Recetas saludables para comenzar la dieta
Dietas y Nutrición

Recetas saludables para comenzar la dieta

Por Kiwilimón - December 2018

¿Te convenciste de cambiar tus hábitos alimenticios? Consiente tu paladar mientras cuidas tu salud con estas recetas saludables para comenzar la dieta. 

Enchiladas de calabaza con pollo. Disfruta el tradicional sabor de las enchiladas, sin los carbohidratos de las tortillas. En esta receta aprenderás a envolver el pollo en láminas delgadas de calabaza para sustituir las tortillas. Sírvelas con queso panela, cilantro y, por
supuesto, más salsa.

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Champiñones rellenos veganos. Cumple tu propósito de llevar una alimentación más balanceada preparando estos ricos champiñones. Gracias a la sémola de trigo (couscous) y las verduras, este platillo es muy rendidor y llena bastante, así que no te quedarás con hambre.

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Taquitos de nopal rellenos de requesón. Mucha fibra, mucho sabor y pocas calorías: así son estos deliciosos taquitos de nopal rellenos de requesón. Recuerda que es muy importante agregar bicarbonato al agua de cocción de los nopales para quitarles la baba.

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Ensalada de fresas y aguacates. No todas las ensaladas son aburridas. Con esta receta podrás preparar un platillo lleno de sabor y textura sin demasiadas calorías. El aderezo hecho con yogurt, chía y aceite de oliva hace que todos los ingredientes se integren para darle armonía a los sabores.

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Ceviche de coliflor. Esta es una versión vegetariana del tradicional ceviche de mariscos. Lo mejor de todo es que, aparte de tener un sabor increíble, solo te tomará 20 minutos preparar esta receta. Puedes servir el ceviche en tacos, tostadas o canastas de
tortilla.

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Tostadas de tinga de nopales.Si tienes antojo de una tinga, pero no quieres comer carne, aquí te tenemos la  solución. Esta receta tiene el mismo rico sabor de la tinga, solo que, en lugar de usar carne de pollo o cerdo, se utilizan nopales cortados en tiritas.

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Hamburguesa vegetariana con “pan” de coliflor. ¿Estás tratando de bajarle a tu consumo de carne, pero tienes un antojo terrible de hamburguesa? Con esta receta podrás disfrutar del delicioso sabor de este platillo sin un gramo de proteína animal. Además, podrás ahorrarte los carbohidratos del pan sustituyéndolo por un “pan” hecho con coliflor, queso y cebollín.

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Ya no tienes pretextos para no llevar una alimentación balanceada. Con estas recetas podrás comenzar el año cuidando tu salud.

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El estreñimiento es un problema muy común causado por los alimentos que comes o evitas, por el estilo de vida que se lleva, pero a veces también por los medicamentos que se toman o las condiciones médicas que ya se padecen.El estreñimiento puede ser un problema incómodo, pero así como hay muchas causas potenciales de estreñimiento, también hay muchas opciones de tratamiento. Por ejemplo, remedios naturales y caseros pueden ser todo lo que necesitas para tratar el estreñimiento ocasional.Remedios naturales para el estreñimiento ocasionalEstar estreñido o constipado se caracteriza por síntomas como hacer menos de tres deposiciones por semana; heces duras, secas o grumosas; dificultad o dolor al defecar o tener una sensación de que no han pasado todas las heces. Con estos remedios caseros puedes ayudar a que tus intestinos trabajen mejor.Tomar aguaBeber suficientes líquidos y mantenerse hidratado puede ayudar a prevenir y tratar el estreñimiento, pues esto ayudara mover los alimentos a través del sistema digestivo y evitar que las heces se endurezcan.Y no sólo se trata de tomar agua, que es la opción ideal, también puedes aprovechar los beneficios de otras bebidas, como el té verde, el té negro y el café. En general, debes tratar de beber alrededor de nueve tazas de líquido al día si eres mujer y 13 tazas si eres hombre.Tomar café (con cafeína)Para algunas personas, el café puede aumentar la necesidad de ir al baño. Esto se debe a que el café estimula los músculos del sistema digestivo. De hecho, un estudio de 1998 encontró que el café con cafeína puede estimular el intestino de la misma manera que una comida. Además, el café también puede contener pequeñas cantidades de fibras solubles que ayudan a prevenir el estreñimiento al mejorar el equilibrio de las bacterias intestinales.Aceite de cocoComer una cucharada o dos de aceite de coco al día podría ayudar a lubricar los intestinos. A su vez, esto puede ayudar a prevenir el estreñimiento. Consulta con tu médico si este remedio podría funcionarte y si la idea de tragar una cucharada de aceite de coco no te agrada, puedes mezclarlo con el café de la mañana o con vinagre, para un simple aderezo de ensalada.Ciruelas pasa Las ciruelas son un remedio natural bien conocido por la gente, porque son una solución natural y muy accesible. Además de la fibra, las ciruelas pasas contienen sorbitol, un alcohol de azúcar que tiene un efecto laxante. La dosis efectiva puede ser de alrededor de 50 g, o siete ciruelas pasas medianas, dos veces al día.
Limpia tu rostro de forma natural con estas sencillas recetas perfectas para preparar en casa: Miel La miel es famosa por sus beneficios para la piel: es exfoliante, desinflamatoria e hidratante. Se puede mezclar con avena o con yogurt para exfoliar, con cúrcuma y limón para iluminar la piel, entre muchas otras combinaciones. En esta ocasión, les recomendamos probar la mezcla de miel y aceite de oliva para hidratar y suavizar tu piel. Sólo tienes que mezclar muy bien una cucharadita de miel con dos cucharadas de aceite de oliva, hasta obtener una pasta homogénea, aplícala en tu cara y retirala con agua tibia después de veinte minutos. ¡Te sentirás renovada! Romero El romero es un astringente natural. Puedes hervir varias ramitas con agua y utilizar ese líquido para limpiar tu cara por las noches. O bien, puedes derretir una cucharada de aceite de coco y mezclar con el romero, después cocinar esta mezcla por diez minutos más (hasta que el romero pierda su color) y colar bien la mezcla; después tienes que dejar enfriar un poco la mezcla y agregar cuatro cucharadas de yogurt y una de miel. Deja en el refrigerador durante una semana y aplica esta mascarilla durante diez minutos y retirala. Menta La menta es otro gran astringente y humectante natural. Para esta mascarilla, necesitas moler: diez hojas de menta, una rodaja de pepino y media cucharada de miel. Cuando obtengas una mezcla suave, aplica en tu rostro durante veinte minutos y retira con agua fría. Notarás al instante la diferencia. Sábila La sábila o aloe vera es perfecta para hidratar tu piel, incluso es buena para quemaduras o para mejorar el proceso de cicatrización. Para limpiar tu rostro de las impurezas, sólo necesitas mezclar muy bien una cucharada de sábila con una cucharada de miel y una de aceite de coco, refrigerar y colocar en tu rostro tras desmaquillarte. Deja actuar durante veinte minutos y retira con agua. Así de fácil tu rostro quedará limpio. Sal de mar Para obtener un exfoliante natural con sal: mezcla una cucharada de sal de Colima (o de mar) con una cucharada de miel. Aplica en tu rostro y masajea con tus dedos húmedos, después de diez minutos retira con agua tibia.
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
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