¿Qué significa ser ovo vegetariano?
Dietas y Nutrición

¿Qué significa ser ovo vegetariano?

Por Kiwilimón - Septiembre 2015
Decir que uno es vegetariano es muy simple, pero la realidad es que hay muchas variables del término y cada una implica diferentes reglas y normas en cuanto a qué podemos comer y qué no. Un término relativamente desconocido es el ovo vegetarianismo y hoy te contamos de qué se trata, por qué es bueno y qué tipo de platillos puedes incluir en tu dieta si decides seguir esta línea.

¿De qué se trata?

Cuando uno es ovo vegetariano puede comer cereales, legumbres, setas, frutas, verduras y todos los ingredientes que no procedan de animales así como un vegano regular. La diferencia es que tienes permitido comer huevos y platillos que los contengan.

¿Por qué es bueno?

Sabemos que el vegetarianismo trae muchos beneficios. En general las preparaciones hechas a base de vegetales, frutas y legumbres son mucho menos calóricas y dañinas para el cuerpo. Un vegetariano suele gozar de una mayor ligereza corporal y pocos problemas en cuanto a colesterol y sobrepeso. Por otro lado, un vegetariano puede encontrarse en apuros al momento de obtener toda la proteína necesaria para el cuerpo humano. Es por eso que añadir huevos a la ecuación arregla al 100% esa falta de proteína en el cuerpo.

El lado ético

Muchas de las personas que son ovovegetarianas no sólo lo hacen por el régimen alimenticio, sino también por razones éticas. Al dejar de comer carnes y lácteos tratan de proteger a los animales y parar el maltrato de especies de rancho. Es por eso que la mayoría de los ovovegetarianos prefieren huevos orgánicos garantizados de ranchos libres y de buen trato animal.

Recetas

Si quieres seguir esta dieta necesitarás varias recetas que te ayuden a incluir los huevos junto con tus verduras, setas, hortalizas, etc. Aquí te dejamos varias que te ayudarán a comer rico, sano y balanceado sin romper ninguna regla de tu régimen: Huevos poché Huevos cocidos Huevos con espinacas Huevos revueltos con papa Huevos al horno con jocoque    
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Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
El estreñimiento es un problema muy común causado por los alimentos que comes o evitas, por el estilo de vida que se lleva, pero a veces también por los medicamentos que se toman o las condiciones médicas que ya se padecen.El estreñimiento puede ser un problema incómodo, pero así como hay muchas causas potenciales de estreñimiento, también hay muchas opciones de tratamiento. Por ejemplo, remedios naturales y caseros pueden ser todo lo que necesitas para tratar el estreñimiento ocasional.Remedios naturales para el estreñimiento ocasionalEstar estreñido o constipado se caracteriza por síntomas como hacer menos de tres deposiciones por semana; heces duras, secas o grumosas; dificultad o dolor al defecar o tener una sensación de que no han pasado todas las heces. Con estos remedios caseros puedes ayudar a que tus intestinos trabajen mejor.Tomar aguaBeber suficientes líquidos y mantenerse hidratado puede ayudar a prevenir y tratar el estreñimiento, pues esto ayudara mover los alimentos a través del sistema digestivo y evitar que las heces se endurezcan.Y no sólo se trata de tomar agua, que es la opción ideal, también puedes aprovechar los beneficios de otras bebidas, como el té verde, el té negro y el café. En general, debes tratar de beber alrededor de nueve tazas de líquido al día si eres mujer y 13 tazas si eres hombre.Tomar café (con cafeína)Para algunas personas, el café puede aumentar la necesidad de ir al baño. Esto se debe a que el café estimula los músculos del sistema digestivo. De hecho, un estudio de 1998 encontró que el café con cafeína puede estimular el intestino de la misma manera que una comida. Además, el café también puede contener pequeñas cantidades de fibras solubles que ayudan a prevenir el estreñimiento al mejorar el equilibrio de las bacterias intestinales.Aceite de cocoComer una cucharada o dos de aceite de coco al día podría ayudar a lubricar los intestinos. A su vez, esto puede ayudar a prevenir el estreñimiento. Consulta con tu médico si este remedio podría funcionarte y si la idea de tragar una cucharada de aceite de coco no te agrada, puedes mezclarlo con el café de la mañana o con vinagre, para un simple aderezo de ensalada.Ciruelas pasa Las ciruelas son un remedio natural bien conocido por la gente, porque son una solución natural y muy accesible. Además de la fibra, las ciruelas pasas contienen sorbitol, un alcohol de azúcar que tiene un efecto laxante. La dosis efectiva puede ser de alrededor de 50 g, o siete ciruelas pasas medianas, dos veces al día.
Los beneficios del aguacate no sólo se limitan a consumirlo como alimento, pues estos se extienden a tu piel con esta mascarilla casera de aguacate, que te ayudará con cualquier problema de resequedad que tengas.El aguacate está lleno de nutrientes, por ejemplo, es una gran fuente de grasas monoinsaturadas y vitamina E, la cual es antioxidante. Por otra parte, las grasas saludables que contiene funcionan muy bien cuando se aplica sobre la piel, pues los aceites naturales la nutren e hidratan. También están llenos de antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar con el enrojecimiento y la inflamación.Cómo hacer una mascarilla de aguacate para el rostroPara hacer esta mascarilla necesitarás una licuadora y lavar tu rostro antes. Los ingredientes que usarás son los siguientes:1 aguacate maduro1/3 taza de yogurt natural2 cucharadas de miel1 cucharada de jugo de limónSimplemente licúa todos los ingredientes a una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia suave. Aplícala de manera generosa en el rostro y el cuello, y déjala reposar durante unos 20 minutos antes de enjuagar con agua tibia.Aparte de los beneficios del ingrediente principal, la miel puede ayudar con una variedad de problemas de la piel, incluidos el acné, el eccema, la psoriasis y la inflamación.Por su parte, la textura cremosa del yogur puede ayudar a retener la humedad y potencialmente iluminar la piel. Algunas investigaciones sugieren que incluso puede ayudar a igualar el tono de la piel.Finalmente, el jugo de limón aporta vitamina C, un antioxidante y un agente abrillantador, y ayuda a darle a la piel un brillo impecable y a evitar que los aguacates se oxiden.Un truco extra es añadirle hojuelas de avena, pues sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a calmar y tratar la piel, y así aumentar la efectividad de la mascarilla. También puedes meterla al refrigerador unos minutos antes de usarla, para que además te ayude a reducir los poros y aliviar las líneas finas y las arrugas.¿Sabías que los nutrientes del aguacate también se pueden aprovechar en té y agua? Con esta fruta nada se desperdicia y puedes hacer té de hueso de aguacate o agua de aguacate también.
¿Quién no ha disfrutado, e incluso revivido, con una rica birria? Ya sea en caldo o en taco, es uno de los platillos mexicanos más populares y sabrosos que ha conquistado a quienes la prueban. La birria es representativa del estado de Jalisco, en donde se preparaba originalmente con la técnica de la barbacoa, como bien explica el chef Ricardo Muñoz Zurita en el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana: la carne (principalmente de borrego o chivo) se sala y se unta con la salsa de chiles; se deja reposar 12 horas; se envuelve en hojas de maguey, junto con la marinada, y se introduce en una olla tapada y sellada con masa de maíz durante cuatro horas, o hasta que la carne se separe del hueso. Después se separa la carne del jugo, el cual se guisa con jitomate para después servirse en un rico caldo con la carne, cebolla y orégano al gusto.Actualmente la birria casi no se prepara en hojas de maguey, sino que se cuece al vapor, en horno o en olla de presión. El tipo de carne también varía dependiendo la región. Además del borrego y el chivo, se utiliza carne de cerdo, carnero y ternera (como en Jalisco), pescado y pollo (Michoacán) o hasta cabrito (Colima) y res (Tijuana). También se combina más de un tipo de carne. Su regla es, sea cual sea su carne, es que se deja cocinar hasta que esté en su punto, así como su condimento especial con chiles y especias que le dan un sabor único. Birria de res estilo Tijuana La birria es emblemática de Jalisco pero la birria de res de Tijuana ha conquistado los paladares de Norteamérica, desde Los Ángeles hasta Nueva York.  Visitar una birreria en Tijuana, ya sea en en puesto, carrito o establecimiento es olvidar las nacionalidades en la mesa. Los birrieros te despachan en español e inglés por igual. Te la sirven en caldo, taco o incluso en quesabirrias (tacos de birria con queso),  todos con sus salsas de casa y complementos obligados: cebolla, limón y cilantro. En una reciente publicación de Bill Esparza para Eater, destaca que la birria llegó a Tijuana desde Coatzingo, Puebla, y que para mediados de los años 80 ganó popularidad en Tijuana, misma que permeó en Estados Unidos hasta traducirse en camiones de birria en Los Ángeles y, más recientemente, en la oferta de este rico platillo en Nueva York. Y como afirma el dicho: para muestras falta un botón. Los Tacos de Birria del Río, en Tijuana, que se encuentran frente al mercado Hidalgo venden a diario 500 kilos de birria en cada jornada (de la 1 am a la 1 pm). Visitarlos es garantía de placer culinario y todo un espectáculo orquestado por grandes birrieros que despachan con maestría y velocidad media tonelada de birria en tan solo doce horas. 
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