¿Por qué subimos de peso en el Guadalupe Reyes?

Por Kiwilimón - Noviembre 2016
Tal vez no todos seamos personas muy atléticas o fervientes amantes del deporte, sin embargo, hay algo que es seguro, todos esperamos con ansías un maratón: el Guadalupe Reyes. Del 12 de diciembre al 6 de enero, todos sacamos a relucir las grandes capacidades que hemos adquirido a lo largo del año y demostramos que ningún plato de tamales nos podrá ganar jamás la batalla.

¿El resultado de todo esto?

Cientos de platos limpios, vasos de atole y champurrado vacíos, y un triunfal aumento de peso que recibe con culpa al Año Nuevo.

A continuación les presentamos algunas de las razones por las cuales solemos subir unos “kilitos” en estas fechas:

Según la Guía de Alimentos para la Población Mexicana, la ración ideal de tamales al día es un escandoloso cuarto de tamal. ¿En serio? Eso significa que, en promedio, estamos consumiendo 10 veces más lo que recomienda la Secretaría de Salud.

La media recomendada para un consumo moderado de alcohol es de 4 copas. En el Guadalupe Reyes la moderación se va de vacaciones para darle la bienvenida al desenfreno. En estas fechas se toman en promedio 9 copas por persona.

En cuanto a la cerveza, se recomienda que el consumo no exceda los 320 mm al día. (Lo bueno es que con el frío, a muchos no se nos antoja la cerveza, ¿verdad?). Hablando de bebidas, no todas llevan alcohol, pero eso no significa que no sumen calorías a la larga lista de pecados culinarios. El querido ponche (sí, ese que hace la tía con frutas y especias) está lleno de carbohidratos. En teoría, un vaso de 340 mm debería ser suficiente al día. ¿Cuántos vasos sueles tomar en una posada?

Siguiendo con las bebidas, sabemos que los refrescos no son muy buenos para la salud, pero ya estando en la fiesta es posible que nos tomemos uno o dos, o tres vasitos. Sin embargo, lo recomendable es un cuarto de taza al día. (¿En serio? Eso no alcanza ni para mezclarlo con el tequila). Como resultado de esta carrera de disipación gastronómica, los mexicanos subimos en promedio entre 3 y 6 kilogramos. Menos de 4 semanas, tiempo récord para romper la dieta y dejarse llevar por los placeres de la cocina mexicana.

Ahórrate unos kilos, y unas cuantas horas de frustración frente al espejo, con estas deliciosas y saludables recetas:

 
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Cuando una persona tiene un nivel alto de azúcar en la sangre, esto significa que su cuerpo no puede convertir el azúcar en la sangre en energía para las células. Este es un problema común para las personas con diabetes o las personas en riesgo de desarrollar esta enfermedad. Para bajar los niveles de azúcar en la sangre y evitar tener un mayor riesgo de complicaciones graves de salud, la alimentación juega un papel muy importante.Tomar agua, perder peso y evitar ciertos alimentos son formas naturales y fáciles de mantener tus índices de azúcar bajos, y mantenerte seguro de que tus niveles estén en un rango normal y saludable.1. EjercitarsePara ayudar a las personas a reducir su azúcar en la sangre y para evitar la diabetes tipo 2, se alienta a las personas a perder 7% de su peso corporal y hacer ejercicio durante 150 minutos a la semana. Además, un ensayo clínico encontró que las personas que siguen este programa redujeron su riesgo de diabetes tipo 2 en 58% durante tres años.2. Tomar más aguaMantenerse hidratado y beber mucha agua puede ayudar a regular los niveles de azúcar en la sangre, porque así se rehidrata la sangre y esto ayuda a nuestros riñones a eliminar el exceso de azúcar en nuestros cuerpos. Además, así te aseguras de que no beber un exceso de azúcar en otro tipo de bebidas.3. Limitar los carbohidratosLos carbohidratos tienen un gran impacto en los niveles de azúcar en la sangre porque el cuerpo los descompone en azúcares, que la insulina luego pasa a las células. Lo mejor es llevar una dieta equilibrada y mantener un conteo de carbohidratos.Para ayudar a mantener bajo control el azúcar en la sangre, debes tratar de obtener no más del 45% de tus calorías diarias de los carbohidratos.4. Aumenta tu consumo de fibraComer carbohidratos ricos en fibra, como frutas y verduras, puede ayudar a reducir el azúcar en la sangre. Un estudio de 2017 publicado en la revista “Advances in Obesity Weight Management & Control” descubrió que comer más frutas y verduras ricas en fibra, como plátanos, bayas y brócoli, podría ayudar a reducir el azúcar en la sangre y reducir el peso corporal.5. Controla el estrésLos niveles de estrés también pueden tener un impacto directo en el azúcar en la sangre, pues cuando estás estresado, hormonas como el cortisol aumentan los niveles de azúcar en la sangre y hacen que tu cuerpo sea menos efectivo en el uso de insulina.Todos lidiamos con el estrés de manera diferente, pero entre las formas más comunes de hacerlo se encuentran hacer ejercicio, meditar o incluso llevar un diario.Recuerda siempre consultar a tu médico si padeces diabetes y ver con él los cambios o los medicamentos ideales para ti cuando busques controlar los niveles de azúcar en la sangre.
Hay muchas bebidas famosas que son referentes para sus países, por ejemplo, un pisco sour, para Chile, o un mojito, para Cuba. Pero más que mezclas, también hay destilados que valen mucho la pena en América Latina.Antes, tienes que saber qué es un destilado. Los destilados son fermentados que pueden obtenerse de cereales (cebada, centeno o arroz), tubérculos (papa), frutas (manzana), así que ahora que sabes de dónde provienen, tienes que conocer y probar estos, de América Latina.1. MezcalEl mezcal es 100 por ciento mexicano y proviene del agave. Existen muchos tipos de mezcal: minero, espadín, pechuga, pero lo importante es que se toma solo y se suele acompañar de rodajas de naranja y sal de gusano.2. PiscoEste destilado es referente de dos países, Chile, Perú, y se obtiene de dos tipos de uvas que se dan en esa región, llamadas uvas pisqueras.3. TequilaOtro famoso y con Denominación de Origen es el tequila, que se produce en ciertas regiones de México, como Tequila, Jalisco, pero también en Nayarit, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas. Por supuesto, viene del agave y los cuatro tipos de tequila que puedes encontrar son blanco, reposado, añejo y extra añejo.4. GrappamielEsta bebida se hace a partir de grappa, un destilado de las semillas, tallos y cáscaras de uvas, y miel. Se toma solo y con mucho hielo en el verano, y es típica de Uruguay.5. CachazaOriginaria de Brasil, la cachaza se hace de caña, como el ron, pero la bebida brasileña se hace a partir del jugo fermentado y luego destilado. La bebida que ha llevado a la cachaza a la fama mundial es la caipirinha.6. AguardienteDerivado de la caña de azúcar, pero tratado con anís, el aguardiente es el sello de Colombia en cuanto a destilados. Posee un sabor un tanto dulce y se toma solo, mezclado con agua mineral y muchos hielos.7. RonAunque realmente es originario de Medio Oriente, pero cuando llegó la caña a América, este destilado se consolidó en Cuba y ahora es más latino y mundialmente conocido por los deliciosos mojitos. A diferencia de la cachaza, el ron se hace a partir de la melaza de caña.¿Qué otros destilados conoces y cómo se toman?
Existe un ritual que, frente al comal, se vuelve entrañable: poner una tortilla caliente sobre la palma de la mano y con los dedos de la otra, enrollarla lo más apretadita posible. Mejor si en el interior hay una pizca sal. ¿Salsa martajada? Oh sí, por favor. Pero este ritual sólo es posible si la tortilla es lo suficientemente flexible para no romperse. Saber reconocer una tortilla auténtica, además de ser un hábito 100% saludable, es la forma más rica de experimentarlas. Según los mayas, el maíz es la piedra angular de nuestro origen y según los aztecas, es la muestra del amor que sentía Quetzalcóatl por su gente, quien para conseguir una semilla dorada se adentró en las montañas convirtiéndose en hormiga. De esa semilla surgió la tortilla, símbolo de identidad y cultura nacional. En el sentido más práctico, no hay plato, servilleta o cuchara más precisa para atajar un guisado. Tampoco una de mejor sabor. Todos creemos conocerla íntimamente, pero siendo sinceros, ¿hace cuánto elaboraron su última tortilla? ¿Hace dos meses? ¿Hace un año? ¿Nunca? Cuando conocí a Rafael Mier, director de la Fundación Tortilla de Maíz Mexicana yo no entendía por qué había que divulgar el tema de la buena tortilla y aprender a diferenciar una tortilla auténtica de otras. ¿Todas las tortillas de tortillerías son auténticas? ¿O no? La tortilla es el lienzo favorito del plato nacional: los tacos. Y aunque en las mesas nunca falta, Rafael me hizo entender que la verdadera tortilla escasea, sobre todo en las grandes ciudades. No sólo eso. Pocos conocen cuál es el proceso detrás de su elaboración y cuáles son sus ingredientes originales. Por suerte ya existe una regulación en el mercado para que las tortillerías describan los ingredientes que utilizan. No, no sólo es maíz. Algunas veces la masa está mezclada con harina de trigo. A la tortilla tradicional hay que diferenciarla del resto. Ella proviene de maíces mexicanos, algunos en peligro de extinción. El tema es que algunos agricultores han preferido sembrar otros cultivos o utilizar maíces más resistentes a las plagas. Transgénicos, pues. En el proceso tradicional, los maíces que fueron cosechados según la temporada se dejan secar naturalmente y se les desgrana con la ayuda de un olotero. A continuación, se someten al proceso de la nixtamalización en el que los granos de maíz se pulen como diamante en bruto para hacerlos más digeribles en el organismo, para maximizar su aporte nutricional: aumentar su contenido de calcio, de proteínas, de antioxidantes.La tortilla verdadera –la saludable, la auténtica– está nixtamalizada. Para lograrlo hay que diluir cal en agua, cocer los granos en la mezcla, dejarlos remojar durante la noche y al día siguiente, enjuagar hasta que el agua salga clara. De ahí se obtiene el precioso nixtamal que se lleva al molino o al metate. El resultado es una masa húmeda y deliciosa, lista para palmear tortillas, tlacoyos, sopes, o (ponga usted su preparación favorita de maíz). Cuando inflan en el comal o en la plancha de las tortillerías, el augurio de una buena comida es evidente. El proceso es cultura pura. Pero por inverosímil que parezca, en la mayoría de las escuelas de gastronomía este ritual no se enseña. No hay duda de que, para reconocer una buena tortilla, también hay que amistarnos con el lenguaje, con su saber. Rafael aconseja consumir aquellas que no son industrializadas, es decir, que no contienen ingredientes adicionales a los tradicionales (maíz, agua y cal o ceniza). “Como consumidores tenemos derecho a conocer todos los ingredientes de nuestra tortilla por ello, es importante exigir su correcta declaración”, afirma. También dice que las tortillas de colores sí son tradicionales. Su color proviene de maíces con tonalidades como del arcoíris. Pero cuidado. Existen comerciantes que utilizan colorantes imitando los colores del maíz azul o verde. Un tip para diferenciar al gato de la liebre es aplicar un agente ácido –como el jugo de limón–. “Si al aplicar el limón, la tortilla se torna violeta o rosa, se trata de tortilla de maíz azul real; si se torna grisácea o no cambia de color, se trata de una tortilla pintada con colorante artificial”. Otro consejo es fijarse en la flexibilidad de la tortilla. Si se rompe o se entiesa apenas la pones sobre el comal, puede que estés frente a una tortilla falsa. Estos y otros consejos los puedes encontrar en el blog recién inaugurado de la fundación. La buena tortilla merece diferenciarse de las otras. Pregunta en tu tortillería si las que ofrecen están nixtamalizadas y si provienen cien por ciento del maíz nacional. Su aroma, anticipación de un banquete digno de dioses, y su sabor no deben tomarse por sentado. Y mientras aprendemos a nixtamalizar juntos, te dejo algunas recetas que puedes preparar en su honor: Tacos de lenguaTacos de mixioteTacos de costilla
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
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