o preparación puede mutar en cinco platillos durante la semana. Un chile relleno al otro día puede ser rajas con queso, tacos de guisado, el complemento de un alambre vegetariano. No subestimes el poder del atún. Con él puedes hacer los guisos más complejos en versión económica y sin que nadie lo note. ¿Un atún a la vizcaína, un aguacate relleno de atún, un bowl oriental de atún spicy? Oh, sí. Inventa. El punto es descubrir nuevas formas de unir lo que tienes en el refri para crear platillos deliciosos. ¿A qué saben algunas sobras de carnitas hechas tortitas con verduras, unas albóndigas con salchicha? Sólo hay una forma de saberlo. Aventúrate.Convierte algunos de tus menús en comidas vegetarianas. “No es lo mismo invertir en un kilo de carne que en uno de calabacitas”, complementa Viviana. Transforma tus calabacitas en una comida completa añadiendo proteína vegetal como lentejas o alubias, o bien, rellénalas con queso Oaxaca y jamón.Come en casa. Olvídate de comer fuera u optar por comida chatarra, que sin bien te llenará rápidamente, está comprobado que te dará más hambre a las pocas horas. Recuerda que la comida chatarra sólo tiene calorías huecas, o sea que está desprovista de nutrientes.  Hazlo casero. Viviana nos propone elaborar nuestros propios productos en casa, por ejemplo, aderezos, hummus, helados, panes, complementos y condimentos. Además de ahorrarte dinero, será más saludable. “Hay que promover lo de hecho en casa con amor”, asegura.  Estrategias en el supermercado. Viviana nos da algunos tips para ahorrar en el supermercado. “No vayas con hambre y trata de no llevar a tus hijos en la medida de lo posible”. De esta forma podrás avocarte a lo que tenías planeado sin presiones ni urgencias de algún tipo. Revisa las etiquetas, promociones y compara precios para tomar una decisión más consciente que ayude a tu economía. Para terminar, te dejo algunos tips con recetas que te sacarán de apuros. Cuéntame cómo te fue con ellos. Te aseguro que ahorrar te va a parecer más rico que nunca.  7 recetas con pollo económicas y rendidoras15 formas de preparar atún en lata10 recetas con chorizo baratas y rendidoras
Maizajo es uno de los pocos lugares que se dedica a producir masa, tortillas, tostadas, totopos, pinole, harina de maíz y antojitos mexicanos con maíz criollo. Además, preserva técnicas que heredamos de nuestros ancestros, sin las cuales la cocina mexicana no sería la misma. Esta es sin duda la mejor manera de hacerle homenaje a la rica tradición culinaria de México. Aunque parezca una tortillería común, Maizajo es mucho más que eso, pues este espacio también está dedicado a la investigación, producción y comercialización de productos de maíz criollo. Por si fuera poco, este lugar se ha encargado de preservar la antigua técnica de nixtamalización con cal viva, la cual nos ha permitido disfrutar de platillos hechos de maíz desde hace cientos de años.   Por otro lado, este espacio ubicado en la Ciudad de México está preocupado por los pequeños productores de maíz, quienes reciben un trato digno y un precio justo a cambio de sus productos. Cabe destacar que Maizajo les compra el maíz criollo directamente a los productores y no a través de intermediarios.  Los talentosos emprendedores detrás de este increíble proyecto enfocado en el maíz son Santiago Muñoz Moctezuma, Daniela Moreno Aragón y el afamado chef Gerardo Vázquez Lugo, quien dirige Nicos.   Si quieres probar las más deliciosas y frescas tortillas de la ciudad, no dudes en visitar Maizajo en Av. Soledad 556, El Jaguey. Azcapotzalco. CDMX. Aunque también puedes comprar todos sus productos a través de su tienda en línea. Estas deliciosas tortillas serán el complemento ideal para todas tus recetas, pues puedes preparar tacos, quesadillas, enchiladas y muchas cosas más. 
Los de Feral Café describen a su café como “salvaje”, sin embargo no hay ápice de descuido en su forma de preparar la taza de café perfecta. Esta pequeña marca, propiedad de Ricardo Soto, distribuye amor en forma de granos de café desde un pequeño local en el mercado de San Juan. Lo puedes tomar ahí, o como yo, pedir a domicilio, entero o molido para filtrarse en el método cafetero de tu preferencia.Su imagen de marca enamora, pero gracias al cielo donde sólo llueve café, lo de ellos es más que sólo una cara bonita. El café que Ricardo Soto selecciona en conjunto con Santiago Sota de Finca Sofía en Puebla, es atención milimétrica a la selección de cada grano, es trazabilidad, es cuidado máximo al tostado.Esta empresa nace en 2019 gracias al estudio y al amor que Ricardo ha profesado hacia esta bebida. En la selección de cada grano su fundador busca calidad y procesos limpios que destaquen el origen. De ahí que tenga granos procedentes de diversas latitudes cafetaleras del país: los hay desde Guerrero (Atoyac de Álvarez), Oaxaca (Pluma Hidalgo) y Veracruz (Huehuetecpan, Cosautlán).La trazabilidad, para él y para Santiago, es vital. Este último además, busca activar la economía de las comunidades con las cuales trabaja instruyéndolos en el arte de lograr granos de café con grado de especialidad. Luego, la preocupación de Ricardo y Santiago es elegir un nivel exacto de tueste que le permita a cada origen expresarse en la taza de café: mostrar las características del terruño.Es bajo el ojo y paladar de Santiago que se aplica un tostado que va de los medios a los ligeros para potenciar los sabores intrínsecos de la cereza del café –los frutales y frutales– e incluso los más complejos a chocolate, piloncillo y caramelo, en los que la acidez no es tan pronunciada.Las opciones de Feral Café son varias. Existen orígenes que por la complejidad de sus procesos se disfrutan mejor en métodos de especialidad como Calita, V60, prensa francesa o chemex. Tal es el caso del café lavado procedente de Oaxaca o los red, white o black honey en los que vale la pena poner atención en los aromas y sabores. Si el cliente prefiere disfrutar su café con leche, Ricardo sugerirá el Pluma, Hidalgo en Oaxaca cuyo tostado ligero no interferirá en la mezcla. Al final, la taza perfecta es la que uno tiene en la mano. Mejor que proceda del comercio justo y del amor por el café.Si quieres conocer un poco más de Feral Café te dejo sus redes sociales: @feralcafe
El imponente bosque de coníferas coquetea con robarme la atención, sin embargo, mis sentidos se concentran en algo más: ahí, subiendo los escalones de las calles empedradas de Tlalpujahua, están los puestos de comida del mercado. Hay ollas exhalando el humo de sus tamales y corundas, conservas y ates acorralados por las abejas, pan apilado en bolsas. Ay, con el pan de pulque. Ay, con el pan de pucha. En Michoacán, la naturaleza es la que llama pero es la comida la que obsesiona a regresar. Quien no ha ido a comer a este estado se ha perdido de una de las tres mejores gastronomías regionales del país. Más claro, imposible. Michoacán es un conglomerado de michoacanes. La zona lacustre, el mar, la milpa, el bosque albergan una tradición, una colección de sabores enmarcados por las técnicas ancestrales y los ingredientes endémicos. A esa suma cultural, a esas coordenadas geográficas, les debemos más que éxtasis culinarios. Gracias a ellas aparecemos en la única lista que importa: la del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. “La gastronomía michoacana es única por la alineación de un paisaje fértil con muchos tipos de terreno y lagos ricos en pesca, así como una cultura prehispánica que ha pasado sus tradiciones a través de generaciones”, asegura el arquitectico Fernando Vela, presidente del Festival gastronómico Morelia en Boca. Desde sus heterogéneos rincones, collage de imágenes y climas, salen productos excepcionales como los charales, el pescado blanco, la trucha. En la meseta purépecha se dan productos como el amado aguacate; en Zamora del Valle, las fresas; en Valle de Apatzingán, los limones, las moras; en la milpa, esos maíces rojos, negros, azules, amarillos con la mineralidad en las entrañas; de Cotija, su queso. Aunque de quesos no son los únicos, pero sí los más prestigiosos. Otros menos conocidos son los quesos de la Ruana, de Tierra Caliente, frescos u oreados.Las manos detrás de la cocina complementan esta suerte de sortilegio. Lucero Soto, una de las chefs más representativas de la región, cree que el verdadero tesoro está en las cocineras tradicionales. Nombres como Esperanza Galván resuenan en embajadas del mundo haciendo lo que mejor saben hacer: ser guardianas de recetas y técnicas, exportadoras de cultura; ella, particularmente, de la purépecha. También está Blanca Villagómez, en Tzintzuntzan, quien según el arquitecto Fernando prepara una hueva de pescado en salsa de guajillo como ninguna otra. Lucero Soto, por su parte, no es cocinera tradicional pero acerca el folklor michoacano de las calles a los manteles emblemáticos del país desde el Restaurante Lu Cocina Michoacana. No se puede dejar de mencionar a Mariana Valencia de Cocina M, en Uruapan.En Morelia hay que emprender un peregrinaje por carnitas Don Raúl, o encaminarse de filón hasta Quiroga para probarlas confitadas en cazo de cobre. Ante una señora con una cubeta de charales hay detenerse por un taquito de tortilla de maíz, un puñito de charales fritos y unas gotitas de limón –poquita, porque no queremos críticas–. De mañana hay que estar por la catedral o el mercado y sentarse en uno de esos locales con nombres de mujeres para ser provistos de platos de plástico rojo y unos uchepos con los sabores del elote, unas corundas con la trinidad mexicana de la garnacha –crema, salsa y queso– y un atolito dulce.Yo no me pierdo la sopa tarasca para el medio día o las atapakuas purépechas, parecidas al mole; se preparan semillas como el cacahuate o la pepita de calabaza y van acompañados de verduras y carne. En Lu me gusta probar las enchiladas morelianas de pato que inhabilitan cualquier tipo de insatisfacción. El arquitecto Fernando prefiere la xanducata (una especie de pipián elaborado también con pepita), las jahuácatas (una corunda preparada en capas y que lleva frijoles) y por supuesto, el aporreadillo de Tierra Caliente. Como gran conocedor de la gastronomía de aquel estado habla del churipo purépecha (un plato de cuchara), del mole de queso y el conejo estirado, tradicional de Corpus Christi.A la hora del postre la gastronomía michoacana ofrece variedad. Los chongos zamoranos, la fruta en conserva y los ates pueden conseguirse en las tiendas que resguardan mujeres ataviadas con vestidos virreinales. Lucero Soto dice que cuando el antojo llama a mitad de calles hay que recurrir al gazpacho moreliano.Yo no dejo el estado sin comerme unas morelianas de cajeta, nuez y papel estrella o sin buscar por cielo, mar y tierra la mejor heladería, esa que venda una buena nieve de pasta de gusto avainillado, tradicional de Pátzcuaro. Cuando llega la hora pido uno doble. Y es que Michoacán, nada de sencillo. Eso nunca.
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