Recetas Saludables de Germinados
Dietas y Nutrición

Recetas Saludables de Germinados

Por Kiwilimón - Abril 2012
Los germinados son un alimento a incluir en la dieta de toda la familia gracias a sus innumerables beneficios nutritivos. Los germinados son los brotes que producen los granos (semillas) de los cereales y leguminosas. Se les considera un alimento vivo, el primer paso en el camino que va desde que una semilla inicia su desarrollo (germina) hasta que se convierte en una nueva planta. La germinación es un proceso totalmente natural que tiene lugar cuando la semilla encuentra las condiciones de agua, luz y temperatura idóneas que hacen posible su desarrollo. Los brotes más conocidos son los de soja, pero la gran mayoría de cereales y legumbres germinados (también algunos de verduras y hortalizas) son aptos para el consumo humano. Chícharos, lentejas, trigo, cebada, garbanzos, centeno, alfalfa. Lo curioso y lo que los convierte en un alimento de propiedades únicas es que los germinados tienen un valor nutricional más alto que la propia semilla. Como norma general, los brotes poseen una mayor cantidad de vitaminas, aminoácidos, minerales, enzimas y proteínas que su semilla de origen. Por si esto fuera poco, el proceso de germinación, modifica algunos de esos nutrientes, altamente concentrados en la semilla, llevando a cabo una especie de pre digestión que hace que sean mejor tolerados y absorbidos por el organismo humano. Esta es la razón por la que resultan un alimento adecuado para personas de cualquier edad, incluidos niños y mayores e incluso para aquellos que presentan problemas digestivos. Recetas de cocina (te recomendamos hacer click en el título de la receta para más detalles) Pechuga de Pollo y Pimientos Es un platillo muy saludable, libre de grasa saturada. La pechuga de pollo asada va sobre una cama de germen de trigo con alfafa, sobre la pechuga de pollo asada, unos frijoles refritos y pimientos freídos con aceite de oliva, y sin olvidar un salsa. Ensalada de Quinoa con Verduras La quinoa es un grano muy rico que contiene proteina y es muy saludable. Esta receta de quinoa con vinagreta de limón verduras y pasas es riquísima. Ensalada de Endivias con Queso Gorgonzola Una ensalada elegante y original. La puede utilizar para una cena o evento formal. Ensalada de Garbanzo Una nutritiva ensalada de garbanzo, aceitunas, jitomate y cebolla morada. Ideal para una comida como acompañante o platillo principal.
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Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
Los postres como el pan y los pasteles son un imprescindible en la vida de todas las personas y en Campanita, de la Chef Gabriela Fuente, lo entienden mejor que nadie. Esta es la recomendación de la semana, hecha por nuestra Chef Yamilette González, quien asegura que el secreto de Campanita para crear los mejores pasteles de fondant y pan es su grande pasión por lo que hacen. “Mi favorito es un clásico que no puede faltar en cualquier celebración, el pastel de 3 leches, e cual tiene la cantidad perfecta de leche que cubre un esponjadito bizcocho sabor vainilla relleno de frutas de temporada; cada bocado es simplemente celestial”, nos cuenta la Chef Yamilette. Campanita surge como un proyecto personal originado en casa la Chef Gaby, quien actualmente ya cuenta con su propio local en la calle Reforma #22, Tulantongo, Texcoco. Gaby nos cuenta que su fuente de inspiración fue la belleza de las flores y colores. La Chef Gaby ama hacer pasteles y pays con frutas, de hecho, su favorito es el pay de queso con frutos rojos, pero eso no es todo lo que la creadora de Campanita ha logrado. Gaby también se inspira en las tendencias en redes sociales para preparar cosas nuevas, le encanta innovar en panadería, siempre cuidando las recetas tradicionales pero agregando un toque original y único. La Chef Gaby se guía por el aroma de los ingredientes de la más alta calidad que encuentra en mercados tradicionales, lo cual le permite crear los pasteles más increíbles, entre los que destacan pasteles con forma de número, elaborados con un bizcocho de diferentes sabores como, café, red velvet, rompope, queso crema, vainilla y chocolate, ¡sin lugar a dudas los favoritos de su clientela! El pan más vendido es el cuernito de naranja y la trenza de guayaba con queso y qué decir de las roscas de reyes, la sensación de la temporada que inicia a finales de noviembre y termina a principios de febrero, donde podrás encontrar roscas con relleno de nata, queso con frutos rojos, queso con guayaba, queso con manzana y chocolate. Debido a la alta demanda, la Chef Gaby planea inaugurar un lugar más grande donde la gente pueda disfrutar de un café y pastel. Así que ya sabes, si estás por Texcoco no puedes perderte la oportunidad de disfrutar de los deliciosos postres de Campanita.
El romero, esa maravillosa plantita que utilizaban las abuelitas para arreglar cualquier malestar, resulta ser un poderoso aliado para salud, además de poseer un rico sabor que ayuda a sazonar los alimentos y sus propiedades también aportan a los artículos de belleza. ¡Conoce todos los beneficios del romero!Propiedades del romero De acuerdo a la editorial científica Elsevier, el romero posee alto contenido de glucósidos flavónicos, diterpenos y alcaloides que lo convierten en un excelente carminativo, digestivo y antiespasmódico, además de destacar por sus propiedades diuréticas, antiinflamatorias y antioxidantes. Beneficios del romeroGracias a sus maravillosas propiedades, el romero tiene grandes beneficios, tal como:Alivia los síntomas de las enfermedades respiratorias y malestares estomacales.Su efecto carminativo ayuda a disminuir los gases intestinales y cólicos menstruales.Gracias a sus propiedades antioxidantes, combate los radicales libres y es sumamente útil en tratamientos rejuvenecedores de belleza.Su alto contenido en hierro puede ayudar a tratar la anemia.Posee un poderoso efecto antibactericida, antiséptico, fungicida y balsámico.Para uso externo, el romero puede ayudar a dolores musculares y calambres, así como para desinflamar piernas y pies.Los masajes con aceite de romero en el cuero cabelludo mejoran la circulación y propician el crecimiento del cabello.Refuerza las uñas y evita que se quiebren y se maltraten.¿Cómo se consume el romero? Además de ser un excelente condimento que ayuda a potenciar el sabor de los alimentos, éste se puede consumir en té de romero, cápsulas, aceite esencial o extracto fluido, dependiendo el uso para el que esté destinado. Recuerda que el uso excesivo de esta plantita te podría llevar a una intoxicación o traerte consecuencias más severas, así que ya sabes, consulta a un experto antes de aprovechar todos los beneficios del romero.
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
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