¿Quieres mejorar tu salud, ayudar al planeta y ser más compasivo?
Dietas y Nutrición

¿Quieres mejorar tu salud, ayudar al planeta y ser más compasivo?

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Se ha comprobado que una hamburguesa al día aumenta tres veces más el riesgo de muerte (piensa en triglicéridos, presión alta y enfermedades cardiacas). No sólo eso, 10 mil millones de animales se crían para consumo humano en granjas de producción masiva en condiciones deplorables y se ha comprobado que la producción de carne emite más dióxido de carbono que todos los sistemas de transporte combinado. Además, la producción de carne utiliza 100 veces más agua que la mayoría de las verduras. si a todo esto le sumamos que comemos el doble de carne que en los años 50´s y que la población se multiplicado exponencialmente, no estaremos mintiendo al decir que urge que como sociedad, hagamos un cambio masivo en nuestros hábitos alimenticios. Por fortuna, la solución al comer para proteger al planeta no es enteramente blanca o negra. No tienes que convertirte en un vegetariano a tiempo completo para hacer una gran diferencia. Mejor que eso, puedes convertirte en un “flexitariano”, es decir, alguien que lleva una dieta semi-vegetariana y que incluye productos carnicos ocasionalmente. Desde incorporar en casa los lunes sin carne hasta comer res solamente los fines de semana, existen diversas maneras para reducir tu consumo de carne sin tener que privarte de las cosas que más te gustan. A menos de que muchas personas hagamos un cambio en nuestra dieta, los gobiernos tendrán que aumentar sus políticas con respecto al cambio climático de manera que la percepción cultural cambie. Así que te invitamos, en este año que comienza a que adoptes un consumo moderado de alimentos de origen animal. Puede ser que lo limites a ciertos días o que comas carne roja (la más contaminante) solamente una vez por semana o cada quince días. Las posibilidades son ilimitadas. El planeta, tu cartera, tu corazón, tu báscula y las generaciones más jóvenes te lo van a agradecer.  
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En milli no sólo encontrarás una gran variedad de mazapanes de los sabores más increíbles que puedas imaginar y podrás probar café extraído por método de goteo Chemex, sino que además tendrás la oportunidad de ver y conocer más sobre el comercio justo con sus proveedores y vendedores.Milli es un proyecto creado con el fin de compartir un espacio pequeño pero activo en la colonia Roma, pues ahí productores, vendedores y consumidores tienen la oportunidad de conversar y conocer más en torno a productos como el café, el pan artesanal, sus postres, la comida y sus ingredientes. En este rinconcito de la Roma, tu café se convierte en una plática con un productor de miel que cultiva cactáceas en San Luis Potosí, o una panadera artesanal de Ojo de Agua que hace pan balanceado y especial para dietas veganas. En el tema de café ni hablar, en esta temporada del año tienen café de selección tanto de Oaxaca, Veracruz y Chiapas, y si nunca has probado un café extraído por goteo, es el lugar perfecto para hacerlo.El Café oaxaqueño que ofrecen es de la sierra mixe, con un proceso de lavado que lo hace muy distinto a otros, pero lo más interesante es la historia detrás, pues este café es distribuido por el hijo del productor, que estudia para trompetista en la CDMX, y de esta forma solventa sis estudios.En cuanto a los mazapanes, en milli tienen quizá la más grande variedad en la ciudad, todos elaborados con ingredientes de Pluma de Hidalgo, también en Oaxaca, de sabores que no te imaginas, como mazapanes de chapulín, de amaranto, relleno con crema de avellana y un delicioso mazapán 100% cacao (amargo) que combina de manera perfecta con el café.Y si tienes ganas de probar productos artesanales, también puedes encontrar ropa bordada por diversas comunidades de pueblos originarios y productos de cosmética natural elaborados por una emprendedora que está en contra de la crueldad animal y que próximamente estará organizando talleres sobre cómo hacer tus propios ungüentos.
La gastronomía argentina es una verdadera delicia y sin duda alguna, los postres que encontramos dentro del país sudamericano, son unos de los más sabrosos de todo el continente. ¿Estás listo para conocer los 5 más irresistibles postres de Argentina? Alfajores Los alfajores son quizás el postre argentino más conocido en todo el mundo y es que ese sándwich de galletas relleno de dulce de leche, chocolate o hasta mermelada de frutas, son un pedacito de cielo. Aunque los alfajores pueden prepararse como un sinfín de combinaciones, el tradicional se prepara a base de maizena y mantequilla para las galletas, se rellena de dulce de leche y sus orillas se bañan con coco. Dulce de leche Como mencionamos anteriormente, el dulce de leche es parte importante de los alfajores y de muchos otros postres argentinos. Se trata de un dulce untable, muy parecido a la cajeta mexicana, hecho con leche, azúcar, esencia de vainilla y bicarbonato. Vigilante argentino Si te gustan las gelatinas de mosaico, el postre vigilante seguramente te cautivará pues se trata de cuadritos de dulce de membrillo combinados con pedacitos de queso, un clásico de la gastronomía argentina. Mazamorra argentina La mazamorra es un postre de origen indígena que también se encuentra en Colombia, Paraguay y Perú. La mazamorra nos recuerda al atole mexicano, ya que se prepara a base de maíz blanco, acompañado de agua, canela, azúcar y vainilla. ¿Te suena familiar? Pastafrola La tarta tradicional argentina, mejor conocida como pastafrola, es una explosión de sabores, ideal para acompañar con un rico cafecito o mate. La pastafrola prepara con una masa cubierta de dulce de membrillo, dulce de leche y hasta guayaba. ¿Ya probaste alguno de estos postres de Argentina?
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
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