¿Qué Es El Slunch y Qué Podrías Comer?
Dietas y Nutrición

¿Qué Es El Slunch y Qué Podrías Comer?

Por Kiwilimón - Marzo 2012
Los hábitos alimenticios están cambiando. Se adaptan a los nuevos estilos de vida y a las necesidades de los consumidores. Por ello, tras el brunch, que une desayuno y comida, surge el Slunch, la perfecta combinación entre merienda y cena. La palabra slunch surge de la fusión de las palabras inglesas “supper” y “lunch”, que sería alargar la comida a la tarde o bien anticipar la cena a media tarde. El concepto parece algo original, pero realmente lo hemos hecho todos cuando nos reunimos los fines de semana. Ahora está adquiriendo tanta fuerza, que incluso algunos restaurantes se han unido a la moda del slunch, ofreciendo tentempiés a un gran número de consumidores. ¿Qué hora es la adecuada? Sólo tu eliges el horario que te vaya más cómodo, pero normalmente es una comida que se realiza sobre las 5 de la tarde en adelante. Lo ideal también es hacerlo durante el fin de semana porque tenemos más tiempo, en especial los domingos por la tarde, esas jornadas que suelen ser realmente aburridas. Así, le das una nota de color para acabar el fin de semana y volver con bríos al día siguiente al trabajo. Para realizarlo, no debemos complicarnos demasiado; no hablamos de una fiesta ni de una comida completa; se trata de ofrecer variados aperitivos de la forma más sencilla. A continuación te dejamos una lista de recetas que podrán funcionar perfecto para esta nueva tendencia del slunch. Toma nota. Sándwich Gourmet de Atún Estos deliciosos sandwiches de atún se preparan con la rica combinación de calabacín, queso ricotta y tomates deshidratados. Panini Caprese Una ensalada caprese hecha sandwich. Una gran opción para una cena ligera pero gourmet. Sándwich de Queso Un sándwich relleno de queso manchego y Oaxaca. Yogurt, Granola y Frutas del Bosque Este desayuno es delicioso e ideal para comenzar un buen día. También se puede servir esta receta como postre cambiando el granola por merengues. Sandwichitos de Salmón Ahumado Sandwichitos de salmón ahumado con un queso crema de limón y eneldo. Queso Brie al Horno Un queso brie dentro de una pasta de hojaldre con frutas deshidratadas, miel y romero. Una botana exquisita pero sencilla de preparar. Panqué Marmoleado Un panque delicioso para un desayuno o un cafe hecho de chocolate y vainilla.
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Porque el 14 de febrero es la ocasión perfecta para sorprender a tu pareja, no te pierdas la oportunidad para consentirla y cocinar la cena de sus sueños. Para facilitarte el proceso, te ayudamos con estas 3 fáciles pero deliciosas opciones para preparar el menú ideal de una cena romántica de San Valentín. Menú romántico con platillos del mar Las recetas con mariscos son un verdadero manjar, así que si te quieres lucir con tu pareja, prepárale este delicioso menú romántico con platillos del mar. ¡Sin duda lo dejará más que enamorado!Entrada: Pasta a la crema con mariscos Plato fuerte: Salmón a la naranja Bebida: Mojito sin alcohol de té verde con piña rostizada Postre: Cheesecake Red Velvet con FresasMenú elegante con cordero Si tú y tu pareja son de los que prefieren un buen pedazo de carne, entonces este menú elegante es la opción ideal para tu cena romántica. ¡Día de San Valentín jamás sabrá tan bien!Entrada: Farfalle con espinacas, champiñones y cebolla caramelizada Plato fuerte: Cordero en reducción de vinagre balsámicoBebida: Raspado de fresa con vino espumoso Postre: Pastelitos de lava con chocolateMenú ligero del amor Porque el amor y la dieta no están peleados, atrévete a probar esta deliciosa opción de menú ligero que te hará sentir más enamorados que nunca.Entrada: Ensalada de frutos rojos con queso de cabra y vinagreta de romero Plato fuerte: Chimichurri de aguacate con atún sellado Bebida: Mojito de fresa najo en calorías Postre: Peras al vino tinto sin azúcar ¿Qué menú completo para una cena romántica de San Valentín elegirás?
La jericalla es un postre tapatío típico. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando las monjas del Hospicio Cabañas idearon un postre nutritivo y de sabor llamativo para los niños huérfanos que cuidaban. Elaboraron la receta con leche, canela, azúcar, huevo y vainilla, con un sabor similar al de la natilla española pero de consistencia ligera. Actualmente la jericalla es uno de los postres típicos favoritos de los hogares jaliscienses. Sin embargo, muchos podemos llegar a confundir la jericalla con el flan o el crème brûlée, pues comparten los mismos ingredientes y tienen muchas similitudes en su modo de preparación. Por eso te presentamos las diferencias entre estos postres para que puedas identificar la auténtica jericalla jalisciense. Flan y crème brûlée  El flan es un postre muy popular en México y el mundo. Con una rica tradición histórica, el flan llegó a México tras la conquista con una receta que mezclaba leche, huevo, azúcar, vainilla y un baño de caramelo líquido, mientras que el crème brûlée es un clásico de la repostería francesa que consiste en una crema dulce suave, cuya superficie tiene una fina capa de caramelo crujiente. La jericalla Si bien los tres postres se elaboran con una base de huevo, vainilla, azúcar y leche, se diferencian por su preparación y algunos detalles en el uso de ingredientes. Por ejemplo, el flan usa las yemas y las claras de los huevos; mientras que la jericalla sólo utiliza las yemas de huevo; o bien, el crème brûlée tiene una consistencia de la crema parecida a la de la jericalla, pero su técnica es un poco más elaborada para conseguir la capa crujiente del azúcar quemada, que aporta un contraste de textura.Para preparar la jericalla se hierve la leche con la canela y la vainilla. Por otro lado, se baten las yemas con el azúcar y al final se combina con la leche infusionada, para luego colar y hornear a baño María. Al final, en la superficie casi siempre queda una costra dorada y un poco quemada. La textura se parece al flan, pero es mucho más ligera y untuosa. La jericalla se presenta en el mismo recipiente en el que se hornea, para respetar y mostrar su costra, que tiene una consistencia más sólida y añade profundidad al sabor con ese toque de leche quemada.¡Ya sabes qué postre tienes que probar en tu siguiente parada por la Perla Tapatía! Fotografías: Antonio Flores 
México es un país con vocación pesquera. Tiene 11 mil 122 kilómetros de litorales, 6 mil 500 km2 de aguas interiores y un total de 68 puertos. Actualmente, el volumen de producción pesquera es de 2.1 millones de toneladas, que se traducen en un valor de producción nacional equivalente a 38 mil millones de pesos. De esta manera, el sector pesquero y acuícola en México genera más de 300 mil empleos directos y 2 millones de empleos indirectos. El 25% de la producción nacional pesquera y acuícola está certificada como sustentable, lo que coloca a México a la cabeza de América Latina en esta materia y en el número 12 a nivel mundial. Además, existen más de 54 normas oficiales mexicanas relacionadas con la pesca responsable, la inocuidad, la sanidad y el medio ambiente.México tiene vocación pesquera, reglamentación y una comunidad bien consolidada y organizada alrededor de nuestros litorales, sin embargo, nuestro consumo de productos pesqueros está por debajo del promedio mundial, entre 13 y 14 kilos per cápita por año. Esta temporada de Cuaresma, que va del 17 de febrero al 3 de abril, consumamos pescados y mariscos mexicanos. Conozcamos las especies de nuestras aguas, sus vedas, las cooperativas o empresas que trabajan de forma responsable y promovamos la #PescaConFuturo en México. Las principales especies de pescados y mariscos producidas en el país son la sardina, el camarón, la mojarra, el pulpo, la anchoveta y el atún, pero tenemos 589 especies comerciales en México. Como afirma Luis Bourillón, Vicepresidente de sustentabilidad de COMEPESCA, “si queremos tener un futuro para el planeta debemos preocuparnos no sólo de los valores nutricionales, sino de cómo tener este sector vivo en los siguientes años. Es esencial cumplir en la pesca con las tallas, vedas, los volúmenes que se pueden capturar, y que el consumidor tenga información real, validada por entidades independientes, que les indique si la especie es sustentable o está en vías de obtener la certificación”. Por ello, también es de vital importancia la cultura del ecoetiquetado entre los consumidores mexicanos, para saber los productos que han sido obtenidos a través de prácticas responsables. Lo mejor de consumir pescados y mariscos es que constituyen una fuente rica de nutrientes, que nos permiten fortalecer al sistema inmunológico con proteínas, minerales, vitaminas y grasas. ¡Esta Cuaresma no lo pienses más y consume pescados y mariscos mexicanos! Fuente: Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (Comepesca)
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